Tenía todas las intenciones de actualizar ayer. No es mi culpa, no tener resistencia física, que me obligaran a jugar 80 MINUTOS de puro futbol, y no haberme recuperado aún. Tampoco, que tuviera que llevar a mi hermana a su evento de Halloween, ni nada por el estilo.

¡Pero oye! Ya llevo la mitad de Suzuka, y ya empecé a escribir México. Traigo la inspiración a tope por… Cosas que ustedes aún no pueden saber. NO creo que VOLVERÁN a pasar. Ya regresan las actualizaciones a la semana,

Su nueva vida empezó en aquel vuelo. Había sido tan rápido y a la vez tan lento, que apenas podía entenderlo.

Recordaba con claridad la despedida con sus amigas. Era como si fuera una cámara lenta. Haruka parecía estar discutiendo de nuevo con Rei, sin embargo, ni siquiera podía preguntarse de qué tanto hablan, Setsuna captaba toda su atención.

La chica de piel morena parecía estar al borde de las lágrimas. Al final de cuentas, Setsuna y ella eran amigas desde mucho antes de que todo empezara. Ella era quien la había visto en sus peores épocas, y ahora la veía salir adelante. Michiru podía recordar qué le dijo estar orgullosa.

Ella también estaba orgullosa de sí misma.

Cuando llegó el turno de Mina, esta le dio el abrazo más fuerte que había sentido de una amiga.

Recordaba lo sorprendida que había quedado ante esa acción. No conocía a Mina de tanto tiempo como a Setsuna, e incluso era un poco más joven que la misma Haruka. Pero habían formado una relación tan linda, que era como si fueran amigas de toda la vida.

Incluso entre bromas y risas, Mina le había dejado en claro lo mucho que la iba a extrañar. Además de mencionar que sería triste volver a ver las carreras sola, le dijo que no tendría que preocuparse por Darien, ella se encargaría personalmente de todos los líos legales. Era momento de que fuera feliz.

Y ella quería seguir siendo muy feliz.

Pero, cuando por fin se subió al avión, y cuando este despegó… Entonces por fin noto que había abandonado su antigua vida, para siempre, al fin.

Claro, ella había viajado en avión antes, miles de veces, para ser honesta. Pero jamás había salido del país. Darien no era muy fanático de viajar acompañado, y sus padres viajaban solo en negocios. Cuando vio que el avión se alejaba de lo que presumía ser la isla Japonesa, era como si estuviera en una utopía.

Ver el mundo desde tan alto… era asombroso.

—Impresionante, ¿No?— Mencionó Haruka a sus espaldas, dándole un beso en su hombro— Nos espera todo el mar de China durante las próximas cuatro horas.

Michiru sonrió— Eso es muy lindo, sabiendo que estás a mi lado.

Michiru dejó de ver por la ventana, para darle un beso en los labios a su amada. La adoraba, la amaba por llevarla en ese viaje tan espectacular. Por convencerla de iniciar una nueva vida.

—Yo debería ser quien dice eso— Dijo Haruka— No tienes idea de cuanto amor que estés aquí, que vengas conmigo, eso me hace muy feliz.

Estando las dos juntas, las cuatro horas de viaje se hicieron segundos. Antes de que se dieran cuenta, ya estaban sobrevolando la Gran China. Y Hong Kong, que a pesar de su corta extensión, dejaba en claro que era una gran ciudad. Llena de rascacielos, que ahora estaban a sus pies. Era hermoso.

Y, como era de esperarse, el aeropuerto era igual de espectacular.

—Sería fantástico quedarse una noche en este lugar— Mencionó Michiru, mientras disfrutaban de la comida rápida del aeropuerto— Se ve que afuera es hermoso. Lástima que no podemos salir por migración.

—Habrá un Gran Premio de China este año, vendremos de nuevo, te lo prometo— Respondió, mientras se enternecía de ver a Michiru tan maravillada de ese nuevo mundo que iba a conocer— Debemos irnos, no queremos perder el vuelo, serán casi veinticuatro horas en aviones, y creeme que después de ello, no quieres hacer nada más que llegar a Baréin.

