DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.


Georgiana – Azul

El mar estaba picado, como casi siempre en Ramsgate. Pero eso le encantaba a Georgiana. El mar embravecido, los vientos huracanados, los truenos… Georgiana quería grabarse esa imagen en la mente, para luego, poderla pintar en las largas tardes de invierno en Pemberley.

-Señorita Younge, ¿cree usted que seremos capaces de obtener ese tono de azul de ahí, el del agua que pega a esas rocas? Quizás no con el material que nos trajimos aquí, pero con el que dejamos en Pemberley… - dijo Georgiana, pensativa.

-Quizás, señorita Darcy.

-¿Le pasa algo, señorita Younge? – le preguntó Georgiana, viendo que su compañera estaba inquieta, mirando a todos lados.

-Oh, no, señorita Darcy, solo estaba observando a aquel caballero de allí. ¿No opina usted que tiene muy buen porte?

Georgiana miró sin mucho interés al otro lado del paseo. Efectivamente, allí había un joven caballero parado, mirando hacia ellas. Con un sobresalto, lo reconoció.

-¡Oh, no! – se le escapó.

-¿Ocurre algo, señorita Darcy? ¿Acaso lo conoce? – intervino Younge. –Es muy buen parecido.

-Es el señor Wickham, un caballero conocido de la familia. Pero no se si… por lo que sé, no está en buenos términos con mi hermano.

-Sería una descortesía no saludarlo, señorita Darcy. Vayamos.

-No creo que a mi hermano le gustase que hablemos con él… - intentó decir Georgiana, sin mucho éxito. La señorita Younge ya se dirigía hacia Wickham. Con un suspiro, la siguió.

-¡Señorita Darcy! – exclamó Wickham al verlas acercarse. -¡Qué sorpresa encontrarla en Ramsgate! Pero perdone mi descortesía, ¿cómo está usted?

Georgiana alzó la vista, hasta unos ojos azules como el cielo de las noches de verano. Y, en ese momento, ese azul desplazó en sus pensamientos al azul del mar, y, si por un momento pensó en los pigmentos que había dejado en Pemberley, fue solo para llegar a la conclusión de que nunca podría obtener un color tan perfecto como el de los ojos de Wickham.


N.A.: En mi opinión, un personaje muy infravalorado en la novela y las películas. Quiero hacerle un agradecimiento especial a Maria Teresa C, por su continuo apoyo. ¡Mil millones de gracias!