DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.


N.A.: Mis disculpas por no subir ayer nueva historia, pero tengo problemas con el acceso a Internet los fines de semana. Como compensación, hoy subo el correspondiente a ayer y a hoy. ¡Disfrutadlos!

Lady Catherine - Enfermedad

-Le estoy diciendo, señora, que su hija tiene un problema respiratorio -dijo el médico, por enésima vez.

-¡Es inconcebible! ¡Es una de Bourgh y una Fitzwilliam! - exclamó una muy enfadada lady Catherine.

-No es un problema que venga de familia. Pero no se preocupe. Hoy en día, y siendo como es noble, ese problema no es una gran discapacidad - dijo el médico, intentando tranquilizarla. -Muchas damas han conseguido tener una vida plena aun así. Solo es necesario tener un poco de delicadeza. Mantener las estancias de la casa limpias, no extenuarse...

-¡Rosings es una morada ancestral! ¿Se está atreviendo a insinuar que está sucia? - estalló lady Catherine.

-No, señora, pero en esas grandes casas suele haber tapices, por ejemplo, los cuales suelen acumular polvo. Eso es lo que debería evitar. Y debería tomar mucho el aire, especialmente en verano.

-¡Pero qué sarta de estupideces está diciendo! Primero insulta mi linaje, luego mi casa, y ahora mi sentido común... para las personas enfermizas, lo mejor es no salir de casa si no es para tomar los baños.

-Señora, eso es lo habitual, pero la de su hija no es una enfermedad habitual. De hecho, si sigue mis consejos, la pequeña Anne podrá tener una vida casi normal.

-¡Inconcebible! ¡Su forma de tratar a los pacientes es horrorosa! No lo recomendaré ni le daré referencias, porque no las merece. Dicho esto, hizo un gesto con la mano y su mayordomo se apresuró a abrir la puerta del salón, invitando al médico a irse.

Cuando el hombrecillo se fue, Lady Catherine suspiró. Era el quinto médico que les visitaba en su casa de Londres, después de que su hija Anne tuviese una de sus habituales crisis respiratorias. Ella era, y sería, su única hija, puesto que su marido había muerto poco después de que naciese. Su testamento especificaba claramente que Rosings iría a un primo segundo si lady Catherine volvía a casarse o si Anne moría, y eso no estaba dispuesto a permitirlo.

Sin embargo, si Anne estaba enferma... tenía que asegurarse de que no muriese, bajo ningún concepto. No solo por el amor que le tenía, como su hija que era, si no porque ella lo perdería todo. Se levantó del sillón donde estaba sentada, y se encaminó al salón de música, de donde salían débiles notas de piano. Entró, miró por unos instantes a su hija tocando el piano (ya se adivinaba en ella a toda a una maestra) y tomó una decisión drástica.

-Anne, hija mía - dijo con voz dulce. -Los médicos dicen que estás enferma y no debes hacer esfuerzos, así que ya no podrás tocar el piano, ni jugar, ni salir a pasear si no es en coche y acompañada.

La pequeña niña alzó la mirada con espanto, y se puso a llorar. Lady Catherine chasqueó la lengua y le hizo un gesto a la niñera, para luego salir del cuarto. No soportaba los lloros infantiles, y el de su hija en especial le recordaba lo enfermiza que era. Tendría que buscarle un marido rápido, preferentemente uno de la familia, que tratase bien a Anne. El hijo mayor de su hermana serviría.


N.A.: ¿Soy la única a la que lady Catherine se le hace pesada? ¡Muchas gracias por todas las reviews que me estáis haciendo!