AVISO: El fic contiene spoilers del manga.

Disclaimer: Los personajes de Naruto y de Boruto Next Generations no me pertenecen, sino a su creador Masashi Kishimoto y su secuela a Ukyo Kodachi.


PROPÓSITO

by: Atori

oneshoot


Silencio.

Eso es lo único que existía entre Sasuke y Kawaki.

Algo normal, cuando ambos eran poco habladores.

Pero si se encontraban juntos, era porque Kawaki había ido hasta su casa y querido hablar con él en privado.

El chaval aún recordaba la cara de asombro y nerviosismo que se le había quedado a su mujer cuando se le había presentado en su casa.

Había sido de risa.

Y con razón.

Aunque conocía a Sarada desde hacía dos años, nunca había ido a su casa por su propia cuenta. Y su visita había sido desconcertante, sobre todo para la señora Uchiha. De hecho, hasta ese día, Kawaki no había visto tan de cerca a la señora Uchiha. Todo lo contrario al señor Uchiha, ya que había luchado junto a él, hace dos años en la batalla contra Isshinki.

Tras un silencio incómodo por parte de Sakura, le había dicho algo nerviosa que su hija no estaba en casa. Algo que Kawaki sabía perfectamente. Por eso, cuando le dijo que quería hablar con su marido, la cara de la mujer se descolocó tanto que cualquiera diría que era la directora del hospital de Konoha. Su marido, en cambio, no había mostrado expresión alguna. Y aceptó charlar con él. Pero cuando Kawaki había añadido, con absoluta determinación, asolas, Sakura se había descolocado más. Incluso, por alguna razón que Kawaki desconocía, se puso toda emocionada y colorada y a hablar consigo misma.

Kawaki había alcanzado a escuchar uno de sus bajos murmullos.

"—No me lo puedo creer, Sarada. Que bien calladito te lo tenías."

Kawaki no le había dado importancia, porque no entendía porqué aquella mujer había empezado a hablar como si fuera una loca. El caso es que había conseguido charlar asolas con el señor Uchiha de algo que lo tenía muy molesto.

Y ahí estaban ahora.

Frente a frente.

Situados en el campo de entrenamiento que el equipo siete usaba en ocasiones.

Al principio, debido a esa molestia que Kawaki sentía, estaba determinado a hablar con Sasuke. Pero ahora que lo tenía enfrente, observándolo directamente a ese único ojo visible, su presencia le resultaba abrumadora.

Gracias a su padre adoptivo, sabía algo de la historia que rodeaba a Uchiha Sasuke. Aunque si la tuviera que resumirla en una sola frase sería, el rival de su padre adoptivo y el Hokage entre las sombras.

Antes de la lucha contra Isshinki, Sasuke era considerado el segundo ninja más poderoso del mundo shinobi. Pero ahora, con la pérdida del Rinnengan, había menguado bastante su poder. Y aún así, su presencia imponía.

—Si no tienes nada que decirme… —comentó él, donde se notaba que no era una persona muy paciente.

—¡No! ¡Espere! —deteniéndole con palabras, al observar que se retiraba.

Kawaki miró el piso y se rascó la cabeza, para pensar en cómo decirle aquello que tanto le inquietaba.

Nunca había sido alguien de meter las narices donde nadie lo llamaba, pero es que la situación lo tenía muy cabreado.

—Como padre de Sarada, creo que sería mejor que vigilase las acciones de su hija —le dijo de sopetón, sin haber pensado bien en lo que decía.

Sasuke enarcó una ceja confuso.

—Ahh… —soltando una mueca de fastidio, todavía rascándose la cabeza y sin mirarle. El verlo directamente, le producía que no pensase con claridad lo que decía—. Lo que quiero decir, es que Sarada pasa mucho tiempo con Naruto.

—¿Y?

La respuesta automática y natural de Sasuke, molestó todavía más a Kawaki. Encarándolo con toda la furia, soltó todo lo que pensaba sin tapujos.

—¡¿Qué no se da cuenta que Sarada le prefiere más a él que a usted?! —ni con eso, consiguió que se quedara preocupado. Así que usó toda la artillería pesada para que se percatara de que lo mejor era alejar a Sarada de Naruto— ¡En una ocasión me dijo que le hubiera gustado tenerlo como padre! —ni con esas conseguía exaltarlo. Y Kawaki se enfureció todavía más—. Pero… ¡¿cómo puedes estar tan tranquilo cuando ella está pasando demasiado tiempo con el NANADAIME?! —en su última frase, Kawaki había acabado por perder todo el respeto por Sasuke. Un respeto que le habían enseñado los Uzumaki, pero que cuando se descontrolaba, aquel respeto se iba por el desagüe.

—Creo que eso no es asunto tuyo —había dicho Sasuke, donde le había molestado más el tono irrespetuoso de Kawaki que la situación en sí.

