Las carreras son muy interesantes, en especial si son de 2011. #DankeSeb

Todo lo que hagas en sábado no tiene ningún tipo de sentido, si no lo sabes reflejar el domingo. Y Haruka tenía bien presente eso durante ese fin de semana.

Si todavía quería pelear por ese campeonato de pilotos, no debía perder su posición por ningún motivo. Debía mantenerse firme ante las dos fieras que tenía detrás. Red Bull, y Ferrari. Si ella ganaba la carrera junto con la vuelta rápida, el campeonato se volvería a abrir para las últimas tres carreras.

Era por eso, que por más que Mina, Michiru, Setsuna y Rei, le habían suplicado para ir a celebrar su primera Pole Position, Haruka se había negado. Necesitaba dormir tranquilamente y en paz, para tener esa carrera en sus manos.

Sin embargo, dormir era una palabra muy subjetiva. Su emoción era tanta, que si alguien le aseguraba que durmió más de dos horas, ya lo consideraría una ganancia. Sabía que debió aceptar esas pastillas para dormir de Tsunoda cuando se las ofreció. Al final de cuentas, no era mala persona, él también estaba nervioso por tener una carrera en casa.

Su evidente nerviosismo aparecía desde el momento donde ella y Michiru cruzaron la entrada al paddock, a más de ocho horas de que empezara realmente la carrera.

Sin saber si realmente era una maldición o una bendición, el trabajo detrás de escenas, era mucho más pesado el domingo que otro día. Haruka, a pesar de prometerle presentar a todos los pilotos conocidos y estar a su lado. Había dejado a Michiru en el lugar que todo el equipo usaba para descansar, a pesar de que ella no se quejaba en lo absoluto, no podía acapararla cuando tenía que revisar estrategias con su equipo.

Al final, concentrarse en el trabajo, le ayudaba a calmar un poco sus nervios. Comprobar sus telemetrías, memorizar donde se podían recuperar y perder décimas. En que momento podía ir por los pianos para no romper el monoplaza, y, sobre todo, corregir los planes de estrategia.

Después de todo, Haruka jamás había salido en la primera posición en la máxima categoría del automovilismo, y las probabilidades eran infinitas. Desde que tuviera la peor arrancada de su vida, por lo que Ferrari y Red Bull le pasarían en la primera vuelta. Hasta que ellos dos se chocaran entre sí, y estuviera a diez segundos en tres vueltas.

Cuando el momento ya había llegado, los nervios volvieron a aparecer en ella.

—En serio, no tienes que quedarte aquí atrás, viendo todo desde la pantalla, ven adelante, les diré que te den uno de los audífonos, y siempre hay alguien que nunca hace nada, puede explicarte cualquier cosa…

Haruka no pudo seguir con su insistencia. Michiru la mando callar con un beso en los labios, que Haruka no esperaba.

—Ve a la pista, estaré bien desde aquí, no quiero entorpecer el trabajo de nadie— Le sonrió, tratando de pasarle su confianza— Ve por esa victoria, has que la clasificación de ayer valga la pena. Hoy es cuando tienes que demostrar porque mereces ese asiento rojo.

Era curioso que justo hubiera mencionado su deseo, cuando estaban pasando por el autobús de Ferrari.

Escuchar el sonido de los motores, era algo que Haruka amaba. Por más extraño que pudiera parecer, Haruka adoraba escuchar a los mecánicos trabajar, confirmando que los neumáticos estuvieran bien atascados a las tuercas.

Adoraba escuchar el motor, esperando por demostrar todo su potencial en la pista.

La señal ya había sido dada, y era el momento de iniciar la vuelta de formación.

Volteó a ver por última vez a su pit-stop, con la esperanza de que Michiru se hubiera animado a unirse al resto de mecánicos. Sin embargo, eso no iba a pasar. No se molestó, incluso en las sombras, sabía que Michiru la estaba viendo.

Controlar ella el tiempo que los pilotos avanzaban, durante la vuelta de formación, era extraño. Estaba acostumbrada a ir viendo las debilidades de sus contrincantes, averiguando donde sería el mejor lugar para adelantar. Ahora, tenía que defender una posición, sin importar qué.

