¿Se acuerdan de las notas de autor de la semana pasada? Se quedaron idiotas con las de esta semana. Este capítulo tiene escrito todo el amor que le tengo al deporte. No solo a la Fórmula 1. Está escrito el amor que le tengo al Barcelona, a la Fiorentina, a la F1, y sus historias.

Además, fue escrito para ustedes. De verdad, quería que ustedes entiendan un poco más de lo que yo escribo con tanta emoción. Por favor, si no entienden algo, háganmelo saber.

Por cierto, este capítulo, lo dedicaría a Michael Schumacher. El Kaiser.

Para ser honesta con ella misma, se sentía culpable de haber menospreciado de esa manera a Haruka. Si lo analizaba más de la cuenta en su cabeza, le entraba una terrible sensación de culpa y arrepentimiento.

Por alguna razón que no lograba entender, nunca había pensado que Haruka realmente se preocupara por su trabajo con la seriedad necesaria.

No sabía si era por la costumbre de ver a Darien leyendo revistas médicas todas las mañanas, o porque consideraba al automovilismo cómo un trabajo 'fácil', pero, oh Dios, realmente se había equivocado.

Suponer que Haruka era tan exitosa y con tanto potencial, solo porque tenía talento, era la cosa más estúpida que su mente había reflexionado. Las cosas no funcionaban así, y ella mejor que nadie debería saberlo.

Uno podía ser muy talentoso para las artes, pero si nunca practicabas ese talento, no llegarías a ningún lado. No estaba segura de la razón por la que había creído, que las carreras de carros no funcionaban así.

Cuando despertó una mañana, y Haruka no estaba a su lado, fue cuando se dio cuenta de que algo estaba pasando. La buscó por todo el departamento, opinando que no era nada más que simple insomnio, pero la rubia no estaba por ningún lado.

El edificio donde estaba el departamento de Haruka, era lujoso. Para un país donde la vivienda era tan cara, como lo era Japón, tener un lugar así era demostrar opulencia. En el enorme complejo, y separador por pisos en el elevador, podía apreciar los nombres de cada sitio.

Había un restaurante, sala de estar, piscina, sala de juegos, gimnasio, un par de tiendas. Incluso había un pequeño minibar. Michiru no tenía nada mejor que hacer, que averiguar dónde podía estar su novia, que ni siquiera se había molestado en dejarle una carta avisando que estaba fuera.

Se había quedado sin palabras, cuando se dio cuenta, que una parte del gimnasio, estaba reservada única y exclusivamente para Haruka. Tenía máquinas que nunca había visto en su vida, muy parecidas al asiento de un automóvil. Bicicletas, cintas de correr específicas… ¿Por qué nunca se había dado cuenta de ello?

No se acercó lo suficiente como para que Haruka se diera cuenta de su presencia. Después de todo, eran las únicas dos en el gimnasio, y no podía ocultarse entre la gente.

Era la primera vez que veía a Haruka hacer ejercicio de esa manera. Sabía de sobra que su mujer era atlética, y que se esforzaba todo el tiempo por mantener su cuerpo bien cuidado y en excelentes condiciones, pero aquello… aquello era otro nivel.

Haruka parecía estar en un simulador. Con cinturones manteniéndola sobre el asiento, y con una banda presionando fuertemente sobre su cabeza, la máquina ponía todo de sí para tomar fuerza, y que la banda empujara a Haruka hacia un lado. Pero aquel entrenamiento para el cuello era sencillamente sorprendente. Haruka se mantenía firme, todo el tiempo que podía, luchando para que la fuerza de la máquina no fuera mayor que ella.

El ejercicio se repetía una y otra vez, así durante tal vez unos diez minutos, hasta que Haruka se cansó y lo detuvo. Tomó sus cosas, y parecía ir de regreso al departamento.

Michiru salió corriendo de ahí, no quería que Haruka la viera.

Aquella rutina se repitió por varios días. Haruka se levantaba muy temprano, haciendo el mayor esfuerzo para que Michiru no se despierte, y salía directo al gimnasio.

Cada día, era una máquina diferente. Al segundo día de su espionaje, Haruka usaba una máquina que tenía un volante pegado a ella y mientras la silla se hacía cada vez más para atrás. Estaba segura de que, por más que lo intentara, nunca sería capaz de moverlo ni un poco, pero Haruka lo lograba, lo hacía, una y otra vez. Al tercer día, los ejercicios de cardio la volvieron loca. Y al cuarto, las pesas demostraban los músculos bien formados de sus brazos.

Desde una prudente distancia, Michiru la veía entrenar. Era adictivo admirar el cuerpo de Haruka, como ponía esfuerzo en cada uno de sus músculos, como terminaba bañada en sudor.