—¡SÍ QUE LO ES! —espetó Kawaki con un tono de voz más alto y acercándose hasta él, donde hasta había perdido la intimidación que Sasuke le producía. Estaba tan cabreado con el asunto, que se había cegado por completo—. ¡PORQUE ELLA ESTÁ ENAMORADA DEL NANADAIME!

Sasuke abrió ligeramente el ojo sorprendido por las palabras de Kawaki. Tras esa delicada revelación, el muchacho pareció recuperar algo de la cordura, y volviendo a mirar hacia otro lado, continuó hablando, aunque con un leve sonrojo en su cara.

—¡El Nanadaime es una persona que me rescató y me aceptó como parte de su familia! ¡Incluso su familia también lo hizo! —aunque con Boruto tuvo su rifirrafe al comienzo— ¡Y no quiero que su familia se rompa por ese amor caprichoso que Sarada siente por el Nanadaime!

Kawaki seguía sin mirarlo, tras haber justificado su molestia con algo que, obviamente, no era lo que le preocupaba en realidad. De hecho, hasta había aludido la palabra capricho, para justificar ese amor de adolescente que no era verdadero. En otras palabras, Kawaki había disfrazado la molestia que sentía de que Sarada se la pasara continuamente con Naruto, por aquella estupidez que Sasuke no se había tragado. No sabía si discernir que era porque Kawaki sentía celos de que su hija pasara tanto tiempo con Naruto al que Kawaki estimaba, o por el contrario, eran los celos de un muchacho que le disgustaba que la chica que le gustaba no le prestara atención.

En cualquier caso, él no iba a participar en ese circo.

—Tonterías —musitó Sasuke, dispuesto a marcharse.

—¡NO SON TONTERÍAS!

Sasuke mostró atención cuando Kawaki le había detenido el brazo con su mano. Había continuado con su palabrería de que Sarada estaba enamorada de Naruto, de forma tan alterada que no sonaba muy congruente lo que estaba diciendo. Estaba claro, que de las dos opciones que había sopesado sobre de quién sentía celos, era porque le gustaba su hija. Se mostraba tan determinado, donde no pensaba retirarse hasta que él tomase cartas en el asunto.

—¡¿VAS A HACER ALGO O LO HAGO YO?!

Cerrando los ojos y haciendo una mueca de sonrisa soberbia, se quitó de encima el brazo que el muchacho tenía y le dijo.

—En ese estado, dudo que lo consigas.

Kawaki se abochornó, a sabiendas de lo que decía era pura palabrería, y que no conseguiría que Sarada pusiese atención en él, como en el Nanadaime.

—¡Me da igual! —espetó sin querer darle la razón—. ¡Ya me buscaré la vida!

Sasuke sonrió aún más, como si se sintiera complacido por esas palabras.

—Entonces, sígueme.

Kawaki que ya había empezado a retirarse del lugar, se volteó para ver confuso al padre de Sarada. Éste, como si supiera que lo iba a seguir, había empezado a caminar hacia la profundidad del bosque. Kawaki se quedó parado, pensando en qué debería hacer. Era cierto que en el estado en el que se encontraba, nada de lo que hiciera, resultaría. Incluso, su idea de que Sarada se alejara del Nanadaime había funcionado. Seguía estando muy verde en todo. Y eso lo rabiaba.

Mirando de nuevo hacia la dirección que había tomado Sasuke, donde si seguía dudando, lo perdería de vista, Kawaki chasqueó la lengua.

Que sea lo que tenga que ser, se dijo antes de seguirlo.

.

Cuando Sasuke se detuvo, Kawaki se sintió desconfiado por alguna razón.

Que el padre de Sarada le llevase hasta lo más oculto del bosque, donde lo único relevante que había era una piedra que parecía una especie de altar. En ella estaba grabado el emblema y el nombre Uchiha. Y justo debajo, había otra piedra pequeña, tallada con un texto, que Kawaki no alcanzaba a distinguir muy bien lo que ponía.

Pero no podía distraerse con algo como eso. Sino, en saber por qué lo había traído hasta tan lejos de Konoha. De fondo, escuchaba el sonido del riachuelo, por lo que, por si las moscas, podría seguir ese camino para regresar a la aldea.

Pues, por mucho que ese hombre fuera el padre de Sarada y el maestro de su hermano adoptivo, que lo atrajera hasta ese lugar, sin darle ninguna explicación, y aún por encima, que continuara dándole la espalda, no era muy confiable.

En ese momento, su memoria se activó más al recordar cómo había escuchado alguna que otra historia turbia sobre el padre de Sarada. Cómo lo había escuchado de boca de otras personas, desconocía si aquello se trataba de una mentira o de algo verídico. Pero ahora, algo le decía que aquello que había oído era tan cierto como la sensación de peligro que sentía.

—¿Qué pretendes? —preguntó Kawaki casi amenazante, preparado para enfrentarse a él.

Aunque tuviera el camino del riachuelo como vía de escape, al menos, le daría guerra.

