—Haruka, eres una irresponsable ¿Tienes una idea del susto que nos hiciste pasar?
—Relajate Mina, solo fui a dar una vuelta— La corredora de carreras intentó restarle importancia a las preocupaciones de su amiga, negando con la cabeza— Y de hecho, descubrí algo muy interesante, y necesito tu ayuda.
—Haruka no, siempre que tú y Mina hacen algo juntas, otros tenemos que sacarlas de sus problemas— La siempre sería Setsuna intentó evitarlo, pero más bien, Haruka le sonrió.
—¡Tú debes saberlo Setsuna!— Setsuna suspiró, no era nada bueno— Necesito saber quién es Michiru.
—¿Michiru?— La mayor de las tres en ese cuarto, se sorprendió ante el nombre.
—Ohh, ¿Con qué Michiru? ¿Quién es Haruka? ¿Es linda? ¿Dónde se conocieron?— Mina empezó a jugar con quién era su mejor amiga.
—¡Eso es Mina! No la conozco, pero quiero hacerlo. Es tan hermosa, la vi en la pista de carreras antes de que me llevarán a la ambulancia, y hace rato...— Haruka no pudo evitar suspirar, el solo hecho de recordar la música de aquella mujer la tenía vuelta loca.
—Ni te hagas ilusiones Haruka— Setsuna la bajó de su nube... O al menos, eso intento— Si es quién me imagino, debe ser Michiru Kaioh de Chiba. Es la esposa de Darien Chiba, el dueño de este hospital.
—Woah, ¿Casada dices? Haruka, olvídate de ella, están en un mundo muy diferente.
—Además, ¿No te parece que es un tanto "mayor" para tí?
Pero Haruka, como toda buena amiga, ignoró de manera total a sus compañeras y sus comentarios.
—Setsuna ¿Tú la conoces?— Preguntó.
—Si, Michiru y yo somos amigas... O algo así, nos conocemos desde la universidad, era compañera de, en aquel entonces, su prometido.
—¡Entonces tú puedes presentarmela!— La emoción de Haruka aumentó, haciendo que su amiga se llevará la mano a la cabeza.
—Si, pero Haruka, escúchame. Michiru es una señora solitaria, no tiene muchos amigos, realmente no creo que...
—¡Dame su número! Te lo suplico, por favor— Si, en ese momento, Haruka podía ganar un récord mundial a la persona que más ignora las palabras de otros.
Pero esa era Haruka Tenoh. Tenía esa aura y poder para hacer que los demás cedieran ante ella.
—
—Haruka, no puedes seguir atrasando tu salida del hospital solo porque estás esperando a volver a ver a esa dichosa mujer— Setsuna puso los ojos en blanco— El siguiente gran premio será en una semana y si no te vas, vas a tener problemas.
—Pero Setsuna...
—¡Pero nada Haruka!— La rubia brinco un susto cuando la escuchó. Siempre que su amiga se ponía en ese plan, normalmente era para regañarla— Yo te lo advertí Haruka, Michiru es alguien muy reservada y raras veces la vemos por estos lugares, lo que viste fue una ocasión extraordinaria ¡Olvídate de ella mejor!
—No puedo, necesito verla de nuevo, así la vida se me vaya en ello.
—Pues tendrás que buscarla afuera, porque acabo de firmar tu salida inmediata del hospital.
Probablemente, Haruka no le iba a hablar en una semana por haberle hecho eso. Su mirada lo decía todo. Pero era lo que una adulta como Setsuna tenía que hacer. Aunque, en teoría, Haruka también era una adulta.
Después de largas horas de papeleo y burocracia, Haruka salió del hospital. Sin tener ni siquiera una cicatriz de herida.
Y como si del destino se tratara, no había salido ni del estacionamiento, cuando el celular empezó a sonar.
—Estás hablando al teléfono de Haruka Tenoh, la persona más linda de este planeta, ¿Qué es lo que desea?— A pesar de su cansancio, parecía que estaba bastante optimista.
—¡Haruka!— Aquel grito fue suficiente para que Haruka se pusiera sería. Su manager parecía estar realmente molesto.
