Boku no hero No me pertenece, pero el personaje de Megumi si me pertenece ya que es un OC que cree.

Esta es la tercera historia del especial 500 historias con temática de Hanahaki.

Amapola

"La amapola tiene diferentes significados: En China y Japón la amapola se recomienda a las parejas porque significa amor apasionado. En Europa y América del Norte, nuestra amapola es la flor del recuerdo porque simboliza los campos donde cayeron los soldados en las últimas guerras mundiales. Mientras que en Oriente simboliza el éxito y el amor."

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En el momento que Megumi abre los ojos, se siente levemente aturdida y sintiendo que algo le falta, es extraño que pueda identificarlo apenas despierta, pero es como si algo no estuviera donde siempre estuvo. Cuando toma asiento en la cama del hospital, un lugar que ha visitado demasiadas veces para ser interesante, es recibida por los brazos de su hermano Inasa y sus padres. Ellos hablan aliviados con ella, comentando que acababa de pasar una cirugía muy delicada por la cual tuvieron que venir a una ciudad bastante lejana de Japón. Tiene sentido, piensa Megumi, incluso aunque sus memorias son algo confusas, recuerda leves destellos de la información nadando por ahí.

Comenta preocupada a sus padres si es normal sentirse tan desorientada, a lo cual ellos asienten con miradas algo tristes.

Megumi no pregunta más, en su lugar aprovecha para pasar el tiempo descansando en el hospital y cuando le dan la salida, va a un lindo departamento en una ciudad lejana para recuperarse. La cirugía fue pagada por sus parientes, así que eso le asegura que no deba preocuparse por el dinero; su tío que era su jefe, en realidad parece feliz de darle un mes para la recuperación antes que deba volver.

Sus padres y hermano se quedan con ella, haciendo mayormente trabajo remoto mientras Megumi intenta recuperar su memoria confusa.

Su nombre es Yoarashi Megumi.

Tiene 24 años.

Es una oficinista en el banco que maneja su tío, trabaja en la parte de recursos humanos.

Fue a la escuela UA, pero cuando intenta recordar la escuela, hay algunas lagunas en sus memorias algo confusas. Recuerda el rostro de sus amigos, pero hay algunos momentos que provocan dolor de cabeza al intentar recordarlos. Las personas más presentes son su hermano y su mejor amigo Izuku, este último quien le ha llamado todos los días para verificar su estado de salud.

Se siente bien, está todo bien, pero siente que algo falta.

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Cuando regresa a Tokio, lo hace con un mejor aspecto y con tranquilidad; es integrada rápidamente a su trabajo ya que parece motivada en realizarlo. Se re encuentra con Izuku a solo dos días de llegar y este la abraza lloroso como preocupado, parece ser que este la había descubierto un día en su departamento llena de sangre y gracias a eso pudo recibir la cirugía pronto. Supone que había tenido algún problema en sus pulmones, ya que nadie habla realmente sobre el tema. A una semana se reúne amablemente con Ochako la novia de Izuku, como Shoto y Tenya, sus amigos de la UA. Se pregunta vagamente porque Ejiro o Mina no están ahí, ya que suele recordarlos con mayor frecuencia; pero supone que puede ir poco a poco.

Su vida va bien, las noches es donde más siente el extraño vacío en su pecho, pero supone que es debido a la cirugía que obtuvo.

Deja de preguntar del tema, ya que nadie le habla directamente sobre eso, pero Megumi no puede evitar sentirse curiosa. Es como cuando está en su departamento, todo parece como recuerda, pero siente que hay cosas que falta y no puede entender por qué. Como un día donde estaba buscando una bufanda que sabe que tenía, pero cuando intenta recordar quien se la dio, no puede ponerle rostro a la persona.

A veces se haya viendo su teléfono, casi esperando recibir un mensaje de alguien, pero cuando son sus amigos no parece que fuera de ellos.

Otras veces habla en voz alta y siente que el nombre de alguien falta.

Pero todos aseguran que está bien.

Entonces deben ser ideas suyas.

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—Escuche que van hacer una reunión de todos los de la UA en una semana—comenta Megumi a la hora de la cena con Izuku, quien, al ser un oficial del departamento de policía a punto de ser detective, no es una tarea fácil.

Su amigo se tensa un poco, antes de sonreír abiertamente, aunque parece algo falso.

—¿Quién te dijo eso? —

—Me llego un correo—

—Ya veo, si…no suena tan interesante, no hay que ir si no quieres, estaba pensando que hace tiempo no teníamos una fiesta de películas con Inasa—

Megumi ladea la cabeza algo perdida, sintiendo que su amigo realmente no quiere que vaya a la fiesta de re encuentro. Se siente casi tentada a ir, solamente para ver que está ocultando su amigo, pero al final se siente algo adolorida ante la idea de que algo falta. Mira distraídamente su comida, antes de decirle a Izuku que su idea estaba bien, lo cual hace que parezca más relajado. Mientras ve su comida comprada de un supermercado, siente que le falta sabor a sus papilas gustativas.

No comenta nada, ya que siempre que comenta que algo es diferente o falta algo, todos a su alrededor se ponen tristes.

