Prepárense para las notas de autor más largas que han leído. Me divertí muchísimo escribiendo estos capítulos y tengo mucho que contar jaja

—¿Aún te duele mucho?— Michiru río mientras tocaba suavemente el abdomen de Haruka, justo por encima de su blusa.

—No… Bueno, si, me duele mucho — Haruka tenía aquellas miradas que tanto enloquecían a Michiru.

—Sigo insistiendo en que deberíamos ir al hospital entonces… y si es así, tal vez, no deberías irte… podrías quedarte aquí, conmigo, hablar con tu equipo y decirles que no puedes correr…

Michiru se acercó para besarla, y Haruka la tomó de la espalda, atrayéndola hacia sí, dejando que estuviera encima de ella en aquel sofá.

—Si falto a una carrera, perderé todas mis opciones para ganar el campeonato— Recalcó —Además, han pasado días de eso, ya estoy bien, te lo juro.

Y aquello era verdad. Habían pasado días desde que Michiru se había enfrentado a Darien, y este le había jurado venganza.

Desde aquella noche, se había quedado en el departamento de Haruka, aquello era como vivir un sueño. Despertaba todos los días a su lado, pasaban todo el tiempo juntas, se desvivía por ayudar a su amada, y era simplemente maravilloso.

—Tengo una mejor idea—Mencionó Haruka— ¿Por qué no vienes conmigo? ¡Acompáñame! Ven en lo que queda de temporada, vámonos de aquí.

Michiru se quedó en shock, incluso separándose de ella. No había pensado en eso. ¿Irse con Haruka? ¿Ahora?

No… Estar a su lado era lo que más anhelaba, Dios sabía que esa era la única verdad. Pero ella sabía bien que, estando a su lado, Haruka no estaría completamente concentrada. Esa temporada fue fundamental en su carrera como piloto de Fórmula 1… no podía irse con ella, no aún.

Así que no le quedó más que negar con la cabeza — Si me voy contigo, no perderás el campeonato por faltar a una carrera. Lo perderás por dejarte adelantar porque estabas más preocupada en saber si lo estoy disfrutando que en correr.

Haruka hizo un puchero, quejándose— ¡No sería capaz! — Michiru la miró fijamente — ¡Lo juro!

—Parece que te estoy escuchando, Haruka. Estaría lloviendo en Spa, y tú estarías más preocupada por si tengo algo con lo que taparme en el paddock, por el frío del bosque, que por saber la distancia que hay entre el otro piloto y tú.

Haruka desvió la mirada— ¿Qué culpa tengo de preocuparme por ti?

Pero Michiru volvió a negar— Termina esta temporada, en la próxima hablaremos de ello.

—Tomaré eso— Haruka sonrió y también se levantó— Tengo hambre, ¿Por qué no vamos a algún lado a comer?

Michiru se encogió de hombros —Seguro, de todos modos, teníamos que salir, no hay nada en el refrigerador.

Michiru fue al que ahora era el cuarto de ambas, buscando alguna prenda que ponerse. Había salido tan rápido de la casa de Darien, que no había tenido ni tiempo de armar una maleta. Y no quería acercarse aún, por lo que tampoco había buscado a Nakaru para que esta le devolviera sus cosas.

—¿Nos vamos, cariño? —Michiru salió del cuarto con los zapatos puestos, y la única diferencia, es que traía la chaqueta que había olvidado la primera noche en el departamento de Haruka.

—Cuando gustes— Haruka también estaba lista— Estaba pensando que podríamos ir a un restaurante Italiano. Dicen que se especializan en la comida Toscana.

—Debes conocer muchos platillos de allá, supongo.

Pero Haruka negó rotundamente— Es por eso que quiero ir. Nunca he podido pasar por Toscana cuando voy a Italia, ¿Vamos a descubrirlo juntas?

Al pasar por una calle, Haruka se dio cuenta de algo que había olvidado por mucho tiempo.

Y cuando llegaron al restaurante Italiano, pensó que no pudo haber elegido un mejor lugar.

