Hello hello! Siento mucho la tardanza. Por una parte el capi me dio varios problemas y por la otra sufrí un mini bloqueo que me impidió terminarlo. Antes que nada devo hacer una aclaración;
Gran parte del capi está inspirado en los capítulos 15, 25 y 37 del anime, así como del desenlace de la película Death note, The last name.
DN no me pertenece a mí sino a Tsugumi Ohba y Takeshi Obata, de lo contrario el capítulo 25 del anime sería muuuuy distinto, os lo aseguro.
"El guerrero sabe que es libre para elegir lo que desee; sus decisiones son tomadas con valor, desprendimiento y —a veces— con una cierta dosis de locura."
Paulo Coelho, Manual del guerrero de la luz.
Hikari y yo volvimos al sitio donde residían los guardianes, como ellos se autonombrabann en esta versión sobrenatural de la ley y el orden. Por lo poco que llegué a comprender, aquí el tiempo no transcurre de la misma forma que en el mundo humano, motivo por el cual estos seres pueden moverse por nuestro tiempo a placer aunque estrictamente controlados por la reina, cómo no.
Ahora que había recuperado todos mis recuerdos me restaba cumplir la otra parte del trato sin embargo no tenía ni idea de cómo alguien como yo, a quien muchos de ellos consideraban una genocida podría hacer algo que les interesase. Para ser sincera, tenía la impresión de que todo el asunto de estar bajo su jurisdicción lo hacían para que no pudiese volver a ponerle las manos encima a otra Death Note, y probablemente habrían intentado hacer lo mismo con Light, aunque dudaba que les hubiese salido bien la jugada.
—Bien, Amane San. Ahora que ya conoces tu papel en los planes de Kira, aún te resta conocer lo que él no te contó.
—¿Lo que él no me contó? ¡Light me lo contaba todo!
—¿En serio? —Hikari arqueó una de sus perfectas cejas—. Ahora verás cómo no es así,no conoces el plan que condujo a su derrota. Podría contártelo yo misma, pero como eres una chica que se guía más por las acciones que las palabras será mejor que te lo muestre.
Me condujo por un laberinto interminable de pasillos y patios hasta un sitio que parecía una mezcla de habitación y cueva, pues las paredes de roca clara estaban llenas de estalactitas y estalagmitas, una claraboya en el techo daba la sensación de estar casi al aire libre y los suelos eran del mismo perfecto mármol que en el resto del edificio.
—Mira aquí —indicó señalando el interior de un estanque circular situado justo en el centro de la cueva—. Esto nos mostrará lo que necesitas saber.
Sin palabras, así me quedé al contemplar de primera mano todos los detalles del plan de Light para despistar a Near, Mello y la policía. Yo odiaba las acciones de ese estúpido de Mikami quien se había atrevido a actuar por su cuenta causando así que Near y Mello se aprovechasen de su garrafal error, no obstante lo verdaderamente grave era Takada. Mi prometido había estado conspirando con esa estirada y no solo eso.
Light, el hombre que consideraba el amor de mi vida se había acostado con otra mujer, le había hecho mil promesas y dicho todo tipo de cosas sobre mí mientras aseguraba que me amaba y se casaría conmigo. ¿Había hecho algo mal? ¿NO le había sido lo suficientemente útil? No entendía nada, y sentía que mi corazón volvía a romperse en pedazos por la decepción y la pena.
—Misa no entiende qué hizo para que Light no la quisiera... —Mi voz se quebraba por las lágrimas que ya no podía contener y que rodaban por mis mejillas, incontrolables—. ¿Todo lo que hice no fue suficiente? Él era Kira, se supone que ambos pensábamos del mismo modo, que éramos almas gemelas...
—Solo era un asesino narcisista que tuvo el atrevimiento y la arrogancia de creerse un dios —contestó Hikari fríamente. Automáticamente yo la encaré furiosa porque ella no comprendiera el valor del mundo de paz y justicia que Light y yo intentábamos construir para todos.
—¿Y qué sabrás tú? Vives en tu bonito reino con tu estúpida reina y tus estúpidos poderes, viendo el mundo humano desde lejos y en realidad no conoces nada de lo que pasa allí abajo! Las personas son horribles, cometen crímenes y hacen daño a los demás, pero muchos siguen con sus vidas sin recibir un castigo como si nada pasase.
Ella sonrió con aire despectivo y me apuntó con el dedo: —Eso es verdad hasta cierto punto, pero no te las des de digna conmigo, humana. ¿Recuérdame quién mató a trece agentes del FBI en diciembre del año 2006, simplemente porque estaban haciendo su trabajo? ¿Qué me dices de las personas inocentes asesinadas por cierta persona meses después para llamar la atención de Kira?
Desde luego que en ese momento yo había captado esa indirecta tan directa. Viéndolo desde la perspectiva de esa cruel mujer, tenía razón por lo que me dio mucha vergüenza y rabia así que apreté los puños y me atreví a responderle para decirle mis razones de lo que en su momento pensé que era lo correcto.
—¡No solo lo hice para llamar la atención, eran malas personas que no creían en la justicia y la paz! —caí en cuenta de que Hikari mencionó algo que yo desconocía por completo—. Espera un segundo, ¿agentes del FBI? Light nunca me dijo nada de eso ¡nunca!