Michiru no protestó, estaba de acuerdo. Solo llevaban las primeras cuatro horas de viaje, y las dos de la escala, pero ya estaba agotada.

Michiru estaba maravillada cuando volvió a ver por la ventana. Todavía más, cuando noto la ruta de vuelo por la pantalla. Iban a cruzar toda Asia y Europa hasta el Reino Unido.

Estaban pasando por encima de todo el mundo, y eso era asombroso.

Pero, cuando quiso que Haruka admirara el paisaje junto con ella… Esta parecía estarse preparando para dormir. Y por lo visto, todos en el avión estaban haciendo lo mismo.

—¿Qué haces?— Se atrevió a preguntar.

—Me preparó para dormir— Respondió Haruka, y Michiru arqueó una ceja. Apenas eran las cinco de la tarde— No estamos en el mismo horario… O no lo vamos a estar. Sé que el paisaje es hermoso, pero es más lindo no sufrir de Jet Lag.

Michiru suspiró. Otra vez tenía razón— Supongo que es cierto.

Haruka sonrió, Michiru cerró la ventana y el avión se quedó completamente a oscuras. Después, la rubia le entregó un antifaz— Anda, duerme un rato, tengo una alarma para cuando sea una hora decente en medio oriente.

Michiru aceptó, se lo puso, y cerró los ojos. Pensó que dormir sería una tarea imposible, sin embargo, antes de que se pudiera dar cuenta, se había quedado dormida.

Solo despertó cinco horas después, cuando Haruka la llamó. Estaban pasando por encima de los Alpes Suizos.

El aeropuerto de Londres era totalmente diferente al aeropuerto Chino. La mejor palabra para describirlo era 'lujo'. Y Michiru no sabía si era por el cansancio y el malestar general, pero no le gustaba el Reino Unido. Al igual que en China, no habían salido del aeropuerto para evitar la migración. Sin embargo, el pésimo clima y tanta gente en espacios cerrados, la estaba poniendo de pésimo humor.

Además, estaba agotada en su totalidad. Casi un día entero dentro de los aviones y todavía le faltaban más de seis horas.

Subieron a los típicos y monopolizados aviones provenientes del medio oriente, y disfrutaron del vuelo por Europa. Ahora querían dormir, pero no podían hacerlo. Aunque, el vuelo era mucho más soportable, cuando veías a París a tus pies.

Baréin era un país bastante pequeño y desconocido en comparación con sus vecinos. Sin duda, era desmerecido su desconocimiento. Baréin no tenía nada que envidiar a países como Catar o Arabia Saudita.

Durante el vuelo, y llegando al aeropuerto, habían coincidido con un par de pilotos más. Entre ellos a Charles Leclerc, un piloto monegasco que corría por última temporada para Ferrari. El chico era la calificación perfecta de la amabilidad y la cordialidad. Michiru había notado que Haruka y Charles se guardaban un enorme respeto y admiración. Eran amigos, pero era una relación muy diferente a la que tenía con Mick.

También conoció a George Russell. El nuevo piloto Británico de McLaren. Otro gran amigo de su novia.

Sin embargo, nunca se sintió tan feliz y contenta, como cuando llegó el momento de recostarse en la suave y cómoda cama del hotel. No más asientos de avión.

—¿Qué hora es en Japón?— Michiru preguntó por curiosidad. Estaba exhausta.

—Eh…— Haruka tomó su celular y empezó a hacer cuentas— Casi como las cuatro de la tarde, ¿Por qué?

—Porque creo que es la primera vez en mi vida que tomaré una siesta. Una larga y tendida siesta.

Haruka soltó una carcajada ante ese comentario— Creo que tengo una mejor idea.

—¿Qué podría ser mejor que dormir en este momento?

