Disclaimer: Ni Evangelion ni sus personajes me pertenecen.
El maestro del juicio final
Si se esforzaba lo suficiente, haciendo a un lado el horrible presente que la envolvía, Midori todavía era capaz de recordar los buenos tiempos, los cuales, volviéndose más y más lejanos con cada día, parecían borrarse inevitablemente. Los rostros de sus padres y hermano mayor, desvaneciéndose en la negrura del olvido, más allá de causarle dolor, también alimentaban la hoguera que encendió su odio y rencor.
De seguir con vida sus padres, viéndola uniformada y con un arma en su poder, Midori auguraba con seguridad que ellos se horrorizarían por verla librando una guerra siendo tan joven; sin embargo, convencida de que luchaba por una causa justa, no hubiese dudado en continuar pese a sus protestas. Y hoy, al tratarse de la batalla que le pondría fin a todo, Midori, más que nunca, estaba dispuesta a pelear.
Aún era muy niña en aquel entonces, apenas comenzaba a cursar sus primeros años en la escuela primaria cuando el infierno rojo se desató; empero, al haber sido una experiencia tan traumática y dolorosa, aquel acontecimiento quedó escrito con fuego en su memoria. Los gritos de terror, las auroras boreales tiñendo los cielos y las personas convirtiéndose en estatuas gigantescas, no se podían olvidar.
Cuando el Casi Tercer Impacto, como fue nombrado a partir de ese momento, se interrumpió, dos grandes preguntas empezaron a esparcirse entre los agobiados sobrevivientes: qué sucedió y quién lo causó. El "qué", al tratarse de un evento envuelto en secretos y misterios, fue casi imposible de discernir para la mayoría, la cual, simplificando el suceso, sencillamente lo definió como el "fin del mundo".
Por ende, tratándose de una pregunta mucho más fácil de contestar, el "quién" de inmediato tuvo nombre y apellido: Shinji Ikari. Midori, quien en su niñez no entendía nada, no le dio importancia al culpable del apocalipsis, al no lograr sacarse, de la cabeza, las atroces imágenes mentales de sus padres y hermano convirtiéndose en aquellas efigies que pasaron a ser bautizadas como los "errantes".
Desamparada, herida y sin un lugar a dónde ir, aquel que era conocido como Shinji Ikari no era más que un mito urbano sin cara ni voz. Un fantasma al que le era imposible imaginar; no obstante, transformándose en el receptáculo de su resentimiento, Shinji Ikari se volvió la razón que la hizo ponerse de pie y dar hasta su último aliento por recuperar un planeta que yacía perdido.
– Misato, yo pilotearé la Unidad 01…
Así pues, al hallarse rodeada por sus compañeros de tripulación, junto a los restos de la destruida Unidad 02, ahora ese nombre cobraba toda la atención que Midori pudiese darle. Tanto sus ojos como sus oídos se enfocaron en ese niño, en ese demonio de apariencia inofensiva que poseía la capacidad, de engañar y manipular, con su fragilidad, a una mujer tan férrea como la mismísima líder de Wille.
– Si haces esto, Shinji, te verás obligado a enfrentarte a Gendo Ikari.
– Lo sé, lo enfrentaré a mi manera.
Ante esto, ya no pudiendo tolerar más tal desfachatez, sus labios rompieron su prolongado silencio.
– ¡Esperen un segundo! –Ganándose las miradas de todos los presentes, Midori, viendo como Shinji la veía fijamente, no hizo nada por disimular su rabia– ¿Acaso esto es una maldita broma? ¡No pueden estar hablando en serio!
Si bien Misato ocultaba sus emociones con sus lentes oscuros y sombrero, Midori, sintiendo cómo la observaba con dureza, no vaciló en desafiarla al sentirse traicionada por ella.
– No pueden dejarlo pilotear un Evangelion otra vez. ¡Nos matará a todos!
De nuevo, sin que nadie refutara sus reclamos, Midori tuvo carta blanca para continuar.
– Ya me temía que algo así fuese a suceder–ante los allí reunidos, sin importarle las consecuencias, Midori Kitakami desenfundó la pistola que conservó escondida con ella desde el inicio de la misión–Capitana, tenemos permiso para disparar en una situación así. En caso de una emergencia extrema, se debe evitar, a cualquier costo, que Shinji Ikari vuelva a pilotear un Evangelion.
Ritsuko, la Vicecomandante de Wille, mostró intenciones de decir algo, pero Midori, apuntando directamente hacia Shinji, le arrebató el aliento. Misato, sin inmutarse, se mantuvo firme.
– ¡Ese maldito niño no es más que una plaga! ¡Él inició el Casi Tercer Impacto, nunca lo perdonaré! –Harta de sólo acumular derrotas en una organización que pretendía salvar el mundo, Midori, deslizando un dedo hacia el gatillo, se disponía a consumar su venganza– ¡Por su culpa perdí a mi familia! ¡Todo fue por su culpa!