Recordó todo lo que había pasado desde ese primer día que había conocido a Michiru. La razón por la que se había interesado. No pudo evitar soltar una sonrisa soñadora.

—¿En qué estás pensando?— preguntó Michiru por encima del menú.

—¿Sabías que Italia es la cuna del Renacimiento? La música, la medicina, el arte… Muchas cosas vienen de Italia— Haruka tenía una mirada perdida, imaginando muchas cosas en su mente.

—Lo sé, lo conozco perfectamente, estudié el Renacimiento en la universidad por mucho tiempo.

Michiru también sonreía al recordar. Pero entonces, el mesero llegó.

—Sí, deje reviso un poco más el menú, ¿Y tú, Haruka? ¿Ya sabes que vas a pedir?

—¿Eh?— Haruka seguía en su mundo. Iba a hacerlo, o se le volvería a olvidar. Era el mejor momento— Tengo que irme, tengo algo muy urgente que hacer, pide para mí lo mismo que tú quieras, ¡Ya regresó!

—Espera, Haruka, ¿A dónde vas?

Michiru intentó preguntar, pero fue en vano, Haruka había salido a toda velocidad, y ni siquiera se había llevado su celular. ¿Qué era lo que tenía que hacer?

El letrero de la tienda estaba a punto de ser girado. Para ser sincera, Leah detestaba ese trabajo, y llevaba contando los segundos para por fin poder cerrar, e irse con su hermana a la casa.

Pero su tortura se tenía que mantener por unos instantes más. No pudo evitar soltar un gruñido de disgusto, cuando escuchó la campanilla de la puerta. Podían pasar días sin que nadie las visitara en por completo, ¿Por qué justo llegaba en ese momento una persona?

—Dios, que bueno que alcance a llegar antes de que cerraran, no sé si hubiera existido otra oportunidad…

Leah se aclaró un poco la garganta para llamar la atención de la chica rubia que acababa de entrar. Dejando en claro que no le importaba en lo más mínimo los agradecimientos de esa chica.

—Bienvenida— Saludo, aunque el cansancio en su voz era más que evidente— ¿Está buscando algo en específico? ¿O viene a vender algo?

Haruka negó con la cabeza —Vengo a comprar algo, son una tienda de antigüedades ¿No?, sé que había visto eso por aquí, pero no sé si lo tienen.

Leah bajo los hombros, aquella chica parecía bastante amable. Y realmente estaba buscando con la mirada para encontrar lo que quería. No le costaba nada ayudarla, ya cerraría después.

—¿Y qué es eso que busca con tanto ímpetu? Tal vez pueda ayudarla— Salió del mostrador y se acercó a la chica— Soy Leah, por cierto.

—Haruka Tenoh, mucho gusto— Estrechó su mano con la de ella— Hay una mujer… La conozco desde hace mucho tiempo, es mi novia.

—Felicidades— Respondió por inercia.

—Gracias, lo somos desde hace relativamente poco, pero ella… Ella ha llenado mi vida, lo es todo para mí.

Leah sonreía al escuchar la forma en que la chica hablaba de su pareja. El amor que tenía la chica era puro y sincero, y se sentía al instante.

—Ella ha sufrido mucho en su vida, es algo difícil de explicar— Haruka se sonrojaba y se rascaba la cabeza mientras decía eso— Tuvo un matrimonio muy difícil hasta hace poco, y quiero que Michiru sienta que puede volver a ser ella misma, quiero regalarle un violín… Ella es tan buena tocándolo, pero hace mucho tiempo que no lo hace, se lo tenían prohibido, pero no más. Sé que lo extraña con su vida, quiero eliminar esa tristeza y desesperación para siempre de su rostro…

Leah no necesitaba que aquella chica le dijera más cosas. Aquella relación le parecía de lo más rara, pero podía notar que había amor de por medio, y eso era lo importante.

—Creo que tengo lo que buscas.

Leah fue a la trastienda. Y buscando un poco entre las cosas, encontró lo que buscaba. Llevaba poco tiempo trabajando en la tienda, pero su abuelo, el dueño, siempre le había contado esa historia.