No podía evitar sentirse orgullosa de ella. Incluso aunque le hubiera cerrado la boca sin siquiera saberlo, Michiru se sentía orgullosa de ver todo lo que Haruka hacía por ser la mejor. No era esa joven irresponsable y traviesa que pensó que era cuando la conoció. Vivir a su lado, le estaba dando otra perspectiva de quien era la rubia. Una mujer responsable y comprometida, pero que, simplemente, no le gustaba hacer alarde de eso.

El tiempo de vacaciones se estaba terminando, y era cosa de unos días antes de que Haruka regresara a Europa, y Michiru decidió dejar de jugar al espía.

Aquella mañana, en lugar de ir y espiarla, se había levantado a hacer un desayuno delicioso. Ahora entendía por qué la comida favorita de Haruka era la ensalada, estaba segura de que eso era de lo poco que podía comer, en realidad, para mantener la dieta de los pilotos.

Esta vez, entró con toda seguridad al gimnasio, sabía de sobra que Haruka estaría por terminar su rutina diaria, y quería darle una sorpresa.

—¿Cansada?— Mencionó, haciendo que Haruka volteara a verla, tomando toda su atención.

—Michiru… Lo siento, no quería despertarte tan temprano, ¿Cómo sabías que estaba aquí?— Haruka preguntó, secando su cabello con una toalla.

Michiru rio, ruborizándose— Llevó días vigilándote desde la distancia, no es difícil darme cuenta cuando no estás acostada a mi lado. Creo que te ves muy bien entrenando.

Era el turno de Haruka de sonrojarse, pero, rápidamente, se le formó una sonrisa maquiavélica— Así que… ¿Le gusta lo que ve?

Michiru le dio un pequeño golpe en el hombro, negando con la cabeza — Evidentemente, pero ¿Por qué no comes un poco? Déjame ayudarte con tus cosas

Y mientras Haruka disfrutaba de una rica ensalada al subir por el elevador, la plática se hizo inevitable.

—Son máquinas especializadas— Explicó— Muchas de ellas son para aprender a soportar la fuerza de la gravedad.

—¿En serio? ¿Es tanto el nivel de fuerza que tienen?

Haruka se sentía halagada de toda la atención que Michiru le estaba dando, parecía realmente interesada.

—Claro, los pilotos corremos en pistas a casi trescientos kilómetros por hora todo el tiempo, teniendo que hacer frenadas bruscas, y no tenemos cinturones de seguridad…

Michiru se asustó al escuchar eso. Se había visto un campeonato completo, pero nunca se había dado cuenta.

Y Haruka se apresuró a hablar para calmarla.

—¡Es todo seguro! Sería más peligroso tenerlos, si explotará el motor…— Haruka se empezó a poner de malas. La idea de lo que podía pasar le asustaba— Da igual, el punto es que la posición en la que estamos dentro del monoplaza hace prácticamente imposible que nos salgamos, la FIA se preocupa mucho, por eso, después de lo de Bianchi, la seguridad es primordial.

—¿Bianchi?— Michiru preguntó, y la mirada de Haruka asintió.

—Jules Bianchi, fue un excelente piloto, incluso siendo algo mayor a lo esperado, era excelente, llevó a una marca que desapareció al año, a ganar puntos. No dudaba por pasar por los pianos para ganar centésimas, e iba siempre al límite.

—¿Pianos? Si me preguntas que es eso, pensaría que es el instrumento de música.

Haruka rio— Son unas cosas que delimitan los límites de la pista. Están un poco más altos que la pista, y, dependiendo de como los usas, puedes ir más rápido o más lento al pisarlos. Personalmente, no me gustan. Para mí, juntándolos con unas bananas, son mortales.

—Haruka, ¿Bananas? Eso es una comida.

Haruka volvió a sonreír, divertida del buen humor de Michiru— No, pero son parecidos, son comida de accidentes. Son peores que los pianos, más altos y solo saben causar desastres

Michiru supuso que Haruka podría dar una larga explicación sobre lo mucho que detestaba esas cosas, así que mejor le pregunto de otra cosa.

—Mejor cuéntame de Bianchi, ¿Quién es? No recuerdo su nombre.

La sonrisa y la felicidad de Haruka desaparecieron. Un escalofrío recorrió su espalda, y la melancolía llegó a ella. Era un tema difícil para cualquier piloto. Y más, si ella era amiga de quien fue su mejor amigo.

— Tuvo un accidente en Suzuka hace un par de años y su carro se fue por debajo de una grúa que estaba sacando otro carro. Estuvo en coma un año gracias a los daños en su cerebro y luego falleció. Gracias a él, la FIA aumentó la seguridad de los autos.

Michiru sintió el mismo escalofrío que Haruka había tenido. El tema de Bianchi era algo delicado.

