—Rechazaste a McLaren…— Mina intentaba reaccionar a todo lo que Haruka le estaba diciendo— Después de todo lo que te han hecho, rechazaste a un grande de…
Haruka estaba sonriendo, mientras que Michiru estaba tratando de contener la risa, la expresión de Mina era indescriptible. Sin hablar, de que Rei parecía a punto de tener otro infarto del coraje.
—Y no conforme con eso, va y renueva con los idiotas de su equipo. ¡Todo el invierno me la pasé consiguiendo patrocinadores para ella y creando especulación para que renueve! —Si no fuera porque Haruka era su amiga, Rei ya la hubiera estrangulado.
—¡Oye! Yo dije claramente que no me quería ir del equipo, todo fue únicamente para darles un susto…
—¡Pero es McLaren!— Mina y Rei dijeron casi al unísono. Pero Haruka negó.
—No tienen mejor proyecto que el mío. Gracias a todos los patrocinadores que me conseguiste, mi equipo llegó suplicándome que por favor me quedara. Hasta me ofrecieron una renovación de tres años más que Rei tiene que analizar. — A la susodicha le estaba dando un tic nervioso— He estado trabajando en el auto de este año desde hace mucho tiempo, en cuanto empiece la pretemporada voy a implementar las mejoras, debería ser un año a lo 2009….
—No tienes la mitad de presupuesto que podrías tener en McLaren…
Mina empezaba a tener un ataque de impotencia e incredulidad acerca de las decisiones que había tomado su amiga, y más aún cuando, incapaz de poderlo soportar más, Michiru dejó salir una carcajada de la risa.
—Lo siento, pero no puedo— Michiru apenas y podía hablar de la risa— Te dije que reaccionarían así, ¿En serio crees que van a cumplir la promesa de darte un coche competitivo?
—¿Tú también? Oye, tú los oíste, me prometieron libertad total. Sé que puedo hacer un coche para luchar, más con el nuevo reglamento…
Si Mina y Rei estaban al borde de la muerte después de oír la decisión de Haruka, aquello que vieron las terminó de matar. Haruka había tomado a Michiru de las manos, y sin permiso de nadie, le había dado un beso en los labios. Y como por si fuera poco, Michiru lo había correspondido.
—Humm, creo que otro beso podría convencerme más sobre lo que dices…
Rei directamente se desmayó, mientras que Mina tenía una sonrisa de oreja a oreja.
—¡¿Perdón!?— Gritó, y sin darse cuenta, alguien más había abierto la puerta de su departamento.
—Lo siento la tardanza, había demasiado tráfico, ¿Qué era aquello tan importante que Haruka nos quería decir? ¿Si se va a McLaren?— Setsuna entró en el lugar, solo para encontrar que se estaba desatando algo grave.
Haruka y Michiru no se soltaron de las manos en ningún momento mientras le volvía a explicar a Setsuna todo lo que pasaba, para la consternación de Rei que apenas se recuperaba, y para la emoción de Mina, que se estaba carcomiendo por decir algo al respecto.
—Haruka, necesito hablar contigo— Rei mencionó apenas Haruka terminó de hablar, que se vio sorprendida. Tampoco se dio cuenta de que le había robado las palabras de la boca a Setsuna.
—¡Y yo tengo que hablar contigo, Michiru!
El tono de voz de Mina era totalmente diferente al que tenía Rei, y su rostro también lo demostraba, pues estaba totalmente iluminado y sonriente, mientras que su amiga de cabello negro, más bien, parecía molesta y sombría.
Haruka y Michiru se vieron a los ojos por un instante, sorprendida de las reacciones de sus amigas. Después de tanto tiempo, pensaron que sus reacciones serían diferentes, pero tampoco se pusieron completamente reacias.
—Vamos afuera Rei, dejemos a Michiru y Mina hablar aquí— Rei asintió, mientras Setsuna le decía con la mirada que después sería su turno.
—
—¡Así que esa fue la razón por la que te robaste a Haruka todo el invierno!— Michiru se sonrojó ante la acusación de Mina, aunque más que un reclamo, parecía ser una invitación.
Y por mucho que intentara mantenerse al margen de esa conversación, Setsuna también se les acercó, cediendo ante sus más bajos impulsos llamados curiosidad.
Michiru le dio una mirada acusadora al ver cómo se iba acercando lentamente, pero aun así les contestó— Pues sí, Haruka…— Se detuvo un momento, pensando bien sus palabras— Bueno, yo fui la que me confesé, un día que salimos a un centro comercial…
—¿Tú?—Setsuna entró en la conversación de lleno— ¿La seria y reservada Michiru fue la que tomó el primer paso?