Nuevamente, todos terminaron en el sitio indicado de la parrilla. Haruka miró por el retrovisor, con apenas un pequeño movimiento, al hombre que tenía en la derecha. Charles Leclerc, de Ferrari. La única persona que podría arrebatarle la primera posición.

Sin embargo, si la perdía con Leclerc, sería cuestión de segundos antes de que fuera relegada al tercer sitio con Max Verstappen.

Las luces del semáforo, indicando el inicio de la carrera, se apagaron, y Haruka arrancó a toda velocidad. Sin embargo, Leclerc había salido muy bien.

"Maldita sea" Murmuró, viendo lo rápido que se acercaba por el retrovisor.

Atrás, Max perdía ligeramente el control del carro, y el resto ya no era contrincante para adelantar demasiado.

Haruka debía demostrar personalidad. Incluso en contra de su deseo al juego limpio, lo importante era mantener la posición. Sería como dar un golpe sobre la mesa, si demostraba garra para defender la primera posición.

Antes de que Leclerc se le pudiera acercar aún más, Haruka empujó todo su coche a la derecha, bloqueando el paso total de Leclerc, y casi llevándolo hasta el poco césped que había en la salida.

Ya escucharía las voces de los comentaristas de todo el mundo. ¿Acaso era otra de las jugadas sucias de Haruka Tenoh? ¿Su maniobra merecía una sanción? Lo dudaba, era la primera curva, la primera vuelta, todo se valía.

Y para cuando estaban entrando a la cuarta curva, Haruka ya había logrado despegar, y poner un segundo a Leclerc de distancia.

"Excelente salida, Haruka. Bien defendido."

Japón era un lugar especial para el automovilismo. No solo era un punto histórico, si no, que era la casa del motor. Suzuka había sido construida por Honda. En Fuji se jugaba el campeonato de resistencia, y, sobre todo, el país del sol naciente, había tenido la dicha de coronar a más pilotos campeones del mundo.

En Japón, la gente no alentaba por un piloto o por una escudería, como sucedía en Europa. Ellos nunca habían tenido un Alonso, que los españoles defendían a capa y espada. No existía un Ferrari, que sería defendido hasta la muerte por cualquier Italiano.

Sus pilotos solían ser de bajo perfil, y que nunca aspiraban ni a una victoria. Hasta antes de Haruka, el mayor ídolo japonés era Satoru Nakajima, el compañero de Ayrton Senna. Y sus escuderías, terminaban en el olvido. Honda no servía más que como motorista, y Toyota había fracasado dos décadas atrás.

A Japón, le interesaba el deporte en general. Ellos querían ver espectáculo. Ellos no apoyaban a nadie, apoyaban la mera existencia del automovilismo.

Iba a más de trescientos kilómetros por hora. Tenía que revisar todo el tiempo sus retrovisores, el estado de los neumáticos, las vibraciones del carro, y asegurarse de no gastar gasolina de más en las primeras vueltas. Pero, Haruka quedaba asombrada cada vez que pasaba al lado de una grada. Las banderas japonesas ondeaban con intensidad, y la gente parecía gritar su apoyo. Incluso si eran como un punto fugaz, Haruka podía ver el rojo y el blanco en todo su esplendor.

Sería un honor total, ganar una carrera frente a ese público. Llenar de orgullo a su nación, ganando un premio de Fórmula 1 en casa. Ella también quería hacer eso.

"1.412 segundos con Leclerc, ¿Confirmas?"

—Entendido— Respondió por detrás de la radio, era un tiempo espectacular para la tercera vuelta.

"Bien, así que, no te preocupes, con calma."

Con aire limpio, sin posibilidades de que alguien atrás activara el DRS con ella, y empezando a gestionar neumáticos, Haruka era totalmente letal. Ya lo había demostrado en las diez carreras que había ganado con anterioridad, y pensaba hacer lo mismo.

Muchas veces había arrancado desde la segunda posición. En gran medida, había pasado a su rival en la primera vuelta, para no soltar esa primera posición más que cuando paraba a boxes. Muchas veces, había tenido que luchar por una treintena de vueltas por adelantar al primer puesto, esperando que la presión surtiera efecto, rezando por un accidente, o que sus paradas hicieran efecto.

Y en otras, le había tocado adelantar hasta lo inimaginable.

