DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.


Mr Bingley - Traición

-¡Pero no te quiere, hermano! ¡No puedes correr otra vez hacia Netherfield, a arrastrarte ante una mujer que no te ama! - gritó Caroline, fuera de sí.

-¿Y tan malo sería que solo me tuviese un cierto afecto? ¿Tan malo sería compartir mi vida con una persona tan buena? - contestó Bingley, enfadado.

-¡Charles! ¿Y Georgiana? - suplicó Caroline.

-¿Georgiana? ¿Georgiana Darcy? ¡Es una niña, Caroline! Y no me voy a casar con alguien que no se atreve ni a dirigirme la palabra - dijo Charles, plantándose en medio de la sala.

-¡Louisa, ayúdame! - suplicó Caroline a su hermana.

-Charles, su familia es horrible, y tendrás que soportarlos durante el resto de tu vida - dijo Louisa, más calmada.

-No voy a casarme con su familia, si no con Jane. De hecho, quizás ni siquiera con ella - dijo, desanimado.

-Por supuesto que no, Charles - presionó Caroline, viendo la duda en su hermano. -Ella no te quiere, no te aceptará. Y tú habrás dejado el buen nombre de nuestra familia por el barro.

Charles se calló y se dirigió a la ventana. Desde la casa en la que estaban, en la mejor zona de Londres, se veía un bonito parque. Bajo los árboles, una muchacha rubia leía, y Charles sintió como su corazón daba un vuelco. Pero la muchacha se movió, y Charles se dio cuenta de que no era Jane. Por supuesto que no lo era, pero no podía evitar buscar su cara en cada mujer rubia que veía. Suspiró, y se volvió hacia sus hermanas.

-Dime una cosa, Caroline - preguntó, deseando aclarar las cosas. -¿Por qué crees que Jane no me ama?

-El señor Darcy... - empezó Caroline.

-No - la interrumpió. -Darcy ya me ha dado sus motivos y razones. Solo sigo considerándolo un amigo porque ha tenido el valor de reconocer su error, y de abogar en favor de Jane. Pero, ¿y tú? Fuiste amiga de Jane, y entonces te parecía una buena muchacha.

-Cuando Louisa y yo la vimos... - Caroline empalideció al instante, dándose cuenta de su error.

-¿¡Cuando qué?! - exclamó Bingley. -¿La habéis visto y no me lo habéis dicho?

-Hermano... - intervino Louisa.

-¡Contestad! - gritó Bingley.

-Jane vino a Londres hace unos meses... y nos visitó en la casa... - empezó a decir Louisa, siempre más débil que Caroline.

-Vino a buscarme... - murmuró Bingley, sintiendo como sus piernas se debilitaban. -Oh, Dios mío, debe de odiarme, debe de pensar que la he ignorado...

Sus hermanas se callaron, pero él levantó la vista y las miró con dureza, haciéndoles un gesto para que siguiesen.

-Le devolvimos la visita. ¡En Cheapside! - dijo Caroline, todavía desafiante. -Y nada en su comportamiento nos hizo pensar que tenía interés en ti.

-¡Por supuesto que no! - saltó Bingley, cada vez más enfadado. -¡Abandoné la región sin darle una explicación, y cuando viene a mi casa, ni siquiera la recibo! ¡Por supuesto que no mostró interés!

Bingley volvió a sentarse, dejando que el desánimo lo inundase.

-Primero mi mejor amigo, luego mis hermanas, todos conspirando contra mi felicidad. ¿Cómo podré volver a confiar en nadie? - musitó, sin fuerzas.

-Hermano, era por tu bien - se atrevió a decir Louisa.

Bingley solo la miró con frialdad, con una mirada que ninguna de sus hermanas habría esperado ver en su tranquilo y bonachón hermano.

-Está claro que no fue por mi bien, si no por el vuestro - dijo fríamente.

Al rato, se levantó, y se dirigió a la entrada. Pero, antes se salir, todavía se dirigió una última vez hacia sus hermanas.

-Por respeto a la memoria de nuestros padres, no os repudiaré, aunque Dios sabe que os lo merecéis. Pero si alguna, en cualquier momento, vuelve a inmiscuirse en mi vida, o intenta dañar de alguna manera a Jane, que sepáis que caerá sobre vosotras todo el peso de mi ira. Y si me llego a casar con Jane, rezad para que os admita en nuestra casa. No me opondré a ella en ese asunto.

Y dicho esto, un Charles Bingley distinto al que entró en esa sala salió. No era menos bondadoso que antes, pero si un poco menos cándido. Y, aunque futuros matrimonios y la dulce insistencia de su esposa lo reconciliaron con su mejor amigo y con sus hermanas, el recuerdo de esa traición siempre estuvo presente en su corazón.


N.A.: Uno de los galanes del libro, pero me pasa como con Jane. Me cae bien, pero le falta garra para mi gusto. En fin… ¡se agradecen las reviews!