Pero me parece que usted y yo ya nos habíamos conocido antes— Haruka habló después de besarle la mano, Michiru la miró extrañada. Ahora que la miraba con atención, Haruka parecía tener aquella típica mirada pícara y seductora que tenía cada vez que se veían. Aquella que hacía que Michiru se estremeciera. Sin embargo, no podía romper el contacto visual.

¿De qué estás hablando Haruka? Claro que tú y yo ya nos conocíamos— Michiru también le sonrió, podría jurar que había un poco de malicia en sus ojos. Sin embargo, Haruka le hizo una pequeña seña para que guardara silencio.

Si no es molestia, doctor Darien, ¿Le molestaría si invito a su bella esposa a una pieza de baile?— La sonrisa traviesa de Michiru pasó a ser de alarma ¿Cómo se le ocurría pedirle eso a Darien? Se estremeció ante la simple idea de que era lo que iba a pasar...

¿Eh? Como quieras Michiru, me voy, creo que Seiya me está hablando— Michiru volteó a ver a su marido, incrédula. ¿Qué estaba pasando? Nunca, jamás, en toda su vida, Darien respondería de esa manera, ni siquiera de chiste. Algo no estaba bien en ese lugar, todos estaban actuando demasiado extraño.

Regresó su mirada a Haruka— ¿Qué rayos fue...?— La rubia le guiñó un ojo. Parecía que todo estaba dentro de los planes de ella, planes que Michiru no entendía hasta mucho después.

¿Acaso importa, señora Michiru? Lo mejor es que su esposo nos deje en paz— Haruka le extendió su mano, sonriendo de una manera que a Michiru le parecía... extremadamente sensual. Haruka estaba vestida exactamente como él día que se habían conocido, de hecho, parecía que estaban en la misma fiesta. El smoking color guinda oscuro de Haruka la hacía resaltar su piel blanca. Mirar los ojos color esmeralda de la chica era como mirar dentro de un palacio de Jade, como admirar una joya.

No se dió cuenta cuando tomó su mano y caminaron hasta el centro de la sala. Estaba demasiado ocupada sonriendo cual quinceañera, su cuerpo temblaba ligeramente, entre una mezcla de ansiedad y emoción ante lo que estaba haciendo. Tampoco se dió cuenta cuando la música pasó a ser un lento vals. Era como si todo estuviera yendo lentamente, como si pequeñas escenas se estuvieran perdiendo dentro de su memoria. Estaba embelesada en el tacto de las manos de Haruka, en cómo sus manos se entrelazan una con la otra, como la rubia tomaba con fuerza su cintura y la acercaba cada vez más, como acercaban sus cuerpos lentamente a una distancia cada vez más corta.

Una vuelta, Michiru empezaba a hiperventilar.

Haruka espera...— Michiru intentó detenerla, pero Haruka no la escuchó, todo lo contrario, no se detenía, el sudor de ambas empezaba a ser notorio, producto de que parecía que todas las luces estaban sobre ellas pero no le podía importar menos, prácticamente sus cuerpos ya estaban a unos centímetros del otro. Michiru podía oler el aroma de Haruka, podía admirar con toda la paciencia del mundo cada una de las facciones de Haruka, aquella sonrisa descarada que no podía borrar de su mente. — Haruka, no me hagas esto, por favor...

¿Es que acaso usted no quiere que estemos así?—Michiru no pudo aguantar más y se dejó rendir ante ella, tomando su espalda, el cuerpo de Haruka era musculoso, podía sentirlo incluso tocando solamente su espalda por detrás del smoking. Era lo que tenía ser corredora de carreras— Usted está disfrutando de esto. —Michiru estaba sonrojada cual tomate, no podía negarlo, lo estaba disfrutando, estaba disfrutando tocar a Haruka, sentirla, que está la estuviera cuidando también. Las luces se apagaban. El ambiente cambiaba, Michiru no sabía cómo, pero ahora estaban en el departamento de Haruka, con un enorme ventanal que solo permitía ver algo gracias a la luz de la luna. —Michiru, ¿Recuerda que hicimos aquí?, porque quiero repetirlo.

Eh...

No puso mucha resistencia, para ser sincera consigo misma. Dejó que Haruka la agarrara del mentón con suavidad, prácticamente para volver a sentir la respiración de ella, y Michiru solo asentía, cerrando sus ojos, dejándose llevar. Sentía que el corazón se le salía, necesitaba ese beso, se estaba muriendo porque Haruka lo volviera a hacer, que le volviera a besar. Necesitaba probar esos labios rosas nuevamente, y cuando esta lo hizo, no se pensó mucho en corresponderle.