Quedar libre desde tan temprano era extraño, pero era una bendición. Era la primera vez en su vida, que podría jugar con las capacidades de su monoplaza, iba a descubrirlo nuevamente. Aunque todos sabían, que cuando un Porsche-Haas lograba terminar hasta arriba, no había nada que lo sacara de ahí. Se volvía un cohete.

—¿Crees que pueda tener una sanción por la salida?— Se atrevió a preguntar en la vuelta cinco, sin poderse sacar de la cabeza la arriesgada maniobra.

"Ferrari ya mandó una queja, sin embargo, lo consideramos poco probable."

—Pregunto por qué puedo ir un poco más rápido. Para intentar mantener el tiempo de la penalización.

"Entendido."

Eso quería decir que ya le avisarían si era necesario. No había terminado la vuelta cuando obtuvo su respuesta.

"Preferimos que gestiones los neumáticos. No queremos demasiadas paradas. Aunque ya sabemos que tendremos que hacer más de las esperadas hoy"

—Entendido.

El clima de Suzuka era muy diferente al del día anterior. Mientras que ayer, las nubes mantenían una temperatura ideal, el día de hoy no había una sola en el cielo.

Según habían planificado, y considerando la degradación de los neumáticos, la primera parada tendría que ser entre las vueltas diez y quince. Era un tiempo tan corto, que tendría que ser cuidado. Si Haruka podía alargarlo, sería mucho mejor. Eran las estrategias perfectas, cuando no tenías a nadie por delante.

Suzuka era de las pocas carreras existentes aún, donde la estrategia era fundamental para ganar. Incluso si tenías un cohete por carro. Y más en días, donde las gráficas ya vaticinaban más de cuatro paradas.

Habiendo grandes premios, en donde solo se hacía una.

—¿Cómo voy contra Leclerc y Verstappen?

"Girando dos décimas más rápido que ellos."

Haruka sonrió, todo le estaba saliendo a pedir de boca.

—Dios, este calor es infernal, agradezco que este lugar si tenga aire acondicionado, ¿Cómo crees que lo esté pasando Haruka adentro de esa cosa?

Michiru sonrió al ver que Mina, Setsuna y Rei al fin habían llegado al paddock. Evidentemente, con el permiso de Haruka, que había entendido cuando lo sugirió amablemente y después de muchos reclamos de Mina.

—No lo sé— Contestó Michiru, sin apenas despegar vista de las pantallas. Había una para cada piloto, y una en general para la carrera. Estaba en el paraíso— En la mañana era un suplicio entrar al garage, y ni siquiera estaba prendido el motor. No me quiero imaginar lo que se siente cuando tienes un motor de punta quemándose a tus espaldas.

Mina tuvo un escalofrío— Bueno, aunque sea, tiene un sistema de hidratación ahí adentro.

—¿Algo parecido a esto?— Rei tomó algo que parecía una bolsa llena de agua, junto con un tubo.

Todas las chicas palidecieron.

"¿Cómo ves el estado de los neumáticos? Verstappen ha hecho la primera parada."

—Creo que todo está bien, todavía pueden aguantar.

"Copiado. Intentaremos alargar la parada tres vueltas más con cada neumático. Si lo hacemos bien, pasaremos al plan E. Avisa si notas algo extraño."

La gestión de los neumáticos, era una de las cosas más difíciles de desarrollar entre los pilotos. El estilo de conducción era lo que lo definía. Un estilo de conducción pasivo, salvaguardaría las gomas, pero te alejaba de los adelantamientos y avanzar a toda velocidad. Un estilo de conducción agresivo, terminaría por destruir las gomas.

Haruka era el equilibrio perfecto entre ambos estilos. Nunca permitiría que unos neumáticos se enfriaran, pero tampoco permitiría que se quemaran en pocas vueltas. Si no hubiera desarrollado ese estilo, jamás le hubieran permitido subir a un monoplaza.

Era la dura realidad, tener que descubrir el fondo de sus habilidades porque el tren solo pasaba una vez. Y si no estaba a la altura desde antes de lo esperado, nunca tendría otra oportunidad.

No podía quejarse, gracias a eso era quien era ahora.