De repente, Kawaki abrió los ojos sorprendido al ver cómo la figura de Sasuke había desaparecido. En un movimiento, casi instantáneo, lo tuvo detrás donde Kawaki no pudo defenderse de la patada que lo había tumbado.

Sasuke no se andaba con chiquitas, había ido bastante en serio con ese golpe, por lo que Kawaki se levantó cabreado e insultándolo.

—¡Maldito!

Pero a veces, hay que reaccionar a tiempo, en vez de perder la fuerza por la boca, y por esa razón, Kawaki no había visto un shuriken que caía desde arriba de su cabeza. Al levantar la cabeza, se quedó petrificado. Otro shuriken había esquivado el que venía de arriba, pero que le había rozado ligeramente la frente, haciéndolo sangrar.

Kawaki estaba anonadado, tanto por la habilidad de Uchiha Sasuke cómo de que ese segundo shuriken lo hubiera lanzado para evitar un daño muy grande.

Aunque había sido entrenado por el propio Hokage, sus entrenamientos habían sido equilibrados, teniendo en cuenta sus capacidades y hasta dónde podía llegar. Precisamente por eso, que seguía sin dominar el ninjutsu o evitar algún genjutsu. Siempre había estado estancado en el taijutsu y en haber fortalecido, su ahora desaparecido, karma.

—Naruto como siempre tan blando —objetó Sasuke con un poco de desdén hacia su mejor amigo—. Kawaki tu nivel es tan bajo que ni siquiera se acerca al de un gennin.

En los dos años que llevaba en Konoha, Kawaki había ido aprendiendo un poco acerca de los shinobis y los rangos existentes. Por eso, que no lo considerase ni el rango más bajo, era humillante.

Como un gatito asustadizo, no podía dejar de temblar ante lo que había pasado anteriormente. Se ralló en querer mantener la calma, pero era imposible.

Y entonces, se sobresaltó al ver cómo varios shuriken habían caído cerca de sus pies. Para Kawaki fue como si hubiesen salido de la nada, ya que la velocidad en la que Sasuke tiraba los shuriken le parecía sobrehumana.

—Coge esos shuriken y tíralos a la vez para que den en aquellas dianas —señalando unas dianas que estaban colocadas en árboles distintos y que formaban un ángulo curvo.

Kawaki lo miró con confusión.

¿Cómo iba a hacer algo imposible?

¿Es que acaso lo había traído para humillarlo? ¿O es que quería darle alguna lección por meterse en lo que no le llamaba? ¿O…? ¡¿Se habría dado cuenta de sus sentimientos y quería dejarle en claro que era un ser inferior que no se merecía a su hija?!

A juzgar por cómo lo había pateado y demostrado su ineptitud, se convenció de que se trataba de lo último.

—¡No pienso hacerlo! —levantándose y metiendo las manos en los bolsillos.

Pudiendo conservar su dignidad, aunque por dentro siguiera acongojado por la habilidad de Sasuke, Kawaki no tuvo más remedio que romperse la cabeza sobre lo que hacer.

—¿Acaso no quieres captar la atención de Sarada?

Kawaki se detuvo ante esas palabras y lo miró de reojo.

—¿No es eso lo que buscas en realidad?

Kawaki se sorprendió y, de inmediato, giró la cabeza al frente con el rojo marcado en la cara, molesto de que se diera cuenta.

—Para captar la atención de Sarada, deberás mejorar como ninja. Yo te enseñaré ninjutsu y todo lo que el usuratonkachi no te ha enseñado debidamente por su blando entrenamiento.

—¿Aah? —mirándolo como si no entendiera muy bien de lo que hablaba y por qué quería enseñarle técnicas ninja.

—La mejoría de uno mismo, es algo que siempre llama la atención. Y si lo consigues, de seguro que atraerás la atención de Sarada y dejará de enfocarse en Naruto.

¿Pretendía ayudarlo?

Pensaba Kawaki incrédulo.

—¿Por qué quieres ayudarme? —le preguntó por inercia.

Sasuke sonrió. Esta vez su sonrisa no era arrogante o soberbia.

—Porque veo una determinación que me recuerda mucho a mí.

.

—Oye, papá —le había preguntado Sarada durante la hora de la cena—, ¿es cierto que estás entrenando a Kawaki?

Sarada había hecho la pregunta casi con duda. Le resultaba raro pensar en una frase donde estuviera el nexo entre su padre y Kawaki. Y tras escuchar su afirmativa, la dejó más extrañada y a expresarlo con una cara rara. Observó a su madre, como si esperase que ella también se quedara igual de extraña que ella, pero, lo que se encontró fue un rostro feliz y risueño.

Meneó la cabeza al imaginarse cuál podría ser la razón, y que desde luego, le resultaba algo desagradable como hija.

Volvió a fijarse en su padre, quién bebía con total naturalidad el té verde.