¿Qué es lo que estás haciendo?— La voz profunda de Darien apareció. Michiru apartó a Haruka a toda velocidad. Estaba aterrada, ¿Qué hacía él ahí? Darien iba a acabar con ella…

—¡Haruka!— Michiru se paró de golpe, gritando el nombre de quien hasta hace unos segundos estaba besando. Estaba sudorosa y dando respiraciones largas y pesadas. Tardó unos segundos en darse cuenta que estaba en su cama, todo había sido únicamente un sueño. Volteó a su derecha, Darien estaba durmiendo tranquilamente a su lado. No pudo evitar sentirse decepcionada, pero, al mismo tiempo, tranquila. No había sido nada más que un sueño.

Sin embargo, cuando intentó volver a recostarse y dormir, no pudo hacerlo. Aquel sueño estaba demasiado presente en su cabeza, mucho más de lo que a ella le gustaría. ¿Por qué había soñado con eso? ¿Por que justamente tenía que volverse a besar con ella? ¿Qué era lo que le estaba pasando? Era una locura, una verdadera locura. ¡Apenas conocía a esa niña!

Tuvo que levantarse de la cama e ir a echarse un poco de agua en la cara. Demonios, verdaderamente estaba actuando como una adolescente hormonada. Pero tenía que bajarse el calor de la cara a cualquier costo. El que fuera.

Suspiró. Y ella que pensó que su vida regresaría rápido a la normalidad cuando Haruka se fuera al fin del país. Pero no había pasado ni la primera noche, y ya estaba alucinando.

En la mañana siguiente, como si fuera una enamoradiza, se quedó esperando por la llamada que ya se había vuelto cotidiana en esa casa. Sin embargo, nada de eso pasó, esperó por horas, pegada prácticamente en el teléfono. Nunca sonó. Eso la dejó con un vacío que no había vivido en mucho tiempo ni siquiera cuando Darien se negaba a estar con ella se había sentido tan vacía.

Aquello la sacó de sus casillas, simplemente no podía creerlo. ¿Cómo había formado una costumbre tan rápido?

Hacía apenas una semana, lo último que quería era saber un poco sobre Haruka. ¿Y ahora? Estaba suplicando porque ese teléfono sonará.

—Señora, ¿Se siente bien?— Al oír la voz de Nakaru, Michiru salió de sus ensoñaciones— Lleva mucho tiempo viendo hacia la nada, ¿Qué pasa?

—Nada, nada, estoy bien...— No iba a admitir que estaba ansiosa solo porque cierta rubia no le había hablado en todo el día. Así fuera a su mayor confidente.

Pero no solo ella era la única que estaba enloqueciendo. En el otro lado del mundo, Haruka estaba totalmente desconcentrada. Nunca había odiado tanto tener que viajar como en esos momentos. Nunca había detestado tanto tener que subirse a su monoplaza y dar vueltas a toda velocidad en la pista.

—¿Qué sucede contigo Haruka?— Su ingeniero de carrera le reclamó— Te lo advierto, este carro es mucho mejor que el del año pasado, y no estás haciendo los tiempos que estamos esperando de ti, ¿De verdad quieres desatar una pelea interna por ser el primer piloto?

—Lo siento— Se quitó el casco, bajándose del monoplaza, estaba frustrada. —Necesito despejar mi mente. — Entró en los boxes, agarró sus cosas y tomó su celular y se sentó en una de las bancas del garage en lo que los mecánicos le hacían ajustes a su carro, cambiando sus reglajes para hacerlos más cómodos. Haruka pulsó en el apartado de contactos en su celular y se sintió con la mayor tentación de marcar al número que ya era el primero de todos. Pero no, no debía hacerlo. ¿La señora Michiru le había pedido ser solamente amigas? Haruka, por mucho que le molestara y la estuviera volviendo loca, iba a respetar ese deseo. Y los amigos, no se llaman todas las mañanas. Ni se extrañan todo el día.

—¡Hey! No toques ahí, vas a arruinar la caja de cambios ¡Dame eso!— Haruka dejó su celular y corrió a dónde estaban los mecánicos, debía despejar su mente, y que mejor que evitando que los mecánicos le destruyan su nuevo monoplaza.

Pasaron días sin que Michiru tuviera una sola noticia de Haruka. Nunca pensó que verdaderamente podría extrañar tanto esa rutina. ¿Qué había pasado?