Cuando los neumáticos empezaban a verse más sucios, y el auto empezaba a vibrar, significaba que ese juego de llantas no duraría más tiempo.

—Empiezo a tener vibraciones en los neumáticos delanteros— Mencionó cuando empezaba a llegar a la vuelta doce.

"Entendido, aumenta la velocidad, da la vuelta rápida."

Era la señal, a la siguiente vuelta, pararía en Boxes. Llegaba el momento del primer cambio de neumáticos.

Aunque sea, al bajar un poco la velocidad, podría respirar un poco. El calor empezaba a ser abrazador, y los cincuenta grados dentro del coche se hacían notar. Era incluso peor, cuando recordaba el hecho de que los trajes de pilotos eran térmicos, y que el casco solo empeoraba la situación.

Pero, esas tres décimas que estaba ganando por no tener el peso extra del sistema de hidratación, le estaban dando la vida.

—¡Primera parada en boxes!— Michiru anunció, y todas las chicas se acercaron a la pantalla, preocupadas.

En esos momentos, a Rei no le importaba el desprecio que le tenía a Michiru. A Setsuna le importaba muy poco que Mina se estuviera subiendo prácticamente a su espalda, o que el espacio vital se volviera inexistente.

Cuando se dieron cuenta de que el sistema de hidratación no estaba con Haruka, Michiru corrió hacia los mecánicos, esperando que estos se lo dieran a la corredora. Ellos habían dicho que lo mencionarían en la primera parada de boxes.

Después de todo, los autos tenían que bajar la velocidad cuando llegaban a la línea de pits. Si no cumplías la velocidad permitida, entonces te atenías a sanciones. Podían ser económicas, como una penalización que costara tu carrera.

Vieron que Haruka volteaba ligeramente a la grada, y supusieron que las estaría buscando. Era apenas un ligero movimiento, porque no debía saltarse la parada.

Tal vez, uno de los trabajos más esenciales como equipo, eran las paradas en boxes. El piloto no debía adelantarse ni un metro más de lo estipulado, y los mecánicos debían ser eficientes. Ni una tuerca mal puesta, que los compuestos no estuvieran mezclados, y elegir el momento correcto de la entrada.

—¡No le dieron nada!— Exclamó Michiru, viendo que Haruka volvía a salir a la pista, igual con compuesto blando. Goma amarilla.

—2,2 segundos de parada. Espectaculares, el mejor tiempo de la temporada ¡Pero se va a morir por el calor!

Y si no se moría Haruka de una insolación, lo iba a hacer Mina de un ataque de nervios.

Y Michiru la acompañaría en la tumba.

"No estamos bien en ritmo, bajando tiempo. Estamos a dos segundos de distancia con Leclerc y Max, pero tienen mejor ritmo, ¿Cómo van esos neumáticos?"

—Ah, están bien, voy cómoda con el compuesto blando.

"Entendido."

—Si se acercan a DRS, avísenme.

Lo que parecía que iba a ser una carrera cómoda, dejo de serlo. Las paradas eran una locura, la distancia no era suficiente como para evitar el tráfico, y los compuestos tardaban en reaccionar con su punto máximo.

En esos momentos, todo estaba abierto para cualquiera. De dependiendo de cuantas paradas se hicieran, sería el ganador. Incluso, si era correcto, dejar que los compuestos llegaran al límite.

"Haruka, los compuestos blandos no durarán demasiado."

—¿Cuánto tiempo?

"Seis vueltas menos de lo esperado, el calor está empeorando. ¿Cómo te sientes?"

Haruka sintió un retortijón en el estómago al escuchar esa pregunta. Seguramente ya se habían dado cuenta de que no llevaba el sistema de hidratación.

¿Cómo se sentía? Se sentía como si estuviera a punto de morir. El sudor no le estaba ayudando en nada, y si pensaba las cosas, se daría cuenta de que empezaba a tener problemas para respirar con tranquilidad.

Todo era culpa de ese sistema de hidratación.

—Cómo que tengo ganas de empezar las vueltas rápidas. ¿Cuánto tiempo entre el segundo y yo?

"2,6 segundos con Leclerc y 5,6 con Verstappen."

—Entendido, ¿El plan E aún es posible?

