Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es SparrowNotes24, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to SparrowNotes24. I'm only translating with her permission.
Veinte
Permanezco en la entrada, observándolo mientras él mira por la ventana. Él me debe haber visto cruzar la calle, pero no lo demuestra. Tiene un vaso frente a él. Parece no haber sido tocado. Parece whisky.
Él no se mueve cuando aparto un taburete y me siento a su lado.
Ni siquiera sé cómo comenzar.
¿Cómo están las cosas?
¿Estás bien?
¿Qué mierda?
Elijo lo anterior.
Me mira, y puedo ver que está exhausto, pero no puedo decir si está ebrio.
—Hola, E. ¿Cómo has estado?
No puedo evitar fruncirle el ceño.
—¿En serio?
—No quiero hablar de mí.
—Bueno, mala suerte. —Levanto mi voz lo suficiente para llamar la atención de una pareja en la mesa próxima. Ellos solo tienen que mirar mi rostro una vez antes de apartar la mirada—. ¿Qué mierda estás haciendo, Em? ¿Dónde has estado? ¿Acaso tienes idea de lo que le estás haciendo pasar a Rose?
Él hace una mueca y sacude la cabeza lentamente, hundiéndose en su asiento. Me sentiría mal si no estuviera tan furioso.
La misma pareja chismosa está susurrando con complicidad al barman. Nos echa un vistazo.
—Creo que deberías comenzar por el principio, pero quizás deberíamos irnos de aquí.
—No, quiero quedarme. Aún queda media hora.
—¿De qué? —pregunto, esperando que él no fuera a decir Happy Hour.
—La reunión.
—Es un poco tarde para comenzar a preocuparse por tu asistencia a la reunión. —Estoy indeciso entre hablarle con prudencia y romperle los dientes.
—No, pero... no lo sé. No quiero irme aún.
No tengo idea de lo que hago aquí y ya puedo sentir que me hundo en el barro.
Sería un padrino jodidamente horrible.
Elijo la opción más fácil, deshacerme del alcohol. AA para principiantes. Aunque el whisky con hielo haría que esto fuera mucho más fácil. Un grupo de células en mi cerebro me tientan con la idea de mandar todo al diablo y unirme a Em, pero por una vez es una decisión fácil ordenar una soda para los dos. Mientras esperamos, me da la posibilidad de enviar un mensaje a Rose. Mi teléfono se ilumina con llamadas perdidas, pero ahora no es el momento de entrar en debate con ella. Le escribo que él se encuentra bien, e intercambio sus bebidas.
Él sostiene su vaso, la condensación chorreando por sus dedos, pero no bebe. Observamos el tráfico, las sirenas a la distancia, y las personas caminando por unos buenos minutos antes de que él hable.
—No me las merezco.
Me duele más de lo que me gustaría admitir para decirle la verdad.
—No, no te las mereces. —Dejo que piense en eso, rebajándolo más de lo que fue mi intención—. Pero tampoco te mereces esto. Eres una buena persona, eres un papá brillante, y, está bien, fuiste un esposo de mierda, pero eso fue hace cinco años. No puedes dejar que te haga esto, Em. —Mi garganta se encuentra áspera y pesada por estar conteniendo toda la tristeza de verlo así. Verlo como el adicto y no el padrino. El débil en vez del fuerte. A mí en vez de a él—. No puedes dejar que te destruya a ti y a todo lo que tienes.
—Ya lo ha hecho. Rose me odia, y las niñas... las he perdido.
La roca en mi garganta se vuelve casi insoportable mientras él seca la única lágrima. Tomo un trago para llevarla a la boca de mi estómago.
—No lo has hecho, Em. Nunca las perderás. Necesitas ayuda, eso es todo. No puedes luchar contra esto solo.
Él se ríe suavemente y me mira a los ojos por primera vez desde que llegué.
—Espero que estés escuchando a tu propio consejo.
—Quizás —digo, encogiéndome de hombros—. Pero esto no es sobre mí, por una vez. Es sobre ti, y no te dejaré hacer esto.
