—Déjenme… Se los suplico, váyanse.

La voz de Michiru era apenas audible, estaba tan pálida, que parecía estar enferma. No era capaz de ponerse de pie, incluso si lo intentaba, las piernas no le respondían. Sentía hormigueos y escalofríos por todos lados, y estaba segura de que en cualquier momento iba a desmayarse.

Con lo que ella deseaba cerrar los ojos y desaparecer.

—¿Cómo que irnos? Estás mal, ¡te ves terrible! ¡Setsuna!— Mina gritó, volteando para todos lados en búsqueda de su amiga, tomando con fuerza a Michiru del brazo, ella también sentía como se estaba desvaneciendo.

—Mina, no merezco tu preocupación… por favor, vete— Los ojos de Michiru se volvían a humedecer.

Mina era una persona tan buena, tan humana, tan inocente… ¿Por qué tendría que ayudarla? Ella nunca le podría ofrecer algo a cambio, porque simplemente era inferior a ella.

—¡Michiru!

Michiru no podría asegurarlo, todo se estaba volviendo muy nubloso de repente. Pero estaba segura de que le había parecido escuchar la voz de Setsuna.

No se merecía a las amigas que tenía, eran tan buenas con ella…

Cuando volvió a abrir los ojos, ya no estaba en la mitad de la calle. Por el contrario, a primera vista, estaba en el asiento de un carro.

—¡Al fin despertaste! Dios, estábamos tan preocupadas por ti, un poco más y hubiéramos estado de camino al hospital. — Si apenas estaba despertando, la estruendosa voz de Mina hizo que se levantara por completo.

—Solo fue un desmayo, Mina, no te preocupes. —Setsuna fue la siguiente en hablar, también parecía estar a su lado— ¿Te sientes mejor? Nos diste un susto.

La cabeza le estaba por reventar, pero, rápidamente, los recuerdos llegaban de a poco a su mente.

Ella estaba en una tienda, había salido corriendo, había pensado en que nunca iba a poder ser la persona que Haruka merecía, y luego… Todo se había vuelto oscuro.

—Lo siento chicas, tengo que irme— Intentó moverse para salir, pero Setsuna la tomó del brazo y la volvió a recostar.

—Te desmayaste, no esperes que te deje ir tan fácilmente, necesito saber que es lo que pasó.

La mirada de Setsuna era severa, como cualquier médico que se respeta, tenía que asegurarse de que todo estuviera bien. Y Mina tampoco parecía que le fuera ayudar a escapar de ahí.

—Si, ¿Qué te había pasado? ¿Por qué estabas ahí, en medio de la nada?— Mina empezaba con el interrogatorio.

Michiru les apartó la mirada, no quería hablar al respecto. Ellas también eran amigas de Haruka, era demasiado privado, no quería que nadie se enterara de la vergüenza que sentía, de sus pensamientos.

Al ver que Michiru guardaba silencio, y que no parecía tener ninguna intención de hablar, ambas chicas suspiraron.

—Michiru, por favor, somos tus amigas. No vas a ir a ningún lado…

—No pueden dejarme aquí por siempre— Que esa fuera la respuesta de Michiru, sorprendió enormemente a Setsuna, estaba actuando como una niña.

Mina cerró los ojos, esto era su responsabilidad— Es por lo que te dije, ¿Verdad? Sobre lo que estuvimos hablando cuando llegaste con Haruka a mi departamento.

Michiru volteó a ver a Mina a los ojos, debatiéndose entre el hablar o callar. Al final, le volvió a desviar la mirada, estaba herida.

—Lo siento, yo no quise lastimarte, jamás pensé que mis comentarios podrían hacer daño entre ustedes dos, yo soy la primera en celebrar su relación y…

Michiru no dejó que Mina siguiera hablando, tenía remordimiento de que su amiga se estuviera sintiendo tan culpable.

Le dio una sonrisa cansada, antes de negar con la cabeza— Nada de eso, no es tu culpa Mina, solo me hiciste darme cuenta de la realidad.

