Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es SparrowNotes24, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to SparrowNotes24. I'm only translating with her permission.
Veinticuatro
Emmett ha estado encerrado por 40 días. No he visto a Bella en 30.
Hay otros días que podría contar.
Números de los que debería estar orgulloso: Sobrio por 436 días. 6 visitas a AA en el último mes.
Números de los que debería tener vergüenza: 567 días desde que mi papá murió en un estacionamiento mientras me buscaba. Mientras me encontraba en un hoyo negro de mi propia creación.
Días que definen mi vida.
Hoy es otro, uno del cual no tengo la energía ni el deseo de calcular. Mi cumpleaños.
Espero que pase rápida y silenciosamente. Olvidado por aquellos que deberían recordar. Ellos fueron relevados de ese deber hace mucho tiempo. No obtengo alguna carta en el correo, ni mensajes en mi teléfono, y casi creo haber sobrevivido al día cuando escucho un golpe en la puerta.
Mi mente automáticamente imagina a Bella del otro lado, pero los golpes son demasiados insistentes.
—Abre la puerta, Edward. No me arrastré por todos esos escalones para ser ignorada. —La voz de Alice retumba a través del buzón. Lo cierra y espera.
Ella solo gritará más fuerte, así que me obligo a levantarme del sofá para dejarla entrar. Ella pasa por mi costado y se estira hacia los ganchos en el pasillo, entonces me lanza mi chaqueta de cuero al pecho.
—Vamos. Vayamos a comer un poco de pastel de cumpleaños.
Comienzo a quejarme, pero ella ya ha desaparecido por las escaleras, una bufanda roja flotando detrás de ella mientras lo hace. A pesar de cargar lo que parece ser un balón debajo de su vestido, tengo que trotar para alcanzarla.
—¿A dónde vamos?
—Pensé que podríamos ir a la cafetería de la esquina. ¿Nada demasiado fuera de tu zona de comodidad? Puedes tomar un batido. —Me arquea una ceja, desviando por completo mi comentario sobre odiar el café.
Levanto mis manos.
—Me parece bien. —Es un recordatorio que ella me conoce mejor que yo mismo a veces.
El lugar es una réplica de mi último café con Em, que se encuentra del otro lado de la ciudad. Me trae recuerdos desconcertantes, por lo que la dirijo hacia el lado opuesto de donde me senté con Em en Blake y nos ordeno unas bebidas.
Ella me observa por encima de su chocolate caliente mientras toma un sorbo.
—¿Has estado bien?
—Yo debería preguntarte eso. —Señalo a su creciente barriga, haciéndole difícil de entrar detrás de la mesa.
Ella sopla un poco el vapor y se lame la crema de los labios.
—Nop, los dos estamos bien. Cansados e impacientes, pero bien. Quiero escuchar qué has estado haciendo. ¿Has sabido de Emmett?
Sacudo la cabeza.
—Aún no. Rose lo ha visitado y dice que le está yendo bien. Se niega a ver a alguien más por ahora. Le he escrito.
—Él apreciará eso. —Asiente, de acuerdo consigo misma antes de quitar las nueces de su pastel de zanahoria, luego juega con el glaseado—. ¿Has hablado con mamá?
—No. ¿Tú?
—Ella me ha estado molestando sobre el memorial. —Alice hace una mueca con la palabra. Me reclino en mi asiento y me quito la gorra, revolviendo mi cabello antes de volver a colocármela. Un sudor frío me hace cosquillas en la parte trasera de mi cuello de solo pensarlo—. Pero podemos hablar de eso luego —añade, girando los anillos alrededor de su dedo. Un hábito que sé que significa que no es algo que ella esté esperando hacer también.
—¿Qué hay de Bella? ¿Has hablado con ella?
Me río un poco, cruzándome de brazos sobre mi pecho.
—¿Esto es una inquisición?
—No. No esquives. Simplemente estoy hablando contigo. No me dices nada así que tengo que sacártelo de a poco.
—¿Como una inquisición?
—No. No obtendrías un pastel con eso. —Empuja su plato medio vacío hacia mí y se reclina, descansando sus manos sobre su vientre—. ¿Y bien?
—No desde que ella me devolvió las llaves.
—¿Terminó mal?
—Define mal.
—¿Acaso te lanzó las llaves a tu terca cabeza?
—No. Ella estaba bien... bueno, se calmó después de un momento. Dijo que lo entendía. —Me encojo de hombros, buscando mi botella de agua. Ella me observa mientras tomo un trago, esperando.
—Ella no lo entendía.
Entrecierro los ojos.
—¿Cómo sabes eso?