"Es arriesgado. Creemos que la mayoría irán a cuatro paradas, y tal vez deberíamos hacer lo mismo."

—Iremos a tres. ¿En qué vuelta esperan la segunda parada con la estrategia?

"En la veintidós, vuelta veintidós. Pero irás perdiendo de seis a ocho milésimas por vuelta."

—Yo me encargo de eso. Asegúrate de que no brinque ninguna alerta de fiabilidad. Iré por los pianos.

Haruka presionó el acelerador, aumentando la velocidad. Si las últimas vueltas iban a ser un martirio, entonces se encargaría de que el sendero la fuera adaptando a esa tortura.

—¡Segunda parada en Pits!— Exclamó Setsuna.

Todas voltearon a ver la carrera, pero la ilusión ya no era la misma. Les había quedado claro que no le darían ni una gota de agua a Haruka en toda la carrera. Con la preocupación que todas tenían ante ese hecho, ninguna estaba disfrutando del primer lugar de Haruka.

Ni de que estaba haciendo una de las mejores carreras de su vida.

—¿Alguna expresión en Haruka?— Michiru había dejado de ver las pantallas, si algo le pasaba a Haruka, no quería verlo, se iba a morir, su presión se iba a ir hasta los cielos.

—Ninguna— Respondió Setsuna— Están haciendo la carrera como si nada.

—2,4 segundos de pit-stop. Va a ganar.

Mientras más goma había en la pista, mejor iba el monoplaza, y era mucho más rápida. Y gracias a eso, era mucho más fácil ocultar todo el cansancio que estaba haciendo estragos dentro de ella. Que, por cierto, podía seguir ignorando.

Ella podía controlar perfectamente que sus manos temblaran sin razón aparente. El calor no era nada, era una prueba de su mente. Había estado peor la situación, cuando una roca chocó con su mano en Rusia, en una intensa lluvia.

¿Su zona favorita actual de la pista? La poca sombra que daban las gradas. Benditas gradas.

Salir del tráfico para recuperar la primera posición no era demasiado difícil. Había tenido suerte, y su vuelta después de los boxes no le había costado un under-cut de Leclerc. A pesar de que, ahora, tenían una distancia preocupantemente corta, saliendo del tráfico de los doblados, volvería a liderar la carrera con comodidad.

Tragó saliva con dificultad, su boca estaba seca.

"Coche de seguridad, Haruka. Baja la velocidad, coche de seguridad"

—¿Qué pasó?— Preguntó y siguiendo la indicación de bajar la velocidad, acató.

"Norris y Ocon tuvieron un pequeño toque. Norris tuvo que retirarse."

—Entendido.

Durante los coches de seguridad, y los coches de seguridad virtuales, los pilotos estaban obligados a bajar la velocidad, hasta un punto llamado 'Delta'. Nadie podía adelantar al carro de seguridad, y este era quien indicaba el ritmo. Normalmente, los coches salían cuando un piloto tenía un accidente y no podía volver a pista. O que esta no fuera totalmente segura para correr.

Para ventaja, o desventaja de muchos, bajar la velocidad de todos los monoplazas, hacían que estos volvieran a estar pegados uno del otro. Las distancias que podías ganar con el esfuerzo de la carrera, terminaban en nada. Y ahora, Haruka volvía a tener a Leclerc mordiéndole los talones.

Cabe mencionar, que, si paras en pits mientras tienes un coche de seguridad, las paradas de boxes eran más cortas. Las paradas son cuatro o cinco segundos más rápidas.

Solo le quedó maldecir. De haber sabido que saldría un coche de seguridad, no hubiera parado dos vueltas antes. Podía vivir todavía con esos neumáticos, así se estuvieran desangrando.

—¿Crees que esto cambie las estrategias? ¿Piensas que ellos irán a por tres paradas?

Cuando Haruka mencionaba a ellos, se refería a los dos pilotos que tenía detrás.

"Consideramos que Mick puede pasar a Max en el relanzamiento. Red Bull está teniendo problemas con la degradación. Lo más seguro es que en Ferrari se arriesguen."

—Entendido.

Las dos vueltas, teniendo que ir detrás del coche de seguridad, le habían dado el espacio suficiente para respirar. Y olvidarse por completo del calor que sentía.

