Si Michiru había pensado en un inicio que Haruka iba a cambiar un poco su vida, se había equivocado.
Después de su cumpleaños, las cosas solo pudieron ir a peor, en cierta manera, porque la verdad es que Michiru estaba siendo una persona mucho más feliz desde que había conocido a Haruka. Haruka la estaba volviendo loca, porque, al mismo tiempo, Haruka se estaba volviendo una parte fundamental dentro de su vida. De solo imaginarse qué sería de ella sin Haruka, solo existían nubes de tristeza. Aquella vida superficial y vacía con la que había convivido tantos años estaba desapareciendo poco a poco. Las llamadas que tenía con Haruka se habían vuelto interminables, las horas se quedaban cortas cuando ellas dos estaban al teléfono.
No se había perdido ni una sola carrera desde que Haruka se había ido. Estaba segura de que Mina terminaba con un departamento destruido cada domingo. Ambas terminaban gritando y vitoreando cada vez que la cámara de televisión se dignaba a mostrar a Haruka. Que era cada vez más seguido, Haruka tenía toda la razón cuando les avisó que el monoplaza era mucho mejor que el del año pasado, estaba luchando día a día por un podio más.
Para ser sincera, Michiru nunca pensó que podría actuar de esa manera, y en cierto punto se sentía avergonzada de sus acciones. Ella siempre había sido una persona reservada y que jamás había dejado que sus emociones la dominaran; ni siquiera cuando tenía la edad de sus nuevas amigas, cuando era una joven que tenía deseos de descubrir el mundo. Tal vez era por eso que se sentía tan bien y esa era una sensación tan extraña para ella. Nunca en su vida había tenido la oportunidad de ser libre, de cometer locuras, siempre se había quedado en silencio, retraída.
Tanto había entrado en su mente, que empezaba a descuidar todo lo que tuviera que ver con su vida anterior. Atrás habían quedado las intrigas en las fiestas de gente donde nadie se quería. O los chismes de cada semana dentro del spa y el salón de belleza. Su mente incluso se iba olvidando lentamente de la infidelidad de su marido. En cierta parte podía decir que le dolía cada vez menos. Ya no pensaba en ello todo el día, ya no veía la cara de otra mujer a sus espaldas.
Pero, aquello le seguía asustando lo suficiente como para convencerse que no le sucediera todo el tiempo, y aquel día, y mucho menos en un día tan importante como aquel.
Aquel día debía ser tan importante para Michiru que no importaba lo que estuviera empezando a sentir o sus pensamientos. Ella era la esposa de Darien y debía volver a recordar ello, mucho más si era su aniversario de matrimonio. Y sin importarle nada en el mundo, ella siempre era la que se encargaba de celebrarlo.
Incluso si una parte de ella, quisiera que Darien se olvidará del día y ella pudiera seguir en su mundo de fantasía. Pero esa parte estaba tratando de dejarla bien en el fondo, al punto de olvidarlo por completo.
Toda la tarde del día anterior se había encargado de instruir a todos los empleados sobre lo que quería en el desayuno, se había reservado la tarde completa para que Darien y ella salieran a una conferencia médica que sabía de sobra de Darién disfrutaría, y por último, había reservado una mesa en el restaurante favorito del azabache. Tal vez, pasando un día juntos, sería más que suficiente para recordar quién era.
En la mañana, se había despertado bastante temprano, simplemente para darle una sorpresa a su marido, quería que la viera espectacular en un día tan importante. Su sonrisa se hacía evidente cuando, al salir de bañarse, descubrió que Darien ya no estaba en la cama. Todo estaba saliendo perfectamente como lo planeaba.
Aquel plan perfecto de Michiru solo tuvo un pequeño inconveniente, un inconveniente que ella nunca hubiera imaginado. Y aquel inconveniente era que su marido ni siquiera se acordara de que ese día era su aniversario.
—Excelente desayuno, Michiru.
Aunque más era un almuerzo que desayuno, la verdad es que Michiru había planeado todo para que ese día Darien no se levantara tan temprano como de costumbre, aprovechando que era casi seguro que su marido no tuviera que ir a trabajar. Después de todo, él solía cancelar sus citas y reuniones justo en ese día.
—Pero ¿Hay alguna razón en específico para todo esto?— Darien mencionó después de no soportar por mucho más tiempo la mirada de Michiru sobre él. Su mujer estaba actuando demasiado extraño… Y él que se había alegrado durante unos días porque parecía que por fin lo estaba dejando en santa paz.
Pero las palabras de Darien hicieron que la cabeza de Michiru estuviera a punto de explotar y que un tic nervioso apareciera en su rostro. Se había esforzado muchísimo por él, no solo en la preparación de todo, para que le hiciera eso. —¿No recuerdas qué día es hoy, cariño?
Darien intentó hacer memoria por unos segundos, simplemente porque no quería que Michiru estuviera insoportable durante días. Estaba por decirle que saldría una semana por un "viaje de negocios" y lo último que quería era tenerla a cada minuto marcando al celular o al teléfono del hotel, mientras él estaba con Usagi— ¿Era algo importante? Mi mente está en blanco.
Michiru tuvo que contener el impulso de darle una cachetada. Darien ni siquiera se acordaba de su día especial. Ni siquiera se había dado cuenta del vestido nuevo que había comprado sólo para él, nada— Es nuestro aniversario, pero no era nada importante. Ya no te preocupes.
La risa tan falsa que dió, hubiera hecho sentir lástima y vergüenza a cualquiera, pero no a Darien, que suspiró con cansancio. No era que le preocupara realmente, pero ahora sí, Michiru iba a estar insoportable.