—Te dijo lo que le interesaba que supieses y tú como la tonta ingenua que eres, te lo creíste todo, pero dejémonos de discusiones absurdas que no nos llevan a ninguna parte. —Me regañó como si fuera mi madre o la típica profesora amargada de instituto, así lo sentí yo al menos. Enserio que podía llegar a ser tan desesperante.
Decidí hacerle caso en detener mi drama ya que tenía razón de que no íbamos a llegar a nada y yo me encontraba muy impaciente para encontrar respuestas.
—Sí, será lo mejor. Misa está cansada y quiere irse a casa a dormir un poco. —Y cuando lo dije me di cuenta de lo cierta que era mi afirmación. El cuerpo me pesaba como cuando trabajaba varios días seguidos sin dormir más de dos o tres horas y los ojos se me cerraban solos, además de un martilleante dolor de cabeza.
—No será necesario —Contestó mi arpía personal—. Se te ha preparado un alojamiento aquí con todo lo necesario. Puedes descansar el tiempo que necesites y mañana comenzaremos con tu parte del trato.
"Seguro" pensé molesta pero ahora ya no me quedaban ánimos para discutir con nadie, así que me limité a asentir y seguirla hasta una suite que constaba de un pequeño comedor, una cocina, un baño y una habitación con una cama gigantesca y unas puertas francesas que daban a un balcón. Hikari me explicó cómo funcionaban los diversos dispositivos que había por todo el apartamento, y yo le presté la atención necesaria para conocer lo más básico para por fin, gracias al cielo, apartar su asquerosa cara de mi vista. Ya sola, no hice más que darme una breve ducha y enroscarme en el cálido edredón de la cama, cerrar los ojos y mi mente cayó en la inconsciencia casi al instante, liberándome por unas preciosas horas de mi propia existencia.
Realmente comenzaba a sentirme como un perro con una correa al cuello. Estaba harta de que me llevasen de aquí para allá sin explicarme nada como si yo fuese poco menos que un mueble que se pudiese ir moviendo de un lugar a otro. Sentí que dormí lo que no había dormido en siglos, al despertar me encontré con la pequeña sorpresa de que volveríamos a retroceder en el tiempo. Al pedir explicaciones Hikari y Gabe dijeron que las órdenes venían de arriba por lo que ya ni siquiera me pareció extraña esa estúpida respuesta que repetían como un disco rayado, por lo que no me quedaba más remedio que obedecer y hacer lo que decía su regente.
La siguiente escena frente a los tres era justo en los momentos previos a la captura de Higuchi, más de seis años atrás de mi tiempo actual exactamente, qué recuerdos aquellos sin saber que solo era el inicio de mi mayor calamidad, ahora nos encontrábamos flotando por encima de un poste de alta tensión, yo sujeta por los otros dos, desde luego, y contemplamos cómo Higuchi era rodeado por varios coches de la policía y poco después el helicóptero de Ryuzaki aterrizaba a poca distancia de ellos.
—¿Necesitáis a este también? —pregunté asqueada al recordar a Kyosuke Higuchi quien solo me causaba repugnancia, sólo era un oportunista que había utilizado el nombre de Kira para su propio beneficio—. Y de todas formas, ¿por qué no vemos esto desde el estanque?
—No, pero cuando salga del coche verás algo interesante —contestó Gabe con la vista fija en los hechos que se estaban produciendo a varios metros de nuestra posición e ignorando deliberadamente la segunda mitad de la pregunta—. Por cierto, antes de que se me olvide... —posó las manos en mis sienes y sentí una extraña presión en el interior de mi cabeza. Algo mareada cerré los ojos, pero al abrirlos de nuevo todo había cambiado, podía ver un extraño halo alrededor de los hombres que rodeaban a Higuchi, parecido a una luz difusa que rodeaba sus siluetas aunque otra cosa más captó mi atención e hizo que se me erizara el vello de los brazos y se me revolvieran las tripas.
—¿Qué es eso? —acerté a preguntar ya que por fuerza tenía que haber una explicación lógica para lo que estaba viendo. Era Higuchi, o más bien lo que tenía en su cuerpo. Era aquel halo que podía ver en el resto, pero en su caso aparecía oscurecido, con el tono marrón propio de una charca sucia y embarrada, pero los cambios no terminaban ahí. A lo largo de todo su cuerpo se apreciaba con toda claridad, como los resultados de una radiografía mostrada a contraluz una extraña figura amorfa que se enroscaba desde los pies hasta el cuello del empresario asemejándose a una sanguijuela.
—Y mira el cuaderno —Indicó Hikari señalando con la cabeza al señor Yagami quien sostenía la Death Note en sus manos. Jadeé con asombro al ver que del cuaderno asomaban muchos hilos de niebla como los tentáculos de un siniestro pulpo. Sentí el impulso de gritarle que lo soltara o mejor aún, de ir y separarlo de aquel objeto yo misma. También vi a Rem, mi fiel guía y amiga que se sacrificó para protegerse de las manos de L y la policía, y no pude evitar sentir una punzada de dolor en el pecho por haberla perdido.
—Ya sabes lo que va a pasar ahora, ¿verdad?
—Sí —asentí, Light tocaría la libreta y recuperaría sus recuerdos, pero se quedaría con Ryuzaki y los demás mientras yo recuperaba mi propia Death note y continuaba con la purga de criminales de Japón.