Ya estaba bien, se intentó mentir. Lista para dejar a Leclerc hasta el fondo de la parrilla.

Cuando notó que el coche de seguridad aumentaba la velocidad, Haruka y todos los pilotos, empezaron a calentar los neumáticos y los frenos. Una tarea especialmente difícil con los últimos, porque estos apenas y se usaban en Suzuka. Cosas de que sea una pista de curvas rápidas.

Por el retrovisor, Haruka podía notar a todos los carros, juntos como nunca antes. Todos desesperados por adelantar una posición.

Incluso, Leclerc casi se ponía llanta a llanta con ella. Pero tuvo que retroceder, porque sería ilegal.

Si había algo que Haruka odiaba, era tener que defender. No era una experta haciéndolo, y le costaba media vida. Pero no había otra opción. Definitivamente, no iba a ponerse a adelantar. Iba a valer su pole position.

El coche de seguridad cruzó la línea de boxes, las luces amarillas pasaron a ser verdes, y Haruka presionó el acelerador con toda la fuerza que su cuerpo le podía dar.

Para su sorpresa, nadie le siguió el ritmo. Todos habían sido conservadores, y nadie tuvo el valor de adelantar con movimientos arriesgados.

Soltó un suspiró, estaba a salvo. Ya solo tenía que sobrevivir a otras veinticinco vueltas.

Casi diez vueltas más tarde, su radio volvió a sonar.

"Haruka, vuelta treinta y dos. ¿Cómo ves los neumáticos? ¿Arriesgamos a tres paradas?"

—El coche de seguridad fue una maravilla. Los neumáticos se enfriaron y ahora tienen más vida, podemos aguantar perfectamente.

"Haruka, no suenas muy bien, ¿Está todo en orden?"

¿No se escuchaba bien? ¿A qué rayos se refería? La pista estaba un poco más borrosa que al inicio, pero eso era culpa del sudor y del calor. Lo único que importaba es que podía seguir manejando cuál máquina. Y que el auto estaba en perfectas condiciones.

—No siento nada extraño en el auto. Los neumáticos aún no tienen vibraciones, todo bien por aquí.

"Entendido."

—¡Tercera parada en Boxes! —Ahora era Rei quien anunciaba. Michiru había regresado a ver la carrera, pero tenía tantos nervios que era incapaz de hablar.

—¿En la vuelta cuarenta y dos? ¿Que acaso esos neumáticos eran de hierro?

Mina seguía sin ver la carrera, ella y Setsuna se estaban informando a base de las dos palabras que Rei o Michiru eran capaces de mencionar.

—Logró sostenerlos, está incluso a tres segundos del segundo clasificado. Todo se descontroló. Leclerc está sexto, y Verstappen está adelante de él.

—¿Sabes quien no va a sostenerse por más tiempo?— Michiru habló después de casi veinte minutos de silencio— Haruka. Si no le dan una gota de agua, ¿Por qué siempre tiene que hacer que Suzuka sea intranquila?

Era la carrera más demoniaca que alguna de las cuatro hubiera vivido.

Había una razón por la que todo el mundo había tomado los neumáticos amarillos, a pesar de que estos no vivirían por más de doce vueltas. Y eso era, porque nadie tenía idea de como funcionaría el compuesto duro.

Podía ser su mayor salvación y que aguantaran las once vueltas restantes, o que las gomas se destruyeran tan rápido, que todas las estrategias se arruinaran. Pero los compuestos blandos se habían terminado, y ya nadie tenía más opciones.

"5,4 segundos con Verstappen. Leclerc está atrasando la pelea con el segundo lugar. 10 vueltas restantes. Mantente así."

—Eh, entendido.

Haruka ya no se daba cuenta, pero su voz indicaba lo realmente mal que estaba. Apenas era capaz de articular palabra, y su cabeza le estaba reventando. Sin embargo, si el hormigueo de sus manos no empeoraba, estaría bien.

"Los doblados han dado ventaja. 7 segundos con el segundo clasificado. 7 vueltas restantes."

Por alguna razón, la voz de su mecánico sonaba bastante más lejana a lo que recordaba, pero le daba igual. Mientras el motor no tuviera ningún sonido extraño, ella podía soñar con la idea de estar en lo más alto del podio. Michiru estaría orgullosa de ella. Su país entero sentiría lo que era tener un piloto ganador.