— Michiru, lo siento, pero hoy tengo un día muy ocupado, y mañana salgo a un viaje de negocios— La mirada de esta se endureció, sabía perfectamente que significaban los viajes de negocios de Darien— Celebraremos en otro momento. ¿Está bien?
Michiru simplemente asintió, por mucho que hiciera cualquier cosa, por mucho que reclamara, no iba a cambiar ninguno de los planes de Darien. Eso siempre pasaba. — Cancelaré la cena entonces—
Darien asintió, y simplemente se fue a toda velocidad. Estaba a punto de morirse de la risa, quería soltar una carcajada por lo estúpidamente descarado que era hacer todo eso, y no sentir ni una pizca de remordimiento. En cierta parte, estaba sorprendido de haber salido con vida después de arruinar todos los planes a Michiru.
Pero Michiru no ponía todas sus cartas sobre la mesa, y él tampoco lo haría. Seguirán en ese juego de Póker que no parecía tener fin.
Y aún así, lo mejor era que llamara a su secretaria y la mandará a comprarle cualquier cosa que supiera que le gustara, o Michiru se lo recordaría por el resto del tiempo que vivieran juntos. Y Darien no quería envejecer con dolores de cabeza por los gritos de Michiru. Suficientes disgustos ya le daba como para agregar todo más.
Para su desgracia, iba tan concentrado en sus pensamientos, que ni siquiera se fijó cuando chocó con una persona. Al voltear a verle la cara, aquel cabello rubio se le hizo extremadamente familiar.
—Doctor Chiba— Aquella chica, viendo un poco mejor, fué la primera en hablar. Aunque parecía haber un poco de recelo en su voz.
Ahora lo recordaba, esa chica era Haruka Tenoh, aquella piloto de automovilismo que se había accidentado unos meses atrás. Y aquella chica que le daba una pésima sensación siempre que la tenía enfrente; apenas la conocía, pero un par de palabras habían sido suficientes para que le cayera terriblemente mal.
—Haruka Tenoh— La susodicha asintió— Extraño verla por aquí, de hecho, diría que es más que inusual ¿Buscando a alguien?
—No— Haruka mintió, pero su mirada fija en Darién hacía que la seguridad que tenía lo ocultara— ¿Qué acaso tengo prohibido cruzar por estas calles?
—Todo lo contrario, Tenoh— Darien estaba molesto de que aquella chica le estuviera hablando con tanta dureza. Era como si estuviera compitiendo con él— Simplemente, nunca la había visto por estos lugares.
—Viajo bastante, esa es la razón— Los ojos de Haruka estaban llenos de ira. Darien no podía intimidarla ni un poco— Pero supongo que usted iba de salida. ¿No es así?
—Tiene razón, nos veremos en otra ocasión, supongo— Darien se subió dentro de su BMW, esperando que el carro de lujo impresionara a Haruka. Saliendo a toda velocidad.
—Y espero que en una mejor condición— Haruka sonrió, el primer round había sido para ella.
A pesar de todo, y que la cabeza Darien dejara todo como una extraña coincidencia y plática, no pudo evitar sentirse extrañado cuando, antes de dar la vuelta, le pareció ver por el retrovisor que Haruka iba en dirección a su casa.
—¡Haruka!— Michiru le dió un fuerte abrazo cuando la vió en la entrada de la puerta, necesitaba ese abrazo— No pensé que la vería, ¿No tiene las prácticas en unos días?
—Usted misma lo ha dicho. En unos días— Haruka rió, contenta de ver el recibimiento que tenía— ¿Le digo un secreto? Vine de incógnito. Nadie sabe que estoy aquí, así que estoy dedicada en exclusividad para usted. ¿Por qué no vamos a algún lado?
Michiru sintió un escalofrío en todo el cuerpo cuando Haruka le susurró esa última parte en el oído.
—Vi a su marido saliendo de su casa— Haruka le comentó mientras ambas se subían en el Ferrari de la rubia— Admito que fue una plática de lo más encantadora. Un poco más y definitivamente usted hubiera tenido que recoger el cadáver de alguno de los dos.
Michiru suspiró— No se meta con Darien ¿Está bien? No quisiera que le hiciera nada malo.
—¿Se preocupa por mí, señora Michiru?— Haruka le sonreía burlesca.
—¡Claro que me preocupo por usted! Espero que no considere una provocación que una amiga se preocupe por la otra— Michiru le respondió con un tanto de coraje, no estaba teniendo el día para las bromas de Haruka. Se había esforzado tanto para dejar de lado sus sentimientos por ese día, que ahora su mente solo pensaba en Darien, en que le había vuelto a fallar. Y en que ella era tan poca cosa que se lo merecía.
—Es tentador— Contestó— Aún así, el idiota que hace llamar marido no parecía tener animos de lastimar a nadie, más bien, nos encontramos porque estaba muy ocupado riéndose de algo.
La expresión de Michiru se transformó, ahora era evidente que algo sucedía ¿Riendo decía? ¿Darien se estaba riendo después de lo que habían dicho?
Haruka también notó que Michiru parecía estar algo más triste. —¿Dije algo mal?
Michiru sonrió ligeramente. Alzó los hombros como si lo que fuese a decir no fuese de importancia. Pero Haruka se dió cuenta que algo no andaba bien.
— Nuestro aniversario de boda es hoy. Le preparé una comida excelente y él— Suspiró nuevamente y fijó la mirada en otra cosa que no fuera Haruka. — Tanta cosa para nada. Para que él ni se acordara.
Haruka la observaba en silencio y por alguna razón el estar diciendo lo que sentía en voz alta hacía que se sintiera peor.