—Si... Ya sé que me perdí la carrera... ¡No! Definitivamente no hice eso... ¿Rei te lo dijo? Esa traidora... ¡Ya! Está bien, está bien, estaré en México la próxima semana... ¡Claro que voy a correr! — Y después de una intensa llamada entre regaños y discusiones, la corredora le colgó.
Si solo tenía una semana para encontrar a quien iba a ser el amor de su vida, que así fuera.
Un rato después, y ya que llegó al único, pero lujoso departamento que tenía en Japón, lo primero que hizo, fue prender su computador.
—Michiru Kaioh...— A diferencia de muchas personas, Haruka sabía, que si quería encontrar a alguien, debía preguntarle al siempre confiable internet.
Después de todo, hasta la persona menos relevante del mundo, debía tener aunque fuera un trabajo subido en la red.
Y sus esfuerzos dieron frutos, ahí estaba ella. Definitivamente, no había mucha información, pero era ella.
"Prodigio de la primera generación de la preparatoria Mugen, Michiru Kaioh, se compromete con el talentoso Darien Chiba".
O aunque sea, eso era lo que decía el titular de lo que parecía ser una página de chismes creada en los primeros años del internet.
En ella, solo había una foto, eran ella y el que Haruka pensó que ahora sería su esposo. En ella, Michiru sonreía de oreja a oreja, parecía ser el baile de graduación. Joven y jovial, iba del brazo con un atractivo chico que también saludaba a la cámara.
Haruka sonrió, no tenía dudas. Tenía que conocer a esa mujer.
—¿Setsuna? Hola, si... Ya se me bajó el coraje, sabes que no puedo estar mucho tiempo enojada contigo— Un poco de silencio— ¿Qué qué es lo que quiero? No, yo solo quería saber cómo está mi amiga del alma... Ah, está bien, ¿Conseguiste el número de la hermosa mujer?... No lo tienes... Entiendo... ¿Ni siquiera el de su casa? ¡Ay! Tu ganas, no me vas a dar ese, me quedo claro— La voz de Haruka se desanimó— ¿Sabes dónde puedo verla? ¿¡Van a tener un evento en tu casa! Me imagino que estoy invitada... ¡Gracias Setsuna! Te quiero.
Al fin, Haruka Tenoh volvía a estar contenta.
—
Después de aquel día en el que Michiru fue a buscar a Darien a su trabajo, las cosas se pusieron bastante tensas en la casa Chiba.
Si antes Michiru despertaba viendo la cara de su marido, ahora no. Si antes ella era la encargada de despertarlo, ahora amanecía gracias al ruido que este provocaba.
No había buenos días, ni buenas noches. La distancia de asientos en el comedor había aumentado. La guerra fría que se había desatado en aquel lugar estaba teniendo un claro vencedor. Y es que, desde aquel día, la pobre de Michiru no había parado de llorar.
¿Cómo había sido tan estúpida? Ella lo sabía, ella sabía cuánto detestaba su marido la música... y ella fue como una tonta a hacer todas las cosas que estaban mal para una señora como ella en el mismo día. Había humillado a Darien enfrente de sus aliados económicos, había estado hablando muy familiarmente con un hombre desconocido, había molestado a los pacientes del hospital...
Aquella vergüenza que sentía, también era lo que hacía que llevara casi dos semanas sin decir una palabra.
—Señora, no puede seguir así— Nakaru intentó animarla, mientras le entregaba a Michiru una taza de té— Se va a morir si sigue con esa actitud.
—Es lo mínimo que merezco— Respondió tajantemente, cortando la plática de su empleada, dándole un sorbo a su té— Y no hay nada que me puedas hacer para cambiar mi opinión.
La joven suspiró. Era sincera cuando decía que le dolía ver a su patrona en ese estado. Suspiraba todo el tiempo y, aunque no lo había visto, sabía que había llorado en muchísimas ocasiones. Pero ella tenía plena confianza en que sus jefes se reconciliarian, ella dejaría de creer en el amor si ellos dos duraban más tiempo peleados.
Entonces, el teléfono empezó a sonar.