—No lo sé. Simplemente te lo digo como mujer. Y como una hermana que no solía comprender la manera en que esto funciona. —Señala y gira su dedo en mi dirección.
—¿Crees que me entiendes ahora?
—No siempre, pero lo intento. —Su sonrisa no es ligera, nuestra historia un peso que fácilmente puede arruinar el momento—. Y lo estás intentando. Le he explicado eso a ella.
—¿La has visto? —Estoy asombrado y un poco molesto, porque quiero verla más que a nada, a pesar de saber que no es saludable.
—Ella vino al gimnasio buscándote hace unos días. Tenía algunas de tus cosas pero no quería llevarlas al departamento. —Alice tiene la astuta habilidad de hacer que cualquiera se abra a ella, así que inmediatamente me preocupo de lo que se ha dicho.
Ella ignora mi incomodidad y continúa.
—Hablamos y... bueno, creo que ella se ha suavizado un poco. No lo sé. Le dije que eres una pesadilla. —Sonríe y roba el pastel devuelta.
—Entonces, ¿ella estaba bien? —pregunto, lo único que realmente quiero saber. Indeciso entre querer protegerla de mí y querer protegerla de toda la otra mierda a su alrededor. Una decisión que sin importar lo mucho que piense, parece imposible de hacer sin cagar una de ellas.
—Ella está bien. Es realmente buena, E. Me agrada.
No necesito responder afirmativamente, Alice sabe y estira una mano y aprieta mi rodilla.
—Hiciste lo correcto. Incluso si los dos no sienten eso. Simplemente debes seguir hasta el final esta vez, ¿de acuerdo? Sé que puedes... mejorar... encontrarte de nuevo.
Pienso en el futuro próximo, tiempo sin Bella, o Em, sin un trabajo o amigos de verdad y el camino oscuro en un territorio desconocido, pero debe haber algo mejor que esto al final. Alguien mejor. Alguien que podría haber sido años atrás.
No puedo mirarla, sé que ella tendrá lágrimas en sus ojos. Da otro apretón a mi pierna, se reclina y aclara su garganta.
—Como sea, hay dos cosas que quería preguntarte. ¿Primero la mala y por último la buena?
—Adelante. —Me río, contento de pasar a aguas menos profundas.
Ella se muerde la esquina de su boca.
—Quizás ambas sean malas, no lo sé.
—Alice, ya dilo.
—Está bien, está bien. —Levanta ambas manos—. Necesito que alguien me cubra en el gimnasio cuando llegue el bebé y me preguntaba si podría pedirle a Bella. ¿Y si tú estarías de acuerdo con eso?
Algo que se siente como alivio me envuelve.
—Claro, mientras que ella esté de acuerdo con trabajar allí. Mantendré mi distancia.
—Bueno, no tienes que hacer eso. Será a tiempo parcial, así que podrían trabajar alrededor del otro.
Parte de mí está feliz de que ella estará allí, saber que estará en contacto con Alice y que indirectamente puedo asegurarme de que ella esté bien.
—Haré lo que sea que es mejor para ella.
—Está bien y bueno... —Luce tímida y pausa, distraída por unos segundos por los nuevos clientes que entran, trayendo con ellos viento fresco—. Realmente necesito tu ayuda con el memorial. No puedo hacerlo sola.
Su voz tiembla y ella traga. El cambio de apariencia tensa mi pecho, mis propios miedos y culpa presionan contra mis costillas. Había planeado ir pero sentarme al fondo, fuera de vista y de mente, entonces decidí que no había manera de que pudiera ir allí. Cambio de planes a diario.
—¿Qué necesitas que haga?
—Esperaba que pudieras escribir algo para nosotros y quizás —Su voz se suaviza casi al punto del silencio—, leerlo por mí. No creo ser capaz de hacerlo. Sola, de todas maneras.
El imbécil egoísta y culpable que soy quiere negarse y ya estoy medio planeando cómo zafarme de esto. Pero en alguna parte profunda, debajo de toda esa mierda hay un hermano y un hijo que quiere intentarlo.
—Veré lo que puedo hacer.
Su rostro es más brillante que el sol resplandeciendo por la ventana detrás de ella.
—Gracias. Sería muy importante tenerte allí.
Sus palabras se asientan a mi alrededor. Una bondad que no creo merecer pero que se me ofrece por parte de ella una y otra vez. Por lo que en contra de mi buen juicio, digo:
—Estaré allí.
¿Cómo lo vemos a nuestro Edward? Va queriendo, ¿no?
Subí una nueva traducción ayer, Breaking Waves, por sí desean darle una oportunidad.
Gracias por leer :)
