Todo comenzó desde mi niñez, la primera vez que nos conocimos, yo no tenia muchos amigos…por mi peculiaridad, incluso mi hermana no le agradaba.
Hasta que lo conocí a él.
Yo amaba todo lo que me contaba, ese mundo maravilloso y lleno de magia, por alguna razón el también le gustaba mis anécdotas de mi vida, ambos nos volvimos muy unidos.
Amigos inseparables, yo estaba con él y él estaba conmigo.
Pronto llegaron las invitaciones a aquel mágico lugar que tanto el me hablaba, nos encaminamos a una aventura nueva en aquel bello tren escarlata.
Prometimos estar juntos, pero parece que el mundo no estaba a nuestro favor.
Ambos quedamos en casas separadas, yo me encontraba en la casa de los valientes leones, el por su parte en la casa de las astutas serpientes.
Aun después de separarnos en casas distintas, aun continuamos con nuestro lazo, fuerte como ningún otro.
Aun puedo recordar sus dedos entrelazados a los míos en un apretón de manos, su suave piel al tacto.
El era tan talentoso, el comenzó a crear hechizos poderosos, algo insólito, eso me fascinaba tanto.
Pronto entre otras casas sus creaciones comenzaron a ser famosas con el pasar de los años.
—¡Lily, es increíble, este chico Prefecto, Lucius, piensa invitarme a un encuentro de una cena con importantes magos intelectuales para destacar mis logros! Estoy nervioso, pero el dijo que me iría muy bien.
Yo…comencé a sentir mucha distancia entre el y yo, así que comencé a alejarme poco a poco, comencé a juntarme mas con mis compañeras de cuarto y otros miembros de mi casa.
Fue en 1975 que ciertos rumores comenzaron a salir al aire.
"sus hechizos son completamente oscuros y retorcidos"
"has visto como se junta con esos matones de Avery y Rosier"
"a veces se le escucha murmurar maldiciones imperdonables"
"¿no se cree mucho?"
"dicen que hechizo a unos niños de primer año"
"¿no se avergüenza?"
"el es tan asqueroso y oscuro con esa mirada negra y llena de malicia"
"también hace pociones asquerosas para herir a los que le cae mal"
"Quejicus, deberías suicidarte, se cree tanto por crear hechizos"
Lo acusaban sin justificaciones, alguien debía estar celoso de él, por lo que había comenzado aquellos rumores.
Eso no podía ser, tengo que hacer algo, "tengo que ayudarlo" es lo que pensé…pero si decía algo, podría empeorar las cosas, eso me paralizo, al final no hice nada y deje que los rumores continuaran.
Incluso comencé a reclamarle por aquellos rumores.
Después de todo yo…yo al verlo ser depreciado, me hizo sentir un poco aliviada, por haber sido dejada atrás.
En alguna parte de mi mente…sentía una terrible...
Satisfacción.
Fue cuando sucedió aquellas palabras, aquello que salió de su ira y desesperación… que yo aproveche para romper nuestra amistad.
Verlo suplicarme me provocaba un dolor inmenso pero…al mismo tiempo una satisfacción horrenda, pronto dejo de intentar buscar un perdón y se alejo completamente, sin volvernos a hablar.
Fue hasta mi último año académico.
Me llego una carta.
Lily sé que ha pasado un tiempo.
¿Cómo estás?
No nos hemos hablado en mucho tiempo…
Se que tu no quieres volver a hablarme por lo que dije.
Pero, necesitaba hablar contigo de alguna manera.
He estado pasando por mucho y estoy confundido.
Crear hechizos, crear nuevas fórmulas de pociones…
Antes era divertido, no tenia nada, ni siquiera muchos amigos.
El crear era algo que me importaba muchísimo.
Me hacia disfrutar de los pequeños detalles de la vida.
Pero, últimamente ya no es lo mismo.
Yo no hice nada de las cosas que dicen que hice.
Pero, ya no quiero seguir discutiendo más.
Aun así, duele un poco.
Siento que crear es malo…Lily ¿crees que está bien mis creaciones?
¿esta bien si quiero cambiar las fórmulas de las pociones?
Espero tus respuestas.
Atentamente, el príncipe mestizo.
Mi respuesta…
"no lo sé, no eh estado en tu situación"
No hubo una carta de respuesta.
Pronto las ultimas vacaciones se presentaban, por lo que había partido a mi casa, después de aquello regresaría para terminar mi año y graduarme, para luego ser parte de la orden del fénix y tal vez haberme casado con James Potter.
Fue cuando encontré una carta de el en el buzón.
Querida Lily.
Me divertí muchos el tiempo que pasamos juntos desde niños.
El ver las nubes mientras soñábamos con Hogwarts.
En mostrarte el mundo de la magia por los libros que guardaba mi madre.
El ver tu sonrisa.
Espero que no te moleste que diga esto.
Pero esos fueron los mejores recuerdos de mi vida.
Me hizo muy feliz.
Gracias.
Lo que esta adjunto a esta carta es mi ultima creación.
Como te lo explique hace mucho, es un hechizo de sangre para proteger a los que amas.
Y probablemente será el último.
Espero que lo uses en tu mayor deseo de proteger.
Mi querida Lily…Adiós.
No sabia que decirle al respecto y sus palabras me inspiraron poca confianza y no tuve el valor que se jactaban los Gryffindor.
Lily se encontraba en su casa completamente sola, sus padres habían salido de compras, mientras su hermana había salido con su novio.
Ella desayunaba tranquilamente hasta que escucho el timbre de su casa, ella se encamino hacia su puerta y la abrió, encontrándose con una mujer que hace mucho no había visto, la madre de Severus.
La mujer se veía pálida y con ojeras, además de ojos rojos y cansados, la mujer la miro con duda.
—buenos días, disculpa ¿tú eres Lily Evans?
—eh, si soy yo.
Dijo con desconfianza la pelirroja mirando a la mujer que suspiro dolorosamente.
—perdona por la repentina visita, soy la mamá de Severus, el decía que eran muy amigos…
Pronto las palabras que fluían de la adolorida madre, después de su mención como madre de Severus, hicieron que Lily cayera al piso de rodillas mientras se apretujaba el corazón y las palabras que decían la azabache se perdían en el aire.
Y entonces me enteré, de lo que había pasado, quería olvidar, mis recuerdos, todo lo que el me había dado, sus hechizos, quería desaparecer todo, tenia miedo de lo que hice y no podía soportarlo, escape, viviendo una vida falsa de cuento de hadas con un hombre que había dejado de amar, odiándome cada día.
Ahora aun ocultándome de aquel ser maligno llamado Voldemort, espero mi castigo por lo que hice, aun así, utilizare lo último que me dejo para proteger lo único preciado que tengo.
Una protección por amor dejada en su última carta.