—No me importa quien sea, responde tú, no quiero hablar con nadie— Nakaru asintió, antes de apresurarse a contestar.
—Familia Chiba, ¿Qué necesita?—Nakaru contestó— ¿Setsuna Meioh?... No, el Doctor Chiba no se encuentra en este momento...¿Una fiesta?, Si yo les avisaré al señor Chiba... ¿Los dos? ¿Lo dice en serio? ¡Claro que sí! Yo les informo.
Minutos después, Nakaru regresaba con Michiru, que estaba en el mismo lugar, mirando a la nada.
—¿Quién era Nakaru?
—Era la señorita Setsuna Meioh— Michiru se sorprendió de oír el nombre. Podía decir que Setsuna era de las pocas amigas que tenía, y aún así, tenía mucho tiempo que no hablaba con ella— Va a tener una pequeña fiesta en su casa, llamó para invitarlos a usted y al señor Darien.
A pesar de todo, a Michiru se le iluminaron los ojos. Tal vez esa fiesta era la mejor forma de iniciar una reconciliación.
A la noche, cuando Darien llegó, Michiru lo esperaba con una sonrisa. Corrió a abrazarlo, pero un escalofrío recorrió su cuerpo. El perfume de Darien era muy diferente. Estaba impregnado el de otra mujer. Un perfume dulce y empalagoso. Debió de haberlo imaginado, Darién recibía el consuelo de su pelea con su amante.
A pesar de todo, decidió ignorarlo.
—¿Y a qué debo una recibida con tanto cariño?— Darien apartó a Michiru— ¿Qué es lo que has hecho ahora?
—Nada, nada—Michiru se apresuró a contestar— Solo quería disculparme por lo que ha pasado en esta semana, y pensé que...
—Disculpa aceptada, ¿Podemos ir a cenar? Tengo mucha hambre— Michiru solo pudo asentir.
Mientras comían, Michiru volvió a hablar. Irritando a Darien— Por cierto, Setsuna marcó en la tarde.
—¿Ah sí? ¿Y qué es lo que quería?
—Va a tener una pequeña reunión en su departamento, llamó para invitarnos a ir— Contestó.
—Rechazala amablemente, no tengo muchas ganas de asistir, he tenido días muy ocupados, no quiero tener otra fiesta.
—Darien— Michiru insistió— Hace mucho tiempo que no vemos a Setsuna, ha tenido la amabilidad de invitarnos, creo que deberíamos ir.
—Y poco tiene que ver que Setsuna es una vieja amiga tuya ¿Cierto?— Michiru sintió sus mejillas colorarse.
—No solo nos está invitando a nosotros, puedo llamarle y preguntarle si puede invitar a Seiya, Taiki, Yaten y todos los de la junta— Los ojos de Darien se abrieron— Se que eso te gustaría más.
Aún así, Darien lo pensó un rato, antes de darle una respuesta— Está bien, iremos a esa dichosa fiesta. No podemos hacerle ese desplante a Setsuna.
—¡Muchas gracias, Darien!— Michiru le sonrió y le dió un corto beso en los labios, una vez que se levantaron de la mesa.
Si, nuevamente, todo había regresado a la normalidad.
—
Aquellos días hasta la famosa fiesta, pasaron como el viento para dos personas. Una, anhelando conocer por fin a la persona que la había vuelto loca, y hacerlo en tiempo record. No tendría tiempo para descansar, la mañana siguiente a la fiesta, debía partir en el primer vuelo rumbo a México
Y justamente ese, estaba siendo uno de sus mayores problemas en ese momento. Siempre había sido una persona que viajaba todo el tiempo, y rara vez se quedaba, incluso en vacaciones, en un mismo sitio. Si tenía ese departamento, era gracias a las múltiples insistencias de la gente para que, aunque sea, tuviera un patrimonio, un lugar para dormir sin tener que estar pagando hoteles.