Una misteriosa chica llegó con ese violín un día, lo único que dijo es que era un regalo que había pasado de generación en generación en su familia. Aquella chica, según su abuelo, apenas era capaz de hablar inglés, sin poder ocultar su acento Italiano, lloraba ante la necesidad de venderlo, pero suplicaba no tenerlo que ver, por los horribles recuerdos que este poseía. Tenía una belleza descomunal, pero su corazón estaba destrozado.

Había vendido ese Stradivarius original por apenas unas monedas. Una cantidad insultante para su valor real.

Y desde hacía más de siete décadas que había pasado ese suceso, y el violín seguía ahí, guardado, en perfectas condiciones. Parecía que apenas había sido tocado una vez en toda su historia.

Leah había soñado con quedárselo para ella misma, pero algo le decía que era el momento de entregarlo.

—Creo que esto es justo lo que necesitas.

Haruka miro el instrumento por un instante. Sonrió, acariciando el estuche donde estaba guardado.

—Es un stradivarius original, creado por Antonio Stradivari, en Cremona, Italia. —Leah empezó a hablar, abriendo el estuche y viendo que Haruka no parecía entender qué tan valioso era el objeto que tenía en sus manos— Mi abuelo tiene la certificación, es uno de los mil existentes, pero nunca supimos el nombre original del dueño.

La chica se apresuró a sacar el papel que confirmaba lo dicho, y Haruka se quedó asombrada ante todo lo que decía. Ese violín… era del siglo XVI, y parecía estar totalmente nuevo.

—Sus características sonoras son únicas, son los mejores violines que han existido en toda la historia. Puedes ver qué es original por las siglas…

Leah abrió el estuche del instrumento, dejando a Haruka maravillada. Aquel violín, era como si el destino quisiera que fuera para su Michiru.

—Es perfecto, me lo llevo. — Haruka no dudó ni un minuto en mencionar.

Leah desvió la mirada un instante— Debe saber que es un violín demasiado caro, un precio prácticamente desorbitado… por las mismas características del mismo.

Pero Haruka no lo dudo. Solo tomó su cartera, y sacó su tarjeta negra. No tenía miedo de gastarse todo su salario como piloto por un año, que no era poco, solo por conseguir ese instrumento.

—Cóbralo. Me da igual el precio, solo cóbralo.

Leah, a pesar de todo, no tuvo corazón para cobrar lo que realmente valía aquel costoso violín. Algo dentro de ella, estaba por obligarla a prácticamente regalar lo que era el objeto más preciado de esa tienda.

Tal vez, era el Stradivarius en mejor estado que existiera en el mundo. Pero había sido de una persona que nadie conocía, nadie sabía de dónde había sacado aquel Stradivarius esa mujer, porque se había mantenido prácticamente intacto. Tampoco podía cobrarlo tan elevado.

—Según mi abuelo, este violín perteneció a una mujer con una gran tristeza. Si este mismo violín hace que tu chica sea feliz y le ayuda a sanar el suyo…

—Gracias, te prometo que Michiru lo va a valorar mucho— La mujer de ojos verdes le guiñó el ojo, antes de salir de la tienda.

Michiru… Ese nombre… Le resultaba muy familiar.

—Donde lo escuché, estoy segura de que lo he oído en otro lado, Michiru… Michiru… — La chica se quedó pensando por unos instantes, hasta que, finalmente, cayó en cuenta— ¡¿Será posible que sea ella!? ¡No puede ser!

Para ser honesta, quedarse en ese lugar, sola, sin Haruka a su lado, se estaba volviendo incómodo.

No tenía nada que hacer, y, a pesar de ser un restaurante, todo estaba bastante silencioso. La gente apenas hablaba entre sí, y lo más fuerte que se escuchaba, eran las televisiones que había a su alrededor.

Ese silencio era el mismo que vivía todos los días cuando estaba al lado de Darien, y unos días habían sido suficientes, cómo para que ella se acostumbrara al ruido de Haruka, que nunca terminaba.