Ni siquiera le importaba que Darien intentará ser cariñoso con ella. Por mucho que este llegará tarde a casa, se la halla pasado de detallito en detallito. No le importaban, ahora era ella la que estaba de mal humor, esa niña… ¿Quién se creía para dejarla así? Claro, debió imaginarlo, Haruka solo quería jugar con ella. La ilusionó, le hizo sentir que valía, la besó… y cuando vió que no iba a lograr su objetivo, mejor decidió desaparecer.

Estaba ardiendo en rabia mientras desayunaba, golpeando una y otra vez el tenedor contra el plato, al punto en que cualquiera pensaría que estaba intentando romperlo.

—Michiru, ¿Qué sucede contigo? Llevas días actuando así de extraña, ¿Qué es lo que pasa?—Darien la tomó de la mano, haciendo que se detuviera. Michiru se estremecía cada vez que Darien le tomaba la mano, en especial si era con la calidez con la que lo hacía en ese momento.

Pero ni siquiera eso la podía sacar de sus pensamientos. Definitivamente no, era una estupidez.

—Nada cariño, nada— Respondió cortante, y, a pesar de todo, soltó el cubierto para tomar su mano— Solo tengo muchas cosas en la mente, solo eso.

Darien alzó una ceja, Michiru cada día parecía estar más fuera de sus cabales, para lo que realmente le importaba, por él que se volviera una mujer más amargada de lo que ya era. —Bueno, en ese caso, terminemos de desayunar por favor, que me tengo que ir a trabajar.

Habían pasado apenas unos segundos desde ese momento, cuando alguien tocó a la puerta.

—¿Esperas a alguien?— Michiru volteó a ver a Darien, que negó con la cabeza, expectante de ver quién era cuando Nakaru regresará.

—Señora Michiru… La buscan a usted— Michiru sintió un escalofrío al ver que la mirada de Darien se había vuelto sombría. Nakaru también estaba nerviosa.

—¿A mi?— Michiru preguntó casi incrédula— Voy... voy a ver quien es.

Se levantó con rapidez de la mesa y fue rumbo a la puerta. Más fue su sorpresa al ver a Mina Aino ahí. La pobre chica también parecía ser un manojo de nervios, y parecía estar al borde de un colapso nervioso si no salía corriendo de ese lugar.

—Señora Chiba...— Mina se tuvo que recordar mentalmente que todo era por hacerle un favor a su amiga, todo era en favor de su mejor amiga. Le iba a hacer muy feliz cuando se enterara, y era lo mínimo que podía hacer.

—¿Qué desea? Es extraño verla por aquí... Minako ¿Cierto?— Michiru intentó ser amable, tomando su mano para saludarla, pero ciertamente, era extraño verla ahí.

—Puede decirme Mina, no hay ningún problema, así es como me dicen todos. — Mina correspondió al saludo, intentando controlar su ansiedad— Vine aquí porque... bueno, verá...— No pudo terminar su frase, se quedó muda al ver la presencia de quien se acercaba.

Darien tomó el hombro de Michiru con fuerza, acercándose a las dos mujeres, captando su atención— ¿Quién es ella Michiru?

Michiru palideció, tenía que inventarse algo rápido, por ningún motivo podía permitir que Darien se enterara de todo lo que estaba sucediendo. Solo le quedaba rezar porque Mina captara su juego rápido— Oh, ella es Minako Aino, es la hija de los dueños de la firma de abogados, ¿La recuerdas? Vino a invitarnos a su fecha de matrimonio, por eso preguntó por mí.

Si hubiera sido otra persona, seguramente Mina hubiera reclamado por decir semejante mentira. Pero en ese momento, al mirar de reojo, podía ver que esa señora parecía estar totalmente asustada. ¿Y cómo no hacerlo? El hombre que tenía enfrente no hacía nada más que inspirar terror. Parecía que estaba a punto de matar a alguien. Demonios Haruka ¿Cómo te pudiste meter con una mujer que tiene semejante marido? Eso era lo que se preguntaba.

—Eso es cierto ¿Señorita Aino?— A pesar de que parecía haberse relajado un poco, la mirada de Darien seguía siendo tan dura y fría como en un inicio.

—Claro— Mina no sabía de dónde encontró fuerzas para responder— Aún no tengo las invitaciones, pero les prometo que les enviaré una, es solo que pasaba por aquí y recordé que mis padres me pidieron invitarlos, no quise molestarlo con estas cosas...