Y volvería a tener oportunidades de ser campeona del mundo.

"5 vueltas, Haruka. Mantén el ritmo."

Ya ni siquiera era capaz de contestar. Solo quería seguir con lo que llevaba haciendo por casi dos horas. Iba a ser la persona más feliz del mundo, en el momento donde viera caer esa bandera a cuadros.

"Vas una décima más rápido que Verstappen en el último sector. Dos vueltas restantes."

Solo dos vueltas. Dos malditas vueltas, y esa victoria sería suya. Dos vueltas.

"Vuelta Final, Haruka. Vuelta Final"

Un minuto y medio la separaba de la victoria.

Cuando vio a las gradas levantarse, no pudo evitar sonreír. Y contuvo las lágrimas cuando vio la bandera a cuadros caer. Había ganado en Suzuka.

Vio a su gente alzando los brazos y gritando desde el muro, no necesitaban decirle que había ganado. Después podrían hablar del sistema térmico de la cabina.

—¡Aaaaah!— Gritó a la radio. Tal vez nadie la escuchaba, pero necesitaba hacerlo— ¡No puedo creerlo!— De hecho, se notaba como estaba llorando para ese momento— Michiru, si oyes esto, esto es tuyo, ¡Lo logré! ¡Vamos!

En su casa, frente a su gente. Haruka había ganado la carrera.

Les habían dejado subirse al muro de boxes cuando la carrera estaba por terminar. Aunque, decir que a todas, era exagerar. Mina y Michiru habían sido las elegidas para ir.

Todo el estrés, coraje o enojo que pudieran sentir, habían desaparecido en el momento dónde estaban a centímetros de la pista.

Cuando vieron a Haruka cruzar la línea de meta, Michiru y Mina no dudaron en abrazarse. La emoción de los mecánicos, subidos en las rejas del muro, que vitoreaban y chocaban las manos, les había contagiado.

A pesar de que los pilotos hubieran terminado la carrera, aún tenían que dar una vuelta más. Era la vuelta de entrada. Bajar la temperatura de los neumáticos, ir bajando la velocidad del motor lentamente, y confirmar que todo estuviera bien.

Después, se tenían que dejar los monoplazas en una parte indicada. Los tres ganadores del podio, tenían un lugar especial, y el resto se iban formando según la posición final.

Cuando Haruka estacionó su monoplaza al inicio del todo, sintió las luces de las cámaras de televisión sobre ellas.

Sonrió, era su momento de brillar. Era el momento de celebrar a lo grande, expresar todo lo que sentía. ¡Había ganado!

Pero, cuando intentó salir del monoplaza… No pudo hacerlo. Intentó volver a hacerlo, pero no tenía fuerzas. Fue entonces, cuando su adrenalina empezó a bajar, que todos los amagos de la deshidratación se hicieron presentes.

La debilidad que sentía era insoportable, y empezó a sentir mareos. En su mente, quedó claro que ya había hecho el ridículo frente a las cámaras de televisión.

—¡Haruka!— La rubia alcanzó a escuchar la voz de su novia, y sonrió dentro del casco.

—¡Mi amor!— Haruka respondió, sin quitarse el casco, necesitaba descansar un momento— ¿Qué te pareció?

—¡Eres una idiota! ¿Tienes una idea del estrés que nos hiciste pasar? Quítate eso y toma, los mecánicos dijeron que deberías acabarte la botella.

Michiru le pasó lo que parecía ser una botella de agua. Haruka no se quita el casto, pero si subió el vidrio de este, y tomó todo el contenido.

Era como si fuera el elixir de la vida.

—¿Me ayudas a salir de aquí?— Mencionó después de tomar media botella de un trago, ya estaba un poco mejor.

Michiru le extendió su brazo, y Haruka al fin pudo salir del monoplaza.

Las reglas de la FIA pocas veces tenían sentido. Algunas eran demasiado estrictas, arruinando la diversión. Pero, en ese momento, Haruka era la defensora número uno del reglamento.

Este la había salvado de lo que pudo ser un reclamo eterno. Empezando, porque, cuando se quitó el casco, se hizo más que evidente el estado en que estaba.