Después de un par de segundos de incómodo silencio, Michiru se atrevió a seguir preguntando.

—¿Y qué es lo que ejercitan entonces?

—Esas máquinas nos ayudan a evitar que la fuerza de gravitación nos rompa el cuello, básicamente.

Michiru se quedó sin palabras. Tenía todo el sentido del mundo.

Habían llegado de regreso al departamento, y ambas fueron a sentarse.

—Pero, ¿Y tú? ¿Cómo estás?— Al estar sentadas prácticamente al lado, no fue difícil para Haruka besar a Michiru— ¿Cómo te sientes después de ayer?

Michiru suspiró. El día anterior no había sido nada fácil. En un intento de Haruka por animarla, se había dejado convencer para ir a aquel café que tanto disfrutaba cerca de su antigua casa.

Ella se lo había advertido a Haruka. De hecho, esa era la principal razón de su mal humor. Sabía que, a penas salir a la calle, la gente empezaría a mirarlas y juzgarlas. Pero no, Haruka había insistido, una y otra vez, en qué no pasaría nada, porque Darien era un doctor, no una figura mediática.

Claro, solo era un doctor que le encantaba hacer alarde cada vez que podía sobre él mismo, lo magnífico que era, y que había ganado el premio nobel de medicina. Que se había encargado de escribir dos libros hablando sobre su vida… y seguramente una serie biográfica.

Y como si fuera una vidente, Michiru había tenido razón. Durante todo el camino, la gente no paraba de señalarlas y discutir a sus espaldas. Al punto de que, si hubiera sido otra ocasión, estaba segura de que no hubiera tolerado esa situación por mucho tiempo.

Pero ahora era diferente, ahora estaba al lado de Haruka, la misma le había enseñado, que lo mejor que podía hacer con esos murmullos eran ignorarlos.

Aun así, era bastante difícil. Más aún, cuando, en lugar de atenderlos al instante, como sucedía, las habían tenido más de una hora esperando a la vista de todo el que pasaba.

En un inicio, Michiru se había sentido traicionada por ello. Ella conocía a cada una de las personas que trabajaba en ese restaurante, pensó que la consideraban una amiga, algunos incluso una confidente, ¿Era en serio que le iban a dar la espalda por enamorarse?

Para su suerte, no fue así. Simplemente, aquellos chicos estaban demasiado nerviosos como para poder hacer algo bien. Después de que las sacaran de quicio llevándolas detrás de la cocina para hablar, y un par de amenazas de Haruka, los meseros, que ahora consideraba como amigos, les habían dicho que contaban con todo su apoyo, y estaban de su parte.

Al final de cuentas, parecía que ellos también sospechaban de la guerra que se empezaba a desatar entre su exesposo y ella.

Pero no todo podía ser felicidad. Ellos se habían dado cuenta de que algo pasaba, no solo por las noticias, que no tardaron en tomar los clips de aquel directo de Haruka para empezar a formar toda una historia, en donde ella era la villana. Darien había despedido a todo el personal que había trabajado en esa casa por años. Le habían dicho, que muchos estaban tan espantados, que habían jurado irse muy lejos, a donde el doctor Chiba no pudiera volverlos a encontrar.

—Me siento mal por ello, yo soy la culpable de que todos ellos hayan perdido su empleo— Confesó, rompiendo el contacto visual que tenía con Haruka— Muchos de ellos eran buenas personas, no lo merecían.

—No digas eso, tú no tienes la culpa de nada. En todo caso, la culpa es de ese, él fue quien los despidió— Haruka acarició su mejilla, intentando animarla.

—Aun así, no puedo evitar sentirme mal por ello. Era su trabajo, me preocupa que pueda ser de ellos de ahora en adelante, de Nakaru por ejemplo. Era ella quien mantenía a todos sus hermanos, aunque sea, me gustaría saber que estará bien.

—¿Y no tienes forma de contactarlos?

Michiru negó con la cabeza— Nunca pensé que fuera necesario, nunca creí que saldría de esa casa, y jamás hubiera permitido que Darien los despidiera.

Haruka intentó animarla— Encontraremos una manera de buscarlos, aunque sea para que estés tranquila.

Pero aprender que Haruka se esforzaba en su carrera, no lo solo se refería a lo físico. Por el contrario, Michiru había descubierto lo que era que Haruka estuviera completamente absorbida por algo que no fuera ella misma.

A pesar de las múltiples veces que Michiru había insistido que tocar el violín sería demasiado molesto para Haruka, aunque sea hasta que acondicionara una sala para ello, la rubia se había negado rotundamente a escucharla.

—Haruka, en serio, practicar el violín no es simplemente tocar melodías, además, hace mucho tiempo que no lo hago tan seguido, estoy fuera de práctica y…

—¿Quieres hacerlo?— Haruka la interrumpió con esa pregunta.