Michiru estaba a una palabra más de no poder soportar la vergüenza que le estaba ocasionando decir todo ello. Y las expresiones de sus amigas no estaban ayudando en absolutamente nada.
—¡Pero necesito todos los detalles! ¿A dónde te llevó? ¿Tú lo habías planeado? Tú…
Mina no pudo seguir con su interrogatorio, la única pregunta que hizo Setsuna fue mucho más importante.
—¿Y Darien? ¿Qué piensas hacer con eso?
La mirada de Michiru se ensombreció un poco, aquello era algo que la aterraba, que no la dejaba en paz, que le estaba causando insomnio en las noches.
Tenía una enorme incomodidad por hacer lo que estaba haciendo. Estaba enamorada de Haruka, y siempre que estaba a su lado, se sentía como una joven enamorada, sentía que el tiempo se detenía y que la felicidad era totalmente eterna.
Pero su moral no la podía dejar en paz, siempre que despertaba al lado de Darien, sentía ese enorme remordimiento, ese sentimiento de culpa. Se sentía como una basura por estar teniendo una relación a escondidas, por cometer el mismo error por el que ella había sufrido tantos años. Ella se sentía muy mal por haber aceptado ser la amante de Haruka.
Pero tampoco era algo que pudiera romper, ella no podía dejar a Darien sin saber que tendría consecuencias que no quería enfrentar.
—Él no tiene por qué saberlo, no puedo dejarlo— Las sonrisas y las risas desaparecieron— Tú lo conoces muy bien Setsuna, no quiero saber de qué es capaz si yo lo dejara.
—Pero Michiru, eso quiere decir que tú…
—No me siento bien haciendo esto, tarde o temprano tendré que hacerlo, pero no puedo hacerlo ahora Setsuna, no puedo— Setsuna no dijo otra palabra al respecto. No importaba su opinión, y veía que Michiru suplicaba por intentar evadir esa realidad.
Y Mina, sintiendo la presión que se estaba instaurando en el lugar, no se le ocurrió nada mejor para regresar el buen ambiente, era usando su impertinencia.
—Y… ¿Ya lo hicieron?
La cara de Michiru subió todos sus colores, y Setsuna desvió la mirada. Aquello había sido demasiado.
Para fortuna de la de ojos rojos, o desgracia, unos gritos provenientes de afuera, que cualquiera descubriría a kilómetros que aquellos gritos provenían de Haruka, que parecía estar iracunda.
—Voy a ver que pasa, no se molesten— Michiru quiso protestar, ella también quería salir de esa muy incómoda conversación, pero Setsuna fue mucho más rápida.
Y la mirada de Mina era expectante.
—
—Rei, si todo esto es por lo del rechazo a McLaren, yo quiero decir que, en serio, tome muy en serio su propuesta, pero no creo que su proyecto sea lo suficientemente ambicioso…
—¿Cómo puedes estar a su lado? ¿Hasta qué nivel puede llegar tu necesidad de seducción? Tienes que cuidarte, Haruka.
—¿De qué?— Preguntó con cansancio.
Rei soltó un suspiro de sarcasmo— Hablo de esa mujer…
Haruka dio unos pasos para atrás— ¿Hablas de Michiru?
—Me da exactamente igual el cómo se llame. Ella es una señora, mucho más mayor que tú, a pesar de todo lo bella y esbelta que pueda parecerte. Que prefiere salir a divertirse con una jovencita de mucho dinero, en vez de ir y estar junto a su esposo, no me extraña que siendo así, este la haya…
Haruka negó con la cabeza, aquello ya la estaba cansando— ¡No hables de lo que no sabes! Ya no soy una niña, Rei, ¿Acaso lo olvidas?
—¡A la que parece que se le olvidó es a ti!— Rei también era firme en su voz, su temperamento empezaba a salir a la luz— ¿Qué pretendes Haruka? ¡Esa señora seguro te dobla la edad! Ella te manipula, no tienes ni idea de en qué es lo que te estás metiendo, no es una más de tus conquistas para llevarla a la cama…
—¡Tienes razón, no lo es!— Haruka estaba histérica, no esperaba esa reacción de una de sus amigas— Michiru es mucho más para mí, de lo que ha sido nadie, no solo la quiero para acostarme con ella, ¡Yo realmente la amo!
—¡Tú no puedes amar a alguien que no conoces! Ella es una mujer casada, madura, de clase y que nunca ha luchado en lo absoluto por conseguir lo que quiere. Y tú… Eres una joven muy apetecible y adorable, ¿En serio crees que algún día dejará a su marido por ti? ¡Te vas a lastimar!