—Bueno, no sé tú, pero yo estoy asqueada ante la idea de que no me he bañado en casi un día, y que estamos en un país donde el calor es infernal… Además, hay un Jacuzzi en el cuarto.

Michiru sonrió, no necesitaba decirle nada más.

—Suena interesante.

Michiru sabía que todo el gran circo, en gran parte, estaba manejado por una empresa que solo velaba por cuanto dinero podía ganar. Era esa la razón por la que habían duplicado las carreras en quince años, y que diez se jugaran entre Arabia Saudita y Estados Unidos.

Y por eso le resultaba tan inverosímil que un lugar como Baréin, en plena primavera, fuera un buen lugar para hacer pretemporada. Y mucho menos empezar el campeonato.

—¿Qué pasó con Barcelona? Estoy segura de que no era tan caluroso como aquí— Se preguntaba Michiru, buscando desesperadamente un poco más de Aire Acondicionado. Pero tenía una fuerte competencia.

Todos los invitados especiales de los pilotos. Que estaban bastante ocupados en conseguir un poco de calor.

—Cuando sea la noche, como pasa en clasificación y carrera, estará un poco más tranquilo. Pensaron que era demasiado costoso hacer dos pretemporadas, y el circuito de Barcelona no pagaba lo suficiente como para convencer de seguir haciendo pretemporada allá.

Michiru rodó los ojos. Era una tontería.

—Eso es absurdo.

—Ni que lo digas— A pesar de todo, la chica de cabello castaño le entregó una bebida congelada— Ayuda con el calor, soy Charlotte Siné, esposa de Charles Leclerc, a propósito.

Michiru le devolvió el saludo, y una sonrisa, aceptando la bebida— Michiru Kaioh, novia de Haruka, un placer.

Charlotte sonrió— Es bueno, por fin verte en estos rumbos, Charles dice que Haruka soló piensa en ti. Todos nos moríamos por conocerte.

No era primera persona que le decía eso a Michiru, y tenía la ligera sospecha de que no sería la última, lo que la hacía sonrojar. ¿En serio Haruka hablaba tantas veces de ella?

—Al fin me logró convencer para venir con ella.

—Me alegra— Tras unos minutos de silencio, y que ambas siguieran viendo las pruebas, Charlotte volvió a hablar— Este año Porsche está muy fuerte, ¿No? Están superando los tiempos de todos, y dudo que ese motor esté dando el total de su capacidad.

Michiru asintió, era lindo tener a Haruka de líder general— Supongo que sí, pero no puedo darte ningún secreto, Haruka y yo no hablamos mucho de trabajo.

La morena rio— Puedo imaginarlo. Tampoco lo hago con Charles, el tiempo es poco y hay que aprovecharlo. Además, no me interesa, este año Ferrari no está, pero nosotros ya tenemos el cambio.

—¿Cambio?— Michiru volteó a verla, extrañada. ¿Era acaso lo de la salida de Leclerc de Ferrari?

Era todavía más increíble la sorpresa de Charlotte— Pensé que ya todos lo sabían… tal vez es mejor guardar silencio, aunque sea aquí. Las paredes siempre tienen oídos.

A Michiru le picaba la curiosidad por saber que escondían Charlotte y Leclerc, pero tampoco era de buena educación indagar de más. —Supongo que nos estaremos viendo, ¿No?

Charlotte asintió— Yo suelo quedarme en Mónaco, no viajo tanto con Charles. Menos ahora, que estamos formando una familia. Pero ten por seguro que nos veremos en los premios de Europa.

Michiru le sonrió, era lindo empezar a tener conocidos.

Cuando Audi, Andretti y Porsche entraron a la Fórmula 1, la gente tenía sus dudas.

Principalmente, porque los tres habían comprado acciones en equipos ya establecidos. Sauber, Aston Martin y Haas, respectivamente.