Además, tampoco era como que le llamara mucho la atención lo que estuvieran pasando. Parecía ser un noticiero, por lo que alcanzaba a escuchar.

La comida se empezaba a enfriar, y Haruka no llegaba, se estaba poniendo ansiosa. ¿Por qué se había ido así tan repentinamente?

Pero sintió que el alma le volvía al cuerpo, en el momento que vio a Haruka entrar de nuevo por la puerta del restaurante.

—Empezaba a preocuparme por ti, tardaste demasiado— Mencionó cuando Haruka se acercó a su mesa — La comida se estaba enfriando.

—Lo siento, pero era algo de vida o muerte, podemos empezar si así lo deseas.

Haruka sonrió al ver que Michiru notaba que estaba escondiendo algo. Sus dos manos estaban en su espalda, cuidando que la caja que tenía, no resaltará demasiado.

—¿Qué es lo que pediste?— Haruka puso el regalo a su lado, y fingió demencia, a pesar de que Michiru intentaba verlo.

—"Bistecca alla Fiorentina", parece ser que es un plato estrella por allá, pero dudo que sepa igual que como sabe en Florencia…

—Suena delicioso…

—¿Qué traes ahí?— Michiru intentaba cada vez más ver qué era, pero Haruka lo escondía lentamente.

—No, no puedes verlo aún — Michiru regresó a su asiento, algo molesta — Es… ¡Una sorpresa! Pero no la puedes ver, no hasta después de comer.

Haruka bajo la mirada, y en ese momento, parecía que la carne era lo más interesante del mundo. Aunque no era mentira, se veía francamente delicioso.

—Humm, ¿Y es que no puedo convencerte por una pista?— A Michiru no le gustaban las sorpresas, era demasiado impaciente como para soportarlas, y quería dejárselo claro a Haruka.

Michiru se levantó de su asiento, y se apresuró para llegar y besarla, descolocando a la rubia.

Haruka estaba muy tentada a ceder ante Michiru, pero no podía, todo lo tenía planeado. No iba a dejarla— Tentador, pero no. Después de comer, ¿Vamos?

—Para ser una carne de tal magnitud, la has terminado demasiado rápido.

Michiru negó con la cabeza, no estaba nerviosa, ansiosa, se quedaba en nada. Estaba desesperada por saber qué era aquello que Haruka le había traído. Se recriminaba a sí misma que estuviera actuando igual que una jovencita hormonada, pero, simplemente, no podía dejar escapar esa parte de sí.

—O tal vez, tú estás comiendo demasiado lento— Michiru intentaba no recriminarle, no parecer una niña caprichosa que está esperando por su regalo de navidad.

—Ya terminé, ya terminé— Haruka no podía explicar la emoción que sentía cuando vio los ojos de Michiru iluminarse.

Rápidamente, llamó a un mesero, que levantó los platos y después de anotar los postres e irse, Haruka al fin recogió la caja que tenía a su lado y entregándosela a Michiru.

Era visiblemente grande, y parecía estar envuelta con cariño. A Michiru se le iluminaron los ojos al tenerlo en sus manos.

—¿No vas a abrirlo?— Era el turno de que Haruka estuviera entusiasmada, se moría de la curiosidad por saber cuál sería la expresión de Michiru.

Con suma delicadeza, Michiru abrió la caja, y sus manos empezaron a temblar cuando vieron el estuche de un violín dentro de él.

—Haruka… cariño —Michiru volteó a verla inmediatamente, pero Haruka le dio una sonrisa amable, tomando su mano.

—¿Por qué no ves qué hay adentro?

Michiru no era capaz de asentir, no sabía qué decir o que hacer. Apenas era capaz de abrir el estuche, y cuando lo hizo, no pudo contenerse más, no pudo evitar llorar.

—Un stradivarius original… Haruka, no lo hiciste…

Michiru pasaba con delicadeza sus manos por la madera del violín, era simplemente único, sentía que si lo tenía demasiado tiempo en sus manos, este se rompería cuál cristal.

—¿Te gusta?— Haruka preguntó con inocencia, viendo que Michiru no podía evitar llorar.

