Pétalos escarlatas
By: HybridVirus
Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.
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El suave murmullo del viento meciendo las ramas y hojas de los árboles, le permite hundirse en una calma que no ha sentido en verdad desde hace tanto tiempo atrás. Los orbes miel se posan sobre el suave resplandor de la luna, que dicta la única forma en la que puede apreciar el indirecto resplandor del sol. Un suave suspiro escapa de los labios de la mujer, al mismo tiempo que extiende los brazos para que la brisa acaricie su piel. El paso de la maldición del tiempo, le ha permitido tomar aprecio por las pequeñas cosas insignificantes del mundo. Desde el resplandor de la luna y las estrellas, hasta las suaves palabras que arrastra el indomable viento.
El eco de sus botas chocando contra el piso de madera, resuena imponentemente entre la oscuridad de la noche. Los pasos de la espadachina la llevan finalmente hacia el campo de flores rojas, que se extiende al pie de la vieja edificación que le recuerda la vida que dejo atrás. Una que le causa nostalgia al recordar su humanidad perdida, junto a la muerte de todos aquellos que en algún momento Rafaela sabe llego a amar. Ella no es más que un silencioso eco del pasado, uno que simplemente se rehúsa a olvidar lo poco que queda de su antigua vida en este mundo.
Las yemas de los dedos de Rafaela se deslizan sobre los escarlatas pétalos, de las Higanbanas que crecen en el jardín de su antiguo hogar. Es irónico pensar en que una planta que representa una despedida final… crece en la tierra que jamás ha podido abandonar del todo. Los pasos de la mujer son lentos y cuidadosos, asegurándose de no lastimar a las flores que crecen en este lugar… donde las personas se separan para siempre. Sus dedos se aferran al tallo de una de las bellas flores, perdiéndose entre sus pensamientos para hacerse la misma pregunta una y otra vez. Si estos lirios rojos son una despedida… ¿Cuál será el significado del lirio azul, que el demonio supremo anhela poseer?
–Yamato-sama…
Si su señor conseguía esa planta y ya no era débil ante el sol… ¿Ya no la necesitaría? Una incómoda sensación se apodera del estómago de Rafaela, al suponer que en verdad podría llegar el momento en que pasaría a convertirse en algo innecesario para su creador. Algo… deplorable e indigno al no poder seguir el paso del amo de la noche, algo que sería fácilmente desechable… algo como las lunas inferiores que su maestro asesinaba sin piedad, al no darle los resultados deseados en su desempeño. La guerra contra el cuerpo de los cazadores de demonios continuaba en pie, pero a pesar de todas las muertes y perdidas… la humanidad se rehusaba a detener sus intentos, por tomar la vida de Yamato.
–Me intriga el ver como pierdes el tiempo…
La mano del demonio femenino se aferra al tallo de la flor, al escuchar la repentina voz de su superior. Los orbes ambarinos se posan sobre la silenciosa figura, que se encuentra debajo de la engawa, sin percatarse de que en sus ojos finalmente resplandecen las palabras 'Primera Luna Superior'. Mismas que no son una sorpresa para el hombre, que tiene una de sus manos en el interior de los bolsillos de su pantalón, mientras que la otra se encuentra tensa a su costado. Las notorias venas que Rafaela puede apreciar en la tensa mano, cuyas garras se encuentran presentes como una silenciosa advertencia, le hacen inclinarse de inmediato con una de sus rodillas hacia el suelo.
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La penumbra de la noche se extiende entre el silencioso par de demonios, los orbes del hombre resplandecen como un par de rubíes entre la oscuridad, al mismo tiempo que sus pies lo llevan hacia la reverente luna, que ha estado a su servicio por tanto tiempo. La mirada del padre de los demonios se entrecierra en un gesto repleto de hastío, al notar la flor que se encuentra en la mano de Rafaela. Sus pétalos rojos son una ofensa hacia su persona, una que usualmente podría costarle la vida a cualquiera de sus lacayos. '¿Oh, me has traído un lirio rojo?' sisea en un tono molesto la voz del más alto, a la par que se detiene frente a la estática criatura, que aún sigue postrada a sus pies.