Mientras Michiru le ayudaba a llegar hasta el garage, Mina había aparecido con más botellas de agua, y electrolitos. Esta le estaba diciendo hasta de que se iba a morir, solo por el estrés que las hizo pasar durante dos horas.

Y recordándole que era un golpe de suerte que no se hubiera desmayado a mitad de la carrera. Lo que hubiera provocado un accidente, y quién sabe cuántas cosas más.

A pesar de las alegrías y los abrazos con sus mecánicos, como era la costumbre, ellos también reclamaron su irresponsabilidad. A pesar de que no era el primero, y seguramente no sería el último piloto en hacer esa tontería, en una pista con calores extremos, eso no evitaba que se estuvieran asustados por ella.

Y antes de que Setsuna y Rei pudieran llegar a reclamarle, uno de los comisionados de la FIA llegó para recordar que debía ir a dar una entrevista, y que la ceremonia del podio no se podía postergar.

Aun ante las quejas de medio mundo, Haruka se fue con una sonrisa. Era claro que todavía no estaba bien, pero ya podía caminar sola, y soportar la ceremonia.

Además, no quería perdérsela, era su momento de gloria. Caminó hasta la entrada al podio, cumplió con el requisito de pesarse, y sonrió al ver a Leclerc y Verstappen ahí, ya la estaban esperando.

Los tres contendientes al título, reunidos en una sola sala.

—Es lindo ganar en casa, ¿No?— Leclerc le saludó— Recuerdo cuando gané en Mónaco al fin, era como ser el rey del mundo.

—Un milagro que hayas ganado esa carrera, casi tanto como hoy aquí.

—Por favor, nos apabullaste a ambos— Le reclamó Verstappen— No tuvimos oportunidad.

—Eso les pasa por no ir al límite.

Los tres rieron. En realidad, no había odio, deseos de venganza ni rencillas entre ellos. Eran grandes amigos, que, incluso siendo rivales, sabían respetarse uno con el otro.

Tomaron las gorras de Pirelli, obligados a usarlas por patrocinadores, y caminaron hasta el podio, donde ya los esperaba la música y la champaña.

Finalmente, Haruka se subió en lo más alto del podio. Agitando las manos, y saludando a todo un país expectante, sonrió. Mientras sonaban los himnos en honor a la escudería, y a ella, no pudo evitar sentirse satisfecha.

Michiru estaba ahí, cantando a lado de todos los mecánicos, que coreaban su nombre. Japón estaba ahí, cantando su himno con orgullo. Haruka había ganado, y solo por eso, ya no le importaba todo el sufrimiento que había tenido que pasar para llegar a ese momento. Porque, definitivamente, valía la pena.

Haruka había demostrado lo que era ir al límite, y no tener miedo de arriesgar lo que sea, por ganar una carrera.

¿Han oido la radio de Ayrton Senna el día que ganó en Interlagos? Es algo por el estilo lo que sintió Haruka, solo que no me salió representar esa escena. Pueden buscarla ¡Pero les prohibo leer la historia de Senna!

¡Dato curioso! Volví a verme un par de Carreras de Schumi, y pensé lo genial que hubiera sido, que Haruka corriera en su época. Suponiendo cuantos campeonatos hubiera ganado ella, y si Schumi hubiera mantenido sus 7 WDC. Además, hacerla en el pasado y no en el futuro, me hubiera quedado más como era mi idea original y más una Michiru como a mí me hubiera gustado escribirla.

Eso sí, hubiera sido una tortura mental de investigación. Lo absurdo que han cambiado los sistemas de puntos y de equipos de 1992 para acá... Ay dios santo. Pero, ¡Oye! Hubieramos tenido a Haruka conociendo a Senna (Hay una buena razón por la que no les digo quien es aún, ¡Lo juro!), Schumi, Hakkinen, etc. O bueno, puede que a Senna no. Mis ideas iban a que Haruka entrara con Benetton a la F1 en el 96, cuando Schumi se va a Ferrari. Y que luego se uniera a él en el 2000, en lugar de Barrichello... Y claro, ella sería aún muy joven, fijo terminaría su carrera por ahí de 2014... Algún día hare una readaptación de este Fic en los 90's. O les dejo la idea a ustedes.