—Vámonos ya —dijo Gabe—. Aquí ya no tenemos nada que hacer..
Las imágenes que acababa de ver se repetían en mi mente como un disco en replay, negándose a desaparecer. Al principio me dije que era una broma o de algún truco mental para asustarme y así se lo hice saber a mis dos acompañantes, quienes no se inmutaron en absoluto.
—No hay problema, Amane san. Podrás verlo en ti misma —me dijo Gabe tranquilamente y así fue, nos trasladamos una semana hacia delante, al día previo de la muerte de L en que yo recuperaría mis recuerdos y empezaría a purgar al mundo del crimen con mi Death Note.
Fuimos a la zona donde solía vivir antes de mudarme con Light, y nos ocultamos en un apartamento cuyas ventanas estaban situadas justo en frente del mío y gracias a esa especie de ojo de Shinigami que Gabe me había entregado podía verme a mí misma sentada al escritorio de mi habitación, cumpliendo diligentemente con mi papel de segundo Kira, feliz de poder serle de utilidad a Light y esperando la primera oportunidad para volver al cuartel de investigación y ver el nombre de L. Juro que cuando me vi a mí misma con ese aspecto de haber estado en una zona radioactiva quise ponerme a chillar del asco, sobre todo porque en el caso de mi yo pasado la cosa era peor, ya que a medida que escribía un nombre en la libreta veía con todo lujo de detalles cómo esa sinuosa cosa se ceñía cada vez más entorno a mi cuerpo, y el halo que en los demás aparecía de un tono perlado, en mí se iba oscureciendo y enturbiando cada vez más.
—¿Entiendes ya lo que te dije cuando te encontré? —me preguntó Gabe. Yo no podía despegar la vista de la Misa del pasado, quien escribía nombres alegremente, sin sospechar que en lo más profundo de sí misma se estaba destruyendo poco a poco.
—Misa cree entenderlo, pero no del todo —necesitaba procesar toda esa información obtenida.
—De momento te basta con comprender que aunque los humanos pueden utilizar el poder de un Shinigami, éste acabará por destruirlos irremediablemente, ya que no es un poder que proceda de este mundo, por tanto es totalmente incompatible con la naturaleza humana. —Solo quería que toda esa situación extraña desapareciera, pero no sin antes resolver una duda.
—¿Le... le está pasando lo mismo a Light? —me atreví a preguntar aunque interiormente sospechaba cuál iba a ser la respuesta.
—Así es. Puedo enseñártelo, pero no creo que quieras verlo, por el bien de tu salud mental. —Yo asentí conforme, tampoco quería verlo, pues prefería mantener el recuerdo de Light en mi memoria tal y como le había conocido, y no tenía ningunas ganas de añadir otra imagen perturbadora a mi colección.
05/11/2007
El reloj del ordenador marcaba las 03:00 am y L era el único del edificio que permanecía en la sala de investigación acompañado únicamente por la shinigami Rem. Paseaba las yemas de sus dedos por las páginas del cuaderno obtenido con la captura de Higuchi días atrás, y no dejaba de darle vueltas a las dos reglas escritas en la contraportada del cuaderno. Como investigador no ponía en duda el hecho de que aquellas reglas debían ser probadas, ya que tanto si eran ciertas o no, parecían ser increíblemente convenientes para Kira, especialmente la regla de los trece días. Si las dos reglas resultaban ser falsas entonces todas las pruebas que apuntaban a Light Yagami como Kira se confirmarían.
Continuó contemplando la libreta de apariencia inofensivo pero en realidad era un arma letal y sutil, solo bastaba con escribir un nombre para matar a una persona en un lapso de cuarenta segundos, una acción de lo más simple y paranormal pero que sin embargo iba camino de llevar al mundo a un neodespotismo ilustrado. Teniendo en cuenta de que probablemente era el arma más destructiva del mundo en sus manos, no le era muy difícil comprender el sentimiento de autosuficiencia y potestad del que Kira se había envuelto. en resumen, ese era un poder increíblemente manipulador, capaz de hacer sentir una arrogante sensación de divinidad a la persona equivocada. "Realmente había alguien apropiado para usar esto?" honestamente lo dudaba y las probabilidades no llegaban ni siquiera al 1%.
El sonido de unos pasos acercándose resonó a su espalda, pero no le dio mucha importancia. escuchó su alias por lo que se volvió para ver entrar la silueta de una mujer de baja estatura, cabello negro y ojos castaños.
—¿Qué deseas, Sanami san? (*) —cuestionó, seguro que tenía algún dato importante sobre la investigación—. Me extraña que estés despierta a estas horas.
La joven policía se sentó a su lado exactamente en el lugar de trabajo de Light y cruzó una pierna sobre la otra. Tomó aire, cerró los ojos y dijo sin más: —Sé que Light Yagami es Kira y no soy la única. Ella también lo sabe —hizo un gesto en dirección a Rem, quien permanecía sin inmutarse ni pronunciar palabra.
—¿Qué pruebas tienes? —simplemente se limitó a servirse otra taza de café y a añadirle una docena de terrones de azúcar. Por su parte Sanami se sacó del bolsillo de su chaqueta un pendrive que colocó en la torre del ordenador. Cogió el ratón y tras encontrar el archivo que buscaba, hizo clic en el mismo y dejó que las pruebas hablasen por ella.
