Nota: Spoilers del manga hasta el cap 139, así que proceder con precaución por favor. Shingeki no Kyojin no me pertenece.

Armin observaba desde la ventana de la pequeña cabaña como Mikasa recolectaba los tomates de la huerta que tenía en su patio trasero.

Había un clima templado, de esos en los que el calor del verano era cálido y disfrutable. Perfecto para pasar bajo la sombra de un árbol, o cerca de un arroyo escuchando el agua correr. Había olvidado la satisfacción de realizar cosas cotidianas en medio del ajetreo constante, las juntas políticas y reuniones de media noche, no recordaba la última vez que tuvo un día para hacer limpieza o simplemente descansar. Ni siquiera tenía un lugar al cual podía volver y llamar hogar.

La puerta se abrió dejando entrar a una Mikasa con una canasta con los tomates recién cortados y otras verduras propias de la época.

"Creo que esto será suficiente para la cena..." Armin tomó la canasta para colocarla en el fregadero, como había observado temprano, ella lavaba las verduras dejándolas en agua por media hora y poniendole un desinfectante. Gracias a los avances que la Isla había podido desarrollar, y a la Reina Historia, ahora Mikasa en su pequeña cabana en medio de la nada tenía agua potable y electricidad.

Apenas habían llegado el día anterior, y en medio de reuniones, protocolos y tensiones, Armin finalmente había llegado de madrugada a Shinganshina para verla. Si algo le agradecía a Historia, es que, a pesar de todo lo sucedido en esa pequeña ciudad, el nivel militar se había reducido. En una de las cartas de Mikasa, ella les narraba que muchos creían que era un lugar maldito, y por el tono de su escrito, era probable que también pensara lo mismo.

El resto de la Alianza, o como los llamaban en el exterior, los embajadores, aún se encontraban en la ciudad del puerto junto con la reina y el resto de representantes militares. Y, por seguridad, tanto del grupo de negociadores como de la Isla Paradis, era el lugar en donde se mantendrían las comunicaciones y reuniones escenciales.

Pero Armin necesitaba verla, y verlo a él. Que

A pesar del falso bienestar que Mikasa retrataba en sus cartas, la Reina tenía menos pelos en la lengua, y se aseguraba de informar a Armin cada mes de la su situación, de sus altibajos. Él no mentiría en admitir que en más de una ocasión sintió la urgencia de salir corriendo y volver a la Isla para que Mikasa no pasará su duelo sola, pero el peso que cargaba era demasiado grande para abandonarlo.

"¿A qué hora partirás manaña?" La voz de Mikasa interrumpía el silencio de la cabaña. A pesar de que llevaba dos años y medio viviendo en ella, parecía que llevaba toda una vida allí.

"Me iré de madrugada, la reunión con la fracción política es a las 11, y queremos discutir antes algunas posturas."

"Ya veo"

Bajo la versión oficial de la correspondencia de Mikasa, ella regresó a la Isla, enterró lo que quedaba de Eren y comenzó a edificar lo que algún día sería su hogar. Paso su tiempo entre el orfanato de Historia y su casa, aprendió a realizar su propio huerto. La versión de la última Reiss era más detallada y sincera, incluía llantos y pesadillas a mitad de la noche, desbalances entre está mejorando y ella no está levantándose de su cama otra vez, fiebres esporádicas y vomitos.

A pesar de que según la perspectiva de Armin todo fue mejorando con el paso del tiempo, él sabía que el estrés post traumático de Mikasa era de los peores. Hasta cierto punto, agradecía la división de sus caminos porque ver la condición en la que quedó el mundo no harían más que retrasar su proceso de rehabilitación emocional.

"Vendremos la próxima semana a Shinganshina, Historia prometió que en cuanto se estableciera la agenda se aseguraría de dejar huecos para visitarte, los chicos quieren verte, igualmente Jean y Connie quieren ver a sus madres..." En su momento, deseo que el estoicismo de Mikasa lo acompañara en el camino turbulento de las negociaciones, era un deseo egoísta, pero, no podía evitar la nostalgia y la familiaridad que ella representaba. A diferencia del exterior, en dónde el Mito de Mikasa se había extendido a lo largo de las fronteras, colocándola al mismo nivel que aquel que se consideró como el Helos, dentro de las murallas Historia se había encargado de mantener a Mikasa fuera de esa narrativa en conjunto con los periódicos y los rumores a voces, pintandola como el único amor de Eren Jaeger y la última persona que le detendría. "¿Qué has pensado sobre mi sugerencia?"