—Michiru, lo siento mucho.— Haruka simplemente abrazó a Michiru. Aquel hombre le caía cada vez peor, pero ella tenía planes de que todo eso cambiará en ese día, no por nada había ido tan lejos solo para verla, ella misma sabía que el tiempo había sido suficiente. Era momento de pasar a la acción.
—Señora Michiru, ¿Por qué no nos vamos a algún lugar donde pueda olvidarse de este día tan horrible?— Haruka sugirió, viendo que Michiru estaba por ponerse a llorar— Es mucho más linda cuando ríe que cuando llora.
Involuntariamente, Michiru se puso a reír— Yo también vi series Haruka, no soy tan grande para eso. Reconozco esa frase, te falta originalidad.
—Yo nunca dije que no— Sin mucho más que decir, Haruka simplemente le dió con todo al acelerador. Estaba dispuesta a ir a divertir a Michiru a lugares que nunca había pensado que se podría divertir.
—
Para ser sincera, era posible que en otro momento, hubiera estado más interesada en descubrir qué rayos era aquel lugar donde Haruka la había traído. Pero en ese día, estaba tan desanimada y tan enojada, que el ruido constante de las máquinas y la música a todo volumen que llegaba de las bocinas en las esquinas de la sala, la estaban sacando de quicio.
—¡Mire señora Michiru! Rompí el récord del juego, estaba ahí desde antes que fuera corredora profesional— Haruka quiso impresionar a Michiru en el juego de las carreras, la había llevado a una sala de juegos únicamente para eso. Pero en lugar de parecer que se divertía, Michiru estaba más bien distraída, no había tocado ni un solo juego, y parecía poco interesada en cada juego en donde Haurka se acercaba.
Simplemente, parecía estar encerrada dentro de su propio mundo
La rubia bajó los hombros y suspiró. Tal vez era demasiado aún para alguien como Michiru, y su emoción había hecho que se dejara llevar por lo que ella quería y no por lo que realmente fuera a hacer feliz a Michiru.
—Señora Michiru, ¿Está bien?— Haruka preguntó, sacando a ésta de sus ensoñaciones. Ensoñaciones en donde se estaba preguntando qué era lo que Darien estaría haciendo en esos momentos. ¿En serio sería capaz de irse con su amante en el día de su aniversario? Seguramente estaba en sus brazos, disfrutando se sus caricias, de sus labios. Y mientras, ella no tenía nada.
El dolor de su cabeza solo estaba aumentando, una parte de ella se moría de ganas por disfrutar del día con Haruka, pero la otra parte le recriminaba que eso sería una venganza, lo mejor era que se fuera.
—¿Eh? Lo siento Haruka, solo estaba distraída, no me siento muy bien— Haruka asintió, saliendo de la silla del juego, ya se había dado cuenta de ello.
—¿Por qué no nos vamos por un helado? Estamos en un centro comercial, seguro tiene que haber una heladería por aquí cerca— Michiru asintió, a pesar de que no estaba muy segura, ya no tenía ánimos como para salir a algún lado. Por mucho que quisiera intentarlo, no podía sacarse a Darien de la cabeza, era como si estuviera peleando en un conflicto interno.
¿Cuándo había sido la última vez que había salido a una cita casual con Darien? ¿Cuándo había sido la última vez que había ido con Darien a tomar un helado? Aquellas preguntas rondaban en su cabeza. Ya se sentía mal de que Haruka la estuviera llevando de un lado a otro para intentar animarla y que ella no reaccionara. Pero aquel día, simplemente no tenía ganas, no podía poner de su parte para lograr algo. Hoy no tenía ánimos para Haruka, se había obligado a eliminarlos, como para regresar tan rápidamente.
Haruka se dió cuenta que la idea de los helados tampoco había sido muy buena idea, cuando intentó hablar varias veces con Michiru y esta apenas tenía reacción. Aquello la estaba empezando a frustrar— Señora Michiru, ¿Qué es lo que sucede?
—Darién.
Al oír ese nombre de nuevo, el malestar de Haruka se hizo más evidente. Hoy se suponía que era el día donde Michiru debía olvidar para siempre al idiota de su marido, y más bien parecía ser todo lo contrario. A Michiru no le importaba el esfuerzo que Haruka había hecho por ir a verla.
—Su marido no está aquí, señora Michiru— Haruka intentó empezar a hacerla entrar en razón, tomando ligeramente la mano de ella. Pero Michiru se apartó rápidamente.
—¡Ese es justamente el problema, Haruka! Qué él no está aquí...
Si Haruka era completamente consigo misma, lo último que quería escuchar era una larga plática de Michiru sobre como había planeado aquel día durante toda la semana y había sido arruinado perfectamente por un idiota que no sabía valorar a la persona que tenía enfrente de él, que no sabía ver que clase de mujer era con la que se había comprometido toda la vida, y que mucho menos era lo suficientemente hombre como para poder dejar las cosas en claro y dejarla de lastimar.
Demonios, ahora los rounds estaban empatados. Haruka estaba perdiendo y por una paliza en ese momento frente a Darien. Ya ni siquiera quería probar aquel helado, se había terminado por cortar.
Mientras escuchaba los lamentos de Michiru, el cerebro de Haruka estaba trabajando a toda velocidad para encontrar una manera de revertir la situación. Fuera lo que fuera, tenía que hacerlo. Y después de unos minutos pensando en todos los lugares posibles, Haruka al fin tuvo una idea. Un tanto radical, era cierto, pero era una idea que la iba a ayudar a lograr su cometido.
