—¡Plagg: no me sigas al baño!

Conocía al gato volador desde hacía solo un día, y sentía que no podía resistir otro más conviviendo con él, alimentándolo, llevándolo consigo a todas partes: por lo menos quería el baño para él solo.

—¡Quiero camembert!

—¡Ya se terminó tu queso porque no supiste racionar!

—¡Llamalo "CAMEMBERT"!

Félix suspiró y lo ignoró. Se quitó la ropa suficiente para poder entrar en la ducha y sacarse el resto dentro, lejos de los ojos de su irritante kwami; pero cuando amagó para sacarse el anillo responsable de su ahora doble vida, no pudo.

Ojos celestes lo miraron, desconcertados.

Forcejeó un poco más hasta que se rindió y se dirigió a Plagg, quien estaba flotando a tres metros de distancia, divertido.

—¿Es normal que el anillo de Chat Noir se quede atascado?

—Sí —Tenía una mirada traviesa que a Félix no le gustaba—. Y completamente tradicional que para sacarlo los Chats besen a las Ladybugs.

Suspiró:

—Creo que puedo vivir con el anillo puesto.

Quizá no sería tan malo, mientras no le lastimara los dedos...

—El efecto secundario es que vivirás con mala suerte.

Y el kwami huyó.Félix aprovechó que estaba solo para bañarse y contemplar todas las posibilidades antes de interrogar a Plagg hasta que tuviera que arreglarse para ir al Lycée, porque aunque quedara bastante cerca, él no quería arriesgarse a llegar tarde en su primer día.

No conocía a nadie.

[...]

—Entonces Allegra, Félix, por favor siéntense juntos por ser su primer día. Si lo quieren en un par de semanas pueden cambiar de asiento.

Ambos rubios acataron el pedido del profesor y marcharon hacia sus asientos, acomodando sus útiles y otras cosas que podrían necesitar.

—¡Soy Bridgette!

¿Bridgette? Naa. De seguro dijo otro nombre como "Brigitte", demasiado similar al de su lady, y él solo se estaba imaginando cosas por tenerlo en mente.

¿Cómo podría explicar ahora el porqué se había volteado de golpe en dirección a la voz, causando que Allegra, y la chica sentada detrás de ella que se había inclinado para presentarse, lo miraran con cautela así como un chico castaño que estaba sentado al lado de Bridgette?

—Perdonen —Se disculpó en un murmullo, girándose enseguida hacia su mochila con el rostro rojo—: creí haber entendido otro nombre.

—Oh... ¡No te preocupes! Mi nombre no es poco común…

Sabía que a partir de un futuro muy cercano se avergonzaría al recordar este día, pero al menos en los siguientes, no podía dejar de pensar que Bridgette Dupain-Cheng era Ladybug, "Bridgette"...

Cuando terminó el primer día de clases, lo único de lo que Félix podía presumir era que había podido remediar su primera impresión y que había quedado en buenos términos con Allegra, Bridgette y Claude. Aunque quizá ellos ya lo habían tachado de raro para siempre y aun así les agradaba: serían muy raros en ese caso.

Había observado a Bridgette. Tanto como podía sin que fuera obvio, atontó sus sentidos al mirar sus largas y azabaches coletas apenas un poco más cortas que las de su lady, sus ojos azules brillantes e hipnóticos y su gran y simpática sonrisa.

Definitivamente era ella.