—¿Realidad?

—Yo nunca seré la mujer que Haruka se merece. No soy atractiva, no podría pasar una noche a su lado, y ver aunque sea un poco de decepción en su rostro, que se dé cuenta de lo que yo ya sé… que el tiempo ha pasado en mi cuerpo.

Esperaba que ese momento fuera serio. Esperaba que con eso la dejaran ir. Michiru estaba esperando por muchísimas cosas de lo que hubiera pasado en ese momento, pero no estaba preparada para escuchar una risa de parte de Setsuna.

—Lo siento, Michiru, pero aquello me resulta poco creíble— Michiru puso los ojos en blanco— Haruka te ama, si tuviera tan solo un poco de talento, estoy segura de que se la pasaría pintándote todo el tiempo, ¿Qué pasó?

—¡Eso mismo! Que algo estuvo a punto de pasar…— Suspiró— Estuve en su departamento anoche, tomamos vino, nos besamos… y luego yo misma detuve todo. Sentí una vergüenza terrible, era como si el mundo se me hubiera venido encima, salí huyendo.

—Michiru…

Pero no dejo que nadie la interrumpiera, ya había empezado, y no sabía si sería capaz de continuar si se detenía.

—En la mañana, cuando desperté, no me podía ver al espejo. Empecé a analizar mi cuerpo, y me di cuenta de que ya no era ni la sombra de lo que antes fue. Todas las imperfecciones que tengo, me las sé de memoria.

—Todo es cuestión de luz, una pose perfecta y entonces…— Mina intentó convencerla, pero Michiru siguió hablando.

—En la mañana, me propuse a mi misma convencerme de eso mismo, de que todo es cuestión de un pequeño cambio— Mina se sonrojó al ver que tenían la misma idea— Quería hacer algo lindo para Haruka, que viera que yo también quiero ser atractiva, que me importa…

Los ojos de Michiru se empezaron a humedecer, del simple hecho de recordar aquellas hirientes palabras en el salón de belleza, sentía que estaba por derrumbarse de nuevo.

—Luego fui a un salón de belleza que acostumbro, no muy lejos de aquí, es bastante popular, me dijeron que regresara en unas horas.— Tanto Mina como Setsuna asintieron, también lo conocían. — Y escuché como decían que "había envejecido mucho de la última vez que fui" y que "Parecía que me llevaba una década más encima".

Setsuna podía imaginarse que clase de personas eran las que habían dicho esa clase de comentarios, mientras que Mina no.

—Y luego fui a una tienda de ropa interior, donde lo único que hice fue humillarme, no era capaz de verme en esa ropa, y finalmente salí huyendo de ese lugar, estaba tan triste, que entre en crisis, y no recuerdo más.

Al terminar de escuchar todo, Setsuna le dio un abrazó por detrás del asiento, pero Mina prendía el motor del automóvil.

—¿Qué haces?— Preguntó Setsuna, al ver que Mina empezaba a avanzar.

—Nos vamos a ese salón de belleza, te dijeron que regresaras ¿No? Bueno, ellos van a saber quien es Michiru Kaioh, pero escúchame bien, tú ya no estás sola, no tienes que soportar todo eso, ¿Entiendes? Nos tienes a todas nosotras.

— Además, con que atrevimiento hablan esas señoras — Setsuna tomó un suspiro profundo. — Escúchame bien, Michiru. Te tienes que sacar de la mente que eres Matusalén. No sé que te han metido en tu cabeza, pero tienes que darte cuenta de algo. Tendrás la edad que sea, pero hay muchas chicas de veinte que darían el brazo con el que escriben para verse como tú.

Mina asintió con la cabeza, mientras tiraba los cambios de su auto a toda velocidad. —Si realmente fueras como te lo imaginas, ¿crees que Haruka estuviese tan obsesionada contigo? — Mina rio y asintió con la cabeza. — Es que te digo una cosa, la gente tiene que dejar de estar haciendo comentarios innecesarios y la única manera de hacerlo es haciéndolos entrar en razón. Deja que lleguemos al salón de belleza. Me van a escuchar…

Aquellas palabras reconfortaban el corazón de Michiru.