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Megumi por fin ve a Mina y Ejiro poco después de la fiesta de reunión de los alumnos de la UA, a la cual no asistió para pasar el tiempo con Izuku y su hermano. Fue de pura casualidad cuando salió hacer las compras, ya que una de sus zapatillas deportivas se ha roto y ha caído en medio de su rutina matutina; aunque suele ser alguien vaga, en realidad disfruta mucho de correr. Ambos la abrazan emocionados, pero no preguntan porque falto a la reunión, como si ya lo supieran y eso la hace sentir algo confundida. Es un poco complicado ponerse al día, parece ser que el mes que estuvo fuera pasaron muchas cosas y se alegra de ver que ambos parecen dispuestos a pasar al siguiente paso.

Compromiso.

Se siente tan feliz por ellos, casi llora mientras los abraza y anuncia emocionada que no puede esperar por la boda. Esta casi al borde de su asiento con Mina, cuando Ejiro se tensa ante la persona que aparece; Megumi gira su rostro totalmente confundida y viendo de reojo como Mina también parece rápidamente alarmada.

Fue…extraño.

Hay un hombre de cabello rubio algo puntiagudo, ojos rojos profundos y cuerpo bastante atlético; puede verse interesada en el chico ya que es físicamente su tipo, pero al verlo siente un extraño vacío en su interior. Es como si lo pudiera reconocer de alguna parte, pero no tiene nada conciso; si es amigo de Mina y Ejiro, probablemente también fue al mismo colegio.

Cree.

No está segura.

Frunce un poco el ceño al verlo, notando que este tiene una mirada estoica, pero por algún motivo siente que está nervioso.

¿Cómo puede saberlo?

Su cabeza duele un poco.

Ignora toda su lucha mental a favor de sonreír amablemente.

—Hola mucho gusto, mi nombre es Yoarashi Megumi—salta de su asiento, para intentar aliviar la atención con una mano extendida.

Duda un poco al ver el rostro levemente contrariado del hombre, que ve su mano con demasiada incomodidad, haciéndola sentir que su mano tal vez lo molesta. Pero contra todo pronóstico el chico logra tomar su mano para regresar el saludo.

Megumi oculta fácilmente su decepción.

No sintió nada.

¿Por qué no sintió nada?

¿Debería sentir algo?

—Bakugou Katsuki—es lo único que dice, pero Megumi mantiene su sonrisa comercial, intentando que la decepción no se note de ninguna forma.

No quiere preocupar a Ejiro o Mina.

—Katsubro, pensé que te dije que te vería en la comisaria—dice Ejiro de forma tensa, rápidamente a su lado y alejando las manos juntas.

Megumi gira a verlo curiosa.

—¿Trabajan juntos?, entonces también debe trabajar con Izuku y Nii-chan, que raro que no supiera quien es—musita por bajo de forma pensativa, casi arrepintiéndose al ver como Ejiro y Mina parecen alarmados; el desconocido que ahora medio conoce, parece como si hubiera sido abofeteado.

Dijo algo mal nuevamente, genial.

—Es…Katsubro fue con nosotros a la UA, tal vez no lo recuerdas, pero, ustedes se conocieron hace mucho tiempo. Recuerda que te dijeron que tendrías algunos problemas de memoria luego de la cirugía, deberías tener cuidado de no pensar mucho las cosas—dice Ejiro con suavidad, dándole una mirada de advertencia a Bakugou que por algún motivo aparta la mirada incómodo.

Megumi entrecierra la mirada confusa, casi pensando que no le dijo eso a ellos en ningún momento; tal vez su hermano e Izuku le han dicho eso a todos para que puedan vigilarla.

Esa sensación de niñera le fastidia un poco, pero decide reprimirlo por ahora.

—Bueno siempre he tenido mala memoria, lamento no haberte reconocido Bakugou-san—expresa rápidamente intentando enmendar su error—veo que tienen charlas pendientes, yo tengo que irme pronto para conseguir la cena, Izuku y Nii-chan vienen esta noche así que ocupo tener comida para un ejército. Nos luego Mina, hay que ir de compras y Ejiro cariño aun me debes un helado—habla mientras los abraza a ambos emocionada aun por la boda, los dos parecen algo relajados por su reacción y eso la hace sentir mejor—nos veremos por ahí Bakugou-san—se despide algo incomoda, porque lo acaba de conocer, pero no es su amigo.

Es amigo de sus amigos.

Qué raro no haberlo conocido antes.

Este asiente distraídamente, pero mientras Megumi camina en dirección a su hogar, algo dentro de su pecho se siente mucho más pesado que antes.

Duele, como si el vacío fuera más notorio.

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No suele comentar sobre Bakugou a sus amigos, la primera vez que lo hizo con Izuku e Inasa, es el día que lo conoció y ambos parecen alarmados. Parece ser que Bakugou es alguien muy explosivo, entonces se preocuparon de que le tratara mal, lo cual no tiene sentido; fue retraído, pero no hizo nada malo con ella. Siente que están exagerando, pero no es que importe mucho, ya que duda que lo vuelva a encontrar en algún otro momento. Rápidamente otras cosas captan su atención, especialmente cuando encuentra en su departamento un libro sobre flores oculto detrás de su biblioteca. Lo toma confundida y sin entender cuando pudo comprarlo, ya que no recuerda haberlo tenido antes y se sorprende de ver varias anotaciones en la parte de las amapolas.

