DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.


Kitty – Buscando marido

¿Podría encontrar ella un marido tan apuesto como Wickham, tan amable como Bingley o tan rico como Darcy? Dios la librase de tener que casarse con alguien como Collins... ni siquiera sabía como Charlotte era capaz de aguantarlo, por muy buenas conexiones que tuviese.

Así pues... ¿qué tenía que hacer ella para encontrar marido? Se acercaba peligrosamente a los veinte años, y a convertirse en una solterona. Incluso Georgiana, con toda su timidez, había causado furor entre los solteros de Londres.

De poco servía que su hermana le dijese que tenía que ser paciente, que un marido era alguien con quien tendría que compartir muchos años, alguien a quien tenía que respetar. Ella podía decirlo ahora, cuando se había casado con un hombre de 10.000 libras de renta. Pero ella había despreciado al señor Darcy durante un tiempo, así que no podía darle lecciones.

Después del tiempo pasado en Pemberley, Kitty se había dado cuenta de que una boda como la de Lydia era una imprudencia, pero había días en los que pensaba... ¿de verdad estaba tan mal?

Ese precisamente era uno de esos días. Acompañaba a la familia Darcy a un baile en una mansión cercana a Pemberley. Solo asistía la alta sociedad de la región, pero aún así, era magnífico, y resplandeciente, y terriblemente exclusivo. Y como habitualmente, todos los ojos masculinos se posaban en la señorita Georgiana Darcy. Aunque Georgiana y ella tenían una relación muy cordial, en esos momentos Kitty se moría de envidia. Nadie se fijaría en la cuarta hija de un caballero rural, con una dote mínima, y atributos pasables, no mientras al lado estuviese la señorita Georgiana, bonita, educada y con una dote impresionante.

Así pues, fue primero a servirse una copa de ponche, a pesar de la mirada desaprobadora de Lizzie. ¿Qué podía decirle ella, que había conseguido un marido siendo desagradable con él? Mientras sorbía el ponche, observó como todos los caballeros hacían fila para escribir su nombre en el cuaderno de Georgiana. Soltó un resoplido, y se preparó para recibir con una sonrisa a los que estuviesen dispuestos a buscar una segunda opción.

-Si vuelve a resoplar así, lady Lilian la escuchará, mirará hacia aquí y me descubrirá - sonó una voz a su lado, haciendo que saltase de la sorpresa.

Se giró, y vio a un joven a su lado. No era especialmente bien parecido, pero tenía unos ojos grises chispeantes y alegres, y le apareció un precioso hoyuelo al sonreírle.

-¿Disculpe? - dijo Kitty con sorpresa.

-No tengo nada que disculpar - dijo el chico, todavía sonriendo. -En todo caso, discúlpeme a mí, por dirigirme a usted sin que nos presenten. Soy Miguel del Campo. Y usted, por lo que he visto, ha venido con los Darcy. ¿Quizás una prima lejana de la familia?

-Catherine Bennet - dijo Kitty, sorprendida por el abordo del joven. -Soy la hermana de la señora Darcy.

-Aahh... ya veo, ya me parecía a mí que no era usted una Darcy. No se parece mucho a la señorita Georgiana.

-No, no me parezco - dijo Kitty, molesta. Así que el joven se había acercado a ella esperando conocer a Georgiana...

-La verdad es que las diferencias son notables - siguió diciendo, sin una pizca de vergüenza. -Ella parece ser muy delicada, como si un soplo de aire demasiado fuerte se la pudiese llevar. Usted, sin embargo, parece más robusta.

-Me crie en una granja - dijo Kitty, cada vez más molesta con el hombre, viendo como pasaba su mirada de una a otra, como comparando. Vale que el asunto del matrimonio fuese como un mercado, pero casi parecía que iba a pedirle que le enseñase la dentadura de un momento a otro... y luego se imaginó la cara del señor Darcy si ese hombre le pedía a Georgiana que le enseñase la dentadura... y no pudo evitar sonreír.

-¿Sabe que es la primera vez que la veo sonreír de verdad desde que entró al salón de baile? - comentó el joven, mirándola a los ojos directamente y haciendo que Kitty se sonrojase.

-No era por usted - dijo, bajando la mirada.

-Entonces, permítame que pruebe a hacerla sonreír más tarde. ¿Me permite escribir mi nombre en su cuaderno de baile?

-Yo... por supuesto - dijo Kitty, tendiéndole el librito, en el que solo figuraba el nombre del señor Darcy. -Pero quizás quiera intentar primero con la señorita Darcy, es posible que si tarda mucho no le queden bailes libres.

El joven la miró con extrañeza, antes de apuntar su nombre en dos ocasiones y devolverle su cuaderno.

-Señorita Bennet, no voy a pedirle un baile a la señorita Darcy. Como le he dicho, me parece de una fragilidad extrema. Pero espero con impaciencia poder ver otra vez esa hermosa sonrisa suya.

Y dicho esto, se inclino con gracia hacia ella y se fue andando hasta una señora al otro lado del salón, cruzándose con su hermana Lizzie.

-Así que ya has conocido al señor del Campo - le dijo Lizzie con picardía. -¿Cómo es?

-Extraño - dijo Kitty, todavía intentando procesar lo que acababa de pasar.

-Dicen que sus modales son un tanto bruscos, pero que es un excelente bailarín. Es el hijo del marqués del Campo, el embajador español - dijo Lizzie. -¿Te ha pedido un baile?

-Dos.

-¿Dos? Vaya, Kitty... le has debido de impresionar mucho.

Kitty asintió distraída, mientras su hermana se marchaba. Incluso a través de la inmensidad del salón, sentía la fuerza de una mirada de ojos grises sobre ella. ¿Qué acababa de pasar?


N.A.: Uno más largo para compensaros por todos los cortos que he subido... ¡espero que os guste, y se agradecen las reviews!