Michiru desvió la cabeza— Tener un Stradivarius es demasiada tentación, por supuesto que quiero.

Escuchó que Haruka se reía— Entonces, no te preocupes por mí, que a mí no me molesta oírte tocar, estaremos bien.

Michiru seguía insistiendo en que ella podía esperar hasta que fueran a comprar las paredes aislantes y todo lo necesario. Pero Haruka seguía de necia.

Y no era porque Michiru no le creyera que no le molestaba. Si no, porque cuando ella tocaba el violín, y se ponía a practicar, podía olvidarse por completo de quien era. Hasta de la hora, o de cuanto tiempo había pasado.

Como justamente, le había pasado en ese momento. Fue hasta que sus dedos se entumecieron, que se dio cuenta de lo tarde que era. Había presionado con mucha fuerza las cuerdas, y eso terminaba por doler.

Y que la única luz que estaba prendida, además de la luz de la luna, era la de su habitación compartida.

Abrió la puerta con intención de disculparse. Seguramente, Haruka se había quedado dormida esperándola.

Para su sorpresa, no fue así. Al abrir la puerta, Michiru alcanzó a escuchar el leve, pero claro sonido de un motor yendo a toda velocidad. Y Haruka, sentada firmemente sobre la cama, haciendo miles de notas en una pequeña libreta, mientras detenía la transmisión de un video, una y otra vez.

"Si, esta definitivamente será una carrera sobre mojados, no puedes ¡Simplemente perder la concentración! Este será definitivamente otro retiro, de Herbert…"

—Herbert pierde la concentración y su Sauber sale directo contra el muro…— Murmuraba Haruka, anotando a toda velocidad— La mala gestión de los neumáticos…

Haruka parecía estar viendo una retransmisión de una carrera antigua. O, aunque sea, esa era la impresión que le daba por la calidad del video.

Para ser honesta, Michiru no quería molestarla. Parecía estar demasiado ocupada en ello. Pero el ruido que causo al intentar cerrar la puerta, y terminar tirando unos audífonos, la delató.

—Lo siento, no quería molestarte, pero he terminado por hoy y cuando vi que solo estaba la luz del cuarto, pensé que estabas dormida.

Haruka sonrió, acercándose a ella— Nada de eso, estaba estudiando una carrera, para aprender un poco más. Una de mis favoritas, el gran premio de Mónaco de 1997.

Michiru alzó una ceja, sin entender bien— ¿Estudiar?

—¡Claro! Es una carrera más que interesante, de las mejores que se le han visto a Schumacher. Williams estaba por arriba del campeonato de pilotos y de constructores, superando a Ferrari. Jaques Villeneuve por encima de Schumacher, pero en esa carrera, Williams comete el terrible error de sacar a sus pilotos con seco, y eso fue algo que Michael no perdonó, yendo tan rápido, que tras los abandonos de Williams, quedó a casi un minuto del segundo lugar.

Michiru intentó sonreír, aunque era claro su falsedad, no entendía nada de lo que Haruka le estaba hablando, solo sabía que a esta le brillaban los ojos de mencionarlo. Y que el apellido Schumacher le resultaba familiar.

Haruka también se dio cuenta de que su novia no había entendido absolutamente nada— ¿Por qué no te sientas conmigo y vemos la carrera de nuevo? No llevaba mucho y me gustaría que me acompañaras.

Michiru se sorprendió de eso— Haruka, no se nada de carreras, me tendrás que explicar todo. No vas a poder estudiar como te gustaría.

—Has visto mis carreras. ¿No? Es casi lo mismo, no han cambiado mucho de 1997 para acá, en términos generales— Haruka bajo los hombros cuando Michiru desvió su mirada, avergonzada— Dijiste que las habías visto.

—Define visto— Sonrió por el nerviosismo, no sabía en qué momento, se había vuelto de esa manera— ¡Era mucho más divertido cuando Mina ponía tu cámara dentro del auto y yo solo te veía adelantar carritos! Mina intentó explicarme un par de veces como funcionaba todo, pero tampoco es como que le prestara mucha atención…

Haruka rio, imaginándose lo que podía ser esa escena. La seria y concentrada Michiru, ignorando completamente a una pobre Mina que ya estaba cansada de explicar siempre lo mismo.

—Y aún a sabiendas de que solo disfrutaba las carreras cuando me podía ver, ¿Te atrevías a decir que no estabas enamorada de mí?

No pudo esquivar el golpe de Michiru, junto con su mirada acusadora.

—Eres una idiota.

Haruka rio y se acostó en la cama, e invitó a Michiru a hacer lo mismo, tomando el control y quitando la carrera.

