—Señora Michiru, buenos días— Haruka le habló a a mañana siguiente, a sabiendas de que Michiru no esperaba su llamada
—¿Usted?— Y era verdad, Michiru había pensado que todo el sueño había terminado. Oír su voz la había sorprendido, y no estaba segura de en qué sentido.
—Hablo para decirle que yo no acepto un adiós definitivo, y que si usted insiste en que no nos volvamos a ver, tendré que obligarla, que si usted me cuelga y desconecta los teléfonos, le conseguiré un celular solo para marcarle, y si nada de eso funciona, me voy a pegar al timbre de su casa y me quedaré ahí hasta que hable con usted—
Michiru quería soltar una carcajada, debía admitirlo, la exageración con la que vivía Haruka le resultaba increíble.
Y Haruka también quería reírse, sabía que había hecho sonreír a Michiru.
—Ahora no es un buen momento, y no habrá otro momento— Michiru intentó convencerlo, a pesar de que era una vil mentira. En realidad, ella estaba en el jardín de su casa, sentada en una banca, mirando hacía la nada mientras se tomaba un café.
—Déjeme adivinar. Enfrente de usted, está su señor esposo, mirándolo furioso, le está exigiendo que cuelgue en este instante el teléfono o no responde. Mientras, han llegado todas las personas de la élite de este país a su casa, que no paran de cuestionar por qué usted está al teléfono, y no atendiendolas ¿O me equivoco?—
Michiru tuvo que tomar todas sus fuerzas para no reír ¿Cómo era posible que esa chica supiera más de su vida en tan poco tiempo? —Señorita Tenoh, por favor... ¿Algún día dejará tanta historia? Usted debió ser escritora y no corredora de carreras— Michiru tenía una sonrisa de oreja a oreja a pesar de todo
—Mire, ¿Qué le parece si nuevamente me vuelve a agradecer lo que hemos hecho una por la otra y nos vemos para cenar?— Sugirió— Yo habló con Setsuna, nos podemos ver en su departamento.
—No, no. De verdad, estoy muy ocupada, van a venir unas...
—¿Me está rechazando por fantasmas, señora Michiru?— Haruka hablaba con una voz incrédula— No puedo tolerar eso, la veo a las ocho afuera de su casa. Paso por usted y nos vamos al departamento de Setsuna.
En esta ocasión, Michiru recibió una cucharada de su propia medicina; porque, cuando ella intentó protestar, le fue imposible, Haruka le había cortado la llamada. ¿Así que así era como se sentía?
—
—Setsuna, por favor, necesito el número de Haruka— Michiru le tuvo que marcar a su amiga casi segundos después de que Haruka le hubiera colgado. Aquella noche no había oportunidad, no iba a ver a Haruka por ninguna clase de motivo. Necesitaba cancelar esa cita a como diera lugar. No podía, no iba a poderla ver de nuevo. No debía hacerlo.
"¿De qué me estás hablando Michiru? ¿Por qué lo necesitas? No me digas que al fin se están..."
—¡No, Setsuna! Nada de eso... Pero Haruka ya me ha invitado a salir, tengo que cancelar esa cita a como dé lugar, yo no puedo salir con ella de nuevo, necesito dejarla de ver, ella y yo no podemos tener ninguna relación.
"Michiru, ¿Por qué no le das una oportunidad?" Setsuna no sabía porque rayos estaba haciendo de cupido, o de consejera "Haruka no es una mala persona..."
—¡No intentes convencerme de lo contrario, Setsuna! Haruka es una persona sencillamente maravillosa, pero ella y yo no podemos tener nada. Mi vida tiene suficientes problemas para meter en ella a alguien que está descubriendo la vida.
Escuchó a Setsuna suspirar detrás del teléfono "¿Tienes donde anotar?"
Una vez con el número en mano, Michiru se dispuso a llamar a Haruka. Total, esa mujer estaba de vacaciones, ¿Qué sería más importante que contestarle?
"Está hablando al número de Haruka Tenoh, si encontraste este número con fan no te molestes ni en dejar un mensaje, si no ¡Deja tu mensaje!"
Tal vez no había oído el celular, solo tenía que marcar de nuevo.
"Está hablando al número de Haruka Tenoh..."
Vale, tal vez la había agarrado en mal momento, solo tenía que tomarlo con calma, esperar una media hora y le iba a contestar.
"Está hablando al número de Haruka Tenoh..."