—Ella no es un objeto, y yo tampoco lo soy— Haruka estaba gritando para ese punto— Yo sé lo que estoy haciendo, Rei, y si no te parece, lo lamento muchísimo. Pero estas son las decisiones que tomé.
—Te vas a lastimar, Haruka, y no digas que yo no te lo advertí.
Rei se volteó y se fue caminando por el pasillo, dejando a Haruka con todo su coraje. ¿Por qué se había encasillado en contra de sus sentimientos? ¿Qué era lo que tanto le molestaba? Nunca había podido pensar que Rei sería aquella clase de persona.
La conversación no pudo continuar, Setsuna salió del departamento, preguntando la razón de tanto grito, y Rei ya estaba subiendo al elevador.
—Setsuna, si tú también vienes a regañarme o cuestionarme mi relación con Michiru, te aviso que Rei ya se encargó de eso y lo último para lo que tengo humor es para oír más reclamos…
—No, Haruka, no te voy a cuestionar— Setsuna la interrumpió— Has cambiado a Michiru, una chica terriblemente triste y solitaria, veo lo feliz que la haces. Solo te advierto, ten cuidado.
—¿Cuidado? ¿Crees que quiero hacerle algo malo a Michiru?
—No, Haruka, solamente te digo eso, ten cuidado. Un corazón de cuarenta años es más fácil de romper que uno de veinte. Porque es que el de veinte únicamente hace falta coserlo con dos o tres puntos, en cambio, el de cuarenta, ni el mejor cirujano de corazón puede encontrar todas las piezas para rehacerlo, ¿Entiendes?
Haruka bajó los hombros, dejando de estar a la defensiva. — No te preocupes por eso. Lo digo en serio, no pienso lastimar a Michiru.
Setsuna asintió, pensando en que debía de dar su voto de confianza— Me voy entonces, el trabajo no espera. Pero tú, deberías ir a salvar a tu enamorada, creo que Mina está encargándose de matarla de la vergüenza.
—¿Eh?
—
—¿Cómo que no? Michiru, has tomado la exclusividad de Haruka durante todo el invierno, ¿Me estás diciendo que ni una sola vez has estado sola con ella en su departamento?
—Bueno, sí, pero nunca hemos hablado al respecto, y Haruka tampoco parece…
—Michiru, es Haruka. Esa mujer era un casanova antes de conocerte, ¿Estás segura?— Michiru se sentía un tanto intimidada por las preguntas de Mina— Vamos, ¿En serio nada? Haruka, queramos o no, Es muy atractiva, no me puedes decir que…
—Mina, por favor— Miedos empezaban a llegar a la mente de Michiru ante la simple idea, quería que eso se detuviera.
—Michiru, yo te lo digo como tu amiga, creo que en algún momento Haruka va a querer tener algo más, y tú deberías de…
—¿Pasa algo?— Mina se calló de golpe, asustada de ver que Haruka estaba detrás de ella.
—Nada, nada, Haruka, yo, nada más, estaba hablando con Michiru de cosas para nada importantes, muchas felicidades por su relación, ya era hora— Mina se levantó rápidamente y le dio una sonrisa que claramente revelaba que eso era una mentira y sus enormes nervios de que Haruka la descubriera.
Haruka solo le dió una mirada a Michiru, que le daba la total decisión de que debía hacer a ella. Un movimiento en falso y Michiru delataría a Mina.
Pero no lo hizo, tampoco quería tener que dar explicaciones. Por lo que un solo movimiento de cabeza, para hacerle saber a Haruka que no tenía ninguna importancia. Por lo que simplemente lo dejo pasar.
—Mina, si nos disculpas, después de lindas escenas de amor, quisiera pasar estos últimos días antes de irme al lado de mi linda novia, por lo que nos retiramos…
—¡Haruka!— Michiru reclamó, aunque, realmente, estaba terriblemente halagada de que Haruka la llamara enfrente de todos "su novia".
Mina asintió— Claro, los tortolos tienen que pasar tiempo a solas— Mina alzó las cejas y volteo a ver directamente a Michiru, sabía perfectamente de que era de lo que estaba hablando.
Pero Michiru no estaba nada segura al respecto.
—
—Has estado muy silenciosa durante todo el trayecto, querida— Haruka mencionó mientras iba conduciendo.
Desde que habían salido del departamento de Mina, Michiru había actuado algo extraña, en cierta parte, incluso distante, y eso era demasiado extraño.