—¿Y por qué? —queriendo saciar su curiosidad— ¿No se supone que lo estaba entrenando el Nanadaime?

—Vamos, Sarada. ¿Qué más da que lo entrene tu padre? —intervino Sakura completamente feliz—. Además, ¿no te parece que es más adecuado que lo entrene tu padre que Naruto? —guiñándole el ojo en un gesto pícaro que Sarada no pudo comprender.

Despejando el estado mental de su madre, Sarada volvió a hablar con su padre para sacar algo en claro del asunto.

—¿Es que acaso Kawaki te lo pidió o…?

—Me ofrecí a entrenarlo —y más sorpresa en Sarada—. Tiene cualidades ninja que Naruto no sabría explotar.

—¡Y quién mejor que Sasukekun para que lo haga! —alababa Sakura tan feliz, que a Sarada le parecía aterrador.

Hasta hace dos años, esa felicidad solo estaba en su madre cuando su padre regresaba a Konoha. Con sus catorce años, no era de extrañar que supusiera que sus padres estuvieran cada noche, recuperando el tiempo perdido. Pero, que llevase varias semanas con esa risueña felicidad, ¿es que estarían todas las noches dale que te pego?

Ya no pudo evitar imaginarse tal situación, quedando traumado al respeto, y sin continuar con la razón de porqué su padre entrenaba a Kawaki.

.

Con el paso de los días, Sarada seguía rallándose de porqué su padre entrenaba a Kawaki. Ya había aprendido que preguntándoselo directamente, desentrañaba otro tema que no tenía nada que ver. Así que no le quedó más remedio que averiguarlo ella misma.

Saltando de rama en rama hacia el lugar, donde probablemente su padre lo estuviera entrenando, volvió a comerse la cabeza.

¿Por qué lo hacía? ¿Es que no le llegaba con Boruto?

Cuando Sarada había observado el entrenamiento de su padre con Boruto, se había dado cuenta de la cantidad de paciencia que tuvo su padre con las continuas quejas de Boruto o su molestia cuando no le salía bien. Y Kawaki, no es que fuera tampoco una persona paciente. La diferencia entre Boruto y Kawaki, es que Boruto desembocaba en un berrinche infantil, mientras que Kawaki se comportaba groseramente. Incluso, cuando había observado su entrenamiento con el Nanadaime, Kawaki explotaba en frustración por no saber usar el ninjutsu más básico, como lo era el kage bushin. Pero claro, el Nanadaime era toda bondad y comprensión y alentaba a Kawaki a que no se preocupara de que con el tiempo y práctica, ya le saldría.

Sarada suspiró con ese carácter que el Nanadaime tenía y que aspiraba poseer cuando se convirtiera en Hokage.

Pero para hacerlo, debía controlar su propia personalidad. Y que mejor, que observar y pasar tiempo con el Nanadaime para aprender.

Cuando llegó al lugar donde su padre había entrenado a Boruto y a ella misma, en un par de ocasiones, se encontró con lo que suponía que iba a ver.

Sin poder evitarlo, soltó un pesado suspiro, viendo que ese carácter suyo salía a relucir.

A Kawaki lamentándose cada vez que no daba esquivado el lanzamiento de varios shuriken que su padre le lanzaba.

Ni ella, con su excelente visión cinética, gracias al sharingan, había logrado esquivar todos sus shuriken en poco tiempo. Así que era de imaginarse que a Kawaki le llevase más de un año, poder lograrlo. Y estaba convencida de que Kawaki era consciente de ello. Por eso, se frustraba y se sentía acorralado de su propio fallo, sin saber cuál era el método para esquivarlo. Pues su padre era alguien que no explicaba la solución. Sino que tenías que aprenderlo por ti mismo. Algo duro pero eficiente.

—¡No debes guiarte por tus ojos sino por tus oídos! —le decía su padre en ese plan de entrenador severo, y lanzándole otra hornada de shuriken.

Y Kawaki se notaba muy agotado. Pero aún así, parecía estar más motivado a seguir sus instrucciones que a rendirse. Había saltado hacia atrás, esquivando todos esos shurikens, pero un solitario shuriken que había aparecido desde su izquierda, hizo que sus reflejos fueran retardados y a aterrizar de mala manera contra el suelo. Otro shuriken de su padre, le salvó de que no fuese herido por el que había aparecido por el lado.

—¡Otra vez! —demandó Sasuke.

Sarada no entendía porque su padre era tan estricto con Kawaki. Ni con ella ni con Boruto había sido tan riguroso. No entendía nada. Y, sin embargo, por alguna razón, verlos entrenando de esa manera tan intensa, la hacía motivarse en esforzarse ella también.

.

El tiempo fue pasando.

Y un día, en el que el grupo siete se encontraba paseando junto a Naruto, Kawaki se le había presentado frente a ellos con rostro serio.

—¿Podemos hacer un kumité de eses? —preguntó.