—No se preocupe— Darien asintió— Disculpe mi descortesía señorita Aino, pero tengo que irme a trabajar, comprenderá que soy una persona muy ocupada. Michiru puede encargarse de todo al respecto, con su permiso— besó su mano, y se retiró. Mina notó que Michiru parecía estar esperando que se despidiera de ella, pero eso no sucedió.

Michiru solo suspiró, era más importante que Darien se fuera y no las descubriera— Disculpeme de verdad. No era mi intención mentir de esa manera y mucho menos con usted, pero entenderá...

—No se preocupe, ¿Él era...?

—Darien Chiba, mi marido— Michiru completó su frase— Pero bueno, supongo que usted no venía esto precisamente, ¿Verdad?— Intentó regresar al punto central de la conversación. Olvidando el momento tan tenso que habían vivido.

—¡Cierto!— Mina también había olvidado la razón principal de su visita— Bueno, es que... ¿Quiere venir a ver las carreras de Haruka a mi casa?— Michiru abrió los ojos en sorpresa, no terminaba de entender la pregunta— Bueno, es que, pensé que es muy probable que no tenga los canales deportivos donde salen las carreras, no quiero decir que no tenga televisión pero, yo creo que a Haruka le haría mucha ilusión saber que usted la está viendo, y pues yo pensé...

Michiru tuvo que detener a Mina poniendo su mano en su hombro— Me encantaría. Tienes razón, no tengo ni idea de dónde es que pasan sus carreras y sería un placer verlas con usted.

Mina asintió, un tanto más relajada al ver que Michiru parecía tener una actitud para nada hostil— Si me lo permite, ¿Podríamos hablarnos de tú? Después de todo, somos amigas, ¿No es así?

Aquello sorprendió a Michiru más de lo que la sorprendió la otra propuesta— Claro, no hay problema.

Mina sonrió, Michiru era una persona muy amable, le estaba agradando el conocerla— Bueno, entonces tiene que venir conmigo, ¡La clasificación es en apenas una hora!

—¿Cómo?— Pero Michiru ni siquiera pudo protestar, Mina la tomó de la mano y la jalo hasta su coche, subiendo a toda velocidad. Parecía que iban con el tiempo justo en serio.

—Ponte cómoda Michiru, a diferencia de Haruka, yo si tengo un departamento medianamente decente— Michiru sonrió ante la broma, aunque no era mentira. El departamento de Mina era totalmente diferente al de Haruka— Prenderé la televisión, ¿Gustas algo de tomar?

—Solo un vaso con agua, si es posible, por favor— Mina asintió, pero antes de ir a la cocina, decidió marcar a su celular, su amiga se iba a poner muy feliz con la noticia.

—¿Haruka? ¿No te estoy hablando muy tarde? Si, ya se que las clasificaciones son en unos minutos pero, tengo la mejor inspiración para que te superes— Mina sirvió los dos vasos y caminó con ellos hasta la sala, sentándose al lado de Michiru.

"¿En serio? ¿Y qué puede ser eso tan importante?" Haruka habló en voz alta, el ruido en los boxes era muy alto.

Y gracias a eso, Michiru alcanzó a oírla de nuevo. Todos sus sentidos se pusieron alerta de nuevo, pero la razón se bloqueó.

—Mina, ¿Podrías pasarme ese celular? Por favor— Michiru intentó hablar con calma, pero la verdad es que estaba desesperada.

—Bueno, Haruka, la sorpresa es que...— Michiru tomó el teléfono de Mina, ya se disculparía después, pero si no hablaba con Haruka, se iba a morir al momento.

—Señorita Tenoh ¿Usted cree que es correcto jugar con los sentimientos de las personas?

Haruka se sintió ligeramente más débil al escuchar la voz de Michiru. Unos días apenas habían pasado, y parecía ya haber olvidado como la hacía sentir. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo, por lo que tuvo que agarrar con más fuerza el celular.

—¿Señora Michiru? Es una enorme sorpresa poder oírla— Haruka le respondió con otra pregunta, casi como si estuviera evitando la anterior.

—No intenté evadir la pregunta, ¿Por qué no ha llamado?— Michiru no se había dado cuenta, pero la cara de Mina al escuchar esa conversación era de sonrojó total, era totalmente incrédula de estar oyendo esa conversación y se debatía seriamente entre salir corriendo para darles privacidad.

—Bueno señora Michiru, usted fue muy clara al respecto. Quería que fuéramos amigos ¿No es así? Y los amigos no se llaman todos los días en las mañanas. Ni siquiera todos los días— Haruka sonrió, ella también se sentía muy liberada al decirle eso.