Por ende, tenía el gran honor de presumir que tenía los armarios más vacíos de ropa que muchas personas habían visto en posiblemente toda su vida. Apenas un par de cambios de ropa y zapatos. Todo informal. Pero oye ¿Quién podía juzgarlo? Hacer maletas era demasiado cansado para ella. Empacar y volver a desempacar era muy tedioso, y ella convenientemente, siempre dejaba sus maletas en el Aeropuerto en la paquetería, hasta que volvía a salir.
Pero incluso si fuera hasta el aeropuerto, todo sería inútil. Era una fiesta formal, y Haruka, lo último que tenía en su abandonado armario, era un smoking.
—¿Por qué están tardando tanto?— Se preguntaba a sí misma. Había pedido desde el día anterior, una comitiva entera que le trajera los mejores trajes. Pero faltaba poco más de una hora para que la fiesta en casa de Setsuna empezara, y esos desgraciados no aparecían.
Alguien tocó el timbre de la puerta, Haruka llegó corriendo a toda velocidad. Sería la última vez que los contrataría.
—Lamentamos la tardanza, teníamos otro cliente que tardó más tiempo del que esperaba...— Pero Haruka no se molestó en oír sus disculpas, lo jaló directo dentro del departamento, para elegir el traje que usaría. El tiempo empezaba a jugar en su contra. Y ella siempre era más rápida que el tiempo.
La otra, era un caso todo lo contrario. Encerrada en un vestidor, no podía elegir entre una enorme gama de vestidos que se guardaban ahí. ¿Es que debía usar un vestido demasiado elegante? No, tampoco era una fiesta tan formal. ¿Entonces un vestido de noche? ¡No! Si era muy destacado, Darien se molestaría. ¿Algo más pegado a su cuerpo o mejor suelto? Había tantas opciones que su cabeza se estaba atosigando. Además, aún le faltaba maquillarse y terminar de arreglarse el cabello.
Tantas cosas que hacer, y tan poco tiempo.
Al final, terminó por elegir un lindo vestido color aqua. No era muy elegante, pero tampoco era informal. Era cómodo y sencillo, justo lo que estaba buscando. Suspiró, por fortuna, aún le quedaba un poco más de hora antes de que la fiesta empezará. Era tiempo suficiente para terminar de arreglarse y llegar en carro.
Con sumo cuidado, sacó un collar de plata que había recibido en su aniversario. Aquel collar era una de las cosas más valiosas que tenía en el mundo. Un recuerdo de su familia que había pasado año con año. Se maquilló, fijándose en sí misma. Hacía apenas un suspiro, ella seguía siendo una mujer joven y atractiva. Y ahora, en su cara se empezaban a notar los signos de la edad. Ya no era una jovencita ¿Es que acaso seguía siendo tan bella?
Arregló su cabello en su peinado favorito. Pero al mirarse en el espejo, no pudo evitar sentirse peor, empezaba a ver cabellos que se pintaban de gris. A su edad, ya no era una mujer deseable, ya no era nada.
El tiempo la estaba consumiendo lentamente.
—
—Es una hermosa fiesta Setsuna— Michiru le sonrió a su amiga— Después de tantos problemas, admitió que me hace muy feliz hablar con alguien que no sea mi apreciada empleada.
Las dos amigas rieron ligeramente, ignorando las miradas de los demás. Hacía rato que Darien se había ido con sus amigos, y todo el mundo veía como su esposa acaparaba la total y absoluta atención de la anfitriona.
El timbre volvió a sonar, otro invitado había llegado— Permiteme un minuto Michiru, voy a abrir.
Al abrir la puerta, y como no podía ser, Haruka Tenoh estaba detrás— Dime por favor que, la belleza de nombre Michiru ya llegó.
—Si Haruka, pero por favor, deja que yo los presente, ella está pasando por una situación...— Pero Haruka se quedó en la parte en donde decía "Si Haruka". Sin pensarlo un poco más, se abrió paso entre todos los invitados. Y escaneo con la mirada la gran casa, buscando a aquel cabello que destacaba sobre los demás.
—¡Haruka, espera!— Setsuna gritó, pero fue imposible detenerla.