Sus manos, temblando con nerviosismo y ansiedad, le dificultaron la tarea de apuntar con precisión. Pese a eso, aferrándose a los escasos recuerdos que atesoraba de su familia, Midori puso en práctica todo el extenuante entrenamiento que recibió cuando se enlistó en las tropas de Wille. Así, aprovechando que nadie intentó detenerla, aplicando presión en el disparador, Midori se preparó.
¡Bang!
El inconfundible sonido de un disparo impactando cerca de los pies de Shinji retumbó en los oídos de los allí congregados; no obstante, para asombro de la propia Midori, no fue su arma la causante de aquel estruendo. Tan inesperado incidente, destrozando su absoluta concentración, provocó que tanto Midori como los demás se giraran hacia atrás, descubriendo, con total sorpresa, a la insospechada tiradora.
– ¿Sakura?
Desde hacía muchos años, cuando Wille empezó a reclutar voluntarios para engrosar sus filas, la siempre optimista y sonriente Sakura Suzuhara tomó el papel de hermana y mejor amiga para Midori. Siendo ambas las más jóvenes de la organización, además, de tener una edad idéntica, fue natural para las dos, tan pronto como se conocieron en el Wunder, apoyarse la una en la otra sin importar nada.
Sakura, quien se decantó por el servicio médico, nunca ocultó su aversión por los Evas y por cualquier otro instrumento bélico que cobrase la vida de quien fuese. Por tal característica, conociéndola por más de una década, era que Midori no le daba crédito a lo que observaba: Sakura, sosteniendo un revólver, igual que ella segundos antes, le apuntaba a Shinji Ikari mientras luchaba por contener el llanto.
– ¡Señor Ikari, usted no puede volver a pilotear un Eva! –Ignorando las miradas de sorpresa que generaba, Sakura, todavía usando su uniforme de enfermera, mantenía orientado el cañón de su arma hacia Shinji–cada vez que se sube a uno, lastima a las personas que lo rodean y también se hiere a sí mismo. ¡No voy a permitir que vuelva a pilotear!
– Lo lamento mucho, Sakura, pero necesito hacer esto.
– ¡Deje de decir estupideces, Señor Ikari!–Con furia, con una furia que ni siquiera su hermano Toji imaginaba que llevaba en su interior, Sakura le gritó a Shinji al estar cansada, como todos los demás, de pelear en una guerra que daba la impresión de estar perdida–si lo hiero, no podrá pilotear. ¡Le dolerá, pero será mil veces mejor que volver a pilotear! ¡Hago esto por su propio bien, Señor Ikari!
Si bien nunca le comentó a nadie de sus planes, muchos menos a Sakura, para Midori era muy satisfactorio saber que contaba con alguien de su lado, para detener, definitivamente, a esa pestilencia que se hacía llamar Shinji Ikari. Tal vez las intenciones de Sakura no eran homicidas; empero, sin bajar su pistola, cualquier resultado era bueno para Midori si éste implicaba sacar del juego a Shinji Ikari.
Así pues, escuchándose una segunda detonación, Sakura accionó su revólver al dispararle al abdomen de Shinji, teniendo la esperanza, por más ilusa que pareciese, que el impacto no lo mataría y se limitaría a sólo dejarlo inconsciente. No obstante, volviendo a ser tomados con la guardia baja, una voz de mujer, emitiendo un quejido adolorido, congeló la sangre de Sakura a su vez que hizo hervir la de Midori.
– ¡Misato!
– ¡Capitana Katsuragi!
Misato, con unos reflejos impresionantes, consiguió interponerse en la trayectoria del proyectil recibiéndolo ella en lugar de Shinji. Ante esto, teniendo dificultades para mantenerse en pie, la líder de Wille casi cayó arrodillada al suelo, pero Shinji, abrazándola como un hijo a su madre, le dio soporte ayudándola a mantenerse erguida, en tanto su herida, sangrando con abundancia, empapó sus ropas.
– Hace catorce años, todos nosotros hubiéramos muerto de no haber sido por Shinji. Es verdad que sus acciones nos condenaron desde entonces, pero yo me siento agradecida por lo que hizo. Yo confío plenamente en Shinji Ikari; confío en él hasta el final.
Allí, todavía portando su pistola, las palabras de Misato no llegaron a calar en los oídos de Midori, la cual, con cada vez más indignación, se convencía en su totalidad que Misato no era la indicada para liderarlos. Su pasado con Shinji Ikari, sea cuál sea, la enceguecía, le nublaba la razón impidiéndole admitir que el desastre que padecían era responsabilidad única de ese mocoso al que protegía.
Ese maldito demonio lo destruyó todo, le arrebató a su familia y le robó la inocencia al ser solamente una chiquilla. Era el responsable de haberlos empujado a esta crisis; de hacerlos anhelar la muerte al ser esta más amable que la vida misma. Así, sin importar las excusas ni las justificaciones, Midori no podrá perdonarlo nunca ni tampoco darle las gracias por "salvarlos" tres lustros atrás.
– ¡Es verdad que Shinji nos salvó la vida muchas veces, pero también es el culpable de la muerte de millones de personas! –Sin poder contenerse más, llorando abundantemente, Sakura desbordó su angustia en la forma de incontables lágrimas– ¡Es un héroe y un villano, nada de esto tiene sentido!