—Entonces, ¿Qué tal si empezamos con la clasificación? Supongo que si sabes lo que son las libres y las qualys.

Michiru asintió, acostándose a su lado— Los libres son las carreras del viernes, sirven para ver las mejoras y que los pilotos descubran la pista. Prácticamente, dejar el auto a punto.

Haruka asintió.

—Las qualys es para la clasificación de los pilotos. Los primeros 5 pilotos más lentos, caen en la Q1 y ordenan de la posición 20 a la 15. Luego en Q2 otros 5, y luego en Q3 son los 10 primeros, el que haga el tiempo más rápido, se lleva la pole position, el primer lugar.

Haruka asintió de nuevo, orgullosa— Así es, solo que es así como funciona ahora. Antes solo había una clasificación y los tiempos se acumulaban, así que tenías un intento o dos, para no arruinar tu clasificación, era todo a una vuelta.

Michiru asintió, interesada.

Haruka entro a un gran apartado en la televisión, y Michiru quedó sorprendida— ¿Tienes todas esas carreras guardadas?— Se acercó un poco para poder leer mejor—Reutemann, Silverstone, 1981… ¡Haruka son carreras tan antiguas!

—Y si eso te parece viejo, te tengo que decir que solo es lo que está en el paquete de la televisión de Fórmula 1. Viejo es esto, porque pocos saben que tengo estas maravillas.

Haruka se levantó un instante, y abrió un cajón de su cómoda, sacando varios videocasetes, Michiru leyó lo que estaba escrito en ellos.

—Fangio, 1950, Francia, Alfa Romeo— Michiru estaba asombrada— Alberto Ascari, Monza, 1952, Ferrari… ¿Esta es la razón por la que tienes esa videocasetera guardada?

Haruka asintió, orgullosa— Son carreras que todo el mundo creyó perdidas, tampoco tiene mucho caso verlas, porque claramente no había alguien grabando todo el tiempo el carro como ahora, pero yo conseguí esas versiones que están editadas con diferentes videos, prácticamente tienen la carrera completa, ¡Puedo ver a Fangio y Ascari correr cuando yo quiera!

Michiru volvió a alzar una ceja, no tenía ni idea de quienes eran.

Haruka volvió a reír, tomando los casetes y guardándolos— Juan Manuel Fangio ganó cinco veces el mundial de pilotos, uno de los grandes de la historia, solo Schumacher y Hamilton lo han pasado en títulos.

—¿Hamilton? Ese nombre me suena familiar.

—Tal vez, porque aún compite— Haruka guiño su ojo— Corrió en McLaren por un tiempo, ganando un campeonato y en 2013 llegó a Mercedes sorpresivamente en sustitución de Michael Schumacher. De ahí, ganó siete veces el mundial hasta que… bueno, prácticamente lo sacaron en favor de su compañero, y ahora corre con Aston Martin.

Ahora Michiru lo recordaba, era el piloto más veterano de la parrilla. Lo recordaba de un par de peleas con Haruka.

—Alberto Ascari fue el primer campeón de Ferrari, pero tuvo un accidente en Monza, durante una carrera en el 55' y falleció.

Michiru se extrañó de que Haruka no se volviera a ensombrecer ante la mención de la muerte de otro piloto.

—¿Por qué lo dices con tanta naturalidad?

La rubia se encogió de hombros— En aquella época los autos de carreras no tenían protección alguna, era un tira y afloja. Era muy común ver muchos accidentes, y las muertes lo eran todavía más. Si te subías a un carro, sabías perfectamente que podías no salir de él. Ascari fue uno de los que tuvo mala suerte.

Aquello era tétrico, y hacía cuestionarse como es que no se prohibió el automovilismo gracias a lo inseguro que era.

— ¿Por qué no pones la clasificación de una vez?

Michiru estaba segura de que Haruka había visto mil y una veces la misma carrera. Parecía que se la sabía de pies a cabeza, al punto, de que murmuraba hasta los mismos diálogos de los comentaristas.

Aun así, actuaba como si fuera la primera vez que la viera.

—¿Ves el color de los neumáticos?— Michiru asintió— Williams cometió un terrible error al pensar que la pista no estaría lo suficientemente mojada, y puso neumáticos secos.

—¿Qué diferencia hay?

—Además de los colores, que demuestran a dureza de los neumáticos, los neumáticos secos son completamente lisos, haciendo que el auto vaya mucho más rápido.

—¿Dureza? ¿Qué no un neumático tendría que ser siempre duro para que aguantara toda la carrera?