—No pensé que volvería a tener un violín entre mis manos, mucho menos uno de este estilo…

—Me dijeron en la tienda que era uno muy valioso, con un sonido único, ¿Es cierto?

Michiru apenas era capaz de asentir—'Antonius Stradivarius Cremonensis anno 1683; 24'— Michiru leyó la etiqueta que estaba dentro del violín, demostrando su autenticidad— Nunca pensé que tendría uno en mis manos… mucho menos que tendría uno en este estado… ¡Mi amor, esto debió costarte una fortuna! —Michiru volteó a ver a Haruka con preocupación —Un stradivarius no vale menos de millones de dólares ¡No puedo aceptarlo!

—Tú vales eso, y más, Michiru— Haruka se apresuró a hablar— No sé mucho de música clásica, pero no me importaría darte todo mi dinero a ti, a esto.

Michiru bajó la cabeza, no lo merecía, realmente no lo merecía. Aquello era demasiado, un stradivarius original…

—Te amo, te amo muchísimo Haruka, no sé qué decirte— La voz de Michiru temblaba, al igual que todo su cuerpo.

Tomó al fin el violín en sus manos, estrechándolo contra su cuerpo. Hacía tanto tiempo que no tomaba un instrumento entre sus manos… y ahora tenía uno tan único…

—Toca para mí— Michiru volvió a ver a Haruka, incrédula— Desde la primera vez que nos vimos, cuando tocabas para aquella niña… Michiru, anhelo volver a escucharte tocar, ¿Lo harías?

Incluso si no se lo hubiera pedido, Michiru hubiera terminado por hacerlo. Simplemente, tomo el arco del violín, cerró los ojos y se dejó llevar, por lo que su cuerpo pedía a gritos. No le importaba que estaba en un restaurante, ni que había un montón de gente a su alrededor, que seguramente estaba volteando a verla.

El sonido empezó a salir de las cuerdas, y Michiru sentía como si recuperará su alma. Tanto tiempo había pasado desde que había tocado el violín por última vez. Tanto tiempo viviendo rodeada de ese silencio, se volvía a sentir viva.

Dejó de pensar en todo, sintiendo que desaparecía. Ella ya estaba en una nube, estaba flotando, dejándose llevar, ahora solo estaban ella, su alma, su cuerpo y ese violín. Todo en perfecta sincronía, como había sido desde que tenía uso de su memoria.

Recordaba tantas cosas; desde los aplausos de su padre, la primera vez que tocó para él, la mirada de su madre, orgullosa, después de su primer recital. La sorpresa de todos, el día que se había presentado por primera vez en un concurso, ganando, siendo una total desconocida.

Recordaba las miradas de sus compañeros en la preparatoria. Toda la escuela callaba, solo para escucharla tocar el violín. Había terminado en un altar, entre premios y regalos, todo el mundo la adoraba. Pocos podían acercarse, gracias a ese altar donde el mundo la puso.

Recordó cuando recibió las cartas a la universidad. Incluso en el extranjero, las escuelas de música se peleaban por ella. Qué estúpida había sido, al rechazar esas oportunidades, solo por ir a la misma universidad que Darien, nunca se arrepentiría de haber estudiado música, pero ella hubiera dado todo, por seguir con esa vida, y tocar al lado de los mejores, cumplir los deseos de todas las personas que alguna vez la escucharon tocar. Darien se lo había arrebatado, él era quien la había tirado de ese altar.

"No quiero que vuelvas a tocar, ¿Me entendiste? Odio la música, detesto, escucharte, ¡Olvídate de tu sueño!"

Si Michiru hubiera tenido los ojos más abiertos y la plena conciencia de la melodía, hubiera notado como esta pasaba de ser suave y alegre, a fuerte y rápida.

Los mitos eran reales. Tocar con un stradivarius, no se comparaba en lo absoluto a tocar con ningún otro violín jamás creado y Michiru había tocado siempre con los mejores; Yamaha, Stentor, Primavera, Gliga. No se acercaba a la fuerza, a las ondas, al sonido de ese stradivarius.