Ninguno tenía un camino fácil para sus ambiciosos objetivos. Sauber estaba sumido en una crisis, después de que Alfa Romeo los dejara de patrocinar, y Ferrari les abandonara, al no motorizarlos. Aston Martin era un desastre lleno de nepotismo, y bastantes proyectos fallidos tras enormes inversiones.

Y Haas… Haas nunca había tenido oportunidades de nada, siendo un equipo estadounidense y sin dinero. Sin duda, todos pensaron que era una pésima idea cuando se anunció que Porsche entraría de su mano. Era como empezar de cero.

A pesar de todo, de los tres proyectos, era Porsche quien estaba más avanzado. Habían arrasado en la pretemporada, y todos sabían que las escuderías no demostraban su verdadero potencial ahí. A menos que estuvieras necesitado de patrocinadores.

Y gracias a Haruka, y la entrada de Porsche, esas ya no eran preocupaciones del equipo.

Con el paso de los días, las cosas tampoco cambiaron demasiado. Aunque, el exceso de confianza les había jugado una mala pasada, y Verstappen había robado la pole. Aun así, era un contundente 2-3.

Aunque claro, era una lástima que Mick no era más el compañero de Haruka. Felipe Drugovich era el nuevo en el equipo. Solo esperaba que fuera capaz de mantener a Sainz detrás, mientras Haruka adelantaba.

Y, por mucho que lo hubiera evitado, Michiru no pudo seguir escondiéndose de las cámaras de televisión. Haruka había insistido en qué ella debía estar en el pit-lane junto con sus mecánicos, y la estrategia de presentarla ante todos ellos había funcionado. Porque ellos también metieron presión para que estuviera a su lado.

Así que estaba ahí, hasta el fondo del garaje, con unos audífonos puestos y el jefe de carreras a su lado, admirando un montón de cámaras y datos, que auguraban un buen ritmo de carrera. Obtener la primera victoria de la temporada no debería ser difícil.

Efectivamente, no lo fue. Haruka había pasado al Red Bull en cuestión de dos curvas. Tampoco fue muy difícil cumplir el objetivo de ponerse a un segundo de distancia en tres vueltas, antes de que se activara el DRS. Porsche-Haas estaba volando en la pista.

Pero, como ha sucedido en años anteriores, cambiar una plantilla de pilotos no suele ser muy beneficioso. Para el equipo, era muy sencillo el asunto, Haruka era el piloto número 1 del equipo, y Drugovich el segundo. Pero, para el brasileño, las cosas no eran tan claras. Era un poco feo tener definidos los asientos desde la primera carrera de la temporada, pero es que no había duda, no de momento. Haruka era mucho mejor.

Desobedeciendo las órdenes del equipo de ir formando distancia entre ambos, Drugovich se había acercado a una distancia relativamente corta de Haruka.

—Felipe, alejate de la zona DRS de Haruka.

—¿DRS?— Michiru se atrevió a preguntar. Estaba viendo los números, y sabía que era malo que Drugovich se pusiera a menos de un segundo, porque los pilotos siempre iban más rápido tras esa distancia, pero no entendía el porqué.

—Sistema de Reducción de Arrastre— Le contestó uno de los mecánicos, porque el jefe de carrera estaba muy ocupado, peleando con un Drugovich que claramente no hacía caso.— Se implementó en 2011 para que los autos vayan un poco más rápido en rectas, y se pueda adelantar, abre el alerón trasero. Alonso hubiera matado por tener DRS en 2010, con eso pasaba a Petrov y ganaba el campeonato. Pero solo se puede activar cuando estás a menos de un segundo de distancia.

Michiru asintió— ¿Por qué es tan Malo que Drugovich lo tenga?

—Por esto— El mecánico le señaló la pantalla donde estaba la carrera. Con DRS abierto, Drugovich se acercaba a una distancia escandalosa a Haruka, estaba por pasarla y… Haruka hacía una excelente maniobra defensiva, evitándole el paso— No van a ir con todo, porque lo peor que puedes hacer es que tus dos pilotos choquen, Haruka no le va a ceder su posición a Felipe sin importar las formas, y Drugovich no va a rendirse. Es cuestión de dos o tres vueltas, para que Max se una a la pelea. Solo se están haciendo perder tiempo.