—¿La señora de Chiba estuvo aquí?— El estilista asintió, algo arrepentido de haber abierto la boca. Pero su compañero se acababa de ir, y le había dejado a cargo de esa clienta.— ¡Oh! Con lo que me hubiera gustado verla, dicen que su vida es un desastre total.

—¿Ah, sí?— Otra señora al lado se metió en la conversación.

—La señora Pointer fue el otro día al hospital donde trabaja su marido, y dijo que lo vio bastante junto a una enfermera mucho más joven, sospechoso aunque sea.

—No— La señora se fue acercando lentamente a la otra, prestando más atención.

—¡Y eso no es todo! Por ahí dicen que la propia Michiru anda saliendo con un joven…

—Uno que no pasa ni los veintiocho— Completo la señora— Tampoco es que le interese esconderse, he oído que los han visto muchas personas, tomados de la mano, acariciándose. Sonriente. ¡Qué inmoralidad!

—Es que ese matrimonio, día a día, se está desmoronando…

—¡Buenas Tardes!

Las dos señoras guardaron silencio inmediato, al ver que Michiru, acompañada de otra joven y atractiva chica rubia, y Setsuna Meioh, había regresado.

—¿Llegamos a tiempo para despellejar al prójimo?, o ¿El prójimo somos nosotras?— Mina habló, dejando en claro las intenciones desde un inicio.

—No…

—¡Mina!— El estilista se acercó rápidamente a darle un abrazo, que fue correspondido— Hacía mucho tiempo que no venías, pensé que ya me habías cambiado por otro.

—Claro que no, solo es que he estado muy ocupada. Pero hoy no vengo por mí, vengo a que le den el retoque final a mi amiga.

Michiru saludó, un tanto nerviosa de la seguridad y confianza que Mina tenía.

—¡Ya! Terminó con la señora, y en seguida estoy con ustedes. Mi compañero me dijo que iba a regresar, señora de Chiba, me dejó a cargo de todo.

—Supe que Darien ganó un premio muy importante— La señora, que anteriormente, se había puesto a hablar de Michiru, entabló conversación, buscando más información— ¿Cómo va todo con él? ¿Alguna arpía que ahuyentar?

—¡Claro! Me tiene que ahuyentar a mí, es que yo soy la otra— La expresión de todos los presentes se transformó, el susto era más que evidente, ¿Cómo se podía ser tan descarada?— Ay, por favor, no se lo habrán creído ¿Verdad?

Salieron un par de risas incómodas de algunos.

—Mina, ¿Qué estás haciendo?— Michiru habló entre dientes.

—Te apuesto lo que sea, a que estaban hablando de eso antes de que llegáramos, un susto no les vendría nada mal. Tú sígueme la corriente y dile a Setsuna lo mismo— Mina también murmuró.

—Ah… ¿Y tú, querida? ¿Algún joven pretendiente?

—Oh para nada, nada de eso.

Michiru intentó acallar los rumores directamente, ¿En qué momento habían empezado? Pero Mina tenía otros planes, volteando a ver cómplicemente a Setsuna.

—Ay, Michiru, no seas modesta, ¿Tan rápido te olvidas de Haruka?— Michiru entró en alerta al escuchar a ese nombre— Si prácticamente vive babeando por ti.

El ambiente era tenso en el lugar, ninguna de las señoras se atrevía en lo más mínimo a cuestionar un poco lo que hablaban, se habían quedado mudas.

—Pues claro, Mina, ¿Qué no recuerdas que ahora sale con el corredor de autos? No tiene nada que envidiarle a Haruka, si es que la belleza…— Setsuna siguió el juego, entendiendo las intenciones de Mina.

Y a Michiru no le quedó de otra más que entrar en el juego a la fuerza.