Michiru no necesitaba ir a los mismos lugares de siempre, lugares que ya conocía de toda su vida. Todo lo contrario, lo que necesitaba, era darle un giro de 180° a su vida.
—Señora Michiru, vamos a un antro.
Al oír lo que Haruka le acababa de decir, Michiru detuvo su plática, incrédula de lo que acababa de oír— ¿Qué?
—Señora Michiru, ¿Cuándo fué la última vez que fue a una fiesta de verdad? No a esas fiestas aburridas y come mierda como en la que nos conocimos. Hablo de una fiesta como verdaderamente se manda.
—Haruka, de verdad que no estoy hoy de humor para...
—Aún es un poco temprano para que los antros abran pero, ¿Por qué no le invitó a comer y de ahí nos vamos al distrito rojo?
La verdad es que Michiru no quería ir a cualquiera de esos bares de mala muerte. Esos lugares no eran aptos para una persona como ella, y por mucho que por semanas se había muerto por hacerlo, tampoco estaba como para pasar el día entero al lado de Haruka. Lo que más quería era llegar a su casa, cerrar las cortinas, y acostarse hasta caer en la inconsciencia, mañana ya sería otro día, tal vez mañana se le pasaría la tristeza de todo, y entonces volvería a disfrutar de la presencia de Haruka.
Pero ni siquiera tenía las fuerzas suficientes para renegar. En cierta parte de ella, no quería hacerle ese desdén a Haruka, no quería que sintiera su desprecio, por lo que, después de un rato, Michiru ni siquiera se había dado cuenta de todo el tiempo que había pasado. Se habían ido cuando el sol estaba en su punto máximo, y ya estaba atardeciendo. Y ahora ellas se encontraban dentro de una fila para entrar a un bar de aspecto sospechoso.
Si pensó que el ruido que había dentro de la sala de juegos era fuerte e irritante, eso era porque no había estado en un lugar así antes. La música estaba a unos niveles en donde pensó que se le reventarían los tímpanos, y las luces de colores iban de un lado a otro a tal nivel, que Michiru pensó que terminaría por tener un ataque de epilepsia.
Por el contrario, Haruka parecía estar bastante divertida. Admirando como las demás personas se reían y bailaban, y pidiendo un par de copas de vez en vez.
—Señora Michiru, ¿Está segura de que no quiere pedir nada?— Haruka estaba sonriente mirando al mesero, que seguía anotando en la cuenta. Sin fijarse, que Michiru tenía sus manos tapándose los oídos, estaba cansada del ruido ya.
—¿Qué dice?— Michiru apenas alcanzaba a escuchar la voz de Haruka con tanto ajetreo— No, no quiero nada.
Haruka simplemente asintió.
Cada una estaba tan metida en sus pensamientos, que simplemente no se dieron cuenta cuando, una chica unas mesas adelante, miraba con demasiado interés a Haruka.
—Hikamura, ¿Por qué no me ayudas con la vieja que tiene a su lado para ahuyentarla?— Le preguntaba la chica a su amiga— Ese hombre debe ser mío en esta noche.
—Por favor, amiga, ella debe de ser su novia— La chica de nombre Hikamura intentó convencerla, sin mucho éxito. Su amiga ya había puesto el ojo.
—¡Claro que no! Ellos deben ser amigos nada más. Mira, ¡Ni siquiera están juntos!
—Si, debes tener razón, porque... sería imposible ¿Verdad?
—Imposible... ¡Por favor! Ve y habla con esa señora un rato, para quitarle el terrible disgusto al guapo rubio que tiene al lado— Hikamura solo rodo los ojos, suspirando. La cara de su amiga era de súplica, por lo que simplemente no le quedó de otra que ir a saludar a los dos. Haruka sonrió, una nueva persona, era justo lo que necesitaba, solo así iba a lograr que Michiru empezara a entrar en ambiente.
Entonces sintió que una mano se le ponía en el hombro. Una chica bastante atractiva, una copa de vino en la mano y una sonrisa de oreja a oreja. Aquella chica estaba haciéndole una seña y Haruka la siguió. No era porque realmente estuviera interesada en aquella chica, que en sus ojos delataban sus intenciones.
Pero, al voltear a ver a Michiru, parecía que la atención de esta estaría, aunque sea por un rato, con la joven chica que se les había acercado a platicar. Lo mejor era que ella no molestara, y que en cuanto Michiru empezara a reír y divertirse, ella se pudiera aprovechar, ¿Verdad? Mientras, tal vez podría divertirse y darle un pequeño susto a la coqueta chica que estaba acariciándola.
—Así que... ¿Vives con ella? ¿Desde cuando?— La chica intentó hacerle una plática, pero Michiru estaba agobiada para ello. Más viendo que, sin darse cuenta, Haruka se había ido de su lado y no tenía ni idea de donde estaba.
—¿Qué? No, Haruka y yo no vivimos juntas.
—¡Ah! Mejor, se ve que las relaciones así son las más duraderas, la rutina mata a la pasión— Michiru se quedó incrédula por un momento, ¿Qué rayos era lo que esa chica le estaba diciendo? Estaba tratando de ignorarla, lo que quería era escanear el lugar de pies a cabeza para buscar a Haruka. Se quería ir, y se quería ir ya, ¿A donde se podía haber escapado?
—Haruka y yo solo somos amigas— Intentó dejar en claro, viendo que la otra no parecía dejarla en paz, insistiendo. Hikamurai la miró extrañada, ¿amigas?
Michiru ya no aguantaba más, estaba tan asfixiada que ahora se lamentaba no haber aceptado la copa de vino que Haruka le había ofrecido, y que ya no podía aceptar, porque la rubia seguía desaparecida. El tiempo estaba pasando y ella se empezaba a preocupar.