Y como si el mecánico fuera vidente, aunque era algo fácil de adivinar, fue cosa de unas vueltas para la tragedia. Red Bull se puso a DRS con Drugovich, pasándolo sin mayores dificultades. Y gracias al desgaste de los neumáticos tras la larga defensa, y la poca distancia que había entre coches, también habían pasado a Haruka.

Haruka, ¿Qué opinas del plan C?— Michiru escuchó por los audífonos. Era la voz de otro mecánico que estaba en la parte de afuera — Es posible hacer un undercut a Red Bull.

Su corazón dio un brinco cuando escucho la voz de Haruka estando de acuerdo.

—Vamos a hacer un cambio en la estrategia. Pararemos una vuelta antes que Verstappen, para superarlo cuando esté en pits— Explicó el mecánico, poniéndose de pie— La dejo, la parada será en cualquier momento y yo soy quien se encarga de cambiar las llantas.

Al final, ese cambio de estrategia fue todo un éxito. Aunque sea, para Haruka lo fue. Una estrategia que había usado para ponerse por arriba de Verstappen, le había ayudado hasta terminar dos segundos arriba de Verstappen. Era cierto eso que decían, de que Baréin siempre favorece a quien va con duros.

Mientras, el pobre de Drugovich había quedado relegado al cuarto puesto, era la venganza del destino por desobedecer las órdenes de equipo. El posible 1-2 de la carrera se había esfumado.

Y después de una primera parte de carrera más que complicada, Haruka al fin pudo descansar tranquila en punta, por una cantidad enorme de vueltas. Siendo la justa vencedora, de la primera carrera de la temporada.

Sin duda, ese era un futuro más que prometedor. Demostraba todo lo que querían hacer esta temporada. Un campeonato que parecía más que posible. Con un equipo que nunca aspiró a nada.

Cuando las cámaras de televisión se apagaron, y los procedimientos del podio obligatorios terminaron, Haruka corrió a buscar a Michiru, que estaba entre sus mecánicos. Había cantado orgullosa el himno Japonés, y grito con los ensordecedores mecánicos ante el himno estadounidense.

La sonrisa de Haruka, ese brillo tan característico en sus ojos, sus brazos expandiéndose, demostrando sin miedos todo lo que sentía. Michiru sabía perfectamente sus intenciones.

—Ni pienses que te voy a besar cuando estas toda pegosteosa por la Champaña— Reclamó Michiru, aunque era mentira, ella también estaba bañada en la bebida, era costumbre llenar también a los mecánicos bajo el podio.

Como era de esperarse, Haruka le hizo caso omiso. La tomo entre sus brazos, al punto de incluso cargarla. Ambas rieron, era un momento de felicidad absoluta.

—¡Gané!— Haruka gritó, y Michiru solo pudo asentir. Estaba al borde de las lágrimas de la felicidad— ¡La primera carrera es mía!

Ambas se fundieron en un cálido beso, que estaba plagado de toda esa emoción y alegría que las llenaba. Era hermoso, porque ya no había nadie en los pits más que ellas, pero las luces que hacían de la Fórmula 1 el espectáculo seguían, como si solo fueran para ellas dos.

¿Lo recuerdas, Haruka?

—¿Cuál es la siguiente carrera?— Preguntó Michiru a la mañana siguiente, mientras bajaban a desayunar.

—Jeddah, en Arabia Saudita, dentro de tres días. Está bastante cerca de aquí— Respondió la rubia— Pero antes, quiero ir a celebrar mi triunfo.

Michiru arqueó una ceja— ¿Ah sí? ¿Y a dónde quieres ir? Estuve investigando, y por aquí hay un par de mezquitas y museos. Creo que serían más que interesantes…

No completo su frase, no después de escuchar a Haruka bostezar.

