NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Los personajes son creación exclusiva de Kentaro Miura
Escrito en tercera persona
Aunque en principio la idea es que esté más enfocado en Griffith y Casca como pareja, también hay algunos sutiles guiños a Casca y sus sentimientos hacia Guts...
Si habéis leído / visto Berserk, esto es un total What If con Griffith y Casca n_nU
FanFic Berserk
Lo que podría haber sido...
-Griffith. -Una voz femenina se oye. -Griffith - Insiste, hasta que el hombre joven parece reaccionar a dicho nombre. Sus ondulados cabellos nuevamente largos y de un rubio tan pálido que bien podría ser considerado blanco puro.
Sus ojos se abren aún si es poco a poco y ante él una muchacha está moviéndose hacia la ventana, la misma que continua hablándole. Su tez distinguiblemente oscura en contraste con la del varón, sentado en una sencilla silla de madera.
-Es hora de comer. -Indica, su voz agradable. -¡Oh! ¿Estabas durmiendo..? -Pregunta aún si sabe que Griffith no va a responderle, no verbalmente. Carece de lengua desde lo que parece ya un largo tiempo, casi un mal sueño. Los labios de Casca se curvan formando una sonrisa comprensiva. Mientras hablaba, sus manos se encargan de abrir la ventana. Una vez logrado, una fresca brisa invade el espacio, acariciando algunos cabellos de ambos individuos. -Lo siento, sólo quería que entrara algo de aire. -La morena concluye, apartándose de la ventana siendo seguida por los claros ojos de Griffith.
A pocos centímetros de la mesa, Casca se detiene, dándose cuenta de la constante mirada en ella del albino. Frente a frente. Extrañada le cuestiona, algo bromista:
-¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? -
Pero pronto sus rasgos faciales regresan a su habitual estado. Quizás, mostrando un poco de nostalgia al agregar.
-Mientras dormías... ¿Soñaste con el pasado? -
Causando que la cabeza de Griffith descendiera hasta el instante que la morena se refirió a las personas que habían formado parte de la Banda del Halcón, la banda que él con tanto orgullo había liderado, siendo ella perteneciente. Y con la cual había llegado mucho más lejos de lo que cualquiera de sus componente hubiesen podido alcanzar por sí mismos. Todo aquello, ya parte del pasado, justo como Casca había dicho.
- Últimamente tus compañeros no han venido a verte... -Suspiró prolongadamente, en su mente sus rostros animados dibujándose. -Me pregunto cómo estarán cada uno de ellos... -Sí, incluido el fortachón de Guts, inconsciente de la espinita clavada que había dejado en Griffith. Al igual que ella, el único de entre todos sus hombres en haberse ganado más que su confianza. -Me pregunto si aquel hombre... Continua esgrimiendo su gran espada... -Pero era alguien que la joven mujer era incapaz de omitir.
El rubio se puso tenso, sus manos sobre la manta que cubría sus quietas piernas por debajo de la mesa. El espadachín siempre envestido por oscuros ropajes no sólo había traído el triunfo con su llegada sino también la derrota con su partida, por consecuente el abandono de la banda, el abandono la propia encarnación del Halcón blanco al que el nombre eludía, impasible ante su derrumbe sobre la fría y blanda nieve.
-Honestamente recordando aquellos tiempos parece como si algo o todo hubiese sido un sueño... -Reconoció ella misma, habiéndose habituado mejor de lo que ella misma había creído a ocupar el rol de ama de casa. Dejando sus prendas de hombre y piezas de armadura atrás para portar sencillos vestidos, pañuelos un nudo que taparan sus hombros, y delantales. Dejando su cabello azabache crecer, atado en una coleta. -Ese chico necesita un buen cuento. -Dirigió rápidamente su atención al originador de los gritos que se oían a lo lejos.
Desde la ventana, se aprecia a un chiquillo corriendo y gritando con un palo en la mano y un animal dando vueltas. Éste aceptado como hijo por Griffith al haber nacido del vientre de Casca. Si existe algo más concerniente, Griffith aún sospechándolo, nunca ha dado muestras de querer confirmarlo.
Con la autoridad que sólo una madre posee, Casca eleva su voz, con el fin de hacerse oír entre la corta distancia y los sonoros ladridos que el pobre Pippin, mascota y principal fuente de diversión del niño. Mano colocada sobre uno de los lados de su cintura.
-¡Hey, Guts! Deja en paz a Pippin y lávate las manos antes de comer. -
A lo lejos se oye la aguda voz del chico replicando igualmente enérgico:
-¡Sí mamá! -
Ahora sí, Casca toma su asiento para pacientemente dar de comer al hombre rubio. Cogiendo una cuchara de madera que cargar del grumoso alimento en cuyo interior también se encuentran trozos de otros alimentos como carne y algunas piezas de verdura que le dan más sabor y consistencia.
-Tantas cosas diferentes, bonitos recuerdos pero ahora tengo un desafío nuevo de vida contigo y con el niño. -Comparte con Griffith, dándole un afectuoso beso en su mejilla. -Nuestras vidas son diferentes... -
Pero tampoco hay nada de malo en eso, Griffith se auto-convence. Así día tras día. Casca está con él y aunque es plenamente consciente de cuan egoísta sonaría en voz alta, es la única satisfacción que se permite. Forzado a abandonar su obsesivo sueño de grandeza y poder...
MARYXULA