—Es demasiado tarde, E. Lo siento. —Aparta su bebida y se pone de pie, arrastrando la silla sobre el suelo.
Tomo su brazo, siento el balanceo en su cuerpo. Está completamente borracho.
—¿Por qué? Solo quédate aquí. Habla conmigo.
—No puedo —dice, asintiendo hacia las luces rojas que brillan contra las ventanas, volviéndose cada vez más fuertes y ruidosas—. ¿Le dijiste a alguien que estaba aquí?
—Solo a Rose.
—Tengo que irme ahora.
—¿Qué mierda? —mascullo debajo de mi aliento.
Se pone de pie y comienza colocarse el abrigo mientras las sirenas se vuelven más fuertes; las luces intermitentes son todo lo que puedo ver.
—Diles que lo siento —dice.
—¿De qué demonios estás hablando? —Lo agarro más fuerte esta vez, lo jalo hacia mí. Él me lo permite, pero entonces coloca su mano sobre la mía y se suelta.
—Dile. Dile a ella que no fue mi intención todo esto.
Dos policías abren la puerta, el primero hablando a la radio sobre su hombro mientras su mirada cae sobre Em. Caminan hacia nosotros, el segundo oficial ya ha sacado las esposas. Bloqueo su camino y me muevo de nuevo cuando intentan dar un paso a mi alrededor. Obtengo una advertencia. Y otra cuando no me muevo. Entonces, siento la mano de Em sobre mi hombro.
—Está bien. Iré con ellos.
—No lo comprendo. —Me paro a un costado pero mantengo mi cuerpo inclinado hacia él, hablándole a los policías—. ¿Por qué están aquí?
—De un paso al costado, señor. No volveré a pedírselo. —El más alto da un paso hacia adelante y coloca las esposas alrededor de las muñecas de Em. Todo el bar es una imagen congelada, nadie se mueve, todos observan. Incluso la música se detiene.
—¿Alguien puede, por favor, decirme qué demonios está sucediendo aquí?
Em está callado, sus hombros caídos, ojos cerrados.
El oficial nos pone al corriente con un placer que hace mi cuerpo arder.
—Emmett McCarty, está bajo arresto por sospecha de conducir bajo la influencia del alcohol y homicidio culposo...
—No, están equivocados. —Les niego con la cabeza, moviendo mi cuerpo hacia adelante, pero la expresión rota que Em me da me dice que es inútil. Que ellos no están equivocados.
—No lo vi —es todo lo que él dice mientras sale con los policías y es metido en la parte trasera de la patrulla. Me quedo parado allí y los veo desaparecer en la niebla, la sirena ya no retumba, el criminal fue atrapado. Las últimas palabras de Em y el dolor en su rostro están sellados en mi mente hasta que ésta sangra.
Soy incapaz de hacer algo. Llegué demasiado tarde. Si hubiera hablado con él ayer, la semana pasada, el mes pasado, cualquier día en el medio. Si hubiera visto algo más que mi puta obsesión conmigo mismo, podría haber detenido lo que sea que haya pasado. He estado demasiado ensimismado conmigo y el licor y ahora con Bella. No hay nada en mi estómago, pero siento las náuseas en mi vientre hasta que vomito en la alcantarilla.
Miro los mensajes de Rose. Ella me dice lo que él hizo. Conduciendo ebrio de camino a la 42 y Blake. Veo el titular la mañana siguiente.
VÍCTIMA EN COMA LUEGO DE SER ATROPELLADA POR UN CONDUCTOR EBRIO.
Otra vida arruinada por la adicción.
La víctima. Su familia. Sus amigos.
Los paramédicos que tuvieron que luchar por mantenerlo con vida, para volver a unir su cuerpo.
Rose y las niñas que solo serán capaces de visitar a su papi entre muros reforzados, tras las rejas.
La familia de Em que extrañará su amor y sarcasmo y sus bromas en cumpleaños y Navidades, bodas y funerales.
Sus amigos.
Mis amigos.
Alice.
Mamá.
Papá.
Es una lista muy larga.
No seré responsable de añadir a alguien más en ella.