Además, si la intención de ir hasta ese lugar era simplemente que se olvidara de su desastroso día, entonces había fracasado. Porque aquella muchacha parecía tener un don para ser la persona más impertinente del mundo, y todo tema que tocara, era tema que a Michiru o le recordaba que había bastantes generaciones de edad entre esa joven y ella, o le recordaba su hermosa vida matrimonial junto a Darien.
—¿Entonces? ¿Las has leído?
Michiru suspiró, ni siquiera estaba oyendo qué rayos le decía, pero no paraba de hablar. —¿A quienes?— Preguntó con resignación.
— A Marissa Meyer, Alexandra Bracken y Markus Zusak— Michiru puso los ojos en blanco, no tenía ni la menor idea de quienes le estaba hablando. ¿Era posible que incluso se estuviera quedando detrás en la moda de los libros?
—No, no las conozco— admitió.
—¿No? Marissa Meyer es una escritora fantástica, ella creo...— No le siguió prestando atención. En un instante que las luces enfocaron a la zona de la barra, Michiru al fin encontró el cabello rubio de Haruka.
Rápidamente, se levantó de aquella mesa, y disculpándose con la molesta chica, salió corriendo a toda velocidad hacía donde estaba Haruka, el reclamo que le iba a dar por haberla dejado sola con esa chica lo iba a recordar hasta que esta tuviera su edad. Pero, cuando por fin estuvo a espaldas de ésta, aquella fuerza y coraje se desvanecieron.
Haruka se estaba riendo muy familiarmente con una chica bastante más joven y atractiva. Parecía estar sonriendo, tenía esa mirada seductora y despreocupada que había pensado que era exclusiva de ella. Aquello la destrozó
Un golpe llegó a su corazón, y sintió como si pequeñas lágrimas se empezaran a formar en sus ojos. ¿Qué era aquello que estaba sintiendo en esos momentos? ¿Por qué quería matar a aquella chica? ¿Y por qué se sentía tan decepcionada de Haruka? ¡Qué tonta había sido! ¿Cómo se pudo encariñar así con una chica como Haruka? Era obvio que eso iba a suceder antes o después. Ella lo supo desde el primer día en que insistió tanto en conocerla. Era una estúpida.
Haruka era una corredora de carreras profesional. Haruka era popular entre los jóvenes. Y además, era una chica demasiado atractiva. Era obvio que iba a tener a gente persiguiendola a todo momento, y claro, Haruka adoraba que la gente la admirara. ¿Cómo pudo creer que sería de otra forma?
No sabría explicar cómo es que tomó el valor para acercarse a Haruka— Haruka, me voy ya.
Haruka volteó a ver a Michiru, y la sonrisa de su rostro desapareció. Ahora estaba preocupada, la expresión de Michiru lo decía todo, no se sentía nada bien. Lachica con la que la había dejado se había ido, y ella había perdido el tiempo al lado de una joven irritante, y con la que seguía sin saber como hacerle entender que no estaba interesada— Señora Michiru, como lo siento, ¿Quiere que nos vayamos ya?
—No— Fue directa, estaba dolida— Solo me voy yo. No necesitas acompañarme, veo que encontraste una mejor diversión— Y volteó a ver a la chica que la acompañaba, que le sonreía descaradamente.
—La señora tiene razón, ¿Haruka? No me habías dicho que ese era tu nombre— La chica intentó acercarse a Haruka, pero esta la rechazó.
Para Michiru, las palabras de la joven eran como una daga dentro de su corazón. Aquella chica... era todo lo que Haruka podía pedir, ¿Qué tenía ella para competir? Absolutamente nada.
—Después de todo Haruka, ¿Quién es ella? ¿Tú madre?— Haruka no aguantó más los insultos que aquella chica le propinaba a Michiru, ¿Quién rayos se creía? ¿Quién pensaba que era como para insultar así a una persona?
—¡Suficiente!— Gritó, viendo a la chica con una mirada de odio— Callate ¿Quieres?
Aquellas palabras no reconfortaban a Michiru, ahora le parecían falsas.
—Haruka y yo solo somos amigas, ¿Está bien? Ella está totalmente libre— Dirigió su mirada a Haruka, que parecía estar pensando a toda máquina qué hacer para salir de ese enredo.
—¿Ella?— Por primera vez, la chica miró de cuerpo completo a Haruka, palideciendo— ¿Eres una mujer?
—Yo no recuerdo haberte dicho lo contrario— La chica estaba al borde del desmayo pero no le podía importar menos a Haruka— Si nos disculpas.
Tomó a Michiru de los brazos, y la llevó lentamente hasta la salida. A pesar de todo, Michiru no quería verla.
—
—¿Por qué tengo la impresión de que este departamento está más vacío cada vez que vengo?— Michiru estaba buscando su buen humor, pero simplemente no podía encontrarlo, no existía. Ni siquiera le había volteado a ver una sola vez desde que se subió a su carro, estaba molesta con Haruka. Aquello era exactamente lo mismo que sufría con Darien.
—Prometo que compraré un lugar para sentarnos la próxima vez y que todo esté en orden— Aseguró Haruka. La molestia que había tenido todo el día, se mezclaba con el enorme sentimiento de culpa que tenía.
—Todo excepto yo.
Haruka suspiró, vaticinando lo que se iba a venir— Sabía que no era buena idea llevarte hasta tu casa.
—Todo lo intentas hacer demasiado bien, ¿No lo crees?