Pero, aquellas palabras, habían dejado en shock a la mujer mayor, ¿Esa era su venganza? Tardó unos segundos en poderle contestar, pensando que debía decir— ¿Y eso le da derecho a desaparecer del mapa? Si la señorita Aino no me hubiera invitado amablemente a ver su 'clasificación', no sabría nada de usted.

Mina quiso suplicarle que por favor le dijera solo Mina, odiaba los formalismos.

—¿Acaso me extraña, señora Michiru?— Aquellas palabras de Haruka hicieron que Michiru soltará un pequeño murmullo de indignación, que ella alcanzó a oír— Sabe, usted puede llamarme también, creo que ya tiene mi número ¿No es así?

¿Llamar a Haruka? ¿Acaso eso era correcto?

—No lo sé, no me gustaría molestarla...

—Nunca me molestaría, señora Michiru— Haruka no la dejó continuar— Mire ¿Qué le parece una llamada por semana? Normalmente hablo con mis amigas por mensajes, pero usted no tiene ninguna cuenta. Y si quiere, usted me puede hablar en el momento que quiera ¿Le parece?

—Me parece bien— Michiru terminó por contestar— ¿No tiene una clasificación que disputar?

—Si, pero antes de despedirme, le prometo un podio en mi carrera de mañana como disculpa ¿Le parece?

Michiru negó con la cabeza— No haga promesas que no va a poder cumplir después.

—¿Y quién le dice que es mentira? No desconfíe de mi talento— Si no le prometía ganar era porque sabía que su carro no le daría para tanto— Nos vemos, señora Michiru. —Haruka colgó la llamada, y Michiru devolvió su celular a Mina, que parecía estar casi con más shock que la propia Michiru.

—Han logrado tener una muy buena relación en poco tiempo ¿Verdad?— Mina al fin se atrevió a hablar mientras ponía el canal donde empezaba la clasificación.

—Haruka es absorbente— Le contestó— Ella es simplemente encantadora, incluso si me molesta todo el tiempo, siempre está ahí.

Una frase fue suficiente para que Mina se diera cuenta que aquello iba mucho más en serio de lo que pensó. Si Haruka estaba tan obsesionada con Michiru, y está parecía estar correspondiendo lentamente a sus sentimientos, ella se iba a encargar de que su amiga no sufriera. Tenía que conocer a fondo a esa mujer.

Haruka tuvo una pésima clasificación en esa mañana. Pero al día siguiente, la rubia cumplió su promesa, llegó cómodamente al tercer lugar, y en su entrevista, mencionó que era un podio dedicado a una mujer que esperaba unas disculpas.

Disculpas que obviamente fueron aceptadas. Y más aún, cuando Mina le ofreció su casa para ver todas las carreras de Haruka con ella.

De esa manera, los meses fueron pasando, Michiru lentamente se iba adaptando a huir cada fin de semana de su casa con la única intención de ver las carreras de Haruka. Mina no había tardado mucho en ganarse su confianza. Era una chica alegre y entendía perfectamente porque Haruka y ella eran tan amigas, pues, a pesar de estar estudiando una maestría y trabajar en el bufete de sus padres, compartía la misma filosofía de vida de Haruka. No importarles nada a cambio de ser felices. Ambas eran almas libres.

Sin embargo, no podía decir que se estaba adaptando a las nuevas 'reglas' que tenía su relación con Haruka. Es cierto, ahora podía ocultarlo y aparentar que nada pasara. Darien no había hecho ninguna pregunta más, y mientras ella no le diera ningún problema, todo parecía estar en calma. Pero por dentro, Michiru se estaba muriendo.

Aquella llamada cada semana, que pensó que la tranquilizaría, se había vuelto nada, solo la estaba atosigando aún más. Lo que empezó siendo una corta llamada de quince minutos, y en donde no sabían qué más decir aparte de un saludo, se había vuelto una llamada de casi tres horas.

Michiru estaba obsesionada con oír la voz de Haruka, se estaba volviendo una adicta a escuchar sus aventuras. Qatar, Arabia Saudita y Australia. Cada país era tan interesante o más como el anterior, y Michiru podía imaginarse esos lugares a detalle. Podía ser que nunca los fuera a ver, pero su mente viajaba al escuchar las descripciones de Haruka. Aquellas fiestas y todo lo que vivía, sus aventuras, así fuera solo dentro de una pista de carreras, le estaban dando una alegría que tal vez nunca había sentido.

Ahora la cabeza de Michiru pensaba únicamente en Haruka. En lo mucho que estaba disfrutando de su compañía, en las ocurrencias de ella, en lo amable que era, en la sinergía que tenían. Y estaba desesperada por querer pasar más tiempo con ella, por querer volver a verla.

