—¡Gatito! —exclamó la catarina desde un edificio, sin aguantar tener que dar un salto gigante más antes de estar cara a cara con Chat. Ambos se veían a varios metros de distancia, pero ninguno se movió en dirección al otro, probablemente por la misma simple razón que Ladybug. Además, la patrulla terminaba y no querían entretenerse demasiado.

—¡¿Qué?! —respondió él, exagerando el volumen de su lady.

—¡Veámonos esta noche en la torre Eiffel!

Su corazón latió rápido:

—¿Para?

—No... —Dudó solo unos segundos antes de continuar—, no quiero que solo nos veamos para las batallas... Somos amigos, ¿no?

Chat Noir no podía sentirse más liviano que la nube más blanca del cielo.

—Chat...

—Decí la hora y ahí estaré, miladi.

Ladybug dio una de esas sonrisas propias de Bridgette que lo traían a la tierra solo por querer sentir la ternura que le provocaba el que existieran.

[...]

Más tarde, Félix terminaba otro día de clases. No obstante tardó un poco en irse luego de despedirse de Allegra y Claude, puesto que quería hablar con Bridgette.

—Hoy se estrena una nueva película en el cine, Bridgette —dijo deliberadamente.

Desde hacía varias semanas que había estado formando una amistad con Allegra, Claude y Bridgette, y a Félix le interesaba un poco saber quién era Chat Noir a los ojos de la azabache.

—Podemos ir a verla otro día: ya quedé en juntarme con alguien más.

Lejos de decepcionarse, Félix se alegró por que Ladybug le hubiera dicho en serio que quería ser su amigo.