Haruka negó con la cabeza— Podrías. Podrías hacer un neumático extremadamente duro y que no tuvieras que parar, pero sacrificarías velocidad. Mientras más blando el compuesto, más veloz es el auto, pero más rápido sé degrada, y tienes que parar. Por eso actualmente solo hay tres compuestos de neumáticos. Blandos que están en rojo, Amarillos que son la mitad y Blancos que son los duros, pero Pirelli ha hecho… —Haruka iba a empezar a divagar, quejándose del pésimo trabajo con los compuestos creados por la única empresa de neumáticos disponible de la Fórmula 1… mejor se tragó sus palabras

Michiru simplemente asentía, memorizando todo, aprendiéndolo.

—Aun así, no puedes ponerlos cuando llueve, porque entonces van a resbalarse con el agua y perderás el control. Los neumáticos intermedios y de lluvia tienen unas aperturas que permiten…— Haruka iba a volver a los tecnicismos. Sin embargo, decidió detenerse. Eso solo iba a confundir más a Michiru— No hay que complicarse, hacen que el auto no resbale que es lo importante.

Michiru terminó por asentir.

—Michael Schumacher, con su Ferrari, no tomó esa decisión. Él tomó los neumáticos intermedios, y cuando vio el terrible error de Williams, no perdonó.

Le dio Play al video, y Michiru se dio cuenta de que era cierto. Incluso si no había salido desde la primera posición, había sido cuestión de unos segundos para que este se pusiera como líder, mientras que los dos carros, de color azul, empezaban a quedarse atrás al moverse el carro muy bruscamente.

—¡Vamos Michael! ¡Distánciate de todos!— Haruka animaba como si estuviera en la pista en ese momento, o como si no supiera que Michael terminaría ganando esa carrera por más de cincuenta segundos sobre el segundo clasificado.

—¿Quién es él? ¿Por qué lo apoyas tanto?— Preguntó Michiru, al ver que los ojos de Haruka se iluminaban cada vez que mostraban aquel auto rojo con el Cavallino Rampante, el símbolo de Ferrari.

Haruka parecía estar embelesada con ese carro, incluso si lo más divertido de la carrera, era ver como iban abandonando los autos porque la pista no tenía condiciones para correr y las estrategias fallaban.

Haruka sonrió de oreja a oreja, ya esperaba esa pregunta— Él es Michael Schumacher. El mejor piloto que ha pasado por la escudería Ferrari, y para mí, el mejor de todos los tiempos. Es mi ídolo.

Michiru se sorprendió de oír eso, Haruka no parecía ser una persona de ídolos— ¿Tu ídolo?

—Lo contrataron para la Fórmula 1 porque se lesionó un piloto en Jordan, otra escudería. Fue un escándalo que un piloto que nunca había tocado un carro y esa pista, clasificará séptimo. Briatore, su agente, lo llevó a Benetton, otra escudería, librándose del contrato de Jordan, al decir, que ellos firmarían un contrato en una semana, y no el contrato. Firmaron un contrato… pero con Benetton.

Michiru soltó una carcajada, aquello había sido una obra maestra legal.

—Benetton era una escudería pequeña, la conocían por ser una marca de ropa en lugar de un equipo de carreras— Haruka suspiró, con nostalgia— Schumacher los hizo campeones dos veces, en el 94' y en el 95'. Y podrán decir todo lo que sea de que el auto en el 94' tenía una pieza ilegal y como quieran, pero ni de esa manera, una Benetton sería mejor que un Williams de esos años.

Michiru se acercó a Haruka, prestando más atención.

—De ahí, Michael tomó una decisión sorprendente. Decidió irse a Ferrari. Una Ferrari que llevaba más de veinte años sin ganar un campeonato, y que pasaba tiempos muy oscuros— Los ojos de Haruka se iluminaban más al hablar de ello— Michael los levantó. Michael pasó años, ¡Años! Construyendo un coche competitivo, una máquina, un cohete, incluso lo llevó a perder los campeonatos del 97', 98' y 99'... pero cuando entró el nuevo siglo… Ferrari y Michael no soltaron el campeonato hasta 2005.

Haruka tomó las manos de Michiru, quería que ella la viera, parecía estar a punto de llorar de la felicidad— Lo que Michael hizo con la Ferrari fue sorprendente, ¡Volvió a crear un carro ganador para 2007!

—¿Tan bueno era como para construir autos así?

Haruka asintió sin duda alguna— Si se hubiera quedado dos años más, sería nueve veces campeón del mundo, pero en Ferrari le empezaron a tachar de viejo por su edad, y cuando Raikkonen quedo libre de McLaren en 2006, Ferrari lo fichó, y le dijo a Michael que perdería su prioridad y le daban el segundo asiento. Michael decidió retirarse para que su amigo Massa no perdiera su asiento.

Michiru volvió a encogerse un poco, eran demasiados nombres.