Cuando por fin se detuvo, se dio cuenta de la realidad. Todo el local estaba reunido a su alrededor, hasta los mismos cocineros, habían salido únicamente a apreciarla.

Haruka estaba frente a ella, su boca abierta, y ahora parecía que la que estaba a punto de llorar era la rubia. Aquella melodía había sido sorprendente, increíble. Esa forma de tocar, hacía débil a cualquiera, podría pasar una vida entera, solo escuchándola tocar.

Michiru se retrajo un poco cuando escuchó que todo el lugar se soltaba en aplausos hacia ella, alabándola. ¿Hacía cuanto tiempo que no sucedía algo así? ¿Diez años? ¿Quince?

—Por favor, toque otra melodía para nosotros, usted es francamente excepcional, tiene un talento innato para esto— El que parecía ser el cocinero en jefe, se le acercó, prácticamente suplicando por una canción más.

Michiru volteó a ver a Haruka, no sabía qué decir. No podía creer que incluso en sus ojos, había ese nivel de ilusión y sueño por lo que ella tocaba. Haruka también parecía suplicar por una canción más.

—Está bien, supongo— Respondió al cocinero, y los aplausos no se hicieron esperar, todos se prepararon para volverla a oír.

Ella también lo hizo, poniéndose en el centro de todo el local, pero alguien la detuvo, justo cuando se preparaba para volver a iniciar.

—¡Espere! Deje apagó las televisiones, no debería haber ningún ruido, solo oír su música…

Cuando Michiru volteó a ver la televisión, juntó con el resto de personas, prestándole atención por primera vez en todo el día, no pudo creer lo que sus ojos y oídos estaban viendo.

El que estaba en las noticias, era Darien, escondido entre ropas oscuras, pero dejaba en claro que era él. Y a su lado, de la mano, estaba la misteriosa chica de cabello oro que la había atormentado tantos años. Igual de oculta que siempre, no podía ver su cara, pero la conocía perfectamente, Usagi Tsukino.

"Nuestro premio nobel de medicina, el respetado doctor Darien Chiba, ha declarado que tiene un mensaje muy importante que dar respecto a su vida privada y el futuro de los hospitales Chiba. Se dice que la misteriosa mujer, a su lado, podría ser su nueva pareja, por lo que nos preguntamos, ¿Qué ha sucedido con su esposa?"

Que saliera su imagen en televisión, justo en ese momento, fue una alerta roja. Haruka se levantó a toda velocidad, ella también se había dado cuenta.

—Vámonos de aquí, vámonos ahora— Se acercó a susurrarle, y Michiru no dudo ni un instante en hacerle caso, viendo que todos volteaban a verla, pero ya no era la misma mirada de admiración.

Haruka ya había dejado una buena cantidad de billetes, que esperaba que fueran suficientes como para pagar la cuenta, para que salieran corriendo de ahí.

—Es un idiota ¿Cómo se atreve a presentar a esa Usagi de esa manera?— Michiru estaba dando vueltas de un lado a otro, mientras intentaba contener la rabia que sentía.

—Aunque sea, ya concordamos con que es un idiota— Haruka intentó animarla — De todos modos, este juego lo pueden jugar dos, mañana mismo le digo a Rei que me contacte con Motorsport y confirmamos nuestra relación...

—¡No!— Se apresuró a decir — Eso es justo lo que Darien quiere, que nosotras salgamos a la luz, así él queda como la pobre víctima...

Haruka negó con la cabeza, poniendo la palma de su mano sobre ella, estaba perdida — Recapitulemos. Ayer, el idiota que tenía por marido anunció que tenía que dar un anuncio importante.

Michiru asintió con la cabeza.

—Hoy, en lugar de llamar a los reporteros del mundo médico, se dedicó a llamar a periodistas más... Polémicos, por decirles de una forma, solo para avisar que la tal chica Usagi, es ahora su pareja y que lo que ha pasado con usted, es un tema muy personal que descubrirán pronto.

Michiru volvió a asentir con la cabeza.