En el otro lado, la chica de cabello rubio estaba disfrutando de una linda mañana pegada a su computadora mientras jugaba 'Motorsport Manager', mientras ignoraba olímpicamente a su celular. Después de marcar tantas veces, ya tenía aprendido el número de memoria.
—No insista señora Michiru, no insista— Haruka sonrió, aunque después maldijo a la computadora, sus estrategias habían fallado, el piloto era una mierda.
Michiru intentó llamarle por horas. Todas sus llamadas fueron rechazadas.
Aquello no era casualidad, no era que la señorita Tenoh se hubiera quedado sin internet. Nada de eso. Aquello era intencional.
Pero Michiru tenía las cosas bastante claras, ella no iba a ir a la casa de Setsuna.
Eso se dijo mientras terminaba todos sus pendientes en su casa. Por ningún motivo iba a ir a esa cita. Se lo recordó a sí misma mientras se arreglaba, aunque sea más de lo habitual, solamente era que quería dar una vuelta. Eso le dijo a su empleada cuando le preguntó para dónde salía.
Solo le quedó suspirar cuando terminó estacionandose enfrente de la casa de Setsuna. ¿Cual era la razón por la que había aceptado ir a aquella cita? ¿Qué era eso que la estaba motivando y hasta cierto punto emocionando por ese día?
—Lo siento mucho Setsuna ¿Estabas muy ocupada? Lo mejor será que me vaya— Michiru mencionó cuando, al abrir la puerta, vió que Setsuna parecía estar destrozada.
—No te preocupes, solo es que estaba llegando de un turno largo de trabajo.
Michiru quiso protestar, era cierto que Setsuna era una doctora casi tan ocupada como lo era Darien, por mucho que ella fuera más encargada de la investigación, no la eximía de tener que pasar días como un médico de piso.
—No digas nada, Haruka me habló para contarme de sus planes, yo estuve de acuerdo—
Michiru desvió la mirada, sonrojada.
— Pasa, voy a cambiarme.
Una vez que Setsuna se había cambiado su ropa a una simple bata de baño, y que Michiru se hubiera acomodado dentro de su sala, esta se dispuso a explicarle su situación a Setsuna, casi que suplicándole, que por favor llamara a Haruka.
—Su celular manda al buzón— Respondió después de un par de llamadas en vano— O tiene el celular apagado, o simplemente no quiere contestar.
Michiru negó con la cabeza, ¿Qué era lo que iba a hacer?— Intentalo de nuevo, por favor, te lo suplico.
Setsuna asintió, a pesar de que creía que iba a ser en vano, sin embargo, vió la desesperación en la cara de su amiga, así que tenía que usar otra táctica— Haruka, contesta el celular, o yo misma me voy a encargar de que tu manager se entere a dónde han ido a parar todo el dinero que te han dado en patrocinio, me imagino la cara del pobre hombre cuando se entere que su mejor piloto le encanta despilfarrar su dinero en...— No tuvo que decir más, Haruka le contestó.
"¡Prometí no volverlo a hacer! Era demasiado jóven y con mucho dinero, estoy invirtiendo mejor ahora. Mejor ¿Podrías contarle todo después? Me estoy arreglando para..."
—Para tu cita con Michiru, ya lo sé, ella está aquí— No hubo respuesta del otro lado del teléfono— Quiere hablar contigo
Setsuna escuchó un suspiro del otro lado, sin embargo no dudó en pasarle el teléfono a su amiga. Al fin, Michiru tuvo a Haruka en la llamada.
—Haruka—Empezó Michiru, su tono suave pero firme.
—Señora Michiru, en este momento me estaba cambiando de ropa para ir a recogerla… Si si, ya lo sé. Se que no he contestado sus llamadas, pero la razón por la que yo no le conteste, es que yo no quería que usted me cancelara, porque eso es lo que usted pretendía hacer, ¿Verdad?
Michiru se vió descubierta en sus planes, no le quedó más que admitir— Pues si, no puede ir a mi casa, y no puedo verla ¿Cómo se lo hago entender?—
Setsuna la vió con una mirada reprobatoria.
—No se preocupe, la veo a usted en la casa de Setsuna... Bueno, entonces iré a su casa, y me quedaré ahí en la puerta esperándola, ni la misma policía podrá sacarme de ahí hasta que no hable con usted.
De solo imaginar cómo sería esa escena y que pasaría cuando Darien llegara a casa, le dió escalofríos en la piel.
—¿Me está chantajeando señorita Tenoh?