L mantuvo un dedo en la boca y miró con interés. Reconoció el vídeo como perteneciente a los primeros días del confinamiento de Misa Amane, donde ella no paraba de gritar y suplicar que la mataran. En su momento todos pensaron que aquellas palabras iban dirigidas a ellos, que suplicaba la muerte tras semejante tortura, incluso barajó la posibilidad de que su comportamiento estuviese controlado por Kira, pero lo que veía ahora lo dejó sin habla. La persona a la que Misa suplicaba era Rem, lo que significaba que sin duda Amane era el segundo Kira, y mientras que las pruebas salían a flote sintió la mirada de la criatura de aspecto esquelético clavada en él.
—¡Date prisa y mátame! ¿Si quisieras podrías matarme ahora,no? —gritaba Misa desesperada.
—Misa... ¿me pides...? —El ente respondió, parecía que estuvieran hablando en clave, fue cuando comprendió que en ese momento ella hablaba en sentido literal, a decir verdad había tenido la sospecha de algo parecido.
—Si... mátame —dijo con un hilo de voz dándole permiso. Y la conversación no terminaba ahí.
—¿De verdad quieres eso, Misa?
—Sí, así es... no puedo más, mátame.
—Si lo hago Light Yagami morirá también. Todo esto es culpa suya.
—No puedes... no lo hagas. Sólo mátame a mí.
—¿Por qué Misa? ¿Por qué morir por él?
—Bien, si no vas a matarme... —Justo en ese instante Watari apareció para impedir que la modelo se suicidase mordiéndose la lengua, siguiendo sus instrucciones.
—Misa, en cuanto esto acabe olvidarás todo sobre los Shinigami y la Death Note. —Justo ahí iniciaba el proceso del cambio radical de Amane.
A estas palabras siguió un intento de hablar de la chica que se vio opacada por la mordaza que su asistente le había colocado, pero las siguientes palabras de Rem aclararon lo que la modelo intentaba decir—: "Está bien,el humano al que amas es Light Yagami. Prometo que ese sentimiento permanecerá, así que renuncia a la propiedad de la Death Note y déjale todo a Light Yagami". —Misa asintió, y la diosa pasó una de sus esqueléticas manos por la frente de la idol, borrándole todos los recuerdos que los incriminaban tanto a ella como a Light.
—Me lo mandaron por mail hace un rato, en cuanto vi al shinigami simplemente no podía creerlo. Está claro que alguien conoce todos los detalles de la investigación —dijo Sanami cuando el vídeo finalizó—. ¿Qué deberíamos hacer? —miraron a la criatura quien había cogido su propio cuaderno y lo sostenía abierto junto con un lápiz, lista para utilizarlo.
—¿Por qué quieres protegerla? ¿Qué es ella para ti? —alcanzó a preguntar. Sentía la adrenalina fluir por sus venas de forma imparable, y dos cosas se repetían en su mente. La primera; había tenido a Kira y su cómplice delante de sus narices todo el tiempo, y la segunda; puesto que Misa Amane era la segunda Kira se confirmaba claramente la teoría de la existencia de otro cuaderno, ya que el poder de la primera Death note dio señales de vida a finales de noviembre del año anterior
Por su parte la diosa se detuvo y los observó sin decidirse a responder. Ninguno de los dos demostraron miedo, por parte del detective era como jugar a la ruleta rusa.
—No tienes nada que perder, Rem. Vas a matarnos a los dos, así que nada de lo que digas saldrá de aquí —intervino Sanami con serenidad como si de pronto fuera a negociar, por lo que dedujo que ella tenía un as en la manga.
—Ella me importa, solo quiero su felicidad, y si Light Yagami es lo que quiere no puedo negarme, aunque tenga que sacrificar mi propia vida para lograrlo. —Eso le pareció ridículo... en fin, él necesitaba azúcar, al parecer Sanami podía controlar de sobra la situación.
Fue por su taza de café sin perder detalle de la conversación.
—¿Incluso si él no la ama? Yo estaba presente cuando Ryuzaki le preguntó a Light sobre su relación con Amane. ¿Adivinas qué? Él dijo que no sentía nada por ella, por tanto si nos guiamos por tus palabras en el vídeo, con o sin recuerdos Light Yagami no ha sentido ni sentirá nada por Misa Amane nunca. —Justo ahí, había dado en el clavo.
—Obviamente has hecho un trato con él, pero piénsalo un segundo, ¿Crees realmente en la palabra de Kira? — Intervino con total tranquilidad, le dio un sorbo al café, dejó la taza en la mesa cuidadosamente y posó las manos en sus rodillas—. Si fuese Kira no querría que nadie tuviese el mismo poder que yo de forma permanente, mucho menos alguien como Amane. Es más, utilizaría a dicha persona el tiempo justo y necesario hasta librarme de la presión de la policía y después... simplemente me libraría de ella, al igual que hará él con cualquiera que se interponga en su camino o deje de serle útil indudablemente, por lo que en realidad tu sacrificio solo será una pérdida de tiempo —expuso sin temor alguno.
La diosa parecía estar dividida entre las ansias de escribir el nombre de Light como venganza por haberse atrevido a engañarla y ser tan estúpida por no pensar que había posibilidades de que fuera un plan de Light para quitarla de su camino, y la desesperación por proteger a Misa. Sanami se acercó a ella, y al hombre le sorprendió encontrar en los ojos de la agente un claro atisbo de preocupación en vez de temor.