—Si Haruka, Michiru no se ha perdido una sola carrera desde que te fuiste. Creo que ya le esta empezando a gustar tu deporte. A este ritmo ¡Sabrá más sobre Fórmula 1 que yo!— Mina era la que estaba hablando con Haruka, era de noche ya en Japón, pero la rubia también necesitaba saber de Michiru.

"Parece que te has vuelto una buena amiga para ella también."

—Michiru es una buena persona. Es solitaria, pero es muy agradable. No puedo decir que tengamos una gran relación, apenas tiene un poco más de confianza en mí. Sin duda no logre conquistarla como tú lo has hecho…

"¡Claro que no! ¡El trabajo de abrirse de su mundo lo hice yo!"

—Ya lo sé, ya lo sé. Y ella está tan obsesionada contigo como tú lo estás con ella, ¿Cuánto tiempo piensas soportar esta farsa de 'solo amigas'? Cualquiera que las vea a las dos unos días, se da cuenta que se mueren una por la otra.

"Pronto Mina, pronto. Aún no es tiempo para ello. Sin embargo, tengo un pequeño plan, cambiamos de continente y eso significa que tenemos una semana de descanso los pilotos…"

—Haruka, tú y yo sabemos que esa semana no es de descanso, deberías empezar a ver que mejoras hacerle a tu monoplaza…

"¡Semana de descanso dije! Voy a ir a Japón a verlas, aunque sea unos días"

—A vernos a nosotras, ¿O a ver a Michiru?— Mina rió, sabiendo que su amiga se pondría roja del otro lado de la llamada— Está bien Haruka, sirve que llegas para el día del cumpleaños de ella.

"¿Su cumpleaños?"

—Claro Haruka, ¿No lo sabías? Es el seis del próximo mes.

Haruka palideció detrás de la llamada. Tenía que hacer algo grande, ¿El único problema? Las pruebas de la carrera eran el siete.

—¿Es en serio que Haruka nos citó a todas aquí solo para esto?— Rei parecía estar bastante molesta. Jugando con su cabello, parecía estar en una imperiosa necesidad de irse de ahí— Lo último que me podría interesar, es hacer una fiesta de disfraces para una señora que tiene embrujada a nuestra amiga. Si quiere hacer el ridículo, que lo haga ella sola.

Mina y Setsuna pusieron los ojos en blanco. Ya estaban cansadas de la actitud tan negacionista de Rei. Ambas ya habían conocido a Michiru, y no les gustaban esos comentarios, más siendo que Rei era la que menos la conocía.

En eso, al fin la llamada se conectó, y todos voltearon a ver hacía el monitor de la PC de Setsuna. Haruka estaba en lo que parecía ser un camerino de un… ¿Garaje?

—Lo siento chicas, le estaba dando mantenimiento al carro, Dios, tengo que hablar con mi jefe de carrera, tiene que despedir a todos los mecánicos, una persona en la calle sería más útil que todos ellos juntos— Suspiró, no era tiempo para sus quejas, era tiempo de hablar de su idea— Michiru no sabe que voy a ir unos días para allá ¿Verdad?

Tanto Mina como Setsuna negaron con la cabeza, sabían de sobra que Haruka quería dar la sorpresa. Por mucho que la iban a tener como perro enjaulado por los días extra dónde tendrían que controlar sus impulsos por qué está corriera a buscarla.

—Maravilloso, porque estaba pensando en que podríamos hacerle una pequeña fiesta sorpresa. Ella no me ha dicho que es su cumpleaños, entonces, Setsuna, ¿Podrías hacer como si tu fueras la de la idea?— Setsuna arqueó una ceja, un tanto extrañada— Vamos, tú tienes más tiempo de conocerla, estoy casi segura de que hace bastante que no celebra un cumpleaños suyo.

Setsuna encogió los hombros— Es cierto, la verdad es que creo que desde que nos conocemos, nunca he ido a un cumpleaños de Michiru.

Haruka hizo una seña dándose a sí misma la razón— Bueno, estaba pensando que podríamos hacer una celebración con algunas de sus amigas, y por mucho que lo deteste… el idiota de su marido también esta…— No terminó la frase, tanto Mina como Setsuna la detuvieron.

—¡No!— Exclamaron al unísono. Haruka las miró extrañada.

—¿No qué?