—¡No! ¿Cómo va a ser?... Solo digame una cosa. ¿Usted quiere verme, si o no?
Michiru se quedó en silencio. Su cerebro le suplicaba y le exigía que le dijera que no, que se fuera de una buena vez de su vida. Pero su corazón se estremecía ante esa idea. Sentía unas inmensas ganas de llorar por perderla.
—Espero que se haya quedado muda de la emoción.
—No Haruka, es que mire, yo...
—Mire, en el remoto caso de que yo no le simpatice o no le agrade mi compañía, que lo dudo, yo voy a aceptar su negativa. Lo único que tiene que hacer es decirme que no me quiere ver y le prometo que no volveré a molestarla…
Michiru otra vez se quedó en silencio. Era cobarde, no tenía el valor suficiente para decirle que no la quería ver de nuevo, no podría soportarlo.
—Su silencio es una muy buena respuesta... Voy en un rato para allá, y si no está, la busco en su casa. Hasta más tarde— Haruka le colgó la llamada, dejando a una Michiru que no sabía qué decir.
Cuando Michiru por fin recuperó la reacción, se levantó de golpe, negando la cabeza. — ¡No!
—¿Te vas?— Preguntó Setsuna, sorprendida por lo que acaba de escuchar en la conversación.
—Es que... ¡Haruka viene para acá! Y yo no quiero que me encuentre, es imposible decirle que no a esa mujer.
Setsuna sonrió ligeramente, lo que decía Michiru no era ninguna mentira, ella misma había caído muchas veces bajo los poderes de persuasión de Haruka. Esa mujer era incontrolable.
—Entonces dile que sí— Se lo dijo por experiencia. Lo mejor que podías hacer era rendirte ante Haruka cuando se ponía tan insistente.
—Mira, cuando venga, vas a tener que rogarle, suplicarle... ¡Ordenarle! ¡Lo que quieras! pero que ni se le ocurra aparecer por mi casa, porque no voy a estar.
—Michiru, si viniste aquí, fue por algo. Así que siéntate y déjate consentir en lo que llega Haruka.
—No, Setsuna— Michiru negó con la cabeza, las dudas la estaban invadiendo— Esto es una equivocación ¡Yo soy una mujer casada! No debería estar en estos espectáculos...
—¿Y cuál es el espectáculo? ¿Qué vas a salir con una persona que quiere ser tu amiga?
Michiru volteó a mirar a Setsuna y dejó salir el suspiro que estaba aguantando desde que se vió por primera vez con Haruka. —¿Amiga?— Michiru rió y presiono la palma de su mano a su frente en frustración. —Si Darién me viera...
—Pero Darién no está aquí, ni va a estarlo.
—¡Le dobló la edad!— Michiru al fin lo soltó. Exasperada— No puedo admitirlo, ¿Por qué querría ser amiga de alguien que perfectamente podría ser su madre?
—¿Y que tiene? No creo que eso le importe, honestamente.
—Para mi si… Dios mio, Setsuna. No solamente le doblo la edad, también es que ella es una mujer.
Setsuna rió. —No digas. No me di cuenta.
—¡Estoy hablando en serio! Imagínate que pasaría si se enteran que tengo algo más que una "bonita amistad" con Haruka. — Michiru meneo la cabeza, y peinó sus cabellos con sus manos en pura frustración. —Yo no puedo. Ya ésto se está saliendo de nuestras manos, y…
—Honestamente, pienso que te estás adelantando. — Setsuna la interrumpió. —Yo hablé de una amistad. ¿O es que no puedes ser amiga de una mujer más joven que tú?— Setsuna alzó los hombros. —Yo soy joven y ella es mi amiga y nos llevamos bastante bien. Es más, te puedo decir que me siento más joven de lo que soy por estar pasando tiempo con Haruka. Ella me mantiene al tanto de todo…
—Entonces, ¿Qué? ¿Me dejo llevar? ¿La espero aquí? ¿Hablo con ella?
¿Qué estaba haciendo ella ahí? Iba a verse con Haruka, la saludaría... ¿Y luego qué? ¿Volverían a salir a disfrutar de la noche? ¿La escucharía contar sobre alguna aventura que haya vivido? Claro, luego Haruka empezaría a hablarle y darle esos halagos que de a poco se le estaban metiendo por debajo de la piel, y Haruka le regalaría esa sonrisa pícara que la estaba volviendo loca… Luego se le acercaría y antes que se diera cuenta se estarían besando… ¡Era una tontería!