—¿Eso es un halago o debo pedir disculpas por ello?— Haruka se sirvió un poco de agua— ¿Sabe señora Michiru? Incluso siendo mujer, siento que a veces me cuesta demasiado entender nuestro propio lenguaje.
—Ya estoy grande para los juegos, Haruka— Michiru respondió— A Darien no le gustan.
—Darien, Darien, Darien, he oído ese nombre todo el día— Haruka se puso la mano en la cabeza, Michiru ya no era la única a la que le dolía la cabeza— He escuchado ese maldito nombre todo el día.
—No sabía que te molestara que te contara mi vida, Haruka— Michiru estaba molesta. ¿Ahora ella era la mala del cuento?
—No es eso— Haruka intentó mantener la compostura— Solo es que me molesta que no me tomes en serio. ¿Sabe todo el esfuerzo que hice para verla hoy?
Michiru, que estaba dándole la espalda a Haruka, volteó rápidamente a verla a los ojos— Habíamos dicho que vendrías en tu parón de verano, es en una semana ¿No es así?
—¡Y es por eso mismo que era más difícil venir hoy! Tuve que prácticamente escaparme de Europa, solo para venir a verla ¿Y es así cómo me recibe? ¿Escuchando como todo el día usted está llorando por qué su marido es un bueno para nada?
—¿Y donde queda usted? Llevándome a un antro a escuchar a una chica con voz insoportable y hacerme pasar un mal rato.— Michiru empezó a imitar la voz castrosa de la chica a la que había tenido que soportar— ¿Tú también crees que la convivencia mata a la pasión? No lo sé, llevo quince años casada, ¿Cómo? ¿No conoces a Marissa Meyer y Alexandra Bracken? ¡Ahora resulta que hasta en el arte y en la literatura me estoy quedando atrás! ¡Ah! Pero eso sí, mientras, la chica extremadamente divertida riendo y tomando con una morena más joven ¿Verdad?
—Aquella chica era insoportable— Haruka hablaba lento, como si estuviera pensando cada palabra que decía, aunque la rabia y el coraje comprimido de todo el día le estaban ganando— ¿Y cuál es la razón de que siempre su edad esté de por medio? ¿Qué le da tanto miedo?— Haruka empezó a imitar la voz de Michiru, tal y como ella lo había hecho—Que bueno que a tu edad aún tengas sueños Haruka, a mi edad eso es imposible. Ya estoy grande para ir a esos lugares, Haruka. Están llenos de jóvenes. Me hace pensar que nos llevamos dos siglos de por medio...
—Veinte años Haruka, casi ventiuno— Michiru intentó seguir, pero Haruka y ella se estaban interrumpiendo constantemente.
—¡Eso a mi no me importa! Señora Michiru, ¿no se da cuenta que estoy enamorada de usted? ¿Cree en serio que me importa un poco cuánto tiempo nos llevamos de diferencia? ¡Esa es la última de mis preocupaciones! Había venido hoy para eso, para pedirle de nuevo que sea mi pareja, que nos vayamos juntas en el verano. Pero ¿Qué recibí? ¡Un día entero escuchando como usted se lamenta porque el desgraciado e imbécil de su marido no se acuerda de usted porque está muy ocupado besando a su amante!
Michiru estaba temblando de la ira— ¿Qué está diciendo? ¿Usted se da cuenta de la tontería que sería que usted y yo saliéramos? ¡Imagínese! Cuando usted apenas tenga mi edad, ¿Sabe que seré yo? ¡Seré una anciana! Tendré más de sesenta años. Y lo que sea que encuentre atractivo en mi en estos momentos se habrá desvanecido. Mi cabello se volverá blanco y mi piel se arrugará. ¿En serio me amará en ese estado? ¡Por favor! Si ahora es claro que yo no soy lo que usted busca— Se detuvo un momento, pero simplemente era imposible— Darien me será infiel, es cierto. Pero también sé que no me dejará jamás, si quiera a su lado podré envejecer sabiendo que otro está sufriendo de lo mismo.
—¡Pero usted no lo ama!— Haruka se recargó en su pared, conteniendo la ira que tenía de escuchar eso— Yo la quiero, y yo se que usted también me quiere, así que dejemos de jugar.
—No estoy jugando, ¡Yo sí lo amo!— La mandíbula de Michiru estaba temblando.
—¡Pero él a usted no! Él va todos los días a revolcarse en la cama de alguien más, ¿Y qué es lo que hace usted? Llorarle como la pobre esposa que todos debemos sentir lástima. Usted no siente por él la pasión que siente conmigo, ¡Usted no siente con él lo que sentiría conmigo! ¿Cuándo fue la última vez que hizo que usted se viniera? ¿Cuándo fue la última vez que la llevó hasta el límite? Porque le juro que puedo hacerlo mejor que él. Puedo ser mejor amante de lo que él ha sido nunca en su vida.
Michiru no lo soporto más. Aquello era sobrepasarse de la línea, simplemente, le dió una cachetada a Haruka con toda la fuerza que podía tener en ese momento.
—¡No vuelva a hablarme de esa manera!— Le reclamó— Lo mejor que puedo hacer es irme. Ya es muy tarde para todo. Más que para lamentarse.
Haruka se tocó la mejilla, aquel golpe le había dolido, le iba a dejar inflamada la mejilla— Si, eso es lo más fácil para ti ¿Verdad? Porque entonces, sería muy doloroso para tí que aún estuvieras a tiempo para que él mundo no te dejara atrás, porque entonces tendrías que cambiar el estilo de vida que siempre has tenido. Pero no vaya a ser que un deseo irresistible de vivir la invada y le dañe sus planes.