—¿Quieres hacerle una linda fiesta de cumpleaños o darle uno de los días más horrorosos de su vida?— Mina se sintió sorprendida de decir esas palabras. Apenas había convivido con Michiru unas semanas, pero ella también se había ganado su cariño y sentía como si la conociera de toda la vida.

Haruka hizo un puchero— ¿Y qué sugieren ustedes entonces?

Tanto Setsuna como Mina se voltearon a ver, parecía que tenían la misma idea— Podrá sacar a Michiru un poco de su zona de confort…— Empezó Setsuna.

—Pero tampoco es que a Michiru no le guste, por mucho que jamás lo admita…— Prosiguió Mina, sonriendo.

Haruka las miraba extrañada, sin tener la menor idea de a qué se referían— ¿Chicas?

—Haruka, ¿Por qué no hablas con Makoto y le pides que haga un poco de comida para ese día?— Rei, que hasta esos momentos se había mantenido al margen, prácticamente ignorando a sus amigas, se levantó de golpe de la silla al oír las palabras de Mina.

—¿En serio van a pedirle a Makoto que venga desde Brasil solo por la tontería de el cumpleaños de una señora…?

—¡No le faltes el respeto Rei!—Haruka se apresuró a decirle, firmemente— No se que es lo que tienes en contra de la señora Michiru, pero me parece una buena idea. Sirve para que todas la puedan conocer mejor. Yo hablaré con Makoto, ¿Podrían encargarse de lo demás?— Mina y Setsuna asintieron, Rei solo rodó los ojos, no podía creer que de verdad fueran a hacer esa tontería.

Todo había terminado perfectamente planeado. Ahora, solo quedaba una cosa pendiente, encontrar un vuelo a tiempo que la llevará hasta Italia en tiempo record.

Para ser sincera, ella misma no esperaba nada. Su cumpleaños había dejado de ser una fecha de festejo hacía mucho tiempo.

Más para ser específica, en el momento en que las palabras "un año más de vida" pasaron a ser "cada día más grande, ¿No es así?"

Por eso, cuando se levantó en aquella mañana, no se extrañó de que Darien ni siquiera se hubiera esperado a que ella despertara para decirle unas palabras. Ya era mucho tiempo el que había pasado cuando este le daba un tierno beso en las mañanas y reservaba aquel día solo para ella.

Simplemente, el día de su cumpleaños había pasado a ser una fecha más dentro del calendario.

Cuando bajó a desayunar, todo estaba siguiendo su curso. Darien y ella se saludaban en apenas un murmullo, y solo tenía que esperar.

—Michiru— Darien le habló, bajando el periodico que leía— Hoy voy a estar muy ocupado, es probable que llegue tarde a la casa.

Michiru simplemente asintió, aquello ya no era extraño.

—Sin embargo, no quise dejar pasar este día. Feliz cumpleaños— Aquellas palabras sorprendieron a Michiru, que puso toda su atención en él.

Este sacó de la silla a su lado, una caja negra que estaba recubierta de terciopelo. El sello era de oro, y la marca era de las más caras del mundo. Adentro, estaba un collar de plata pura, en el centro, una joya de diamante. Aquel collar era simplemente espectacular.

—Darien, esto debió salir carísimo— Darien asintió sonriente, viendo como Michiru admiraba el regalo, antes de intentar ponerselo.

—Es únicamente lo que mi esposa merece, y nada más— Darién se levantó para irse, no sin antes darle un corto beso a Michiru, que estaba sonriente— Solamente, intenta no salir mucho con él, ¿Quieres? No quiero habladurías ni envidias.

Puede que su cumpleaños se hubiera vuelto simplemente una fecha más, pero no podía decir que aquel detalle no le gustara. Por mucho que siempre fuera algo parecido en cada cumpleaños.

Pero más fue su sorpresa cuando, al llegar la tarde, Mina llegó a toda velocidad, porque tenía una sorpresa para ella.

—Mina, de verdad, no es necesario. La verdad es que hace mucho que no celebro mi cumpleaños, si te hable de él, fue solamente porque preguntaste, no es necesario…

—Nada de eso, Michiru, tranquila, todo estará bien—Mina abrió la puerta de su departamento. Michiru quedó asombrada, todo parecía estar decorado como si fuera una fiesta retro.

Aunque sea, dos de las tres chicas que estaban ahí, gritaron el feliz cumpleaños. Michiru estaba incrédula, simplemente no podía creerlo.

—Mina, ¿Qué es todo esto? Setsuna— Volteó a verla también, con alguna ropa de otra época— ¿Quién de las dos planeo todo esto?

Mina y Setsuna sonrieron— De hecho, no fuimos ninguna de nosotras.