—Entonces ¿Qué tiene de malo que nosotras vayamos a decir lo nuestro también?

—¡Por qué entonces él gana! Eso es lo que quiere, va a terminar siendo la pobre víctima de su malvada mujer que le ha dejado…

Haruka se levantó, tocándose la barbilla por un instante —Puede ser… pero, ¿No crees que sería genial demostrarle que no le tenemos miedo?

Michiru se detuvo al fin, volteando a verla— ¿Miedo?

—Claro, demostrar que sabemos de su juego, y no tenemos miedo a enfrentarlo, ¿O acaso existe?

Michiru desvió un poco la mirada, para ser honesta consigo misma, sí, tenía miedo de jugar el mismo juego de Darien. Pero Haruka parecía estar tan segura de sí misma…

—No— Había un poco de duda en su voz, pero ya no se iba a arrepentir— No hay nada que temer, ¿Verdad?

Haruka negó con la cabeza, abrazándola para reconfortarla— Además, si quiere jugar un juego mediático, las lleva bastante mal. ¿Sabes quién es más popular entre la corredora más prometedora de la Fórmula 1 y un simple médico?

Michiru volvió a sonreír, rodando los ojos— Darien no es un simple médico. Ganó un nobel de medicina. Eso es importante.

Pero Haruka volvió a desestimarlo— Dudo seriamente que cualquier persona que no estudie medicina, sepa quien rayos es. En cambio, a mí me conocen todo el mundo.

Michiru rodó los ojos. Le encantaba y detestaba cuando Haruka se ponía de narcisista.

—¿Y entonces? ¿Vas a llamar a los medios y hacer escándalo de farándula también? —Michiru seguía sin estar convencida del todo.

A pesar de lo que había dicho en un inicio, Haruka negó con la cabeza, tomando su celular, tampoco era fanática de hacer tanto escándalo. — No, tengo un método mucho más efectivo que los medios, a ellos les encanta manipular todo, además, ¿Para qué queremos llamarlos? ¿Por morbo? No, no hay nada mejor que dar tú mismo la noticia.

Y antes de que Michiru pudiera preguntar a qué demonios era lo que se refería, Haruka presionó un botón de su celular, y empezó a grabarse, hablando un perfecto inglés.

'Hey, sé que no es muy común que haga directos por este lugar, y que, probablemente, nunca hayan visto a un Piloto hacer un directo a este nivel, pero… Había algo muy importante que decirles, y que no podía esperar más, no quiero ocultarlo por más tiempo, no es justo.'

Haruka empezó a caminar hasta prácticamente estar al lado de Michiru, que por fin vio que estaba pasando.

Haruka estaba en una transmisión en vivo, y el número de cifras parecía estar en el millón de personas y subiendo a toda velocidad.

Empezó a asustarse.

—Espera, ¿Estás en directo? ¿Estás grabando todo esto?— Michiru esperaba una respuesta, pero Haruka francamente, parecía que ignoró sus palabras, tomándola entre los hombros para que no escapara.

'Ella es Michiru Kaioh. Mi novia oficial, creo que era el momento ideal para que todos lo supieran. Ella es… La persona que yo más amo en este mundo, y no tengo miedo de demostrarlo.'

Los colores de Michiru subieron rápidamente por su cara, y no pudo aguantar más tiempo la mirada a la cámara. Haruka lo había dicho, la había anunciado como su novia ante millones de personas. Todo eso era demasiado para ella.

'¿Quieren una prueba? Bueno…'

¡Espera, Haruka! No lo hagas…

Michiru había notado las intenciones de Haruka, viendo como esta se acercaba lentamente, con esa sonrisa que le decía que no podía haber nada bueno en sus intenciones.

Pero tampoco pudo detenerla, ni siquiera pudo hacer un esfuerzo por hacerla para atrás. Haruka se había aprovechado de su descuido, y la había besado con todas las fuerzas que tenía, con toda su pasión, con todo su amor.

