El akuma del día fue uno de los más difíciles que Ladybug y Chat Noir habían combatido. Con solo un chasquido de los dedos, materializaba bombas justo en donde quería y las hacía explotar.

Huyendo de ellas, ambos héroes tardaron un rato en percatarse de que el akumatizado solo podía hacer cinco y que el akuma era múltiple, porque había uno en cada una de las bombas.

El Lucky Charm de Ladybug había sido una pistola cargada con agua, que evitó que las bombas explotaran y, por lo tanto, desaparecieran. Chat Noir las reunió con la rapidez posible, destruyéndolas con su Cataclysme y liberando a los cinco akumas, que Ladybug atrapó uno a uno con una lentitud importante en una heroína cuya eficiencia y velocidad la definían.

Antes de que Chat Noir hiciera algún comentario acerca del cansancio de su lady, ella se apresuró a irse, temiendo que su transformación acabase al segundo siguiente. Sin pensarlo dos veces, su compañero la persiguió a una distancia prudente, cuidando que se destransformara a salvo en una dura superficie.

Y Ladybug iba a hacerlo. Estaba aterrizando perfectamente en su balcón hasta que Chat Noir vio en sus piernas la pérdida de soltura y el comienzo de la impericia propia de un civil.

Él saltó, como siempre con sus manos actuando como patas, y atrapó a su lady en el aire, que apenas se giró a verlo con sorpresa, en cámara lenta a los ojos de Chat, antes de que aterrizara perfectamente en el siguiente techo.

—¡Gatito! ¡No me mires!

La situación era hilarante, y estaba fuera de los planes de Bridgette el que accidentalmente revelara su identidad.

Ambos finalmente llegaron al balcón correspondiente y Chat la soltó.

—Aunque no lo quisiera, miladi, soy inteligente —Ella puso una cara de confusión solo para molestarlo—: Sí, aunque no lo creas. Y sé quién sos... —Hizo una de sus típicas sonrisas solo para aligerar el ambiente antes de soltar la bomba—: desde hace un par de semanas.

—Desde hace... desde hace un par de... —Decirlo en voz alta lo hacía más real. Afortunadamente su gatito la interrumpió antes de que terminara, temiendo que su lady se enojara con él, le dijera que lo odiaba y...

—No fue a propósito —Se justificó—, pero me dijiste tu nombre el primer día... y nos conocemos, Bridgette.

Aquella simple declaración la paralizó.

—Y a veces te dejo pistas para que lo deduzcas también —siguió, con algo de nerviosismo—, porque no me gusta que no sepas quién soy...

Un suspiro deliberadamente sonoro lo interrumpió...

—Es... es solo peligroso, Chat —Bridgette estaba retrocediendo hacia su habitación, planeando terminar la conversación, solo que Chat Noir aún no quería, ahora que finalmente no había casi ningún secreto entre él y su lady.

—Así como no saber quiénes somos —Y ambos sabían que se refería al incidente de minutos atrás—: Te podrías haber roto un hueso, miladi.

Su seriedad lo hizo más cierto... la rotura de un hueso estuvo a segundos de suceder.

Bridgette desvió el tema, sin querer indagar más en lo que podría haber pasado... pero no pasó.

—Entonces querés que adivine tu identidad —afirmó.

—No me ignores. Y sí.