—Me voy, Haruka. No tengo porque estar oyendo esto— Michiru se dispuso a caminar a la puerta, pero Haruka la jaló del brazo, antes de que esta se alejara lo suficiente.
Y luego la volvió a besar.
—
En los siguientes días, Michiru se sintió como la peor persona que podía existir en el planeta. Ni siquiera la carta de disculpas de Darien que venía acompañada de un lujoso vestido rojo de Channel la había podido animar. Cuando por fin pudo pensar de manera correcta y reflexionar, se dió cuenta de lo estúpida que había sido.
Haruka había sido bastante paciente con ella durante todo ese día. Era cierto que había hecho un enorme esfuerzo por ir a verla en aquél momento, para la forma en la que la había tratado. De solo pensarlo, no podía evitar sonrojarse de la vergüenza.
Había sido tal su molestía y orgullo, que ni siquiera había aceptado ir a ver a casa de Mina para ir a ver la carrera de Haruka. Además, Mina no tenía ni idea de que Haruka había ido aquel día. Mucho menos podría decirle que quería hablar con ella, volverla a ver, pero el orgullo no la estaba dejando.
Sin embargo, después de casi una semana de aquel desastroso día, la culpa en la conciencia de Michiru era tan grande, que estaba desesperada por pedirle una disculpa. Pero quería pedirle una disculpa en persona. Así era como debía de ser.
Más aún, sabiendo cuánto la había maltratado después de que la había vuelto a besar. Estaba segura de que le había dejado varios moretones en el cuerpo. Aquello había sido demasiado extremista de su parte. Y aunque, había intentado que aquel beso fuera la mínima cosa de sus prioridades, cada vez que pensaba en ello, le entraba una crisis existencial.
Tal vez, si no hubiera estado tan molesta por las groserías de Haruka, le hubiera correspondido el beso. ¿Por qué se sonrojaba cada vez que pensaba en ello? Es más, ¿Por qué tan siquiera estaba pensando en la probabilidad de corresponderle? Se sentía como la peor persona del mundo en ese momento.
Y no solo eso, las palabras de Haruka se habían quedado en su memoria. Hacía demasiado tiempo ya que ella no tenía relaciones con Darien, no había nada entre ellos, y se preguntaba ¿Haruka sería tan buena como tanto le gustaba presumir dentro de sus groserías?
Sentía vergüenza y escalofríos de hacerse esa pregunta. Pero no sé la quitaba de la cabeza.
Después de tanto tiempo, y sin tener noticias de Haruka, tuvo que juntar toda su fuerza de voluntad para atreverse a ir al departamento de Mina a preguntar si ella tenía noticias de Haruka. Su siguiente nota mental, era que debía preguntar por los teléfonos de las otras.
—¿No lo sabías? Haruka no viene en el parón de verano, sería demasiado extraño que lo hiciera— Esas fueron las palabras de Mina apenas llegar.
Aquellas palabras hicieron que el corazón de Michiru se apretara, que un hormigueo recorriera todo su cuerpo, que su ansiedad se disparara. —¿Qué es lo que dices? Ella...— Cortó su frase, no quería decirle que Haruka le había prometido que iría en verano.
—Si, la verdad es que fue todo un milagro que Haruka hubiera venido en invierno. Ella prefiere ir a hacer otras cosas, mira— Mina sacó rápidamente su celular y se metió a una aplicación con un logo de una cámara— Le he dicho a Haruka miles de veces que su Instagram no debería ser tan público como lo es, y que ya era hora de que se contrate un Community Manager, ¡Yo lo haría por ella con mucho gusto! pero, ah, ¿Quién puede convencer a Haruka de que no debe recibir tanta atención? ¡Si es que le encanta!— Mina empezaba a divagar, pero al final le enseño una foto— Ahorita está en los Alpes Suizos haciendo esquí, ¿Vez? Por cierto, ¿Viste lo inflamada que tiene la mejilla? Haruka asegura que es porque se le cayó una herramienta en la cara, pero yo se que eso tiene toda la forma de una cachetada…— Michiru le evitó la mirada al escuchar eso.
Pero todo lo que le había dicho Mina era cierto. En la foto, se veía a Haruka bastante contenta, acabando de bajar una montaña y a su lado, su atractivo compañero de Parrilla. En el pie de imagen, había solo un texto.
Disfrutando de unas vacaciones con un gran amigo ¿No?
En ese momento, Michiru tenía el mismo sentimiento que tuvo cuando vió a Haruka al lado de aquella chica. ¿Es que acaso estaba celosa? ¿Por qué iba a tener celos por Haruka? Aquel sentimiento era igual, pero diferente cuando pensaba en que Darien estaba al lado de Usagi. Cuando pensaba en la infidelidad de su esposo, sentía rabia, sentía coraje, pero aquellos sentimientos se mezclaban con la tristeza. La tristeza de saber que no valía, de no tener nada que hacer para cambiarlo, que ella era insignificante, el dolor de haber fracasado en lo que probablemente era su única misión en la vida. Pero aquello que sentía con Haruka no era lo mismo, no entendía qué era ese sentimiento que hacía hervir su sangre y quería destruir todo. Ese sentimiento de querer demostrar que ella era mejor que los demás, querer competir por Haruka. Era un sentimiento que nunca había vivido, y si lo hubiera hecho, no lo recordaba ya.
Ella siempre había tenido todo relativamente fácil. Había nacido en la cuna de una familia rica, por lo que nunca tuvo que batallar para conseguir lo que deseaba. Cuando iba a la preparatoria, siempre era la chica atractiva, popular y misteriosa que tenía al novio perfecto. Nunca tuvo que pelear por el amor de Darien hasta en esos momentos de la vida, ¿Por qué ahora le pasaban estas cosas?