–Disculpe excelencia… es solo que…
Un escalofrío recorre a la luna superior al percibir la repentina sed de sangre, que escapa del demonio al que ha servido lealmente con su vida. Al mismo por el que lucho contra los antiguos cazadores de demonios… contra sus amigos, contra su propia familia. 'Usualmente eres la más sensata de todas las lunas…' gruñe la molesta voz, mientras las garras del demonio crecen aún más. La repentina sensación de una corriente de aire, le hace mantenerse quieta pues sabe que no debe evadir el castigo que viene en su dirección. Las cosas serán mil veces peor si se atreve a desobedecer a Yamato, solo le queda esperar porque el hombre se calme, y no le enseñe la misma disciplina por la que pasan las lunas inferiores.
–Me recordó a sus ojos… Yamato-sama…
Un pesado silencio se hace presente en el ambiente, mientras que la suave brisa sacude a las temblorosas flores, que han sobrevivido a la caricia de las garras del amo de la noche. Los ojos del demonio se entrecierran en un gesto incrédulo, al mismo tiempo que su mirada se posa sobre su estática sierva. Si esas palabras hubieran venido de alguien más, Yamato sabría que habrían sido un simple acto para intentar salvar sus pellejos. Un absurdo y patético intento de intentar complacerle para que no destroce sus cuerpos, y así pasen a ser parte de todos aquellos demonios patéticos, que no supieron cumplir con su deber correctamente.
–Mírame…
La mirada de la espadachina se posa rápidamente sobre el rostro de su superior, indispuesta a molestar una segunda vez a su amo en la misma noche. La vida al servicio de Yamato es complicada, uno siempre debe estar dispuesto a abandonar todo para responder a su llamado y cumplir con sus indicaciones. Quizás es por eso que Rafaela cree reconocer que las palabras del demonio, no suenan verdaderamente como una orden… Pero son inexistentes los seres que sobreviven al cuestionar a su amo. Una de las manos del demonio se posa sobre su barbilla, obligándola a levantar aún más el rostro para encontrarse con el hombre en todo su esplendor.
–Rafaela… espero no volver a encontrarte perdiendo el tiempo…
La mirada de la luna superior se desliza sobre las pálidas y serias facciones del demonio, poniendo especial cuidado a memorizar de nuevo la forma en que las negras y pobladas pestañas enmarcan esos fríos, pero igualmente hermosos ojos. Una parte de Rafaela agradece porque los labios del hombre, no se encuentren fruncidos en un gesto de desagrado. Dicha situación le permite ver el relajado rostro de su amo una vez más, no parece haber molestia o ganas por asesinarla en la forma en que le mira, y eso hace que su corazón revolotee fuera de control en su pecho. Una suave exhalación escapa de la demonio, al concentrarse en la sensación de la gélida piel deslizándose contra su quijada.
–¿Entendido?
Una resplandeciente sonrisa se apodera de las facciones de la luna superior, haciendo que el demonio la libere de su agarre. Los ojos de Yamato se mantienen fijos en la notoria disposición de su sierva, mientras que en sus oídos resuena el sonoro y emocionado '¡Si, Yamato-sama!' que escapa de los sonrojados labios. La mano del demonio se extiende hacia Rafaela, consiguiendo que un gesto confundido se apodere de las facciones de su asesina de cazadores. Con un rápido movimiento y un gruñido entre dientes, Yamato se asegura de tomar la flor roja que Rafaela había mantenido en su mano, para después girar y desaparecer entre la oscuridad de la noche.