—Nuestras vidas están en tus manos, Rem, pero antes de hacer cualquier cosa piensa en esto. ¿Es esta la vida que quieres para alguien que te importa? ¿Una vida como asesina junto a un hombre para quien no es más que un objeto de usar y tirar? —Tanto el detective como la shinigami miraron a la mujer más joven con cierto aire de escepticismo.
—¿No hay ninguna diferencia?. ¿Acaso quieres hacerme creer que si permito que la arresten tendrá una vida mejor? —preguntó la Shinigami con irritación—. Los humanos sois francamente despreciables. —"Wow, sin duda aquel estaba siendo el día de las verdades aplastantes"
—Eso es cierto —comentó una tercera persona con tono divertido tras ellos. Se giraron y allí, ante las puertas de la sala se encontraba la figura de una mujer de rasgos nipones, alas translúcidas y cubierta por una larga capa plateada—. La mayoría de los seres humanos se ha envuelto de una hipocresía prácticamente impenetrable—Añadió caminando hacia el trío con pasos ligeros, como los de una gacela.
—Imagino que era cuestión de tiempo que uno de vosotros interviniera —comentó la diosa sin inmutarse.
—¿La conoces de algo, Rem? —preguntó Sanami desconcertada.
—Más o menos —replicó la mujer encogiéndose de hombros—. Soy Hikari. Finalmente tenéis la pieza del puzle que os faltaba para atrapar a Kira,aunque la pregunta es, ¿qué estás dispuesto a sacrificar tú, L? ¿Qué estarías dispuesto a hacer para resolver el caso aparte de tu vida? —
—Haré lo que deba —abrió una caja, extrajo un enorme Muffin de chocolate y le dio un mordisco—: Asumo que fuiste tú quien envió el vídeo de Amane, solo me resta conocer tus motivos. —
—Los tengo, pero debo hablar con ella primero —miró a Rem—. Será mejor que hablemos a solas, Shinigami. —La diosa asintió, Hikari la tocó y ambas desaparecieron sin hacer el más mínimo ruido. Sanami dejó escapar un grito ahogado. L no se alteró ni lo más mínimo.
—Tranquila Sanami San, no están lejos. Recuerda que la Shinigami no puede alejarse de la Death Note.
—Vale pero... ¿Dónde está el pendrive?
—Sospecho que Hikari san se lo llevó, pero podemos conseguirlo del email que te ha mandado, a menos que también se haya encargado de eliminarlo.
Horas más tarde el detective fue a la sala de mando donde Watari controlaba los sistemas de seguridad de todo el edificio, guiado por un aviso del mayordomo, quien no había dado muchos detalles. Solo había comentado que debían tratar un asunto referente a la prueba que pretendía realizar con el cuaderno, dato que por cierto, aún no había comunicado al resto del equipo.
—¿Qué sucede con el cuaderno, Watari?
—En realidad lo desconozco, Ryuzaki. Deberías preguntárselo a ellas —gesticuló con la mano hacia Rem y Hikari, quienes estaban en la esquina más alejada de la habitación.
—Sé que quieres probarlo y no será necesario que lo hagas. Puedo explicarte todo lo que necesitas —habló Rem con su acostumbrada pasividad.
—Pero quieres que omita la participación de Amane, ¿no es así? —estaba seguro de cuál sería su respuesta.
—No solo eso. Quiero que su seguridad dependa de ti, de tu propia vida. Solo tienes que firmar un pacto con Hikari y conmigo, y tendrás la resolución del caso en tus manos.
—Y además tendrás esto —agregó Hikari con una sonrisa pícara, sosteniendo una hoja de papel doblada y el plateado pendrive en la mano, confirmando así las sospechas que tenía sobre el paradero del mismo cuando lo buscó horas antes. Le pidió a Sanami que se lo volviese a enviar, pero el archivo también había desaparecido de su bandeja de entrada.
Un acuerdo con un Shinigami y... ¿qué era la otra mujer? Otro tipo de dios de la muerte, o quizás lo opuesto a éstos, si es que existía tal posibilidad. Había estado sintiéndose como en el borde de un precipicio durante todo el día, y esa sensación no hacía más que acrecentarse por momentos, advirtiéndole de que se encontraba ante un cambio que no tendría vuelta atrás. Llevaba casi un año enfrentándose al mayor reto de cualquier detective y hacía poco que había descubierto que aquel caso no era como el resto, ni siquiera el caso de B. B le había puesto tan al límite.
Estaba un 99,9% seguro de que si accedía al obvio chantaje al que estaba siendo sometido, las consecuencias de su decisión contarían con las tres I de irrevocable, impredecible e incorregible, en especial tratándose de una persona como Misa Amane. Pero era la única opción viable que quedaba si pretendía atrapar a Kira sin desperdiciar más vidas y tiempo en el proceso, unido al deseo egoísta de restregarle su derrota por la cara personalmente y así, poner punto y final a un caso sacado de una novela de Stephen King.
—Dadas las circunstancias, creo que deberías aceptar, Ryuzaki —comentó Watari con delicadeza—. La señorita Amane no es como Light Yagami.
—Está bien, Shinigami, pensaré en tu propuesta —tuvo una idea—. Comunícate con el señor Yagami, por favor. Esta decisión también le concierne..