Hay algo extraño que pica en su cabeza cuando ve la imagen de esa flor, casi como si quisiera salir de su mente, pero al final no hay nada.

Confuso.

Extraño.

Su vida parece ser la misma luego de la cirugía, pero es como si algo faltara y no puede entender que podría ser. Sus días parecen ser los mismos de siempre, siente que hay ligeros cambios, pero en general nada demasiado grande; pero la sensación de su pecho parece constante y molesta. Sus amigos siguen con ella siempre cuidándola, a veces un poco más de la cuenta, pero nada nuevamente que no pueda mejorar.

¿Por qué falta algo?

A veces se encuentra viendo el atardecer, sin entender porque parece tan vacío y aburrido.

Charlando con Camie, una chica del área de marketing que conoce su hermano, esta le sugiere que salga con algunos chicos para divertirse. Es raro, pero dado que sus amigos son tan sobreprotectores, piensa que una noche de chicas con Camie no puede ser algo mortalmente terrible. Pero cuando van a un bar, se siente casi como si no perteneciera ahí y se siente incómoda cuando algún chico le habla. Mientras Camie baila animadamente en la pista de baile, Megumi pasa enfurruñada en la barra contando los minutos para irse a casa.

Esto fue una estupidez.

—Pareces fuera de lugar—dice una voz nueva a su lado, pero extrañamente familiar.

Gira el rostro sorprendida, pero internamente aliviada al ver a Bakugou sentado a su lado. su porte es bastante imponente y tiene la imagen de chico malo, que rápidamente aleja a los chicos que pensaron en acercarse. Megumi rápidamente se aferra a este, sin querer dejarlo ir en la noche, porque no soportara una nueva frase de ligue sin asesinar a alguien.

—Esto fue una idea ridícula, quiero irme a casa—se queja de forma patética, ganando una leve sonrisa de Bakugou, quien parece demasiado divertido de verla así.

Sádico, piensa casi con asombro, pero no se sorprende.

Raro.

Hay algo extraño en el aire, como si fuera un total desconocido, pero al mismo tiempo como si de alguna forma no lo fuera.

—Vine a tomar un trago, pero es mucho más ruidoso de lo que pensé; puedo darte un pase a tu casa—comenta este encogiéndose de hombros.

Megumi casi hace una burla sobre que no parece ser su estilo, ayudar a damiselas en apuros, pero se queda cayada sin entender porque ha pensado eso. En su lugar acepta rápidamente cuando ve que Camie se está dando el lote con un chico que no identifica; prefiere irse con alguien sobrio que con Camie en realidad. Cuando ambos caminan hasta llegar fuera del ruidoso bar, Megumi se sorprende de ver una motocicleta bastante enorme a la cual se dirige Bakugou.

Parpadea confundida cuando este le da un casco, viéndolo detenidamente.

Una imagen, un destello de una carretera vacía y una sensación cálida, la hacen fruncir el ceño.

—¿Tienes miedo? —cuestiona Bakugou divertido, pero Megumi realmente no tiene miedo.

Es amigo de Ejiro y trabaja con Izuku, duda que realmente fueran cercanos a alguien malo.

—Nunca he subido a una motocicleta—musita por bajo, sin entender porque eso se siente mal en sus labios.

¿Se subió a una motocicleta antes?

—Entonces sujétate fuerte o saldrás volando correcaminos—habla Bakugou con tranquilidad, pero hay algo en el apodo que acaba de llamarle, que le hace levantar la vista confundida.

Este parece arrepentido, Megumi siente un terrible dolor de cabeza que ignora cuando sube detrás del chico. Debe sujetarse fuerte de la cintura de este, aunque no acelera nunca más de la cuenta, Megumi siente las manos temblorosas por el viaje.

No le dice su dirección, pero este la lleva a su departamento.

Cuando se baja de la motocicleta este se despide casualmente, Megumi se encuentra perdida sobre su cama en la noche sin entender que sucedió.

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Megumi va a una floristería local una semana después del incidente, busca las amapolas con curiosidad y cuando las encuentra compra un par luego de su trabajo. No tiene ningún recipiente para estas, así que debe comprar uno en una tienda cercana; al final le encanta tener las flores en medio de su comedor y toca sus pétalos con suavidad. Hay algo interesante en las pequeñas flores rojas, que la hacen ladear la cabeza confundida, es como si estas significaran algo y a la vez no puede encontrar el sentido.

Cuando Inasa llega una hora después para compartir la cena, termina derramando parte de la comida al ver el florero con las flores; luce inusualmente pálido.

—Pasé por la florería y me encantaron, decidí que quiero tenerlas en mi departamento—asegura confundida cuando su hermano no dejo de darle malas miradas a las pobres flores, como si fueran su peor enemigo.

Al día siguiente Izuku tuvo una reacción similar.

Pero Megumi conservo las flores.

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Megumi se levanta todos los días para correr en un parque cercano a su casa, cuando era adolecente participo en muchas competencias y tiene medallas por ser la más veloz siempre. Ahora que es adulto, no puede competir tanto como quisiera y solamente puede correr en las mañanas para no perder el ritmo. Durante el mes que tuvo libre luego de la cirugía, no pudo correr tanto como quisiera y ahora estaba aprovechando para corregir ese error. Se sorprende cuando un día en medio de la semana, durante su usual trayecto se topa nuevamente con Bakugou Katsuki. El chico parece estar saliendo del gimnasio, luciendo bastante sudoroso pero satisfecho; este se detiene también sorprendido de verle.

