Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es SparrowNotes24, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to SparrowNotes24. I'm only translating with her permission.


Veintitrés

Presente

Duermo en el sofá de Alice por unos días. Todo en lo que pienso es en Em y en Rose, seguido por Bella, terminando con cada cosa de mierda por la que me puedo culpar. Hay una lista interminable si dejas que tu mente vaya allí. Jasper me pide que le dé una mano pintando el exterior de su casa. Aparentemente, el bebé no estará feliz con paredes blancas, así que debe ser hecho de inmediato. No intentamos discutir con ella. Estoy feliz de tener algo que detenga el ruido en mi mente.

Después del tercer día, mi determinación es débil y vuelvo al departamento.

Está frío y oscuro cuando llego, claramente nadie ha estado aquí en un tiempo. Enciendo las luces en busca de alguna evidencia de que Bella esté aquí, pero no hay nada más que unas pequeñas líneas escritas en un pedazo de papel, sobre la encimera de la cocina. Encontré un departamento nuevo. Gracias por la hospitalidad. La tinta derrocha sarcasmo. No hay nada más.

El lugar está más gris de lo que recuerdo y huele a humo viejo. Abro la ventana que da a la escalera de incendios para dejar entrar un poco de aire, esperando que disperse la nube negra con la mala idea de ir en busca de ella.

Me ducho y me cambio, notando la falta de sus cosas que estaban esparcidas solo la semana pasada. No sé qué esperaba; una fiesta de bienvenida, que ella me haya esperado después que de desapareciera sin una explicación. Tengo una explicación, pero no la comprendo yo mismo, mucho menos podría explicársela.

No permanezco por mucho tiempo, me cambio y me dirijo hacia el otro lado de la ciudad, hacia Blake. Llego temprano para la reunión, así que me siento afuera del salón bajo la tenue luz, observando las ventanas empañadas del Red Dragon mientras espero a que las puertas se abran. Enciendo un cigarrillo. Es solo mi segundo en el día, lo que es un buen comienzo. No soy un puto milagro.

Maggie se me une en el escalón, su marcha arrastrada familiar incluso antes de que emerja de la oscuridad, ahogándose en una capa de bufandas de colores brillantes a pesar de la cálida noche. Juro que ella tiene un poco más de carne en sus huesos, aunque probablemente pese no más que los pájaros que vuelan en lo alto.

—¿Cómo están las cosas, niño? —Ella roba el cigarrillo de mi mano y le da una calada.

—¿Quieres uno para ti? —Busco en mi bolsillo pero ella sacude la cabeza, una neblina de humo a su alrededor mientras lo devuelve.

—Estoy dejándolo.

Mi risa sale más como un resoplido.

—Yo también. Va bien, como puedes ver.

—Una noche a la vez. No puede arruinar toda tu diversión, ¿o sí? ¿Has sabido de Em?

—No —digo mientras un grupo pasa por nuestro costado cuando las puertas se abren—. Tengo que darle un poco de tiempo.

—¿También te darás un poco de tiempo?

—¿Para qué?

Ella comienza a ponerse de pie, usando mi hombro como apoyo.

—Para superar lo que él hizo. No es fácil pasar por esta mierda, y cuando alguien que se supone que deba estar allí para ti la caga, bueno... tampoco es fácil.

—Debería haberlo ayudado.

—No, no podrías haberlo hecho. —Extiende su mano como si yo necesitara ayuda para ponerme de pie. La acepto pero no uso mi peso sobre ella en caso de que se rompa. Ella me mira y da una palmadita sobre mi pecho—. Tienes que pensar en ti ahora. Deja de pensar en las cosas que has hecho, lo que podrías haber hecho mejor, lo que puedes hacer ahora. Solo estate aquí esta noche, ¿de acuerdo? Asimílalo. Sé que odias a Marcus, pero pones demasiada energía en él y en todos los demás para evitar poner energía en ti mismo. Lo sé, porque yo también lo hacía.

—No estoy listo para hablar —admite el pánico en mi interior.

—No tienes que hacerlo. Pero escucha, ¿de acuerdo? Hazlo por esta vieja ave. —Voltea y camina hacia adentro—. Hazlo por ti.

Me aferro de los barandales, enterrando el metal en la piel de mis palmas. Mi cabeza da vueltas, pero por una vez, mientras busco de nuevo el destello rojo que una vez fue Bella, o mientras recuerdo la escena de mi papá en ese estacionamiento, noto el salón silenciarse detrás de mí y su calma irradiando hacia afuera, las suaves voces de personas que son como yo, no perdedores y raros, simplemente personas que se salieron del camino y que necesitan ayuda. Entonces, en vez de desaparecer en la noche, entro y tomo asiento. Y por primera vez, escucho sin juzgar y siento que pertenezco. No para siempre. Pero por ahora.


Aww, al fin, ¿o no? Finalmente está tomándose en serio la rehabilitación.

Actualizo hoy porque es un capítulo cortito. Ya estamos llegando al final. Gracias por leer y feliz domingo :)