La diosa de la muerte estaba de pie en su rincón habitual de la sala de trabajo, y el grupo de investigación estaba discutiendo lo que podría hacerse de tener la posibilidad de capturar a Kira, y Rem a penas se sorprendió al escuchar cómo aceptaban la idea de ejecutar al responsable, o al menos, en palabras de L, éste sería encarcelado de por vida. "¿Y qué esperabas?" se preguntó con ironía. Vio cómo Light Yagami la miraba de reojo y supo sin lugar a dudas que todo estaba saliendo con forme a sus planes, sin contar el detalle de que Misa había vuelto a acortar su vida realizando el trato del ojo de nuevo. "Humano asqueroso," pensó con desprecio.
La conversación mantenida con L, Sanami y Hikari hacía unas horas no cesaba de dar vueltas por su mente, y los hechos que estaban teniendo lugar justo en ese momento eran como una bofetada en la cara que no hacía más que confirmar lo que L y Sanami le habían dicho, así que decidió alejarse de la sala de investigación y encontrar un lugar donde meditar a solas sobre su última jugada. Llegó a una pequeña habitación repleta de máquinas y objetos que no le interesaban y repasó la información una vez más en su mente:
Misa amaba a Light, pero aquel humano arrogante al parecer solo las había estado utilizando y manipulando a ambas para sus propios fines. Podía hacer lo que tenía pensado desde el principio y más sencillo, mata así liberar a la chica de toda sospecha. Misa estaría a salvo y viviría feliz con la persona que amaba, pero eso la dejaría totalmente sola y vulnerable ante un hombre sediento de poder que no se ponía límites a la hora de conseguir lo que quería, incluso si eso conllevase asesinar a la persona que lo daba todo por él sin escrúpulos… Sin embargo, había accedido a la propuesta de Hikari e iba a arriesgarse a lo que tuviese que pasar. No era un mal plan a largo plazo, pero Rem no se fiaba en absoluto de Hikari
y el resto de los Jinseygami(*)... Pero el tiempo se había agotado y finalmente había tomado una decisión, por lo que debía confiar en que era la correcta.
—Hace unas horas Sanami recibió algo sumamente interesante —dijo Ryuzaki cuando él y Light entraron a la sala de investigación—. ¿Serías tan amable de mostrarlo Sanami san?
La joven detective asintió y colocó de nuevo el pendrive para que pudiesen verlo en el monitor central con mayor comodidad. Todos habían tocado el cuaderno de la muerte, por tanto todos pudieron ver a Rem en el vídeo, así como la incriminatoria conversación que mantuvo con Misa. Se hizo un silencio sepulcral en la sala, solo roto por el sonido de la lluvia al otro lado de los ventanales y el suave zumbido de los ordenadores. Ninguno de los miembros del grupo de investigación podía pronunciar una palabra, sino que sus ojos iban de Light a la Shinigami como en un partido de tenis.
—Así pues... todas las piezas encajan. Misa Amane es la segunda Kira y tú Light, eres el Kira original. Si te sirve de algo, te felicito por habernos engañado a todos al renunciar a tus propios recuerdos, emplear a Higuchi como cebo y escribir reglas falsas en la contraportada de la libreta. —Ya no tenía escapatoria aunque no descartó la posibilidad de que de alguna forma él lograra salirse con la suya.
—No... —susurró el aludido—. ¡Esto... esto es una trampa, tiene que serlo! ¡Ryuzaki no ha parado de sospechar de mí y por eso ha manipulado este vídeo para incriminarme! —"Para ser honesto esperaba algo mejor."
—A parte de la grabación tenemos una copia de cierta carta que escribiste... ¿te suena de algo? —agregó sujetando una copia de la carta que Hikari le había entregado. Por lo que la misteriosa mujer y la shinigami le habían explicado, Light la había enterrado junto al cuaderno de Misa y ella había tenido el tiempo justo para coger la original y dejar en su lugar una copia exacta.
—Light... lo siento mucho pero... estás arrestado —dijo el señor Yagami sin poder ocultar la pena en su voz. Suspiró profundamente y continuó—. La shinigami prácticamente te ha señalado a ti, y la letra en el cuaderno y la carta es la tuya, no hay duda.
—A primera hora de esta mañana llamé a tu padre y le mostré el vídeo y la carta en privado. fue una persona muy leal, y no aceptó que eras Kira hasta tener pruebas irrefutables. —agregó con desinterés—. Lamento que no podamos ser amigos, pero esto se acaba aquí, Kira.
Durante unos instantes Light no dijo nada, se limitó a mirar al grupo de detectives que lo contemplaban con una mezcla de incredulidad, acusación y decepción en sus caras. Fueron aquellos semblantes lo que hizo que la rabia que sentía hundiese definitivamente su perfecta expresión de indignación e inocencia. De sus labios entreabiertos dejó escapar una risa de triunfo que fue aumentando de volumen hasta transformarse en una carcajada desquiciada en toda regla. Se irguió y los miró a todos con arrogancia y altanería.
—Sí, lo reconozco... Soy Kira. ¿Qué haréis? ¿Vais a matarme? —esbozó una sonrisa demencial—. Yo soy la justicia ahora, me he convertido en el dios del nuevo mundo. antes de obtener el cuaderno los criminales a los que la ley no castiga prosperaban, era un cúmulo de contradicciones y luego, con la aparición de Kira la criminalidad se redujo. —Los miró a todos e inquirió—. ¿No era un mundo así de pacífico el que todos aspirábamos a construir?