—¿Museos? Eso es muy aburrido— Reclamó.

Y Michiru puso los ojos en blanco. A ella le fascinaban los museos— ¿Demasiado anticuado para ti? ¿Acaso los que disfrutamos de un buen día en el museo somos demasiado grandes y aburridos?

—No dije eso— Reclamó con seguridad, preocupada de que Michiru se hubiera sentido ofendida. Pero esta le sonrió, no hablaba en serio— Aunque, Charles y su esposa van a ir un día a Dubai y se me ocurrió que… podríamos acompañarlos.

—¿Charlotte y Leclerc se van a Dubai?

—¿Conoces a la mujer de Charles?— Haruka parecía extrañada.

Michiru se encogió de hombros— La conocí en las pruebas de pretemporada, no hablamos mucho, pero es muy amable.

Haruka asintió— Bueno, estamos en medio Oriente, todo queda relativamente cerca, ¿Qué dices?

—Estaré más que fascinada de conocer Dubai.

Cuando Michiru aceptó conocer Dubai, no se refería como tal a lo que estaba viviendo. Vamos, ella sabía que Dubai era una ciudad de lujos, pero no sabía que era de aventuras extremas.

—Dubai es un lugar maravilloso para hacer paracaidismo, ¿Segura que no quieres venir conmigo?

—He vivido el doble que tú, como para saber que no quiero morir tras caer de un avión a la nada— Francamente, Michiru estaba aterrada, de las locas ideas que había tenido Haruka, al lado de Leclerc.

—Nadie se va a morir— Re debatió Leclerc, que también estaba tranquilizando a su preocupada esposa— Todos estaremos bien.

—Charles, Haruka. Por favor, creo que las dos estamos de acuerdo en que es demasiado peligroso. Charles, ¡Tienes una hija!

Ni Charles, ni Haruka hicieron caso. La adrenalina y la emoción eran mucho más fuertes que ellos.

¡Leclerc tenía una familia! ¿Cómo se podían arriesgar a todas esas cosas? Esquiar en el desierto, correr en todos terrenos por dunas, paracaidismo. El milagro era que no hubiera sufrido un infarto para este punto.

Pero Haruka desestimó todas sus opiniones. No era la primera vez que hacía paracaidismo, ya conocía los procedimientos, no le iba a pasar nada malo.

Haruka le dio un beso en la frente a Michiru, antes de sonreírle, e ir a caminar al lado de Leclerc, rumbo al helicóptero que los llevaría hasta los cielos.

—Quédense aquí, estaremos bien. Ustedes se lo pierden.

Honestamente, Michiru dormiría muy tranquila, sabiendo que se perdió esa experiencia.

Sí, era muy bonito el paisaje desde el cielo. Y si, se veía espectacular como Haruka y Leclerc estaban por los aires, balanceándose de un lado a otro. ¡Y sí! Ella había sentido mucho alivio, cuando Haruka la saludo desde lo alto de un edificio, demostrándole que no había pasado nada.

Pero, cuando el dueño del edificio les pidió que se fueran de su propiedad privada, y Haruka había preferido volver a alzar vuelo en el paracaídas para caer en las playas artificiales de Dubai, en lugar de bajar por el elevador. Michiru pensó que no hubiera sido tan mala idea, dejar que Haruka tomara la opción de la Superliga Japonesa.

No dije ninguna mentira. No creo que Baréin esté tan lejos de Qatar y Arabia Saudita. Incluso en su falta de derechos humanos.

Les iré contando en que carrera me baso en cada capítulo. Es una pena que apenas se me ocurriera, que debí grabar mis carreras en el F1 Manager. Porque esta, fue la primera carrera que corrí con Ferrari y empezó mi lucha constante contra Sainz.

Nada personal contra Felipe Drugovich, solo tuve que darle a una ruleta metiendo pilotos que probablemente estén en la F1 del futuro, y salió él. Todas las historias necesitan un villano.