—No puedo— Se levantó de golpe del sofá, sorprendiendo a Setsuna— Vas a tener que disculparme con Haruka, pero me tengo que ir.
—Michiru, no te hagas esto.
—Dejame ir, Setsuna.
—¿Y a dónde es que piensas ir? ¿Para tu casa con tu adorado marido?— Preguntó con sarcasmo.
—No hagas eso, Setsuna… No te atrevas.
—Amiga, yo solo digo la verdad. Prefieres irte a tu casa a mirarle la cara a Darien, que a propósito, se ve bien mimado últimamente, que pasar unos momentos con unas amigas.
—Yo me niego a poner mi matrimonio en juego. Lo siento. Dile a Haruka que me sentí mal y me tuve que ir.
Setsuna se mordió el labio inferior y suspiró. —De acuerdo. Vete. Yo ya le diré algo— Setsuna no hizo más, pero sabía que su amiga estaba cometiendo un grave error.
Setsuna observó a Michiru marcharse y aunque algo dentro de ella le gritaba que la parara y la obligara a quedarse, pero no lo hizo. Sin embargo, al pasar los minutos y al escuchar a Haruka en la puerta, ésta supo que tenía que actuar y ser la voz de la razón.
Al abrirle la puerta a Haruka, esta vio como la sonrisa de su amiga se desvaneció al darse cuenta que Michiru no estaba y, aunque la rubia le replicó casi a gritos por qué había dejado que Michiru se fuera, Setsuna no le contestó. Simplemente agarró a Haruka de la muñeca y la jalo hacia ella y la envolvió en un fuerte abrazo.
—
Los ojos se le nublaron mientras estaba conduciendo.
—Maldita sea Michiru, ¿Por qué estás llorando por algo tan banal?— Se dijo a sí misma como un reproche, había hecho lo que debía hacer, no importaba lo mucho que en esos momentos le estaba doliendo.
Pero no pudo seguir mucho más. Iba a provocar un accidente si seguía conduciendo. Se detuvo a las orillas de un puente, estacionó el coche en un lugar donde sabía que no estorbaría a nadie, y salió de él. Necesitaba respirar.
Era una noche de Enero, el frío seguía siendo palpable y era raro que no estuviera nevando, pero nada de eso le importaba, solo quería despejarse, quería sentir el aire entrando hasta lo más profundo de sus pulmones, necesitaba gritar con todo su ser, y que nadie la oyera, que ese grito se quedará en el aire, olvidado. Solo así era cómo iba a poder seguir.
Miró al cielo, las estrellas de verdad que estaban brillando ese día. Era una noche tan hermosa, que el que no la pudiera admirar se estaba perdiendo de una pequeña parte de lo que era la vida.
Y cuando al fin bajó la mirada, esperando no ver más que una simple calle vacía, el destino quiso que tuviera más razones para llorar.
En aquella calle que debía estar vacía, que debía estar abandonada, había una pareja. Una chica de cabello rubio cual oro, abrazada muy cariñosamente de un hombre. Este la levantaba, le daba vueltas... Y luego le daba un beso profundo y cariñoso. Un beso en donde solo había amor entre ambos, amor bajo la oscuridad. Esa linda pareja se tomaba de la mano y seguía su camino, directo al restaurante que estaba al final de la calle. No importa cuan lejos estuviese, Michiru podía identificar el azabache del pelo de su marido, esa sonrisa de enamorado que una vez fue de ella. Aquel hombre no era otro que el mismo Darién. Aquella mujer debía ser Usagi, ¿Por qué nunca le podía ver la cara?
Algo dentro de Michiru se rompió en mil pedazos. El frío de la noche, enfriaba sus entrañas, haciendo que su piel se pusiera de gallina. Michiru suspiro, ya que no tenía más lágrimas para llorar. Hasta rió de lo absurdo de su vida. ¿Cómo era posible que ella no se permitiera ser feliz, mientras su marido andaba abrazado con su amante en público?
—
—Un hombre que persigue a la mujer de sus sueños... y esa mujer lo desprecia, porque considera que ese amor no es digno para esa persona— Haruka estaba hablando consigo misma. Recargada sobre una pared de su departamento, con su mirada vacía— ¿No suena eso como a amor en los tiempos de cólera?
"En el amor en tiempos de cólera, los protagonistas se encuentran al final de su vida" Su mente simuló que había otra persona para contestarle.