—¿Eh? Lo siento, Haruka, es solo que estaba pensando… ¿De qué hablaste con Rei cuando saliste?— Michiru pensó en lo primero que se le vino a la mente, no quería hablar en ese momento con Haruka de las cosas que realmente le preocupaban.
La mirada de Haruka se tensó, tampoco quería discutir eso con Michiru, ella no tenía por qué enterarse de lo grosera que había sido su amiga— Nada en especial, ella solo estaba sorprendida de nuestra relación.
Michiru estaba segura de que había sido mucho más que ello, o Haruka no se hubiera molestado de esa manera tan repentina.
Viendo que estaban a tan solo un par de cuadras de llegar al departamento de Haruka, Michiru se apresuró a volver a hablar.
—¿Cuándo tienes que irte?— Había un toque de melancolía en su voz.
—En tres días, pero no te preocupes por eso, vendré cada semana—
Michiru soltó una pequeña risa de incredulidad, le resultaba increíble creer eso.
—¡Hablo en serio! Antes me quedaba a ayudar a los mecánicos e ir llevando el monoplaza poco a poco, pero ahora no me importa tener un campeonato de pilotos, o ser la mejor corredora de carreras de la historia. Ahora solo me importas tú.
Haruka estacionó el auto, y tomó la mano de Michiru, mirándola fijamente a los ojos. Aquellos que le aseguraban que esas palabras no eran ninguna mentira.
Tomó sus manos, y las entrelazó con las de ella, dándoles un suave beso, tranquilizándola— Vendré cada semana, porque no quiero alejarme ni un momento de ti, si tan solo pudiera llevarte conmigo…
La voz de Haruka se puso más profunda, y cuando besó los labios de Michiru, esta no pudo contener el nerviosismo que corrió por todo su cuerpo. Aunque no quería pensar en eso, la conversación que tuvo con Mina estaba presente, y de repente se frisó. Era solo un beso, pero la manera en que Haruka la estaba besando, y la como su voz se ponía más baja, Michiru sabía lo que la rubia estaba buscando. Michiru se apartó, mordió su labio inferior y volteo su mirada. — Discúlpame, yo…— Suspiró y nuevamente volteo a mirar a Haruka. —No me siento todavía cómoda, y-
—Tranquila. No pasa nada. Yo te seguiré esperando, Michiru, no te preocupes por ello, esto es lo que tanto he buscado, sé cuáles son las reglas del juego
Haruka le dio una mirada reconfortante, antes de levantarse para abrir la puerta del automóvil para Michiru.
—Venga, vamos para arriba, un buen vino y una amena plática es todo lo que uno necesita. — Michiru la miró un poco hesitante, pero Haruka le sonrió con ternura. — Le prometo que no haré nada, que tú no quieras.
—
—¿Nunca has pensado en contratar a alguien para que cuide este lugar? Vamos, entiendo que antes venías cada tres siglos, pero ¿No te molesta ni un poquito el desorden?
Haruka se encogió de hombros, sentándose al lado de Michiru en su nueva sala— Makoto había sugerido a una amiga antes de que se fuera, hace un tiempo. Cuando me la recomendó era excelente, llegaba todos los días y cuando estaba hasta de ingeniera me trataba. Yo ni título tengo, dejé la escuela en la secundaria para irme a Alemania a seguir en categorías inferiores de carreras. Solo los patrocinadores me hacían cambiar de un lado a otro.
Michiru rio ligeramente— ¿Y qué pasó después?
—Yo fui excesivamente amable. Y le traía regalos de vez en cuando, ahí pase de Ingeniera a señorita. Luego, me quise meter en su vida para hacernos amigas, y resulta que la que deseaba terminar una carrera era otra. Y ahí voy a ayudarle económicamente.
Michiru alzó una ceja, dando otro sorbo a su copa de vino, ya se estaba imaginando por donde iban los tiros.
—Ella dejó de venir ¿No?
—Un día el portero se atrevió a marcar mi número, solo para preguntar por la atractiva chica que llevaba semanas sin saber de ella.
Haruka puso los ojos en blanco de acordarse de ese momento. — Un día llegué de sorpresa, para encontrar este lugar más polvoriento que ahora, y con todos mis cascos de colección por el suelo, había hecho una fiesta. "Lo lamento mucho, unos amigos me convencieron y tomé un par de botellas, pero no fue gran cosa, Haruka". Esas fueron sus palabras textuales.
Michiru abrió la boca de sorpresa. No sabía si le era más increíble que a Haruka le hubieran hecho eso, o que aquella chica tenía el valor para aprovecharse de esa manera.