Y Michiru había terminado por ceder a su encanto, regresando la intensidad del beso. Metiendo su lengua dentro de la boca de Haruka sin siquiera pedirle permiso. Poniendo sus manos sobre sus hombros, tomándola con fuerza, juntando sus cuerpos aún más.

Y Haruka también era débil, porque no pudo soportar mucho tiempo, antes de dejar caer el celular al suelo, y tomar a Michiru de la cintura con sus dos manos, cerrando los ojos, olvidándose por completo de su plan.

Y para eso estaba la de cabello aguamarina, para recordarle sus propios planes.

—Creo que deberías de apagar el directo, no me gustaría que siguieran viendo las cosas que vamos a hacer.

Evidentemente, no habló en inglés. Mientras menos gente supiera lo que acababa de decir, era mucho mejor para ellas.

Haruka se sentó, y tomó su celular, las personas que estaban viendo ese directo se habían disparado. Ella solo guiñó el ojo, y lo apagó.

—No hagas cosas si después no quieres sufrir las consecuencias— Michiru volvió a hablar, antes de tomar a Haruka del brazo, y empezar a caminar hasta la habitación.

Tampoco era como que Haruka tuviera muchas quejas al respecto.

Varias horas más tarde, Haruka volvió a subir una foto a sus redes. Con ella besándose al lado de Michiru. Sabía que nadie entendería la razón de aquella descripción, pero era su forma de expresar sus intenciones, el mensaje llegaría. Michiru no iba a pelear sola.

'Si quieres guerra, guerra tendrás.'

Adoro los stradivarius desde que tengo memoria de música. Adoro investigar todo lo que tienen que ver con ellos, y no es mi culpa que estuviera escribiendo este capítulo mientras salía un capítulo del precio de la historia en donde les venden un violín de esos.

Ahora, un par de datos. Tal vez me pase, pero aquí puse una idea de un one-shot que tengo en mente Harumichi ja, ja, ja, por eso hay tanto lore con la historia del violín.

2.- Como pueden imaginar. Sé un montón de los Stradivarius, y, honestamente, si existiera un stradivarius como el que menciona Haruka, que solo fue tocado una o dos veces, y que estuviera en perfecto estado por más de tres siglos, valdría una fortuna. El Stradivarius más caro se vendió en 15M de USD, pero hay otro que vale hasta 33M de USD

Y como a mí me *encanta* ponerme a analizar las cosas para que tengan sentido, les dejo estos datos:

El piloto de F1 que menos cobra en la actualidad es Yuki Tsunoda, piloto Japonés de Alpha Tauri. Cobra 800k USD al año. Alpha Tauri es actualmente el octavo equipo de diez en el mundial de constructores.

El peor piloto de la parrilla es Nicolás Latifi (El GOAT) y cobra 1M al año. Corre en Williams, el peor equipo del mundial de constructores.

Haruka corre en un equipo de media-baja tabla, que se está marcando una temporada de ensueño. Recordemos que equipo la quería. Sus pilotos cobran 9M y 15M al año respectivamente. Su equipo no puede pagarle una cantidad como la última, pero si como la primera. Además, Haruka gana MUY bien por sus patrocinadores. Por si quieren hacer un cálculo más o menos de cuál es su salario, ja, ja, ja

¡Asher! Adivinaste. Años atrás me gustaba bastante Romeo, y toda la trama de la infidelidad se me ocurrió mientras oía su música. Creo que son los únicos que lo van a saber ja, ja, ja, pero he puesto canciones que me gustan durante toda historia.

Loveless World de µ's es la canción que les dije que podría darles una pista de a donde va esta historia. Pero también he puesto Boyfriend de Dove Cameron, Shounjou Romantic de µ's, Suki Kirai de Vocaloid, Kuro no Chikai de Vocaloid. Y Bonnie and Clyde de YuQi. Uso este fanfic para divertirme gente jaja, y me gusta poner pequeñas referencias de cosas que me inspiran a escribir los capítulos XD

¡Y por último! El siguiente capítulo es muy especial para mí. Hice una investigación extensa por él, y me divertí muchísimo. Espero que lo puedan leer la próxima semana.