Esa noche, una vez más el gato y su lady tenían una conversación antes de despedirse e irse por sus respectivos caminos, en esta ocasión seguros de que no se destransformarían en el aire y caerían a su muerte.
—¿Chaton?
—¿Sí, miladi? —Ya presentía qué le diría.
—¿Sentís...? Digo... Un amigo insinuó que estabas enamorado de mí y...
—¿De qué color es el cielo? —preguntó sin más, harto de la ceguera de su lady y cavilando si él habría sido así si ella no le hubiera revelado su primer nombre: una gran pista.
El corazón de Ladybug latió más rápido.
[...]
—Ja, ja, ja...
Ladybug se carcajeó: no podía ser él, no podía ser él. ¡Era el colmo!
—Qué coincidencia —Quizá era una. Seguro lo era, por supuesto que lo era—. Mi amigo también lo...
Respiró hondo y las palabras se le atoraron en la garganta. Incluso aunque quisiera negarlo una parte de ella no lo hacía. O quizá únicamente era cosa de Tikki, quien estaba cansada de que su portadora no lo supiera.
Quién podría saberlo.
—Miladi, ¿te sentís bien?
Había tenido en su clase al héroe que le sacaba suspiros y solo una obvia pista había hecho que se diera cuenta.
—Como una idiota.
Al menos su gatito también había deducido su identidad gracias a una pista obvia como lo era su primer nombre. No obstante saber que no fue capaz de enterarse de quién era durante dos meses...
—Ya era hora de que te enteraras —Chat esbozó la sonrisa distinta, tranquilizadora. Ladybug no podía dejar de examinarlo, como si buscara encontrar a Félix con un disfraz de gato y no a Chat Noir.
—No quiero que ambos sean el mismo.
—¿Mm? —Se notaba que Chat Noir intentaba no molestarse por su falta de palabras.
Quería escucharlo de Ladybug antes de sacar conclusiones precipitadas.
—Veo el parecido —Era más que nada el cabello, de distinto peinado y tonos de rubio pero al fin y al cabo el mismo; sus ojos, camuflados entre las pupilas verdes; la voz, y la altura—, incluso hablas como Félix o él habla como vos pero... —Ella tenía ganas de gritar—: Es raro. ¿No te pareció raro cuando te enteraste de quién era yo?
—Yo no te conocía —Se encogió de hombros—, así que no fue incómodo excepto por saber que eras Ladybug y no podía decir nada.
Si Ladybug se hubiera enterado antes, entonces...
—Es que con Félix ya...
Era mejor ser completamente honesta.
—Los dos solo somos amigos.
—¿Y nosotros?
—¿P-pareja...? —Y empezó a gesticular con las manos, tratando de hacerse entender—. N-no digo pareja de "pareja", más bien un par de ¿compañeros? Emm...
En pocas ocasiones los nervios invadían a Bridgette, una persona extrovertida, segura de sí misma y optimista como ella. Mucho menos a Ladybug, quizá un poco más seria pero aún más impresionante solo por ser una superheroína.
Su compañero dio un suspiro y sonrió como siempre.
—Sí.
—¿Eh?
Sonrojada, abrazándose a sí misma y alejándose lentamente, apenas pudo articular. Se veía tan hermosa.
—A lo de antes —Su sonrisa creció, su euforia nació, y nervios de último minuto solo causaron un temblor a su voz debido a lo que finalmente podría confesar—: Chat Noir confirma su enamoramiento por Ladybug.
Esa simple frase resumió el largo día.
—Y ya me dijiste que también.
—¿Cuán...? —¿Cuándo le dijo a Chat Noir que estaba..? ¡Félix!—. ¡Estúpido gato! Todo esto fue un plan para avergonzarme, ¿o no? —La risa del gato salió—: Sí. Ya verás, gatito, ya verás...
Únicamente paró para contestar.
—¿Qué voy a ver?
—La venganza servida en un plato frío... —dramatizó, con los ojos sobre el horizonte, una mano formando un puño y otra apartando su flequillo.
Parecía la perfecta escena para una película dramática. Quizá le quitaba algo de credibilidad si Chat Noir la observaba de brazos cruzados e intentando mantenerse serio.
—¿Cuándo sería eso?
—Hace dos meses que sabés quién soy, ¿no? —Las cintas de su cabello azabache se movieron con ella, y luego el viento las guió, sin nunca desatarse.
—Y hace dos semanas te estuve ayudando a descubrir mi identidad —añadió con prisa. Era la primera vez que su Lady le decía una cosa así. Y él no sabía si era de verdad o no, así que prefería tratar de ponerse de su lado bueno.
—Bien. Una semana al mes durante seis meses con trato educado y distante.
...No parecía tan... tan, tan... Malo.
—¿Como...?
—Como civiles y héroes. A partir del mes que viene.
—Una semana...
Una semana sin chistes, sin poesía, sin rosas, sin informalidad, sin apodos, sin amistad... Seis y...
—¿Puedo abrazarte?
—Ja, ja, claro, Chat Noir.
—¡¿Ahora?!
Ella nunca le decía "Chat Noir".
—¿Qué dije hace unos segundos...? Qué rápido caes, gato mimado.
—¿El castigo también fue una broma?
Ladybug lo consideró en unos segundos que a Chat Noir le parecieron eternos.
—Sí —dijo con despreocupación, esbozando una sonrisa de lo más hermosa y ocultando el rostro en el pecho de su gatito.
Él era Félix, él era Chat. Claro que lo era. Y tenía sentimientos por ella así como ella por él, y aún intentaba dimensionarlo como una misma persona, como armando un rompecabezas y entendiendo todo.