Que Kawaki propusiera un kumité cogió a todos por sorpresa. Sin embargo, a Boruto pareció entusiasmarle la idea. Sonriendo con superioridad, crujió sus nudillos, aceptando encantado el desafío.

—No me refería contigo, pedazo de inútil. Sino con el Nanadaime.

Boruto se sintió ofendido momentáneamente por el insulto, pero cuando Kawaki había añadido que quería enfrentarse a su padre, la sorpresa fue mayúscula. Incluso Naruto se había quedado a cuadros.

—¿Quieres hacer un kumité conmigo? —había preguntado Naruto con mayor asombro.

Era la primera vez que harían un kumité. Pues como su labor era entrenarlo, nunca se habían enfrentado el uno al otro, para enseñarle a través de un combate real todo lo aprendido. De eso, se encargaba Boruto. Para que así, él también aprendiese. Aunque fuera algo injusto dado el nivel de Kawaki.

.

Yendo a un lugar apropiado para el combate, los miembros del equipo siete observaban como Naruto y Kawaki ya estaban situados frente a frente.

—¡Ese idiota! —se burlaba Boruto medio ofendido por no querer hacer el kumité con él y enseñarle las nuevas habilidades que había aprendido—. ¿Es que quiere hacer el ridículo o qué? Puede que mi padre haya perdido a Kurama y mucho chakra, pero sigue siendo muy poderoso.

—El Nanadaime tendrá que contenerse mucho para no excederse con Kawaki —opinó Mitsuki.

—¡Hum! Yo no lo veo así —comentó Sarada interesada mucho en el combate que se iba a presenciar.

—¿Qué quieres decir? —la miró Boruto con cara de aburrimiento.

—Mi padre ha estado entrenado a Kawaki durante estos meses.

La sorpresa de que su mentor Sasuke lo estuviera entrenando, sorprendió mucho a Boruto que desconocía ese dato. Ahora entendía porqué todos los días Kawaki se iba por horas de casa y regresaba agotado y con algunas heridas. También entendía porque Sasuke lo rechazaba cuando le pedía que lo entrenase. Boruto había supuesto que era porque estaba entrenando a Sarada, y no quería interrumpir el momento de padre con hija. Pero descubrir que era a Kawaki a quién entrenaba, le fastidiaba mucho más.

—¿Y por qué el tío Sasuke no quiso entrenarme a mí también? —sintiéndose frustrado. Pues si podía entrenar a Kawaki, ¿por qué no lo invitaba a él también al entrenamiento?

—Quizás porque eres demasiado ruidoso —Sarada le echó una mirada de reojo divertida.

—¡Cállate! —sin querer reconocer la verdad—. Pero —en serio que se sentía muy ofendido—, yo quería que el tío Sasuke me enseñara algunos de sus trucos.

—Pero —interrumpió Mitsuki—, aunque Sasukesan hubiera entrenado a Kawaki, no creo que su entrenamiento haya sido muy grande, en comparación con estos dos años junto al Nanadaime.

—Cierto, cierto —asentía Boruto—. Incluso a mí, me llevó semanas usar el punto ciego del lanzamiento de shuriken. ¿Qué puede conseguir Kawaki que no sabe usar ninjutsu en pocos meses?

Sarada prefirió quedarse callada y que sus amigos lo descubrieran con sus propios ojos. Ella había ido en un par de ocasiones a "espiar" el entrenamiento intensivo de su padre con Kawaki, que los resultados eran más que sorprendentes.

Seguía sin comprender porqué Kawaki entrenaba con su padre. Y visto que de su padre no había leña de dónde sacar, le había preguntado directamente a Kawaki. Pero su única respuesta, fue:

.

Lo sabrás cuando pida un kumité al Hokage.

.

Y el día, por fin había llegado.

Estaba muy impaciente por descubrir la razón. Y al mismo tiempo, expectante en ver los resultados del entrenamiento con su padre. Pues, había tenido que dejar de "espiarlos" porque, al parecer, su padre se había percatado de su presencia, y pedido que no fuese a verlos más. Según su padre, no quería que Kawaki se desconcentrase.

Otro asunto para cosas que no entendía.

Y tampoco entendía que su madre continuase felizmente risueña.

Según Sarada, la razón era porque estaban todas las noches teniendo actos sexuales. Así que, ya era hora de que su madre le notificara que estaba embarazada. Porque no podía creerse que de tantas veces que lo hacían, su madre no quedase de una vez embarazada.

—Comencemos —indicó Naruto siendo él el que dio la señal, y al mismo tiempo, la ventaja para que Kawaki diera el primer paso.

Los ojos de los miembros del equipo siete, observaban expectantes para saber qué combate verían.

Kawaki se notaba muy confiado. Sin embargo, pese a que Naruto había dado la señal de inicio, Kawaki no se había movido ni un solo centímetro.

¿A qué estaba esperando? Se preguntaban Naruto y Boruto extrañados.