—Te equivocas. Tú eres un simple asesino en serie, y este cuaderno es la peor arma homicida de la historia, ni más ni menos —le respondió L. su argumento le parecía de lo más infantil y falto de realismo.
—L, tú te pasas el tiempo encerrado y no eres consciente de que en este mundo mucha gente buena es víctima de la maldad. Hay tantos gusanos inútiles que merecen ser exterminados, !las leyes no bastan para salvar al mundo! —iba a darle una buena réplica hasta que...
—Cállate —Espetó el señor Yagami. A pesar del duro golpe que debía ser para él que su propio hijo se descubriese como el máximo asesino en serie del mundo su semblante permanecía firme—. La legislación no es perfecta, las personas que la hemos creado no lo somos, por eso es imposible que lo sea. Sin embargo, las leyes son la culminación de los esfuerzos de la humanidad por mejorar. ¡Eres un egoísta, y es intolerable que pretendas segar vidas ajenas por egoísmo!
—Y no, la justicia no está en tu mano, Light, Un mundo subyugado a la voluntad de un único individuo no es lo que buscamos al luchar contra el crimen —remató Matsuda con tono firme. Para ser Matsuda había dicho algo coherente.
—Déjalo Light, ya es suficiente —habló Aizawa quedamente. Dio un paso hacia el adolescente para colocarle las esposas, pero éste se revolvió con fiereza y lo apartó de un empujón.
Todo pareció transcurrir en una fracción de segundo. En un primer momento Light extraía algo del interior del reloj que llevaba en la muñeca derecha, y al otro la sangre manaba de su mano fruto de una bala disparada por Matsuda, quien fue el primero en reaccionar al deducir sus intenciones.
—¡Matsuda, hijo de puta! ¿Pero qué crees que estás haciendo? —gritó adolorido y con una mirada de odio en sus ojos.
—Un trozo de cuaderno —comentó haciendo un gesto de aprobación en dirección a Matsuda—. Sospeché que podrías tener alguno al ver que en el cuaderno había marcas de páginas arrancadas.
Tras el arresto oficial de Light Yagami y la posterior recuperación del segundo cuaderno, el grupo de policías implicados en el caso Kira y L acordaron que se explicaría lo ocurrido a un selecto grupo de la OIPC, aunque omitiendo dos datos cruciales. En primer lugar, se omitiría por completo el papel de Misa Amane como segundo Kira. Esto originó un gran revuelo entre el grupo de investigación, pero Sanami y el señor Yagami argumentaron que no se podía hacer nada ante la clara amenaza que suponía el afecto que Rem sentía por la idol, aunque sólo él conocía los detalles de aquella decisión.
Y en segundo lugar se les entregaría una copia falsa del cuaderno como prueba, pero utilizarían una única página del verdadero para que los agentes pudiesen ver a los Shinigamis y que testificaran, ya que todos ellos habían sido testigos del poder de aquel artefacto y sabían que si cedían los verdaderos cuadernos, éstos podrían caer en las peores manos y provocar una catástrofe de proporciones épicas.
Con respecto al destino de Light , este fue asesinado por otro shinigami que respondía al nombre de Ryuk, anotando su nombre en la libreta, alegando que ya no podía obtener diversión en un futuro con Kira. L dedujo que detrás de todo hubo un tipo de pacto, por lo que interrogó al shinigami al respecto y éste así se lo confirmó, explicándole que ese era el vínculo que se creaba entre un shinigami y un humano que recogiese la Death note cuando ésta caía en su mundo, lo que lo resumía todo en una única conclusión: Light Yagami se había atrevido a jugar con fuego, creyéndose un dios y había cometido uno de los errores que caracterizaban a la raza humana, la arrogancia, y se había quemado totalmente, víctima del poder que le dio un nombre que perduraría durante años y años por todo el mundo..
Gabe y yo volvíamos a estar en un rincón apartado de la azotea del mismo edificio desde donde estuve a punto de suicidarme en el presente. Le había preguntado el motivo de nuestra presencia allí, pero el guardián solo me dijo que debíamos esperar. La irritante sensación de ser la única que no se enteraba de nada empezaba a resultarme familiar, aunque no por ello menos molesta. Hikari se fue el día en que me mostraron los efectos del poder de la Death note en mi yo del pasado alegando que tenía asuntos que resolver en otra parte, dejándome sola con Gabe. El guardián tampoco me agradaba, pero era menos molesto que su compañera, quien parecía tener la palabra snob tatuada con fluorescente en la cara.
—¿Qué día es hoy, Gabe san? —La pregunta no tenía importancia aparentemente, pero con tanto paseo hacia delante y hacia atrás me sentía fuera de la realidad.
—Hoy es 15 de noviembre. —Su respuesta me hizo sonreír porque esa era una de las fechas que llevaba grabadas a fuego en la mente. Recordaba cómo ese mismo día Light me llevó a cenar a un restaurante muy bonito y elegante y me propuso que viviésemos juntos, haciéndome sentir la chica más feliz del planeta.