—¡Pero yo no quiero esperar tanto tiempo! No quiero esperar a que seamos mayores... A lo mejor Michiru cree que... el amor está muerto para ella— Se movió por fin dé lugar, tenía que seguir empacando sus cosas. La maleta no iba a estar lista sola—Sea como sea, las razones ya no importan, este es un amor que terminó sin haber empezado... solo quería verla una última vez antes de irme— Haruka intentó despejar sus sentimientos, pero simplemente era imposible ¿Cómo iba a irse sin despedirse?
No le había dicho a nadie que tenía que irse al día siguiente. Que le habían adelantado la fecha en la que tenía que presentarse en Barcelona. Sus amigas se enterarían tarde o temprano, de eso estaba segura, seguramente le reclamarían, pero más temprano que tarde todo regresaría a la normalidad. Pero, ¿Sería así con Michiru? ¿O es que acaso esa era la oportunidad perfecta para que dos caminos que nunca debieron encontrarse se separaran de nuevo?
Haruka suspiró. No tenía caso seguir preparando su maleta, no sabía ni lo que estaba metiendo, no tenía cabeza para ello. Se detuvo y fue por su chaqueta, iba a ir a tomarse un trago, lo necesitaba. Necesitaba olvidar aquella noche.
Tomó las llaves de su departamento, las guardó en su bolsillo, abrió la puerta, y cuando miró al pasillo... Ahí estaba ella.
Michiru Kaioh, estaba ahí, pegada a una pared al lado de la puerta de su departamento, con la cabeza mirando hacia el otro lado, sus ojos estaban rojos, y el maquillaje un tanto corrido. Pero era ella, no había ninguna duda de eso. Parecía estar jugando con sus manos, como si estuviera nerviosa.
—Señora Michiru— Haruka habló, sorprendida.
—Yo...— Michiru no pudo hablar, se vió sorprendida de que la habían descubierto.
—Pasaba por aquí— Haruka completó su frase— Estaba como a unas treinta o cuarenta calles y decidió pasar a visitar.
—Más o menos— fue lo único que respondió— La verdad es que... es que no sé qué es lo que hago aquí...
—Se está preguntando ¿por qué no salió corriendo antes que yo saliera?
Michiru asintió lentamente.
—Y ahora para su desgracia, se está preguntando qué excusa decir para salir de la situación.
—Si...
—Hmmm.— Haruka apretó la perilla de la puerta, miró al final del pasillo y nuevamente miró a Michiru. —Le propongo algo, ¿Por qué no mientras se le ocurre algo, pasa a mi departamento y tomamos una taza de café?— Haruka volvió a abrir la puerta de su departamento, invitandola a pasar— ¿Qué dice?
Michiru abrió la boca, sorprendida por la reacción. Le tomó par de segundos buscar la valentía para contestarle a Haruka pero al fin y al cabo lo hizo.— Está bien—
—Señora Michiru, le prometo que no le voy a hacer nada que usted no quiera que haga. No sabe lo mucho que me alegra verla aquí. Honestamente, yo pensé que no iba a volver a verla.
Michiru intentó desviar la mirada, tratando de ocultar su sonrojo— ¿Cómo puede decir eso? Usted me hubiera perseguido dentro de unos días de nuevo.
—No, no lo haría.
Michiru viró la vista a Haruka. —¿Cómo así?
Haruka se mordió el interior de su cachete antes de contestarle. —Me voy, Señora Michiru. Hoy es mi último día en Japón, mañana me voy de regreso a Europa. Mañana por la tarde es el vuelo, para ser específica. Por eso insistía tanto en verla hoy, no quería irme sin despedirme. En este momento, estaba saliendo a beber hasta perder el conocimiento, me hubiera podido pasar algo después así que... de alguna manera, volvió a salvarme la vida.
Ese chiste hizo sonreír a Michiru, que olvidó por un instante la triste noticia que le habían dado— No haga que me arrepienta, Haruka
—Gracias.
—¿Por venir?
—No, por existir— Michiru no pudo ocultar más su sonrojo.
—
Si me quieren un poco, por favor, recen por mí. Tengo resultados de un examen de admisión mañana, y otra prueba de examen el domingo. Además de semana de exámenes finales. No se quieren quedar sin saber que sigue porque alguien se murió por un ataque de ansiedad de tantas cosas malas que pueden pasar, verdad?
Más aún, porque ahora sí se viene algo que muchos estamos anhelando. El tan ansiado capítulo 10…