Habitualmente, Kawaki era el primero en lanzarse al ataque sin una estrategia preparada. Para él, el combate significaba ir a tope desde el principio sin imaginarse que pudiera haber alguna trampa por medio.

¿Acaso esperaba que el propio Naruto fuese el primero en atacar?

Pues si así lo quería Kawaki, Naruto no iba a decepcionarlo.

Empezó a correr hacia él, pero Kawaki seguía sin moverse del sitio. Era muy curioso como Kawaki mantenía la calma cuando estaba a punto de golpearlo.

Y entonces, a una distancia que Kawaki había considerado prudencial, metió las manos hacia atrás y lanzó shurikens hacia Naruto. Naruto se detuvo y para esquivarlos, saltó hacia arriba.

Naruto se había quedado impresionado de como Kawaki había mejorado en el manejo de shuriken. Sobre todo, al añadir una habilidad a ello. Era para alabarlo. Pero aquello, no era lo único que Kawaki había aprendido.

Kawaki realizó unos sellos demasiado conocidos para Naruto y que sorprendió muchísimo a Boruto y a Mitsuki.

—¡Qué rapidez! —murmuró Boruto al ver cómo Kawaki realizaba los sellos del kage bunshin más rápido de cómo lo hacía él.

Que él supiera, Kawaki no sabía usar ninjutsu. Por mucho que su padre le estuviera enseñando, Kawaki no sabía almacenar el chakra suficiente para realizar la técnica más básica de los ninjas. Pero lo que veía, sobrepasaba su asombro.

Para Sarada aquello no era un misterio, ya que ella lo había visto en una de las veces que había espiado el entrenamiento. Ver cómo su padre había sido un buen maestro y enseñado, adecuadamente, a alguien que carecía de experiencia ninja como Kawaki, le producía un inmenso orgullo.

Tras haber efectuado los sellos de una manera rápida y eficaz, dos Kawakis aparecieron y que se lanzaron para enfrentarse a Naruto en el aire.

Sin embargo, Kawaki todavía seguía flojeando en el taijutsu, y los dos clones desaparecieron casi al instante. Pero aquello, parecía ser solo era una mera distracción, ya que Kawaki había vuelto a lanzar dos shurikens a ambos lados de Naruto para tenerlo acorralado.

Naruto tuvo que ponerse un poco serio y creó un clon para usarlo como catapulta y librarse de aquellos dos shurikens. Cuando los shurikens impactaron contra el clon, éste desapareció y Naruto pudo tocar por fin el suelo.

Sin duda, Sasuke le había enseñado muy bien. Ni punto de comparación con los dos años en los que él le había estado enseñando. No cabía duda de que su mejor amigo era un excelente maestro. Lástima que no tuviera ese título de forma oficial, y se limitara a Sarada, Boruto y a Kawaki.

Pero Naruto no podía distraerse en alabar a su mejor amigo. Kawaki se había lanzado, por fin, para pelear cuerpo a cuerpo con un kunai como única arma en su mano.

—Has mejorado mucho, Kawaki —decía Naruto esquivando todos sus ataques—. Pero todavía te falta mucho por aprender —y lo golpeó en el estómago, mandándolo hacia el suelo.

Entonces, Naruto se sorprendió al descubrir cómo aquel cuerpo explotaba y desaparecía.

Había luchado con otro clon. ¿Cómo es que no se había dado cuenta?

—Sé que tengo mucho que aprender, pero no voy mal encaminado —había dicho Kawaki, situándose a una tremenda velocidad que los demás no pensaban que tuviese.

Kawaki volvió a efectuar otros sellos que asombraron muchísimo a Sarada al reconocerlos.

—¡Katon goukakyuu no jutsu!

La bola de fuego impactó de lleno contra Naruto, dejando más deslumbrados a los tres espectadores que no daban crédito lo que estaban viendo.

El usar aquella técnica era un arma de doble filo para Kawaki, ya que, al emplearla, gastaba muchísimo chakra. Era, por así decirlo, su as bajo la manga.

Esperaba que con aquella técnica le hubiera hecho algo de daño. Pues era inconcebible pensar que podría herirle de gravedad.

Cuando la bola de fuego se hubo disipado, en el lugar dónde debía estar Naruto, no había nadie. Algo que Kawaki no se esperaba. Había empleado la técnica en el momento perfecto, tal como Sasuke le había enseñado. Imposible para que Naruto pudiera escapar.

Pero es que Naruto estaba a otro nivel muy superior al suyo, aún con el entrenamiento intensivo de Sasuke. Naruto se había puesto serio para evitar la bola de fuego y, sin que Kawaki pudiera notarlo y esquivarlo, Naruto se posicionó detrás suya y lo golpeó de nuevo.

En esta ocasión, Kawaki no se sintió capaz de seguir con el combate y aceptó la derrota. Había empleado mucho chakra. Todavía tenía que aprender a condensarlo y a distribuirlo equitativamente. Al menos, esperaba conseguir el propósito por el que Sasuke había decidido entrenarlo.