—Prepárate, Misa San —me alertó Gabe tras mirar algo en su móbil."Un segundo, ¿estos seres raros usan teléfonos? Bueno, ya nada me podía sorprender pero bah, ¿a quién le importaba? También enterarse de que una simple libreta podía matar parecería subrealismo puro de no haberlo vivido en mi propia piel"
—¿Para qué? —pregunté confundida, ese tipo realmente le daba vueltas al asunto con el afán de crear el ambiente de misterio apropiado.
—En menos de dos minutos tú entrarás por esa puerta e intentarás suicidarte. Debes impedirlo. —Lo que dijo me sorprendió—¡ Eso es imposible! Ahora mismo yo estoy cenando con Light y él me propondrá que vivamos juntos!
—Cuando ella llegue debes acercarte desde atrás y tocarla. Es imprescindible que no te vea el rostro —prosiguió sin alterarse por mis gritos. Debía haber un error, todo aquello no tenía sentido, y sin embargo, quizás el repentino latido frenético de mi corazón me advertía de que algo iba terriblemente mal.
—¿Qué está pasando aquí? — tuve un extraño presentimiento que no me gustaba para nada. Fue tan extraño que parecía un leve deja vu, solo me estaría confundiendo a estas alturas de los acontecimientos.
—Solo tendrás una oportunidad. ¿Acaso no quieres salvarte a ti misma? —No me importaba salvarme a mí misma en realidad, las ganas de salvar a mi amado no se me iban por lo que no entendía el motivo de tanta insistencia de que me debía salvar.
—Pero Light... —Unos pasos empezaban a escucharse desde el interior del edificio y mi respiración súbitamente aumentó de velocidad.
—Impide tu muerte y podrás averiguarlo. —me cortó Gabe con impaciencia. Yo apreté los puños, furiosa porque nuevamente me sentía como un peón que es movido en el tablero de ajedrez por un temible y titánico jugador.
La menuda figura de la Misa Amane de casi veinte años apareció por la puerta, perfectamente vestida y maquillada como para una presentación especial. El estilo gothic lolita, unido a la palidez de su rostro le daban el aspecto de una preciosa y delicada muñeca de porcelana. Vi como caminaba lentamente hacia el borde de la azotea, totalmente decidida a quitarse la vida. Gracias a los poderes de Gabe, mi yo de esa línea temporal no podía vernos a ninguno de los dos, en cuanto me aproximé a ella advertí mi presencia. Me sentía tentada a dejarla continuar. Si ella moría seguramente también lo haría yo, ya que no pertenecía a ese tiempo, pero si lo hacía no sabría lo que había sucedido con Light. ¿Lo habrían arrestado? ¿Sería todo aquel numerito del suicidio cosa suya, porque tal y como me habían insistido jamás había sentido nada por mí? No lo sabía, y por desgracia ese era el maldito problema. Todo este dilema pasó por mi mente en un instante, el tiempo justo que tardé en tomar una única e irrevocable decisión.
Di un paso hacia delante, luego otro y otro. Intenté inútilmente hacer el mínimo ruido, pero por la súbita tensión en el cuerpo de mi yo pasado sabía que ella había advertido que no estaba sola. "No te gires, no te gires..." El pensamiento se repetía incesantemente en mi cerebro y los apresurados latidos de mi corazón me pulsaban en las sienes. esa yo, estaba casi allí, solo le quedaban unos diez pasos para precipitarse al abismo, extendí mi mano y la cogí por la muñeca. Sentí la horrible sensación de caer al vacío. El mundo se oscureció para mí y justo antes de perder el conocimiento me pareció escuchar la voz de Gabe que decía:
—Has reescrito tu propio futuro, pequeña humana. Algún día sabrás lo que juraste y entonces será cuando comprendas el verdadero precio de tus actos. —Después el mundo dejó de existir bajo mis pies, todos los sonidos de mi alrededor se desvanecieron y en mi mente todo pareció apagarse como un soplo de aire sobre la llama de una vela, dejándome a merced de unas consecuencias que aún desconocía.
*1. Sanami: Es una agente de policía que aparece en las dos primeras películas japonesas de DN.
*2. Jinseigami: Bueno... si buscais en el traductor de la palabra Jinsei en japonés vereis por dónde van los tiros, pero digamos que así llaman los shinigami a los seres como Gabe y Hikari.
¿Qué os ha parecido? Si os soy sincera, Hikari me cae mal hasta a mí, que soy la que ha creado al personaje jajaja, pero se nos presentan nuevas preguntas:
¿Qué tipo de acuerdo ha firmado L para poder resolver el caso? Digamos que os he puesto la versión corta del contrato, sin letra pequeña, el resto lo veremos más adelante.
¿Qué ha pasado con la Misa del año 2014 y la del 2007? El que lo adivine le mando un L dentro de una tarta por navidad xDD.
Gracias a las dos personas que me dejaron reviews:
LMNTB: Gracias por tu comentario, me alegro de que te gustase el inicio y espero que te interese el resto :)
KandraK: Me hizo increíblemente feliz leer tu comentario! Me alegro de que te guste el estilo :) sip, en esta historia los puntos de vista de Misa serán en primera persona, es muy divertido escribir sobre sus pensamientos y sentimientos de este modo, pero sí, la pobre lo ha pasado muy pero que muy mal, sin contar las malas decisiones que ha tomado en la vida... y lo que le espera *insértese risa siniestra de Ryuk*
Por último y como siempre, agradezco a mi querida InOuji, quien ha aportado su granito de arena especial :)
Nos vemos en el siguiente Cap!