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El viento susurra gentilmente entre la noche, mientras los pasos de Rafaela la llevan en la misma dirección que reconoce a la perfección. Han pasado meses desde ese momento en que ha sido reprendida, por perderse entre los recuerdos de su humanidad. Pero no puede simplemente abandonar este lugar, puede que este destrozado y no quede mucho de él… pero este sigue siendo su hogar. Un triste gesto se apodera de su rostro, al recordar como la mitad de los lirios rojos perecieron ese día, gracias a las manos de su señor. Había cumplido con sus deberes como siempre y ahora podía disfrutar de la calma de la noche en esta tranquila y abandonada parte de su pasado.
–¿Eh?
La mirada de Rafaela se posa sobre el jardín donde puede ver los lirios, que sobrevivieron a la molestia de Yamato-sama. Pero claramente puede apreciar como hay algo más en la tierra, que reconoce como sus dominios. El crujido de la madera debajo de sus botas es algo prácticamente mudo para sus oídos, mientras sus ojos se posan sobre los resplandecientes pétalos escarlatas, que florecen en los arbustos que ahora ocupan un lugar al lado de sus pequeños lirios. Los orbes de la demonio resplandecen por un instante en un gesto de duda, hasta que el fragante aroma de las camelias se adentra hacia sus pulmones. Sus dedos se deslizan sobre los suaves pétalos, que se mecen juguetonamente gracias a la caricia de la brisa nocturna.
–Yamato-sama…
Susurra la voz en un tono gentil al saber que no tiene pruebas de que, ha sido su señor quien ha intentado de cierto modo compensarla, por aquello que ha perdido. Pero al ver las Tsubaki rojas que representan, el honor de una muerte digna… tampoco tiene la menor duda de que esta acción, solo puede venir de un ser con un rango superior al suyo. Claramente esta es la respuesta a sus dudas y pensamientos, ella nunca será reemplazable como una de las lunas inferiores, nunca será inservible para el padre de los demonios. Porque ella es la razón por la que aún se encuentra vivo, ella que abandono todo al convertirse en un demonio para servirle lealmente.
–Juro librar esta guerra a su lado, aunque me cueste la vida…
Promete la mujer a la noche mientras que sus dedos, toman una de las fragantes flores para colocarla entre su cabello. Esta era la promesa de su amo de tenerla por siempre a su lado, la misma que solamente se vería rota hasta que existiera un cazador los suficientemente hábil, como para poder arrebatarla de su puesto como la primera luna superior. El rey de los demonios solamente la dejaría ir, cuando tuviera una muerte honorable a manos de algún cazador. Porque esa era la única razón aceptable para el significado de esta flor… a no ser que su señor estuviera diciéndole que la amaba y que por eso siempre permanecería a su lado.
Una sonora carcajada escapa de los labios de Rafaela, al siquiera permitirse pensar semejante ridiculez. Su señor era el epitome de la perfección demoniaca, no debía de haber lugar en su persona para algo tan ridículo, como lo serían las emociones y deseos que sus siervos habían traído consigo de su vida humana. La nariz de Rafaela se hunde entre las flores, intentando disfrutar del obsequio otorgado por su amo al haber continuado con su búsqueda por el lirio azul. Sin percatarse del par de ojos que no se permiten separarse, de la sonrisa que permite que sus colmillos sean vistos en todo su esplendor. 'Me asegurare de estar siempre a su lado…' Si la luna demoniaca se permitiera ser más cuidadosa con la presencia de su amo, se habría percatado de que esta no había desaparecido de su lado, hasta que había hecho su promesa hacia la silenciosa noche, que ambos demonios habían compartido por tantos años.
~Owari~
~Omake~
La mirada multicolor de la segunda luna superior se posa nuevamente, sobre la extraña y completamente inusual adición al traje de su amo. El demonio rubio se talla insistentemente los ojos, intentando distinguir si enserio es correcto lo que se encuentra viendo. El lirio rojo sobresale entre la oscura tela del saco que porta el patriarca de los demonios, haciendo que Mathias dirija una curiosa mirada a la flor, que se atreve a estar en las cercanías de su amo. Todos saben que a su señor le desagradan esos lirios, porque representan la constante falla de las 12 lunas en encontrar aquello que el hombre anhela con tanta desesperación.