Lo saluda amigablemente antes de trotar en su dirección, quitando los audífonos de sus orejas para poder hablarle.

—Es bueno verte Bakugou-san, no te agradecí correctamente por tu ayuda hace algunas semanas—expresa con tranquilidad y alegre de poder rectificarlo.

Este no parece interesado, pero no se marcha o la deja sola; supone que, dado que parece alguien reticente, es algo positivo.

Espera.

—No tienes que hacer nada, ayude a un conocido, trabajo en la fuerza pública…eso hacemos—

—Sabes no te conozco, pero sé que no harías eso tan fácilmente y por eso te agradezco. Pareces ser alguien de personalidad difícil, pero incluso si me ayudaste porque conoces a mi hermano o Izuku, agradezco la ayuda—

—No te ayude por esas dos mierdas de persona—

—Tan cálido, en fin, tal vez pueda comprarte un café como compensación—

Hay un poco de lucha de parte de Bakugou, pero al final logra convencerlo para comprarle el café en la cafetería de la esquina. Es curioso, la persona que los atiende parece aliviada de verlos nuevamente y casi salta de la barra para abrazarlos. Megumi ladea el rostro confundida, sin recordar haber venido antes a este lugar, pero aceptando cuando le han colocado un batido de frutas en sus manos, al tiempo que le dan un café oscuro a Bakugou. Antes que la cajera diga más, Bakugou la sujeta del brazo para sacarle de ahí lo más pronto posible.

Apenas si se despide de la mano torpemente.

Raro.

—No deberías volver ahí, están locos—demanda Bakugou luciendo claramente incómodo, pero Megumi no puede saber que sucede.

Toma un trago de su batido.

—Es una lástima porque esto sabe delicioso—se lamenta casi al deleitarse del sabor, debería ir más seguido, tal vez sin que Bakugou se dé cuenta

—Esa mierda parece ser demasiado dulce—

—No todos pueden tomar de forma tan amarga como tú, aquí, toma un poco del mío y endúlzate la vida—

—Me niego—

—Tan malo, malo Bakugou, hay que votar a favor del azúcar—

—Tendrás diabetes—

—Valdrá la pena—

Es raro, piensa Megumi cuando llegan al camino donde deben separarse, la conversación fruye demasiado casual entre ambos para no conocerse antes. Bakugou se despide de forma distraída con la mano, pero Megumi lo hace con una sonrisa enorme antes de irse a su departamento; aún tiene que irse a trabajar. Cuando llega a casa tiene una sonrisa pegada en su rostro, que la hace reír algo nerviosa.

Bakugou es agradable, tal vez debería intentar ser su amiga.

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El mundo parece conspirar para que no se encuentre con Bakugou, intenta hablar con sus amigos en común, pero ellos cambian el tema de forma demasiado radical cuando este aparece en el tema. Es frustrante ya que no tiene ningún numero para contactarlo y nadie parece dispuesto a darlo. No tiene nada de malo ser su amiga, el chico parece ser interesante y tener un intelecto superior a la media. Se sorprende cuando al investigarlo un poco, parece ser que el chico fue a la misma clase con ella; pero por más que intenta no puede recordarlo de ninguna forma.

Algo deben estar ocultando, pero nuevamente Megumi no puede asegurarlo.

Tampoco es que importe mucho, decide que no es algo importante y realmente puede estar alrededor de otras personas, no es que Bakugou sea especial.

Pero un día aleatorio, cuando llega al departamento de Mina de sorpresa, lista para la tarde de chicas; ver a Bakugou en la sala de estar con Ejiro, rodeado de muchos expedientes, hace algo. Megumi no puede asegurar que es, porque alrededor de Bakugou el vacío en su pecho se siente mucho más fuerte, pero al mismo tiempo siente que algo dentro de ella palpita vivo.

No existiendo.

El hombre rubio gira a verle, levemente sorprendido un momento, antes de apartar la mirada.

—Te dije que no vinieras Megumi, yo pensaba alcanzarlas pronto—habla Mina rápidamente, casi de forma nerviosa como si no la quisiera en su departamento.

Algo hipócrita porque el día anterior se quejaba de lo poco que iba.

Frunce el ceño al notar que Ejiro se ha puesto también de pie, casi como si ambos formaran una barrera contra Bakugou.

—Tenía ganas de ver tu departamento con Ejiro-kun, no espere que Bakugou-san estuviera aquí o que todos intenten que evite al tipo—señala de forma cortante y firme, ya que odia irse por las ramas.

Sus dos amigos se estremecen, pero al ver que desvían la mirada, puede saber que ha acertado.

Bufa de brazos cruzados antes de ver a Bakugou.

—Ignora a esos dos, simplemente se preocupan por ti…soy un dolor de culo para tenerme a su alrededor—gruñe Bakugou sin verla realmente, sin apartar la mirada de sus informes.

Debe trabajar en la estación de policía y tener trabajo extra.

Pero nota rápidamente que está encubriendo a sus amigos.