Haruka rio, tomándola entre sus brazos— Ya los conocerás y será más fácil. Ellos suelen ir muy seguido al paddock durante las carreras, cuando vengas conmigo te los presentaré.

Michiru sabía que eso era otra indirecta para que se fuera con ella. Por lo que decidió seguir con el tema de antes.

—Supongo que fue algo duro el retirarse, ¿No?— Michiru volvió a preguntar, pero Haruka negó.

—Regresó en 2010 con Mercedes, claro, en ese entonces no eran ni de cerca la máquina de matar que son ahora, aunque… ¿Sabías que eso también es gracias a Schumi? Es un secreto a voces, pero se dice que fue Schumacher el que generó ese auto tan competitivo de Mercedes que dominó por ocho años la Fórmula 1, ¡El impacto que tenía era espectacular!

Haruka parecía viajar a su propio mundo cuando hablaba de Michael Schumacher. Nunca había tenido el privilegio de ver una carrera de él en vivo, incluso si fingía que sí, porque ese era el nivel con el que lo admiraba. Era como recordar su infancia, en el momento donde su padre le había comprado una copia en miniatura del F2004 de Schumacher. Cuando había pegado posters de él por todo su cuarto, soñando con conocerlo.

—Michiru, yo quiero ser como él, ¡Yo quiero ser como Michael Schumacher! Por eso me esfuerzo tanto en mejorar mi carro, incluso si no tengo el presupuesto que tenía él con Ferrari, ¡He logrado formar un carro que me puede dar el campeonato del mundo! A mí no me importa lo que puedan decir sobre si era un piloto sucio, o si era mejor Senna, Hamilton, o que Alonso lo retiró al ganar con esa Renault, eso es mentira, ¡Michael era el mejor!

En esos momentos, Michiru estaba viendo a Haruka como una niña pequeña. Una niña que le contaba con toda la ilusión de mundo a sus padres que había ganado una estrella en la frente por su desempeño. O que contaba con singular imaginación, un maravilloso sueño que había tenido la noche anterior.

Y eso era así, Haruka parecía ser una niña pequeña contando sus sueños de ser adulto. Aquel brillo tan inusual en los ojos, esa sonrisa tan inocente, que contagiaba la alegría al cualquiera a verlos… aquello no debía romperse por ningún motivo, no se podía matar esa ilusión.

—Debes conocerlo, me imagino— Mencionó Michiru, recordando lo que antes le había dicho su novia. Los pilotos antiguos suelen visitar las carreras— Ustedes, los pilotos, se conocen todos entre sí.

Pero el agarre de Haruka a sus manos dejó de ser tan fuerte, y el brillo que antes iluminaba sus ojos, había desaparecido por completo.

—No lo conozco— Susurró— Nunca lo conoceré.

—¿Qué dices?

—Michael tuvo un accidente de esquí poco después de que se quedó sin asiento en Mercedes y se retiró definitivamente de las carreras. En los Alpes franceses.

La emoción también se fue del cuerpo de Michiru.

—Le diagnosticaron lesiones cerebrales serias y pasó muchos meses en coma. La familia decidió que era mejor guardar silencio. Nadie sabe nada de él, nadie dice nada al respecto— No sabía que hacer por la ironía de lo que iba a decir. — Ellos aseguran que está bien, algunos que han hablado dicen que ya salió del coma, que puede ver las carreras, y que llora desde su mansión cuando lo ponen en una silla de ruedas y ve el atardecer… mientras que los médicos dicen que apenas es capaz de mover los ojos. Hay tanto hermetismo, que nadie puede decir si, aunque sea, sigue con vida o no— Recordó la primera vez que había intentado saber sobre el estado de su ídolo, fallando, como tantos otros que habían anhelado lo mismo— ¡Mick, eres un idiota!

Haruka no pudo contenerse más. Se sentía una estúpida cada vez que lo recordaba, ni siquiera era parte de su familia, ¿Por qué se ponía tan débil siempre que lo recordaba?

Ese día antes de fin de año… Su padre se había ido a una fiesta, ella nunca veía la televisión… ¿Por qué habían estado las noticias en ese momento? ¿Por qué no había nadie a su lado que le explicara?

"Se informa que el expiloto, Michael Schumacher, ha tenido un grave accidente, y en estos instantes se debate entre la vida y la muerte"

Michael había iniciado todo. Michael le había inculcado el amor a Ferrari, las ganas de ser la mejor. ¿Por qué le dolía tanto lo que le había sucedido? ¡Schumacher ni siquiera la conocía!

Michiru nunca había visto a Haruka en ese estado, nunca pensó que la vería así. Aquella chica tan segura de sí misma, en ese momento parecía una niña pequeña, sola, débil e indefensa. Suplicando por qué alguien le diera un poco de cariño.