Michiru alzó una ceja— Entonces, quien fue la que…— No terminó su frase, solo sintió como alguien le tapaba los ojos por detrás, unas manos largas y que parecía reconocer.

—Fue alguien mejor— Michiru sintió un hormigueo por todo el cuerpo al escuchar esa voz, mucho más cuando le hablaba tan cerca de oido.

Michiru tomó rápidamente aquellas manos y se volteó, aquello era mucho mejor que una joya o una fiesta sorpresa— ¡Haruka!

Después de que Haruka presentará a Michiru con Makoto, con quien por cierto, terminó ayudando a cocinar para la fiesta, pues parecía que eran las dos únicas mujeres que tenían un mediano conocimiento de cocina… y porque Haruka insistió en querer hacer el platillo favorito de Michiru sin siquiera conocerlo.

Y después de una larga tarde bailando al lado de Haruka de una manera en que tal vez nunca en su vida lo había hecho. Michiru siempre había sido una persona que rara vez acaparaba la pista de baile, y mucho menos para aquellos bailes informales, ella iba más al lado del vals y la elegancia. Pero simplemente no se había podido resistir cuando Haruka le insistía tanto.

Nunca había pensado que se podría divertir tanto con unas jovencitas, pero simplemente era imposible no caer ante ese grupo.

Al final, fue hasta muy entrada la noche que la fiesta empezó a dar su fin. Incluso alguien como Rei, que fue la más reticente de todas, se negaba a irse en su totalidad.

—Señora Michiru, ya hemos llegado— Haruka le habló cuando estaban a la puerta, pues ella ya se estaba quedando dormida. Era verdaderamente muy tarde.

—¿Nos veremos mañana? Me gustaría mucho— Michiru estaba muy cansada, pero estaba demasiado feliz, no quería que ese momento se acabara. Sin embargo, Haruka negó con la cabeza.

—Salgo en unas horas de regreso a Europa, estuve unos días, pero me quedé hasta hoy solo por su cumpleaños— Los hombros de Michiru bajaron, aunque era algo que ya esperaba— Le prometo regresar lo antes posible, se lo prometo.

Haruka le sonrió y abrió la puerta del carro. — Nos vemos, señora Michiru.

Michiru salió del carro, algo extrañada— ¿Hoy no hay ningún halago, Haruka? Hace mucho que no escucho uno de tu parte.

Haruka sonrió— Las amigas no se la pasan halagando todo el día. Calma.

Michiru no dijo, que en el fondo, esa respuesta le estaba dando un enorme coraje y un tic nervioso. Simplemente, se despidió de ella, antes de entrar a su casa.

—¿Dónde estabas?— Aquella voz grave y masculina, bajó de golpe a Michiru de su nube, justo cuando abría la puerta de su habitación.

—Darien, cariño, ¿No dijiste que llegarías tarde?— Michiru estaba pálida, no esperaba ver a su marido.

—¿Te das cuenta de la hora que es? ¡Es de madrugada!— Michiru no sabía qué decir, estaba aterrada.

—Pensé que no llegarías como muchas otras noches— No sabía porqué hizo eso, mucho menos al ver la cara de odio que Darien tenía.

—Pues llegué, pero en lugar de que mi linda esposa me recibiera— El énfasis en la palabra 'linda' parecía tener un tono burlesco— ¿Qué recibo? Parece que soy el único que vivo en esta casa. Solo lo repetiré una vez, ¿Dónde estabas?

Michiru estaba temblando de miedo, se había descuidado completamente— Setsuna hizo una pequeña fiesta por mi cumpleaños. Estaba con ella y con unas amigas, eso es todo.

Darien la miró inquisitivamente, estaba claro que no le creía— Vienes tomada, ¿Dónde estabas? ¿Fuiste con el collar que te regalé?

—¡Ya te dije que no!— Michiru ya estaba molesta— Estaba con Setsuna, puedes marcarle si quieres confirmarlo. Solo me tomé una copa, nada más. No fuí con el collar, dijiste que no lo presumiera. Me voy a cambiar.

Darien odiaba que Michiru le hablara de esa manera, ya encontraría como hacerla pagar. Nadie le hablaba así, y mucho menos Michiru— Ten por seguro que le llamaré.

— Pues, ¡llámala!— Tal vez aquella pelea, fue la razón por la que Michiru volvió a soñar que estaba al lado de Haruka.

Si les gustaron los anteriores capítulos, les recomiendo que se sienten para los que siguen y se tomen una rica taza de café… Por que sencillamente son larguísimos XD