Frunce el ceño confundida.

Para alguien que acaba de decir que es un dolor de culo, realmente está siendo muy amable con sus amigos, lo cual es algo positivo. Tal vez su exterior sea algo espinoso, pero Megumi puede ver que realmente hay una persona amable dentro de todo eso. Una extraña sensación incomoda aparece en su garganta, pero no puede saber que es, solamente que es algo parecido a la molestia y sensación de picazón.

—Yo decido con quien hago amistades—señala con firmeza, provocando que tres pares de ojos giren a verle; Megumi tarda un poco más en los del individuo que apenas conoce—yo soy un maldito adulto y detesto tener niñeras todo el tiempo, así que dejen de tratarme como un objeto de cristal—farfulla sin entender porque está molesta, dando media vuelta y saliendo del lugar.

Apaga su teléfono, ignora las llamadas de sus amigos.

Esa noche tiene un sueño con un chico de ojos rojos y cabellera rubia por primera vez.

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Sus amigos se disculpan con ella, sin saber que todo el cuidado que tuvieron con su persona, en realidad le estaba estresando. No insisten en mantenerla alejada de Bakugou, pero claramente no apoyan la idea y no piensan ayudarle. El hombre en general es alguien bastante escurridizo y por lo tanto Megumi no lo busca realmente, pero hay ocasiones donde se ven en las mañanas cuando hacen ejercicio, o cuando Megumi pasa a visitar a su hermano luego del trabajo. Son momentos pequeños, pero se saludan casualmente como los conocidos que son, no entiende porque las personas parecen preocupadas por simples saludos.

Bakugou en realidad es una buena persona, por mucho que quiera aparentar lo contrario. Hay varias noticias de este, ya que es un excelente miembro del cuerpo policial y actual detective; también ha escuchado algunos de sus amigos mencionar cuando hace algo asombroso.

No es todo el tiempo, pero parece ser que tiene el record de capturas de criminales más grande de su precinto.

Megumi piensa, solo para ella, que el tipo está caliente. Supone que largas horas de trabajar y el gimnasio, ayudan a cualquiera; más de una vez lo ha mirado a lo largo descaradamente, antes de sonrojarse y recordar que eso la hace parecer una pervertida. Si bien siempre pensó en ella como alguien de chicos adorables y carismáticos, no puede negar que siente cierta atracción por Bakugou.

Atracción que empeora cuando el tipo medio le salva la vida.

Había estado caminando la mañana luego de correr, tropezando (maldice su torpeza) cuando se olvidó atar sus cordones. El camión había estado tan cerca de atropellarla, pero Bakugou había salido casi de la nada, tacleándola lejos de la trayectoria y rodando por la acera. Había sido un puto caos, gente gritando, sonidos de niños llorando y Megumi solo puede recordar la mirada roja que la ve con furia.

Le había gritado.

Furioso.

Pero fue tan amable cuando la llevo al hospital, cuando la puso sobre su espalda para caminar y Megumi no pudo evitar la sensación nostálgica en su pecho.

Como si hubiera vivido esto antes.

Cuando regreso a casa esa noche (ya que su hermano e Izuku provocaron que le hicieran muchos exámenes) sintiéndose totalmente cansada, no espero que al lavarse los dientes tuviera un extraño ataque de tos. Megumi había visto casi incrédula, cuando de sus labios salió un pétalo de color rojo, como si hubiera estado dentro de ella todo este tiempo.

Ignorando el fuerte dolor de cabeza, Megumi ve horrorizada el pétalo.

Tiene la enfermedad del Hanahaki.

Mierda.

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La enfermedad del Hanahaki es algo extremadamente raro, que le da a un sector súper reducido de la población; Megumi quiere llorar al ver que es del porcentaje totalmente imposible que pudo obtenerla. Incluso con la rareza, todos saben realmente que es el Hanahaki, la enfermedad que hace que una planta crezca en tus pulmones por un amor no correspondido, que irá creciendo hasta que te asfixies; una de las muertes más tristes de este mundo. Solamente hay dos soluciones definitivas para la enfermedad, una cirugía y que tus sentimientos sean correspondidos, en ambos casos Megumi realmente esta jodida.

¿De quién está enamorada?

No siente que pueda saberlo, no tiene idea de quien podría enamorarse y duda si quiera que pueda tener sentimientos románticos de los cuales no se diera cuenta.

La cirugía sin duda es la mejor opción, claro que, se siente mal en pensar en ella sin saber primero de quien estás enamorado. Claro que la cirugía tiene sus consecuencias, todos los recuerdos de la persona de la cual estas enamorada, desaparecerán de su mente como los sentimientos que por ella albergaste.

Es cuando medita en eso sobre su cama, que algo parece hacer conexión en su interior.

Corre a la computadora que tiene en su escritorio, encendiéndola y entrando rápidamente al buscador, notando de forma pálida que la mayoría de enlaces referentes a la enfermedad…están en morado. Megumi o alguien con acceso a su computadora (que prácticamente es nadie) ha revisado estos sitios web anteriormente, pero no tiene el recuerdo de haberlo hecho.

El vago destello de un recuerdo de Bakugou, hace que su pecho arda y comienza a toser, nuevamente soltando un pétalo rojo.

Su mirada se entrecierra.