Ella la abrazó, la abrazó con todas sus fuerzas. Era lo mejor que podía hacer, ese era su apoyo, decirle que estaba ahí, para todo.

Haruka dijo algo que le nació del corazón, algo que nunca había supuesto, pero que debía asegurar.

—Si algún día llegara a tener un accidente de esa magnitud… No me escondas, te lo suplico. Puedo entender a la familia Schumacher, pero nunca lo hagas conmigo, no permitas que otros tengan la misma tortura que tengo yo.

Michiru la abrazó con aún más fuerza, negando—¡No digas eso! ¡Nunca tendrás un accidente así! Te lo prohíbo, prométeme que no será así.— Michiru fue rápida al hablar, siendo honesta con lo que decía.

—Por supuesto, te lo prometo— Haruka respondió. Aquellas palabras parecían vacías, como si realmente fuera incapaz de hacer eso, no estaba segura de poder cumplir esa promesa. Pero aquellas palabras eran suficientes en ese momento.

A pesar de todo, en la noche no pudo dormir pensando en ello. El accidente de Michael Schumacher no había sido en las carreras, sin embargo, Haruka también disfrutaba de los deportes extremos.

Si alguna vez, Haruka llegaba a tener un accidente como el de Schumacher, Michiru no estaba segura de que lograría sobrevivir a eso.

Si yo les contara todas las cosas que se me iban ocurriendo, y todas las otras que recorde mientras escribía este capítulo, no acabo. Así que se los iré dejando poco a poco jaja

Y hablo en serio. Escribí este capítulo y me salieron 3k palabras. Luego lo volví a leer, y me salieron 4.5k, luego le volví a dar otra repasada y terminamos en 5.9k .-. Si lo leía una vez más, me salía un one-shot. Y ni siquiera termine de contar todo.

Además, podríamos considerar este capítulo un punto clave de la historia. Saben que voy más adelantada, y del capítulo 27 en adelante, no se podría explicar sin este cap.

En primer lugar. La máquina que usa Haruka si existe. Sí, quieren ver como funciona, busquen "Checo Pérez, ejercicios" en YouTube, y verán qué cosas hacen XD

2. Nooo, Mi piloto favorito definitivamente no es Michael Schumacher. ¿Cómo creen? jaja Hablando en serio. Yo conozco la F1 desde hace muy poco tiempo. Decir que me he visto todas las carreras desde él, 84 que están en F1TV es mentira. Con trabajos me vi la de 1997, porque me dio flojera el comentarista en inglés. Sin embargo, Schumacher para mí es el mejor piloto, y bueno… Para Haruka también.

3. Les pido disculpas. Originalmente, en este capítulo les enseñaría como es la parrilla actual de pilotos, (Leclerc, Verstappen, Sainz, Norris…) pero, no me pude resistir a una clase de F1 antigua. Sin embargo, lo que dijo Haruka no es mentira, de 1997 para acá, no ha cambiado mucho la categoría. O bueno, si, pero no en temas que nos interesen a nosotros XD

Pero se entiende lo de las libres, Qualys y clasificación ¿No? ¿Igual lo de los neumáticos?

Ahora, un par de nombres que, pienso que se podrían entender, pero… por si las dudas, se los dejo.

FIA: Federación Internacional de Automovilismo. Básicamente, la policía. Ellos se encargan del reglamento y la seguridad. Dan los premios, las licencias de conducir (Se les conoce como superlicencias), todo.

Sauber: Escudería que concursa en la F1. Actualmente, se llaman Alfa Romeo. Sin embargo, esta historia no se basa en 2022, estamos más como por 2026.27. Aquí, Sauber ya cumplió su destino, y ahora son Audi.

Williams: Otra escudería de F1. De las más grandes de la historia. Pero ahora son la peor de la tabla. Pero en 1997 no era así, su caída empezó por allá del 2013.

Jaques Villeneuve: Piloto de Williams en 1997. Hijo de Gilles Villeneuve, piloto de Ferrari en 1980 que muere en un accidente. Jaques cumple el sueño de Gilles, al ganar un campeonato de F1.

Reutemann: Piloto Argentino de F1. Corrió con Lotus (No existente ya), Ferrari y Williams. Fue político mucho tiempo después, según Wikipedia.

Pirelli: Empresa Italiana de neumáticos que se encarga de la F1. Llega tras la salida de Michelín y Bridgestone, en el reglamento donde se prohíbe que exista más de una empresa productora de neumáticos. Los más nostálgicos se quejan constantemente de su calidad.

F2004: Uno de los Ferraris más dominantes de la historia. Schumi gana el campeonato por quinta vez consecutivo, a cinco carreras del final. Una locura, solo superada por el F2002.

Senna: Dejemos… este nombre para luego.

Alonso: Lo de arriba.