—Chicas, no sean así, para empezar Haruka y el corredor de autos son la misma persona— Michiru río ante la supuesta cara de impresión de Mina y Setsuna ante tal declaración— Además, no hay nada de que hablar…

—Cierto, olvidábamos un pequeño detalle— Mina actuaba con fingida inocencia.

—Claro, se nos olvidaba, que Haruka es una mujer.

Las tres chicas soltaron una enorme carcajada, el plan había salido perfectamente a la perfección.

—Me voy, Luigi, marca todo a mi cuenta. Nos vemos otro día— La señora, que hasta hacía unos instantes, se la había pasado insultando a Michiru, salió despavorida de ahí.

—¿Ves? No es tan difícil mantenerlas en su lugar, ahora prepárate que tenemos una tarde muy agitada.

—Ten, no lo mires, no ahora. Pero, en vista de que te negaste rotundamente a volver a pisar ese lugar, tuve que ir yo a hacerlo.

Mina se subió al auto arrojándole una bolsa llena de ropa a Michiru, mientras le hacía señas a Setsuna de que se empezara a arrancar el automóvil.

—Tómalo como un regalo, no me agradezcas, a Haruka le van a encantar. Ahora, Setsuna, a mi casa, por favor, nos vamos las tres para allá.

Michiru no sabía si agradecer, o morir nuevamente de la pena. Dándole un pequeño vistazo a la ropa de Mina le había regalado, era justamente lo que ella había pensado para comprar, pero que nunca en su vida hubiera sido capaz de siquiera tocar.

Michiru no sabía que había hecho para merecer a tan grandes amigas. Pero estaba profundamente agradecida con la vida por habérselas puesto en el camino.

—Mina, no entiendo como es que tenías este lugar tan oculto, vine tantas veces, ¿Y no pudiste decirme que tenías este paraíso?— Michiru le reclamó, aunque más que un reclamo, se estaba dejando llevar en la delicia de las aguas termales.

—Opino lo mismo que Michiru, y yo llevó más tiempo conociéndote que ella. Es un sacrilegio que tengas tu propio Jacuzzi y lo reserves de tan siquiera conocerlo.

—Entonces, creo que es una pésima idea decirles que prácticamente paso una hora entera en este lugar para mantener la figura, ¿Verdad?

La respuesta a la pregunta de Mina, fue que Michiru le aventó la mitad del agua del Jacuzzi a la cara. Había sido un impulso, lo hizo sin intención, solo divirtiéndose, pero se arrepintió casi al instante.

Mina solo rio, antes de aventarle también agua a la cara. Solo había risas y diversión en ese momento, ninguna mala intención.

Y entonces, alguien tocó a la puerta.

—Mina, ¿estás ahí adentro?, ¿puedo entrar?

La respiración de Michiru se fue al suelo, palideció, y se quiso esconder hasta lo más profundo del Jacuzzi. Ahí afuera, era Haruka la que estaba hablando, buscando a su amiga.

—¡Es Haruka! ¿Qué hacemos?— Michiru entró en pánico.

Mina sonrió, restándole importancia a la situación— ¿Le decimos que entré?

—¡No!— Las dos mujeres mayores dijeron al unísono.

—¿Mina?— La voz de Haruka se seguía oyendo por detrás de la puerta.

El ver que Mina estaba por contestarle que entre, Michiru tuvo que tomarla del brazo para impedirlo.

—No, si tú le dices que entre, yo me ahogo en el Jacuzzi…

—Haruka, ¿Cómo entraste?— Ambas mujeres se relajaron un poco al ver que Mina no la hizo entrar.

—Oyuki me dejó entrar, necesito hablar contigo. Michiru no me responde las llamadas, parece que su celular está apagado, yo me voy mañana y estoy desesperada. Necesito tu ayuda para pensar algo o si no, yo…

—Dile a Oyuki que está despedida de nuevo, y lo siento mucho Haruka, pero no puedo ayudarte para…

Mina estaba pensando en alguna excusa para que Haruka se fuera de su departamento, pero Michiru la volvió a detener.