Busca rápidamente las redes sociales de sus amigos, intentando buscar imágenes de cuando estaba en el instituto, pero se sorprende de encontrar esas imágenes escasas. Cuando salta para buscar en su biblioteca algún álbum de fotos, estos parecen tener páginas en blanco que antes estaban llenas; cuando corre a buscar viejos diarios, estos han desaparecido por alguna razón, el más reciente tampoco estaba ahí.

Su cabeza duele.

Pero luego de volcar la mesa de té de su sala de estar en furia, un papel aparece en la línea de visión, bajo su sofá. Se abalanza contra este, sacando el papel de fotografía que parece haberse estado ocultando a la vista de los demás. Megumi mira la imagen casi incrédula, viéndose a sí misma algunos años más joven sobre la espalda de lo que identifica como, un Bakugou Katsuki en su adolescencia; el adolecente parece molesto al tiempo que Megumi hace una señal de victoria con su mano derecha, ambos con el uniforme de la UA.

No lo recuerda.

No recuerda nada.

No recuerda a Bakugou.

Viendo la fotografía entiende, que ya ha tenido la enfermedad del Hanahaki antes, también ya había obtenido la cirugía.

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Megumi abre una nueva investigación, donde descubre que, si la enfermedad del Hanahaki es rara, casos que hubieran vuelto a suceder en la misma persona, son incluso peor. Para su completo horror todos ellos han muerto, ya que no han soportado la cirugía por segunda vez. Toma el día libre, con la excusa del accidente del día anterior, mientras intenta descubrir que hacer ahora con su vida. La idea de haber tenido el Hanahaki podría explicar los vacíos de su memoria, le habían comentado que Izuku la había encontrado bañada en sangre, entonces debió haber sido por mucho tiempo que obtuvo esa enfermedad. Su flor destinada era una amapola roja, lo cual también explicaría porque todos parecen odiar la planta cuando llegaron a su departamento.

Su primer enamorado fue Bakugou Katsuki.

Se sorprende de que tenga sentimientos nuevamente por él, cuando apenas lo conoce; pero los pétalos en su garganta no mienten.

Debería buscar ayuda médica, pero teme hacerlo. Incluso sin recuerdos sabe que la vez pasada tuvo que haberla cagado, si no mintieron sobre Izuku encontrándola llena de sangre, probablemente nadie supo sobre su enfermedad hasta que fue muy tarde.

Entonces contra todas sus fuerzas, acepta buscar ayuda profesional.

Chiyo Shuzenji, o como mejor la conocen en la escuela UA, como la enfermera Recovery Girl; acepta amablemente verla de forma personal en la clínica que maneja en su viejo instituto. Pasar por los viejos pasillos, hace que su memoria duela y tenga leves destellos de su memoria perdida.

Es como ver los recuerdos de alguien más.

Ver a un joven Bakugou, bromeando y discutiendo con ella. Con forme cada destello de recuerdo llega, un fuerte dolor de cabeza aparece y siente la necesidad de toser con fuerza.

Cuando Recovery Girl la ve pálida, suspira antes de hacerla sentar en la camilla. Megumi había sido un visitante común de la enfermería, siempre rompiéndose algún hueso o con su mala suerte. Ahora medita sobre recuerdos apenas existentes en su mente, sobre Bakugou en la enfermería y ella a su lado.

—También viniste conmigo cuando tuviste la enfermedad la primera vez—explica la anciana Chiyo con rostro bastante pensativo, provocando que Megumi se sienta peor ahora que alguien confirma sus sospechas—te dije que lo mejor sería declararse, pero fuiste tan terca desde que eras un adolecente y te negaste arruinar su amistad—musita la mujer con tristeza en su voz.

Oh.

Si.

Recuerda eso.

Megumi suelta un ataque nuevo de tos, mientras en sus recuerdos llega una imagen. Bakugou había estado besando a una chica de otro salón, Megumi los había visto por accidente y una semana luego de eso tuvo su primer pétalo en un ataque de tos.

Cuando tenía 16 años.

Eso la deja pálida.

—Tuve el Hanahaki por 8 años—dice casi sintiéndose mareada y con ganas de vomitar más pétalos.

Chiyo asiente.

—Fuiste uno de los pacientes más longevos antes de obtener la cirugía, dado que tus padres actuales son tus tíos, obtuviste la aceptación legal de tu padre biológico para que nadie supiera tu condición. Durante años viniste a mí para que te diera medicamento, soportaste la enfermedad por años sin que nadie se diera cuenta y…colapsaste. Tu amigo, el pequeño Izuku fue quien te encontró y tus padres tuvieron un poco de lucha para obtener el poder de que te hicieran la cirugía—presenta Chiyo antes de lanzarle un recipiente con pastillas.

Un recipiente familiar.

Ya había tomado ese medicamento antes.

Mierda.

Sujeta con fuerza el recipiente antes de verla con horror.

—No soportare otra cirugía esta vez, en primer lugar, nunca la quise y ahora yo…—

—La cirugía elimina las raíces en sus pulmones, pero no prohíbe que vuelva a surgir. Probablemente tus amigos intentaron mantenerte alejada del chico rubio para evitar que tus memorias volvieran a surgir. Si tus memorias regresaban, la enfermedad también lo haría. Al menos que lo evites de ahora en adelante, la enfermedad acelerara nuevamente donde la dejaste—

Megumi suspira con el recipiente en sus manos.

