DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.
Jane – Esperanzas
Jane sabía que Lizzie estaba contrariada, que su familia había hecho el ridículo, que las hermanas del señor Bingley no habían sido tan amables como solían..., pero esa madrugada tumbada en su cama, no podía dormir de lo dichosa que se sentía.
El baile en Netherfield no había sido perfecto, pero sí encantador. Desde el momento en el que habían llegado a la gran mansión, todo había sido como un sueño. Recordaba haberse encontrado con Charlotte, y haber hablado con ella y Lizzie. Pero entonces, el señor Bingley había llegado para invitarla a bailar.
Y el baile… además de sumamente amable, educado y apuesto, el señor Bingley era un excelente bailarín. Nunca perdía un paso y siempre estaba en el lugar y momento adecuados para que Jane no tuviese que preocuparse de nada más que de disfrutar.
Y en los intermedios entre los bailes, su charla era tan amena, tan educada… y la colmaba de todas las atenciones que la cortesía y la discreción permitían.
Jane se mentiría a sí misma si dijese que el señor Bingley no le gustaba. Creía que él también podía llegar a sentir algo por ella. ¿Pero lo suficiente para pedirle matrimonio? Su madre y sus hermanas parecían darlo por hecho, pero ella no quería confiarse. Podían pasar muchas cosas. Por ejemplo, el señor Darcy se había comportado de forma muy extraña en la última parte del baile, intentando por todos los medios presentarle al señor Bingley a la mitad de la comarca a la que anteriormente había despreciado. No quería pensar mal, pero casi parecía que había querido separarlos.
En definitiva, Jane sentía que había encontrado a su alma gemela, al hombre con el que quería estar el resto de su vida. Ahora solo quedaba que él hiciese una visita a su padre, y Jane sería la mujer más feliz de toda Inglaterra.
N.A.: Sinceramente, es un personaje que me cae bien, pero le falta sangre para mi gusto… ¡Se agradecen las reviews!