Las palabras de Haruka la habían conmovido, después de todo lo que había vivido, ni siquiera recordaba que había terminado por apagar el celular. Haruka había estado tan preocupada por ella… tenía que agradecérselo de alguna forma.

Así que, deteniendo a Mina, tomo el valor suficiente como para salir del Jacuzzi, y abrir la puerta, no toda, solo lo suficiente como para que Haruka viera su cara.

—Hola, Haruka.

La cara de la rubia se transformó en un instante. Michiru se sentía aliviada al darse cuenta de ello, esta volvía a sonreír y a brillar, esa era la Haruka que tanto amaba.

—Michiru— La susodicha pudo escuchar el alivio en la voz de Haruka— Que bueno saber que estás bien— Hubo una pausa de unos segundos— ¿Será posible que hablemos a solas?

—¡Espérate Haruka, que estamos en el Jacuzzi!— Mina gritó, moviéndose por este, y cayendo de un resbalón.

—Ah, ahora me entero de que hay detrás de esta puerta.

—¿Ella tampoco lo sabía?— Setsuna preguntó incrédula, y Mina sonrió con fingida suficiencia.

—Lo siento, es que Oyuki me dejo entrar y no me dijo— Haruka intentó disculparse.

—Por eso es que está despedida, y tú, espéranos en la sala si no quieres acabar mal.

Mina hizo una seña para que Michiru cerrara la puerta, y riendo, esta obedeció.

—Michiru, te estaré esperando.

Cuando por fin escucharon que Haruka se alejaba por fin, todas sintieron que por fin volvían a respirar.

—¿Hay alguna forma en la que se puede escapar de tu casa sin salir a la sala?— Preguntó Setsuna, pero Mina negó con la cabeza.

—Saltando por la ventana, pero… No te lo recomiendo— Mina se encogió de hombros— Anda, quitémonos la espuma, y vámonos.

Las cosas se iban alineando, Michiru no entendía muy bien la manera, pero definitivamente lo estaban haciendo.

—Qué alegría verte, Haruka. Tú como siempre, tan prudente.

Cuando las tres salieron del baño, Mina fue la primera en hablar. Las tres tenían apenas una bata de baño para taparse.

—Están divinas— Haruka intentó halagar.

—No es cierto— Michiru completó esa frase, ante la mirada de Haruka.— ¿Querías hablar conmigo, Haruka?

Haruka asintió— ¿Me extrañaste? Porque yo lo hice como una eternidad.

—Solo no nos hemos visto por unas horas— Michiru intentó refutarle, pero Haruka negó.

—Después de como te fuiste, no pude dormir pensando en ti— Michiru sentía amor cada vez que Haruka le susurraba al oído.

Mina y Setsuna solamente estaban al lado, sin saber realmente que decir o hacer. Su trabajo ya estaba hecho, ambas chicas se habían reconciliado y todo parecía volver a estar en paz.

—Pobre de ti, debes estar tan agotada, tu linda carita se llenará de ojeras.

Haruka rio ante el comentario. —Como si te molestara verme así. Estoy más que segura que se está muriendo por darme un beso.

Michiru se sonrojó y mordió su labio inferior, volteando la mirada hacia otras cosas que no fuese Haruka.

—¿Ves? Te conozco bien. Pero ya que no me lo quiere dar, entonces lo haré yo.

— ¿Y si yo no quiero?

—Por Dios. Vamos a dejar las mentiras a un lado. — Dejando salir un suspiro. Haruka agarro el rostro de Michiru y encajó sus labios sobre los de ella, ignorando el pequeño gemido de sorpresa que aflojó Michiru. Por un momento, Haruka le impidió moverse debido al fuerte agarre, pero cuando por fin soltó a Michiru, la rubia frunció los labios y dijo, —Michiru… Tus besos saben a jabón.

Michiru rio— ¡Claro! Estaba en el Jacuzzi.

—¿Qué tal un vino? O mejor, ¿Qué tal una Champaña?— Mina intentó romper el incómodo ambiente que se había formado para ellas dos, pero no lo logró.