Mirando de reojo a Sarada, observó un destello de emoción en sus ojos, exclusivo para él, y con eso, se sintió mejor.

Lo había conseguido. Se dijo con orgullo.

Naruto ayudó a Kawaki a que se levantara e, inmediatamente, hicieron el sello de reconciliación.

Los tres adolescentes se acercaron hasta ellos, donde Sarada se mostraba completamente emocionada con lo que había visto.

—¡Impresionante, Kawaki! ¡Hasta has hecho la técnica de la bola de fuego!

—¡Tch! —soltó Boruto una mueca de desprecio—. Tampoco es que sea la gran cosa.

—¡¿Qué quieres decir, Boruto?! —preguntó Sarada con sus ojos molestos hacia él— ¡Para que sepas la bola de fuego no es una técnica fácil de aprender! ¡Mucho mejor que la multiplicación de cuerpos!

—De todas maneras, es verdad que ha sido impresionante lo mucho que has aprendido con Sasuke —decía Naruto sinceramente—. Se nota que para enseñar, él es mejor que yo —reconocía con algo de pesar.

—¡Y en tan poco tiempo! —volvía a alabar Sarada con ojos llenos de emoción hacia Kawaki—. ¡Incluso has sabido adaptarte a su estricto entrenamiento! —y luego su voz y su rostro sufrió un drástico cambio al dirigirse a Boruto—. No como otros, que se rindió a la primera de cambio, y luego volvió a rogarle para que siguiera enseñándole.

—¡Oye! ¡Las cosas no fueron exactamente así! —molesto con ella y que, aún por encima, le restregara heridas del pasado.

—Vale, vale —intentaba tranquilizar Naruto a ambos—. Ya es suciente.

—De todas formas —intervino Mitsuki—, ¿cómo has podido progresar tanto en tan poco tiempo?

—¡Ja! ¡Es que tú no conoces cómo es mi padre! —presumía Sarada—. Tenía a Kawaki entrenándolo, aún incluso cuando no se podía poner en pie. Ni conmigo fue tan estricto como lo fue con él.

—¿Has estado viendo cómo Sasuke me entrenaba? —preguntó Kawaki ligeramente asombrado, de haber conseguido más de lo que esperaba.

—¡OYE, "FALTA DE RESPETO"! —exclamó Boruto apodando a Kawaki con ese sobrenombre—. ¡¿Qué es eso de llamar al tío Sasuke sin el -san?

—Sasuke me dijo que estaba bien que lo llamara Sasuke a secas.

—¡¿En serio?! —y Sarada seguía entre emocionada y sorprendida—. ¡Eso significa que has debido caerle en gracia a mi padre! Especialmente si te ha enseñado la técnica habitual de los Uchiha.

—¡Ah! ¿Sí?

Comentó Kawaki con algo de sorpresa. Nunca supo porqué Sasuke le había insistido en que aprendiese aquella técnica con tanto ahínco, que, en ocasiones, lo tenía hasta altas horas de la noche para que pudiera realizarla. Y ni hablemos de las quemaduras que le quedaban en la cara. Pero Sasuke venía bien preparado para aquel momento, ya que le había dado una pomada para que pudiera aplicar en las partes quemadas.

Realmente, le había enseñado muchas cosas interesantes. Y lo más importante, no podía evitar regocijarse de ello, había conseguido que Sarada dejase de estar mirando a Naruto, dejándolo a él como si no existiera.

Le cabreaba tanto la miradita de admiración que Sarada le lanzaba al Nanadaime, que, por eso, le había inventado a Sasuke de que su hija sentía un amor de adolescente hacia Naruto y que la vigilara. Jamás se esperó que él quisiera ayudarlo con el problema. Pues, Sasuke parecía haber comprendido sus celos. Como si los hubiera experimentado alguna vez en su vida.

—Aún me falta mejorarla —intentando sonar modesto—. Supongo que será de gran ayuda que tú estés conmigo para corregirme en lo que fallo. ¿No quieres mejorar también tu técnica para ser una Hokage poderosa?

—¡Por supuesto! —exclamó como si esas palabras hicieran magia en ella.

—¡Pues yo también voy! —dijo Boruto autoinvitándose, donde Mitsuki le seguía, solo por el hecho de estar junto a él.

—Lo siento, pero no creo que a Sasuke le agrade que aparezcas de la nada.

—¡Oye! ¡Te recuerdo que yo fui su primer discípulo! ¡Tengo más derechos que tú!

Y una sonrisa se curvó en los labios de Kawaki, donde una frase perfecta se le había ocurrido para lanzarle un buen zasca.

—Pues ten cuidado, porque pienso continuar entrenando con Sasuke. Él me dijo que en pocos meses podría ser mejor que tú —y luego, deletreó las siguientes palabras—. U-su-ra-ton-ka-chi —y luego, se dirigió a Sarada—. Vamos, Sarada.