Debía valorar mucho más a Nakaru.
—¿La despediste?— Michiru quedó más sorprendida cuando Haruka negó con la cabeza.
—Intenté que tomara conciencia de sus acciones y que no porque yo tuviera actitudes cuestionables, ella debía hacer lo mismo… Lo tomó como un coqueteo mío, y empezó a decirme "Haru".
Michiru no pudo soportarlo más y se soltó a reír, aquello era simplemente demasiado irreal.
—¿Ah, sí, Haru?— Haruka sintió un escalofrío de escuchar ese apodo en labios de Michiru, lo detestaba— ¿Y cómo se fue?
—Su corazón se rompió una triste noche de una carrera en Mónaco. ¿Sabía que ese lugar es como Las Vegas? Solo que ahí, las cámaras hacen que lo que pasa en Mónaco, no se quede en Mónaco.
Pero ese último comentario no le había hecho ninguna gracia a Michiru. A pesar de saber que Haruka no tenía nada con esa chica, Michiru no podía olvidar las palabras que le había dicho Mina unas horas atrás.
Era obvio que Haruka había estado con muchas mujeres. Ella amaba la atención, y estaba segura de que amaba estar con una y más, ¿Qué podía esperar ella? ¿Cómo podía esperar que Haruka no se sintiera atraída hacia alguien más? Ella siempre podría conocer a alguien más joven y linda en la otra parte del mundo…
—¿Mi cielo?— Michiru negó con la cabeza para salir de sus pensamientos, Haruka le estaba hablando— ¿Qué pasa? Pensabas en algo…
—Nada— Murmuró— ¿Tienes más vino? ¿Me sirves… otra copa?
Haruka sonrió, ella sabía que algo había pasado hacía unas horas, y quería que Michiru le tuviera la confianza para decírselo, así las cosas debían empezar, con confianza.
Sin embargo, tomó la copa de Michiru, haciendo que sus manos se juntaran— Y cien más, lo que sea necesario, para que el tiempo que tenemos, no se acabe, Michiru.
Haruka se acercó lentamente, sus ojos puestos en Michiru, dispuesta a tomar otro beso de sus labios.
—No…— Michiru intentó evitar que la besara, pero aquello era más un juego que otra cosa, Michiru también deseaba ese beso.
Michiru solo cerró los ojos, dejándose llevar por esa dulce imagen que tenía de Haruka, esa sonrisa tierna y comprensiva. Esos labios suaves y húmedos que la hacían sentir en los cielos.
Ella solo se dejaba llevar cuando sintió la mano de Haruka sobre su espalda, bajando lentamente, sentía como la lengua de Haruka se entrometía en su boca sin siquiera pedir permiso.
Michiru se abrazaba con más fuerza a la fornida espalda de Haruka, soltando un ligero gemido de placer, pero cuando Haruka se disponía a empezar a bajar la cremallera del vestido que traía, ella la evitó.
El miedo la invadió, el asco se apoderó de ella y se separó de golpe. Ella nunca podría estar con Haruka, porque Haruka se daría cuenta de la realidad, y sería cuestión de una noche para que la abandonara.
Haruka se daría cuenta de los estragos del tiempo en su cuerpo, de que no era realmente tan atractiva como ella pensaba, y después de una noche la dejaría, decepcionada. Ella no quería decepcionar a Haruka.
No podía decepcionar a Haruka por no ser atractiva, sentía temor de pasar la noche a su lado. Tenía vergüenza, sentía como si toda su edad se le estuviera viniendo encima en ese momento, su cuerpo ya no era la sombra de lo que alguna vez había sido, en las estrías que tenía. No iba a soportar que Haruka la viera y tuviera un atisbo de decepción
—Michiru, espera por favor, lo siento mucho— Haruka reaccionó rápidamente, al ver como Michiru se ponía de pie y empezaba a buscar sus cosas.
—No Haruka, no te disculpes. Es cosa mía— Michiru estaba luchando para qué las lágrimas no corrieran por sus ojos. Aquello le dolía demasiado.
—¿Qué hice mal? Dime por favor, yo…
Pero Michiru volvió a negar— No hiciste nada malo, Haruka, nada. Soy yo, no lo entenderías.
—¿Quieres apostar? Por favor Michiru, has estado extraña desde que salimos del apartamento de Mina, ¿Qué pasa?
Pero Michiru volvió a negar con la cabeza, abriendo la puerta— Lo siento.
—
Y bueno, algunos son muy intuitivos con las cosas que iban a pasar, ¿Opiniones? Haruka no fue a McLaren jaja