—No, Mina, gracias, la verdad, es que prefiero que nos vayamos, ¿Por qué no se cambia de ropa y salimos para algún lado?

—Mina, ¿Me puedo cambiar en tu cuarto?— Mina asintió, sonriendo de oreja a oreja.

—Las cosas que compré están en mi cama, tú sabes— Mina le guiño el ojo.

Y a pesar de que Michiru se sonrojó por el comentario, esta se sentía mucho más segura. No era un sentimiento para nada parecido al de hacía poco tiempo.

Michiru estaba lista.

Justo en el momento que Haruka cerró la puerta de su auto, sintió como se le abalanzaba una tensión horrible. La última conversación que tuvo con Michiru la noche anterior culminó con Michiru corriendo del departamento sin mirar atrás. Claro, ella no quería repetir eso nuevamente, por lo tanto, inhaló profundamente y prendió el auto antes de voltear a mirar a Michiru.

— ¿Quieres que te lleve a tu casa? — Haruka preguntó, aunque en su interior estaba rezando que Michiru dijera que no.

Por otro lado, Michiru movió su vista y la conectó con la de Haruka, sus labios formaron una ligera curva antes de que meneara la cabeza. —No.

— ¿No? — Haruka se acomodó en su silla un poco. — ¿Entonces? ¿Dónde quieres que te lleve? Yo voy a donde tú quieras. Si quieres podemos ir a comer o…

— ¿Por qué mejor no vamos a tu departamento?

Haruka quedó incrédula. Abrió su boca para contestar, pero rápido la cerró, pensando que darle un rotundo y entusiástico si a Michiru la haría ver como si estuviese sedienta… Lo cual lo estaba, pero esto no eran momentos para demostrar eso. — Michiru, no sé que te habrá dicho Mina o Setsuna, pero si no te sientes cómoda…

—Ellas no me dijeron nada, Haruka. Quiero estar contigo, me quiero acostar contigo, quiero abrir los ojos al día siguiente y te quiero ver a mi lado y quiero…

— Michiru pausó y frunció el ceño antes de continuar. — Yo quiero demostrarte cuanto te amo. Y si la noche anterior me asusté y tenía un millón de cosas corriendo por mi mente, pero… — Michiru soltó el suspiro que estaba aguantando desde que se subió al auto. — Ahora mismo tengo miles de cosas corriendo por mi mente…

—Bueno, pero de un millón bajamos a miles. Creo que eso es un logro, ¿no? — Haruka no pudo contener la risa que salió de su pecho. Michiru rio con sus ocurrencias, lo cual hizo que la rubia se relajara.

—Haruka, estoy hablando en serio.

—Y yo también. — Entonces la tomó de la mano, besándole los nudillos antes de hacerle la pregunta que la carcomía por dentro. — Si te quedas en mi departamento… No voy a dejar que llegues a tu casa. ¿Qué haría aquel?

Michiru sabía a quién se refería Haruka, y con todo y que estaba embobada mirando a la rubia besarle la mano, no pudo aguantar el sonido de disgusto que emitió. — Él no dirá nada. Está en un "viaje de negocios". — No tuvo que explicar a que se refería. El brillo de en los ojos de Haruka le dejó saber que entendía completamente. — Tenemos la noche completa para nosotras, claro si es eso lo que…

Haruka no le permitió terminar la oración. De manera brusca, y apasionada, le agarró la quijada y la jaló hacia ella, besándola. No fue hasta que sintió a Michiru temblando que decidió apartarse y tirar el cambio.

— Vámonos para mi departamento entonces.

Y bueno, por un contundente 2-4 a favor de que el capítulo doble fuera la próxima semana... ¡Aquí esta!

Asi es, pudieron tener aquella amada escena lemmon ahora, pero las cosas buenas se tienen que hacer esperar, asi lo dicen los designios de dios jaja. Hablando en serio, el lemmon probablemente hubiera quedado mejor aquí, pero cuando lo escribí, lo escribí para que estuviera en conjunto con el otro capítulo, porque practicamente es solo una escena final que no pude poner.

¿Opiniones?