Bueno.

Mierda.

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Los recuerdos comienzan a venir entre sueños con frecuencia, incluso cunado Megumi realmente intenta alejarse activamente de Bakugou ahora. Para su mala suerte ahora es el chico que la busca, pensando que el accidente la dejo lastimada y sin saber que él es el causante de sus continuas faltas al trabajo. Comienza con pequeños recuerdos, la amistad de ellos inicio en secundaria cuando fue transferida con su hermano. Megumi y Bakugou se habían odiado al principio, cuando Megumi descubre que el chico atormentaba a Izuku. La amistad de Izuku y Megumi, inicia cuando Megumi patea el rostro de Bakugou por decirle a su pequeño amigo que se suicide. Rápidamente todo empeora, hasta al punto de que más de una ocasión terminan en la dirección juntos.

Durante 3 años es lo mismo.

Luego llegan al instituto de la UA.

La relación de ambos comienza a cambiar cuando Megumi descubre que es adoptada y Bakugou fue casi secuestrado por unos idiotas. Ambos habían estado tan cansados de los demás, que de alguna forma logran reconfortarse sin tener lastima del otro. Su amistad comienza a crecer en forma de retar al otro o simplemente bromear, Bakugou comienza a ser más amable con su grupo, Megumi divierte saltando sobre la espalda de este. Megumi descubre que está enamorada cuando lo ve besarse con otra chica y tiene el Hanahaki.

No dice nada.

Megumi puede ver en sus recuerdos sus luchas continuas para ocultar la enfermedad, como el único en saberlo en realidad es Shoto (quien la descubre en un mal momento y los hace más amigos), pero incluso lo encubre de su hermano y mejor amigo. Durante algunos años ve a Bakugou cambiar de pareja e incluso Megumi obtiene algunas parejas casuales.

Pero la enfermedad empeora.

Cada vez más.

Pero se niega a la cirugía.

Decide vivir sola apenas deja la UA para desconcierto de su familia, pero preocupada de cuanto podría ocultar la enfermedad con ellos. Sigue siendo la amiga de Bakugou, casi su mejor amiga al mismo tiempo que Ejiro. Pero, aunque algunos de sus amigos sospechas más los últimos años que su enfermedad empeora, nadie sabe que sucede realmente.

No hasta que colapsa.

Con cada recuerdo que tiene, la enfermedad empeora y todo tiene sentido ahora.

Durante dos meses logra que la enfermedad se acerque al punto que tuvo antes de colapsar, solo que ahora no tiene oportunidad de cirugía.

Mierda.

Volver a ocultar la enfermedad no es tan difícil, ya que es un adulto y simplemente se queda en casa. Cuando sus amigos llegan, logra usar las pastillas (que oculta bien) y bombas de aire para soportar todo. Ahora entiende que las cosas que faltan en su departamento fueron las que alguna vez le dio Katsuki, además de las cosas que podrían recordarle a él.

Chiyo informa que un mes seria mucho antes que colapse, así que solo queda una opción.

Confesarse.

Mierda.

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Megumi se siente nerviosa al sentir sus recuerdos regresar, la idea de morir es tentadora, ya que siente que está a punto de morir de vergüenza y humillación. Sus recuerdos aún son algo borrosos y sabe que no se declaró la primera vez, porque en ese momento Bakugou estaba en una relación con una chica cualquiera. No quiere imponer nada sobre su viejo amigo, pero hasta donde tiene entendido actualmente no tiene novia; además se había comportado bien a su alrededor sin sobre exigirle nada, a pesar que sabía que estaba enamorado de él. Eso es lo que más le aterra, Bakugou ahora sabe que estuvo enamorada de él, sabe que tuvo el Hanahaki.

Qué vergüenza.

Aun así, era amable con ella.

Cuando toca la puerta, siente todo su ser nervioso. Había ido a este mismo departamento muchas veces antes, incluso dormido en este con amigos. Llevaba meses desde su operación que no visitaba el lugar, debe ser el motivo por el cual cuando Bakugou abre la puerta enojado de ser molestado su único día libre, se encuentra incrédulo de verle ahí.

Incomodo.

Es la sensación de Megumi cuando este la invita dudoso a entrar y se encuentra en medio del sofá, luciendo tan fuera de lugar.

Antes no se sentía así.

Agradece torpemente cuando este le da un poco de té, que para dolor de su corazón es un viejo favorito de frutos rojos.

Lo recuerda.

—¿Sucede algo? —cuestiona este al verla con la mente perdida en su taza, niega con la cabeza rápidamente.

—No, para nada, es solo…este es mi té favorito—susurra por bajo algo conmovida, pero de reojo nota que Bakugou frunce el ceño antes de ver a otro lado incómodo.

—Conjetura afortunada—

—Supongo—

—Mira, si sucede algo sé que puedes llamar a tu hermano o al idiota de Deku, pero si ocupas ayuda es mejor que lo digas ahora—

Megumi se encoge un poco ante sus palabras, antes de verlo de reojo notando que esta serio. Bueno si hubiera sido tan fácil, no hubiera estado 8 malditos años con la enfermedad; pero ahora literalmente no tiene tiempo que perder. El recuerdo de sus amigos y familia, de cómo se habían visto preocupados durante su recuperación, es lo único que la impulsan a ponerse recta en su asiento y verlo con seriedad.