Había salido tan enrabiada y molesta, que ni siquiera notó que Mina le estaba hablando, pidiendo explicaciones, ¿Qué era lo que había pasado?
—
Para ser sincera, ella ya había usado una cosa de esas antes. Después de todo, también fue joven una vez, y más cuando ya empezaban a ser populares en su época. Solamente, que jamás les encontró la diversión que muchos hallaban en ellos, y con el tiempo simplemente lo encontró totalmente inútil para el estilo de vida que llevaba.
Así que ahora que tenía esa cosa en la mano, era como intentar enseñarle a un bebé a conducir. Odiaba lo que eran ahora los celulares modernos. Pero estaba desesperada, necesitaba saber de la vida de Haruka, necesitaba verla, así fuera solo en una foto. Y Mina le había dado la clave.
Y más importante aún, necesitaba hablar con ella. Necesitaba pedirle disculpas.
No se fijó ni siquiera que tan tarde había vuelto cuando terminó por fin de admirar todos y cada uno de los videos que Haruka tenía dentro de esa misteriosa aplicación. Simplemente, necesitaba pedirle disculpas a Haruka por todo lo que había pasado, o su corazón no iba a estar en paz.
Sin pensarlo realmente mucho, marcó al número de Haruka. Sin considerar que la rubia estaba en un país donde la madrugada ya había caído. Despertandola de golpe.
—¿Teléfono de Haruka Tenoh?— La voz de Haruka era adormilada y un poco ronca, ni siquiera podía abrir bien los ojos, y al no escuchar una respuesta inmediata, pensó que era una llamada de broma— Voy a colgar...
"¿Haruka?"
Aquella voz hizo que el sueño se espantara rápidamente, aquella voz hizo que un calor entrará en todo su cuerpo, y volviera a sonreír— Señora Michiru.
Michiru también se estremecía al escuchar la voz de Haruka— No viniste para él verano como acordamos...
Haruka se sentó en su cama, sonriendo— No pensé que usted quisiera verme de nuevo después de...
—Haruka, lo siento mucho— Michiru la interrumpió, tenía que decírselo de una vez— Hiciste un gran esfuerzo por ir a verme y yo no te lo supe apreciar. Te traté muy mal y entiendo que no quieras verme después de eso, pero me disculpo por mi actitud.
—Señora Michiru, no diga eso— Haruka suspiró— Yo también me disculpo, no debí hablarle de esa manera, mucho menos después de todo. La hice pasar un mal rato.
—No, yo entiendo que lo único que querías era que pasara un buen rato, yo fui muy insistente para algo... que realmente no tenía tanta importancia...
—Claro que era importante señora Michiru, yo me disculpo por no haber sabido que no era el mejor momento...
Así siguieron un rato, disculpándose una de las cosas que decía la otra. Hasta que finalmente, estallaron en risas.
—Haruka, quiero seguir sabiendo de tí. Pero no puedes seguirme besando cada vez que nos encontramos, te lo suplico. Estoy casada— Michiru le mencionó después de un rato.
—Esta bien— Haruka le respondió con seguridad, aunque su cabeza le decía que no una y otra vez— Pero dejemoslo con que ahora estamos a mano, ¿Sabe que hora es aquí? ¿Esto es una venganza por cada vez que le marque en la noche?
Michiru se sonrojó sin decir nada, se había olvidado de ese detalle— Disculpe, olvide por completo que usted..
—No se preocupe señora Michiru, despiérteme las veces que usted desee.
—
Si después de este capítulo ven algo extraño en el Fic, es porque mi Beta Reader anda de manera extraña, si están interesados en betear esta historia, mandenme un DM jsjs
Ahora, regresando a temas importantes XD Este capítulo perfectamente podría entrar en la categoría de One-Shot, una inspirada más y fijo llegábamos a las 10k palabras XD Asi que espero que estén listos para leer, porque me muero por saber que opinan de este capítulo.
Para empezar, les agradezco a todos por sus comentarios, me alegra que les pueda ayudar a distraerse y les aseguro que seguiré por aquí, yo también necesito distracción ¿Eh? xd
A : ¡Me alegra que te este gustando la historia! Incluso si no te gusta el Yuri, eso quiere decir que estoy haciendo un buen trabajo, o eso espero jaja
Se que la situación de Michiru es de lo más asquerosa, y que *Spoiler* se pondrá peor. Sé que es totalmente inadmisible que una mujer pueda tan siquiera soportar todo lo que le hacen, pero es por el bien de la trama. Yo también detesto a este Darien, y ni hablar de lo que va a pasar después XD pero, ah, todavía estamos bastante lejos del Clímax de esta historia.
Debo admitirte que, en un momento, quería jugar con la misma idea de que Haruka fuera hombre. Quería dejarlo en blanco, a veces ella, a veces él. Pero la trama lo exigía diferente jaja, cosas que pasaran más adelante, con calma.
Lo de la diferencia de edad es que fue un dolor de cabeza para mi XD No quería hacerla tan extrema, pero un piloto de F1 actual no debuta más allá de los 22 años. Y seamos honestos, si Michiru tuviera 34-36, no podríamos jugar con los problemas de edad XD Y tienes razón, yo también veo a Setsuna como la más grande de las tres. Pero en esta historia, Michiru debía ser la mayor de todas, por más que sea extraño.
Lo de que Michiru vuelva a tocar el violín… Wait to climax pls jaja, algo habrá ahí, lo prometo. Y lo de Usagi, ella es solo una tonta enamorada… Pero también espera al clímax antes de odiarla o amarla.