"¿Cuál de todas?"

"Si las repasamos en orden cronológico, la de acompañarnos a las reuniones, no quiero presionarte en las demás."

"Dejar la Isla es algo arriesgado, y lo sabes Armin." Las implicaciones de que Mikasa partiera junto con ellos se relacionaban con la postura política que representaban. Casi antagónica a los objetivos de Paradis.

"No puedes culparme por intentarlo, además, no has dicho un no."

"Tampoco he dicho un sí."

"Hitch dijo que sueles ir cada tanto al mar." Mikasa servía un poco de Té. Se encontraban en la mesa de su cocina, que, a pesar de ser una cabaña algo pequeña, los interiores estaban bien equipados, muebles finos y barnizados, de colores verdes y rosas. "Nunca lo mencionaste en las cartas... Un viaje improvisado no te hará mal... Además, tenemos que recuperar todo el tiempo perdido."

"Tus trucos de manipulación no sirven conmigo, no recuerdo haberte criado así Armin. No lo mencioné en las cartas porque lo considere irrelevante."

"Me torcí en el camino, pero ese no es el punto. Los chicos han preparado algo y tienen la esperanza de convencerte. ¿Está mal intentar utilizar medios no convencionales para llevarte?"

"Armin."

"Mikasa."

"Solo será una semana, si todo sale como lo hemos planeado, y la agenda está lista, volveremos a Shinganshina en menos de lo planeado."

"Para inciar la segunda fase de tu plan: saquemos a Mikasa de la Isla."

"Solo serán unos meses, y no tendrás nada que ver en las cuestiones políticas. Es un simple deseo egoísta, solo no puedo concebir que mi mejor amiga no esté en mi boda."

La expresión de Mikasa cambió al escuchar eso. Sabía que Armin le había propuesto matrimonio a Annie, y sabía que, aunque quisiera quedarse toda la vida en la Isla, ese era un momento que no se quería perder. Armin sabía que había triunfado.

"Eres una sabandija manipuladora, lo sabes ¿No?"


A tí, después de tres años.

Armin y los demás volvieron a la Isla después de tres años. Armin visitó el pie del árbol, iba de camino cuando lo encontré. Mi corazón se quebró al verlo llorar, y pareciera que siguieramos al pie del fuerte, llorando lo que no hemos podido sanar.

Annie, Connie, Jean, Reiner y Pick también regresaron.

Ymir ha crecido considerablemente, le gusta cabalgar por los campos de flores y escuchar a los pájaros por la mañana. Historia compró un tocadiscos para que pudiese escuchar música del continente porque tiene una pequeña afición al piano. Es un instrumento hermoso.

Es la primera vez que saldré de la Isla después que regresé. Al principio, me encontraba reacia al cambio, mi hogar estaba aquí, pero... Tú nunca me perdonarías no acompañar a Armin en su boda. Menos cuando Annie exigió que fuese su dama de honor.

Al rededor del árbol han nacido unas campanulas moradas, no tuve el corazón para quitarlas. Espero que te hagan compañía.

Adopté una gata, se llama Capitana porque tiene un corbatín blanco en el cuello que me recuerda al Capitán... la única condición que le pedí a Armin si quería llevarme, tenía que llevarla.

A tí después de tres años, te extraño igual que siempre.


Nota:

Esta es otra idea que ojalá termine porque tengo la mala costumbre de no terminar lo que empiezo. Pero bueno.

Es mayor mente Jeankasa, pero con un enfoque en el luto, la superación y la tristeza. Porque, superar todo lo que vivió Mikasa no es fácil.

Soy fiel creyente que, a pesar de que Mikasa tiene el corazón roto, es posible volver a amar y ser feliz. Así que, este es un fic en dónde Mikasa busca eso: la felicidad.

PD: prometo cambiar las comillas por guión pronto.

Nos leemos pronto.