Tiene miedo, pero es su amigo.

De los mejores amigos que tiene o tuvo.

Que incluso luego de verla enferma y recuperarse, sigue siendo el idiota torpe de sus memorias borrosas.

De sus…

Memorias…

La imagen de este llega nuevamente, una memoria nueva donde ambos habían estado en su departamento. Megumi se sorprende de no haber tenido este recuerdo, de ambos hablando algo emborrachados, de este sobre ella besando su cuello probablemente por el licor y de ambos terminando en su cama liándose. Se queda en shock procesando que se había acostado con Bakugou en el pasado, con sus memorias puede notar que sucedió algunas veces más. No puede evitar lo que va suceder, aunque quiera, porque su garganta pica demasiado y antes de darse cuenta tiene un ataque de tos.

Bakugou se abalanza hacia ella, pero, aunque quiere evitarlo, dos pétalos se escurren entre sus dedos con sangre.

—¿Qué mierda Megumi? —escucha a Bakugou decir a su lado, pero ella mira incrédula el suelo antes de voltear a verlo sorprendida.

No habían sido novios, solo amigos que se ligaron algunas veces sin compromiso.

Mierda.

Esto empeora cada vez más.

Megumi se sorprende de ver el horror en el rostro de Bakugou, al ver los pétalos en su propia mano.

—Maldita sea, solamente a ti le pasa esta mierda de nuevo, hay que ir pronto a un hospital para que te saquen esta mierda pronto—gruñe listo para levantarla, pero ella sujeta sus muñecas impidiendo que lo haga.

Este la ve con molestia e impotencia, pero Megumi solamente queda ahí congelada.

—No, no haría nada…no se puede operar dos veces—musita algo torpe intentando aun asimilar sus nuevas memorias.

Bakugou está al borde de estallar.

—Entonces a la mierda, vamos con el bastardo que te hizo esto en esta ocasión, solamente tú tienes mal gusto para enamorarte de alguien que te haga esto de nuevo; hare que el idiota te corresponda, aunque sea lo último que haga esta vez—

—No…sé si sea posible…yo…—

—No digas ni una maldita palabra más, casi te pierdo una vez y no pienso hacer esta mierda de nuevo—

—Pero yo, no, esta vez, está bien—

—No, no lo es—

—¿Katsuki? —

Decir el nombre del chico funciona, parece que toda la tormenta que tenia se aclara un momento para girar a verle con sorpresa en su rostro. Megumi se siente un poco mejor de decir su nombre, incluso con las memorias algo desordenadas y comprendiendo mejor porque no lo hizo la primera vez, ahora puede ver algo diferente en sus ojos. Megumi cree que Katsuki no la ve como algo más cuando tenían sexo, ya que siempre habían estado algo ebrios, pero ahora que ve todo desde un punto de vista diferente; entiende que las cosas fueron algo diferentes.

Como este había comenzado a ser más suave con ella, siempre quedándose a dormir a su lado en las noches y haciendo burlas al día siguiente. Nunca estuvo con ella cuando tuvo alguna pareja, pero era como si siempre volvieran al otro al final de alguna relación. Pequeños detalles de este prestándole su sudadera o simplemente consiguiéndole alguna comida que le gustaba, flotan en su mente.

Es raro.

Supone que tanto tiempo habiendo estado a la sombra de la enfermedad, no la hicieron ver que algunas cosas de Katsuki cambiaron con el tiempo.

Cosas que ahora tienen sentido.

Coloca ambas manos en las mejillas del chico, que parece algo sorprendido.

—Tu eres mi Hanahaki Katsuki, solamente tu; lo fuiste la primera vez y ahora también lo es, incluso cuando no tengo todas mis memorias de regreso…solamente podrías ser tu—dice con una sonrisa algo torpe, lo que debió haber dicho hace tanto tiempo.

Hay un momento de silencio, como si el rubio estuviera procesando que estaba diciendo, antes de sujetarla contra él con fuerza en un mortal abrazo.

—Escúchame esta vez entonces y grábatelo en tu cabeza, te amo idiota correcaminos que ocupo casi 11 meses en volver. Probablemente te amé desde que estábamos en la mierda de secundaria, si me hubieras dicho esto hace años te hubiera dicho lo mismo y ahorrado que casi mueres…dos veces—dice este con voz algo ronca a su oído.

El dolor en su pecho es instantáneo, pero al mismo tiempo, es como si algo se aflojara en su garganta para poder respirar un poco más.

No es la confesión más romántica del mundo, pero es perfecta para ella.

Se abraza al chico casi desesperada.

—Yo también te amo—musita con una risa nerviosa, antes que este se aparte para darle un beso algo hambriento en los labios.

Tan bueno como recordaba que era, cuando pensó que solo estaban jugando entre ellos, pero ahora es tan diferente.

Es real.

Es perfecto.

La siguiente vez que ven amapolas, son porque Megumi las compro en la floristería y sus pulmones nunca las volvieron a portar.

Fin

Espero les gustara.

Nota:

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Sayonara sexys lectores.