DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.
Mr Bennet - Libros
Era un hecho por todos sabido que al señor Bennet le encantaban los libros. Viejos o nuevos, grandes o pequeños, pesados o ligeros, el señor Bennet no le hacía ascos a ninguno de ellos. Todos tenían un sitio en su biblioteca, la cual cuidaba como los dragones cuidan de un tesoro de oro y gemas.
También era por todos sabido que una de sus grandes ambiciones, desde hacía más de veinte años, era que en Meryton hubiese una librería. No necesariamente una de esas grandes y esplendorosas librerías de Londres, le bastaba con un pequeño reducto de cultura, quizás un pequeño local con un par de estanterías, que cambiase con una cierta frecuencia su catálogo...
Sin embargo, él no dejaba de ser un caballero. Si no lo hubiese sido, quizás hubiese abierto él mismo el negocio, pero siéndolo, tenía que dedicarse a dirigir Longbourn. De joven, había intentado fomentar esa idea entre sus vecinos, para, entre todos, ayudar a algún joven a abrir una. Pero sus esfuerzos habían resultado en vano. Sus vecinos preferían una tienda de sombreros para las damas, o una tienda de arreos, o un taller donde arreglasen los carros.
Así pues, esa ambición había quedado sepultada por el tiempo, como un sueño de juventud del que no quería desprenderse. Para cuando su hija preferida se casó con un caballero que amaba los libros, su sueño estaba tan lejano en su mente que ni siquiera lo mencionó. Además, su hija y su yerno le invitaban constantemente a Pemberley, donde podía extasiarse en su inmensa biblioteca.
Y todo siguió igual, hasta que un muy anciano señor Bennet le confió su sueño a un no tan joven como antes señor Darcy. Lejos de reírse, Fitzwilliam Darcy se calló y se quedó pensando. Por experiencia, el señor Bennet sabía que no era buena idea interrumpir al taciturno marido de su hija en esos momentos, así que se sirvió una copa de oporto más y lo dejó a su aire, mientras él revivía de nuevo su viejo sueño. ¡Habría sido tan hermoso...!
-Señor Bennet - dijo al fin Darcy, con la luz de la chimenea recortando su perfil. -Creo que es una idea estupenda. Todas las localidades deberían tener su propia librería, mi propio padre puso los fondos para abrir la de Lambton. Entiendo que usted no podía hacer lo mismo, teniendo cinco hijas y una propiedad pequeña. Pero yo sí puedo.
El señor Bennet miró a su yerno, totalmente consternado, casi sin procesar lo que decía. Darcy suspiró y continuó.
-Le confieso que he estado pensando qué hacer con el joven John Wickham. Las veces que ha venido con su madre de visita he hablado con él, y no se parece en nada a su padre ni a su madre. De hecho, es un joven culto y educado, con ganas de trabajar, que si sigue con los Wickham se echará a perder. Tiene ahora 16 años, pero puedo colocarlo de aprendiz en la librería de Lambton, para que vaya aprendiendo. Mientras tanto, usted y yo podríamos buscar un local en Meryton, buscar proveedores... en fin, poner en marcha el negocio. Yo me quedaría más tranquilo si usted vigila al muchacho durante los primeros años.
El señor Bennet, estupefacto, se quedó mirando a Darcy, hasta que unas lágrimas se escaparon de sus ojos. Como pudo, asintió, y con voz ronca, dijo:
-No sé cómo agradecérselo. No solo cumple el sueño de un viejo, si no que además ayudará a mi nieto, hijo de un hombre al que usted odia. No sé cómo agradecerle todo lo que usted ha hecho, y sigue haciendo, por mi familia.
Darcy se encogió de hombros, claramente incómodo ante las alabanzas, y le contestó.
-Es un placer ayudar a la familia de mi Liza. Ahora, iré a reunirme con las damas. Usted no se preocupe, le disculparé para que pueda subir a su habitación y reponerse de la sorpresa. Buenas noches.
Cuando vio a su yerno salir por la puerta, el señor Bennet pudo al fin sonreír con alegría, en mitad de su llanto. Él no había cumplido su sueño, no había sido librero. Pero su nieto lo cumpliría por él, y podría pasar sus últimos años en Meryton enseñándole su pasión por los libros.
N.A.: Y empezamos al fin con los caballeros… confieso que me ha encantado escribir esta historia en especial, comparto la pasión de Mr. Bennet. Muchísimas gracias por todas las reviews que me estáis haciendo, me ayudan cada día a seguir escribiendo. ¡Un saludo a tod s!