Viendo a Sakura desplomarse en el suelo, llorando sin control al sentirse abrumada por la contradicción que Shinji simbolizaba, Midori, teniendo muy claro el panorama, meramente se quedó con una parte de lo dicho por su amiga: Shinji Ikari era un villano, y como tal, debía pagar por sus crímenes. Por ello, sacándole provecho a la desatención de Misato y compañía, Midori le apuntó nuevamente a Shinji.
Como si el tiempo mismo se ralentizara, sintiéndose flotar a pesar de tocar el piso con sus pies, Midori contempló como Shinji, sin nadie que lo protegiese ahora, se volteaba con lentitud hacia ella. Sus miradas, conectándose, se sostuvieron una sobre la otra en tanto los restantes miembros de Wille corrían en ayuda de Misato. Ante esto, cerrándose su ventana de tiro, Midori se preparó para disparar.
Un segundo antes, cerrando sus ojos para tranquilizarse, Midori regresó a su punto de partida, luchando, por traer al presente, las mejores memorias de su familia. Fueron imágenes felices, propias de una época que ya no volverá y que sólo vivirá en sus recuerdos. Más que ser una justa venganza, era una necesaria dosis de sanación personal; un exorcismo para el copioso rencor que envenenaba su espíritu.
Vio a su padre sonriéndole.
Vio a su madre ofreciéndole un abrazo.
Vio a su hermano mayor arrodillándose para darle un beso.
Por cada uno de ellos; por sí misma también, Midori disparó. Fue un impacto certero y letal. Del mismo modo en que sucedió con Gendo Ikari, el cráneo de Shinji, expulsando materia cerebral, explotó en una nube carmesí al ser destrozado por la bala; sin embargo, a diferencia de su maligno padre, su herida no le permitió continuar con vida, derrumbándose, de espaldas, para no volver a levantarse jamás.
Misato, pasando por alto la lesión en su costado, vociferó el nombre de Shinji con horror e impotencia, la cual, cayendo tumbada junto a él, perdió la elocuencia al mirar la cara desfigurada de quien fue su protegido alguna vez. Ritsuko y los otros integrantes de la tripulación, en especial Sakura, padecieron de la misma mudez al ver el creciente charco escarlata que se formó debajo del cuerpo inmóvil de Shinji.
– Ahora mi familia descansará en paz.
La guerra estaba más que perdida, Midori era la primera en reconocerlo; aún así, poco le importó. Ni Gendo Ikari ni sus demenciales objetivos poseían valor alguno para ella, su principal deseo, el que fuese la causa de unirse a Wille para luchar, finalmente se concretó. Shinji Ikari, el maestro del juicio final, el autor de sus horas más oscuras y mayores tormentos, yacía muerto por su mano frente a ella.
¿Misato ordenaría su arresto?
¿Acabaría encarcelada en alguna celda del Wunder?
Ninguna de esas posibilidades la asustó, ni siquiera la muerte la aterraba; al contrario, la esperaba para recibirla con una sonrisa, al saber, segura de sus convicciones, que al perecer se reunirá con su familia en dónde sea que estuviese. Entretanto, volando por encima de sus cabezas, demasiado arriba para que pudiesen alcanzarlo, un hombre hecho a sí mismo un dios los contemplaba con fría indiferencia.
Su victoria, gracias a este giro inesperado, era ahora innegable. Sus enemigos, derrotados por sus propias decisiones y acciones, no eran más que meros espectadores de su divina grandeza.
Fin
Hola, les agradezco por haber leído esta historia. Tiempo atrás, en mi fic Ofrenda a la tormenta, opiné que la escena de Sakura Suzuhara amenazando a Shinji se arruinó por los ridículos ángulos de cámara del trasero de Sakura, también dije que intentaría reescribirla y este fue el resultado que obtuve. Como ya pudieron leer, opté, en esta ocasión, por darle el protagonismo al personaje de Midori Kitakami.
Observé la escena varias veces para representarla de la forma más fiel posible, originalmente pensaba mantener a Shinji con vida, como sucede en la película, pero decidí reconsiderarlo al notar el repentino cambio de opinión por parte de Midori. Durante toda la película, en especial en esta escena, Midori mantiene un profundo odio hacia Shinji por la muerte de su familia en el Casi Tercer Impacto.
Cuando Shinji se reúne con Misato, Midori lo confronta y le apunta con su arma, pero luego de la inesperada aparición de Sakura, todo ese rencor desaparece por arte de magia. Algo que le critico a Thrice Upon a Time es que los personajes cambian de mentalidad de modo muy forzado, por eso, mientras repasaba la escena, quise ser más consecuente con la historia que se estableció de Midori.
Como comentario final, esta es la tercera vez que mato a Shinji en un fic: primero lo hice en Por si llegara a suceder y más tarde en Luna de mediodía. No lo hago por diversión, se los juro. Espero volver pronto con otro relato Asushin, igualmente disfruto de dedicarle un poco de atención a los personajes segundarios de Evangelion que, generalmente, no tienen muchas historias protagónicas en su haber.
Por el momento esto es todo, muchas gracias por leer y hasta la próxima.