–¡Permítame Yamato-sama, me desharé de esta cosa enseguida!
Sentencia Mathias en un tono definitivo, mientras que una sonrisa se coloca sobre sus labios, su mano se acerca a toda velocidad hacia el bolsillo del soberano de la noche. Para repentinamente sentir la forma en que es arrojado, hacia una de las paredes del recinto donde su señor los hace reunirse. Una de las manos de Mathias se coloca contra su sangrante cabeza, intentando explicarse que razón tendría su señor, para reaccionar de una forma tan agresiva a su intento de deshacerse de la ridícula planta.
Con pesados pasos Mathias se dirige hacia el puesto designado para la segunda luna superior, percatándose de que sus vecinos la tercera y primera luna ya se encuentran en sus respectivos lugares. 'Parece que el amo esta de malas…' menciona el más alto de los demonios, consiguiendo que la incrédula mirada de la tercera luna se encuentre sobre su persona. Una de las manos de Gupta se mueve discretamente en la dirección de Rafaela, haciendo que los ojos de Mathias se posen sobre la camelia roja, que se encuentra entre las hebras castañas pertenecientes a la demonio con el rango superior. La mirada del demonio de los hielos se desliza insistentemente de la camelia, hacia el lirio en posesión del amo Yamato. Un suave 'Oh' escapa del portador de los abanicos, entendiendo la inesperada agresión detrás de su osada acción.
–…¿Eso significa que la primera luna, está fuera de nuestros límites?
La repentina sensación de una gélida mirada posándose sobre ambos demonios, les resulta como respuesta suficiente a la no tan privada charla, de la que su amo está completamente consciente. Gupta se apresura a mirar hacia otro lado, indispuesto a terminar siendo castigado por las palabras, y locos delirios de Mathias, quien no hace más que inflar sus mejillas al entender, que su amo probablemente le exija que no se interponga más en el camino de Rafaela.
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Hybrid-Virus
Yo! Buen día lectores, espero que se encuentren muy bien en este lindo y agradable jueves. Hoy finalmente hace un clima agradable, ha estado realmente frio el clima. Pero esto finalmente me deja estar un poco más calmada, este oneshot estuvo en proceso de escribirse durante el año pasado, pero no había tenido oportunidad de terminarlo.
Como bien sabemos en mi otro onseshot de esta pareja, expongo el hecho de que México llama a Japón 'Yamato' que viene a ser la forma anterior en la que era conocido, esto para que no se confundan con el detalle del nombre. A mi parecer si alguien merece ser Muzan, vendría a ser el adorado, silencioso y aparentemente apacible Japón.
Las flores que aparecen en la historia, tienen justamente los significados mencionados en la misma. En la cultura japonesa los lirios araña significan un 'Adiós eterno' o un 'Adiós para siempre' y son conocidos como Higanbanas en japonés. Se dice que estas flores crecen ahí donde las personas mueren y se despiden, esta es la razón por la que Rafaela menciona que nunca ha podido olvidar ese lugar, pues las flores le recuerdan a quienes perdió al convertirse en un demonio.
Las camelias en cambio, eran vistas por los, espadachines y samuráis con el significado de una 'Muerte honorable' es decir probablemente una muerte en combate, las mismas también pueden significar simplemente 'Amor' y son conocidas como Tsubaki en japonés. Aquí Yamato ofrece un arbusto a cambio de todas las flores que destruyo, no es perse una disculpa en sí. Porque seamos realistas el jefe de los chicos malos, no se va a disculpar nada más porque sí. A pesar de esto, Rafaela está consciente del gesto de Yamato, y para ella eso es lo que cuenta.
Tanto la idea de si Yamato le está profesando afecto, o le dice a Rafaela que siempre la mantendrá a su lado, hasta que tenga una muerte honorable. Es algo abierto y a interpretación del lector. Esto se rompe un poco en el Omake, pero reamente tenía ganas de que apareciera Mathias por ahí dando lata, como únicamente él sabe hacer.
Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.
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