Mientras, Michiru había regresado a estar sostenida del brazo, escuchando sin mucho interés, una plática de Darien con inversionistas quienes también fueron invitados. ¿Cuánto tiempo tardaría Setsuna en regresar? Era lo que se preguntaba.
Y justo en ese momento, Haruka iba subiendo las escaleras a toda velocidad. Como si de una niña pequeña se tratara, incapaz de seguir una sola orden. Pero se quedó quieta cuando por fin la encontró. Se quedó quieta como si de una estatua se tratara. Estaba hipnotizada con aquella belleza, incluso si estaba agarrada al brazo de quien suponía sería su marido, incluso si su expresión de aburrimiento era más que evidente. Aun a pesar de que a través de su mirada podía ver que su vida era una guerra.
Ni siquiera tuvo que esperar a que la gente con la que estaban hablando se fuera. Estos ya se estaban despidiendo. Sin pensarlo tan siquiera dos veces, se acercó a la pareja, que parecía querer alejarse lo más rápido posible. Su discurso ya estaba planificado y solamente faltaba ejecutarlo.
—¡Disculpe!—Haruka se acercó rápidamente a ellos, quienes le sonrieron— Me presento, mi nombre es Haruka Tenoh...
—¿La corredora accidentada hace una semana?— Haruka asintió— Un placer verla por aquí, me quedé en que otro médico se hizo cargo de su caso y la dio de alta hace unos días. ¿Qué es lo que hace aquí?
—Si, justamente, fue Setsuna, es una amiga mía, nos conocimos hace un tiempo en los Estados Unidos—Respondió— Ella fue quién me invitó a esta fiesta— Darien asintió— Solo quería agradecerle por sus cuidados en el tiempo que estuve internada en el hospital.
—Ese es mi deber y mi responsabilidad— Por más que no lo admitiera, las palabras de Haruka hicieron sentir halagado a Darien— Pero que descortesía la mía. Deje presentarle a mi mujer, ella es Michiru, Michiru Kaioh de Chiba.
—Es un placer conocerla señora Michiru— Y para sorpresa de todos, para saludarla, Haruka le dió un beso en la mano. Un golpe de electricidad recorrió todo el cuerpo de Michiru, que no supo responder— Pero creo que usted y yo ya nos conocíamos.
—¿Cómo es eso? Yo a usted nunca la había visto en mi vida— Michiru recuperó rápidamente la compostura.
—Por supuesto, usted misma lo ha dicho, no nos habíamos visto, pero ya la conocía. Es usted la mujer que tocó tan maravillosamente el violín en el hospital ¿O me equivoco?— Aquel hermoso ambiente que existía en ese momento, desapareció. El aire se hizo pesado de pronto, y Michiru retiró su mano con rapidez.
—Nos disculpamos por eso— Darien contestó con rapidez— No era nuestra intención provocar tal espectáculo, de verdad, me disculpo por los inconvenientes y las molestias que vivió en ese momento, no volverá a ocurrir.
—No, espere, no me refiero a eso, fue algo...
—Si nos disculpa, nos retiramos. Disfrute la fiesta, señorita Tenoh.
Haruka vió a la pareja irse a toda velocidad por las escaleras, ignorando incluso que Setsuna pasó a su lado. Pero, lo que más llamó la atención de Haruka, fue la presión con la que Darien tomaba el brazo de Michiru.
—
¡Hey! Un placer leerlos de nuevo. Este capítulo es importante, Haruka al fin hizo su tan ansiado acto de presencia, sin embargo, parece que no todo es miel sobre hojuelas, ¿Verdad?
Sin embargo, quería contestarles y hablar un poco con ustedes, muchos de ustedes preguntan cómo es posible que Michiru tolere a Darien, o como es que esos dos llegaron a estar juntos jaja. La respuesta es sencilla, Darien no fue así toda su vida. De hecho, era muy diferente cuando jóvenes, solo que, el matrimonio perfecto tuvo que sufrir una enorme desgracia… Pero eso es algo que veremos más adelante (?
A partir de ahí, Michiru se tomó como la culpable de todo, y simplemente, acepta los tratos de Darién bajo el anhelo de que un día regrese a ser ese chico del que se enamoró