Boruto se quedó parado con la boca abierta, como si lo hubieran golpeado.

Kawaki se había puesto prepotente con él y, aún por encima, le había dicho aquella palabra como si fuera un insulto.

—¿Qué significa usuratonkachi? —preguntándole a Mitsuki. Pero el chico estaba igual de confuso que él.

Todo lo contrario a Naruto que sonreía nerviosamente y meneaba la cabeza.

—Sasuke, ¿no le estarás enseñando de más? —murmurando para sí mismo.

.

En la casa de los Uchiha, Sakura seguía con esa expresión risueña. Desde el día en que Kawaki había ido a su casa para hablar con su marido, una única idea se le había cruzado por la cabeza: que Kawaki y Sarada estaban en una relación. Sin saber qué tan equivocada estaba. Pero al ser algo tan anormal que ese chico se presentase en su casa y, aún por encima, para hablar con su esposo, era inevitable malinterpretar el asunto. Y si eso, se le sumaba que Sasuke había decidido entrenarlo, la nube en la que vivía se iba expandiendo.

Además, desde el punto de vista de Sakura, Kawaki era un chico bastante atractivo, un poco rudo, pero eso es algo que su hija podría corregir. Y quién sabe, quizás ese carácter de tipo duro no lo mostraba cuando estuviera con su hija en la intimidad.

Si no le había comentado que sabía su relación con Kawaki, es porque esperaba en que su hija lo hiciera algún día. Estaba tan ansiosa de que se lo dijera, como el día en que Sasuke le había pedido estar juntos de forma formal.

Suspirando fantasiosa, se giró para ver a su marido.

—¿Qué tal le habrá ido a Kawakikun en el combate contra Naruto? —a sabiendas del asunto por su marido.

—Seguro que bien —contestó Sasuke, pero hacia el tema en que su hija dejara de observar a Naruto y se enfocara en Kawaki. Pues que mejor que desviar la atención de alguien de quién admiraba, en alguien que había aprendido técnicas complicadas en tiempo récord—. Ese chico tiene mucho talento —reconocía Sasuke, donde bajo la tutela de Naruto, Kawaki no habría podido progresar cómo debiera.

—Aunque Naruto sigue siendo muy fuerte. Espero que se contenga contra Kawakikun —recordó Sakura con una gota, donde dudaba de que el chico pudiera ganar—. De todas formas, me sorprende que aceptaras a Kawakikun. Pensé que preferirías a Boruto.

—¡Hn! —soltando su mueca arrogante de siempre—. Que haya tomado a Boruto como mi discípulo y le esté enseñando lo que ese usuratonkachi no, no significa que lo considere apropiado para Sarada.

Pues, aunque apreciase a Boruto, eso no significaba que lo aceptase como pareja para su hija. Más que nada, por su gran parecido con Naruto. Quizás Boruto tuviera una personalidad un poco más soberbia en comparación con Naruto, pero en el resto era la viva imagen de su padre. Y que su hija estuviera con Boruto, era lo mismo que pensar que Sakura se había quedado con Naruto.

Su hija Sarada podría parecerse a él físicamente, pero había heredado tantos rasgos de Sakura, que la sola idea de imaginarse a Sarada con Boruto, era como ver a Naruto con Sakura. Y eso sí que no lo iba a consentir.

Y cuando Kawaki se le había presentado con su excusa de que vigilara a su hija porque estaba "enamorada" de su padre adoptivo, pudo ver en sus ojos, lo que él había sentido en el pasado: celos. Pero debido a su orgullo y torpeza, no pensaba admitir ante nadie ese sentimiento. Eso hizo que le recordara mucho a él y a aceptarlo como candidato para su hija.

A diferencia de Sakura, Sasuke sabía que, por el momento, su hija no estaba saliendo con Kawaki. Pero bueno, Sarada todavía era muy joven y Kawaki necesitaba mucho más entrenamiento para cuando llegase el momento de la verdad.

FIN


Notas de la autora:

Hice este oneshoot porque en un grupo donde votaban para escoger qué personaje querían como pareja de Sarada. Y aunque Kawaki iba ganando, al final perdió. Así que, tanto por las fans que querían un fic kawasara y por mí también, decidí escribir este fic.

La verdad, es que la idea de que Sarada estuviera "enamorada" de Naruto (lo pongo entre comillas, porque en realidad no sería amor, sino admiración) ya me venía pululando desde hace tiempo. Así que mezclé esa idea con algo que me encantaría que pasara que es Sasuke con Kawaki y éste es el resultado.

Puede que esto dé un paso para una continuación, pero eso es algo que os dejo decidir a vosotros.

Otro dato que quisiera aclarar es el uso de los sufijos como -kun, -chan o -san entre otros.

Espero que os haya gustado y que inspire a Uyamiko a crear alguna imagen de alguna escena de este fic.

Un saludo para todos.

'Atori'