Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es SparrowNotes24, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to SparrowNotes24. I'm only translating with her permission.
Veintiuno
Desaparecí el día del cumpleaños de Alice.
Jamás me había perdido de uno antes.
No lo olvidé. No puedo admitir que se me haya pasado. Lo sabía y no me importó.
Es difícil explicar cómo un adicto puede volverse tan determinado a alguien que no lo es. Cómo cada instante es dedicado a dónde puedes conseguir tu próxima bebida, calada o subidón. Cómo los pensamientos racionales se evaporan, reemplazados por necesidad pura.
Era un día oscuro en mi universo egocéntrico. Había logrado arrastrarme de la alcantarilla para escribir un artículo sobre mi tiempo en Bosnia. Era una historia que quería contar, y por primera vez en meses, sentí que tenía una razón para salir de la cama.
Algunas personas dirían que mi escritura también era una adicción. Una vez que tenía una historia, me consumía hasta que lo vertía en una hoja como sangre de una herida fresca. Era todo mientras sentía la adrenalina, pero cuando terminaba, dejaba partes de mí vacías. Los pequeños espacios dónde guardaba los recuerdos y las ideas se drenaban, transformándome en algo menos. Y entonces como si no hubiera vertido suficiente sangre para colocar las palabras en la página, el editor se negó a imprimirla. Y, mierda, era bueno. Era jodidamente brillante. Pero él dijo que no podía honestamente, el imbécil, colocar mi nombre en su revista porque en el círculo estaban preocupados por cómo me comportaba. ¿Qué carajos les importaba?
No tenía nada que ver con lo que cualquiera pensara de mí. Ellos querían ayudarme. No podía importarme menos.
Mi conducta desde ese entonces dejó un agujero en la pared del editor y cristales —junto con mi carrera— rotos en el suelo.
Fui de peor al infierno. Encontré un bar, una chica y toda una multitud de cosas para meter por mi garganta así podía entrar en una laguna. Pero en esa laguna, me perdí de todo.
A Alice abriendo sus regalos sola.
A mi madre llorando por Alice mientras ponía buena cara.
A mi madre furiosa con mi padre, quién creaba una pequeña tormenta mientras otra se formaba afuera.
Él salió a buscarme justo cuando la nieve comenzó a caer.
~ACOY~
Camino por las calles por horas antes de volver a casa.
Espero que el departamento esté vacío. Espero que no lo esté. Mi mente es un torbellino, y ninguna técnica de respiración o diez pasos o mantras pueden detenerla. La única cosa que puede hacerlo es lo que arruinó la vida de Emmett. Sé que podría resolver todo, por algunas horas al menos. Pero el shock de ver su vida destruida frente a mí mantiene lejos ese pensamiento.
Bella está dormida en mi cama, las sábanas enredadas alrededor de sus piernas, un brazo estirado sobre mi almohada. No voy hacia ella, en lugar de eso, tomo un cigarrillo y subo hacia la escalera de incendios. Observo el humo retorcerse y subir hacia el cielo oscuro y me pregunto qué está haciendo Em, cómo le va. Me siento inútil. Me siento culpable. Se retuerce en mi estómago.
Escucho movimiento adentro y volteo a ver a Bella salir de mi cuarto. Ella se ha colocado mi sudadera y está frotándose los ojos mientras me encuentra en mi lugar habitual, acercándose para inclinarse sobre el alféizar. Una sonrisa suave, y ella se estira para besarme, volteando mi cabeza hacia la suya. Se encuentra soñolienta y huele a mi gel de baño. Mi corazón comienza a acelerarse, la necesidad de ella se expande como fuego sin control. Sería tan fácil perder horas con ella. Pero me alejo, miro la calle de nuevo mientras ella frunce el ceño.
Su voz es ronca por el sueño.
—Deberías haberme despertado.
—No quise hacerlo —digo, soltando la colilla hacia el desagüe de abajo.
—¿Cómo está Emmett? ¿Has sabido algo más? Ha estado en las noticias locales... ¿estás bien? —Se encuentra nerviosa, y lo empeoro porque no puedo verla a los ojos.
Vuelvo a entrar y me dirijo hacia la cocina para servirme un vaso de agua. La bebo antes de responder.
—No lo sé. Está jodido.
Ella se me une en la encimera, jalando las mangas de mi sudadera sobre sus manos, cruzándose de brazos.
—¿Vienes a la cama? —Luce como si quisiera acercarse más, pero algún sistema de alertas primario debe activarse porque permanece en su lugar.
—No.
—¿Puedo irme si quieres? —Está completamente despierta ahora, su semblante ha cambiado.
—No, puedes quedarte. Estaré aquí afuera.
Creo que preguntará por qué, pero en cambio dice:
—Está bien. Buenas noches. —Y vuelve a mi cuarto, cerrando la puerta tras ella. Quiero seguirla, envolverme en ella. Olvidar por una hora o dos, pero tengo tantos pensamientos corriendo por mi cabeza que no puedo hacerlo.
Intento descifrar cómo Em pudo haberse metido en tal desastre sin que alguien lo notara. No puedo encontrarle sentido sin volver al momento en que él golpeó a mi puerta. El ciclo nunca termina, y una vez más, en vez de arruinar mi vida, alguien más quedó atrapado en mi tormenta de mierda.
La culpa y el remordimiento da vueltas y vueltas. Giro mi moneda de sobriedad una y otra vez en mi mano. No puedo seguir haciéndome esto y haciéndoselo a las personas a mi alrededor. Algo tiene que ceder.
A las 5AM escribo una nota para Bella, empaco unas cosas, y me voy.
Puedes quedarte el tiempo que necesites.
Lo siento.
E.
