DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.
Mr Darcy - Suspensiones
Darcy pensaba, enfadado, en suspensiones. No era un tema en el que solía pensar muy a menudo, dado que tenía como costumbre viajar en uno de los carros de los Darcy, que estaban en perfecto estado. Pero su coche se había roto al poco de salir de su destino, y había tenido que alquilar uno. Para su desgracia, el dueño del coche no había tenido en cuenta la comodidad de sus pasajeros, y, ante la falta de suspensiones, una parte de la anatomía de Darcy estaba haciendo el trabajo. ¿Cuánto faltaría para llegar a Ramsgate?
Si tuviese un poco menos de educación, Darcy habría estado mascullando. Como era todo un caballero, se limitaba a pensar mil castigos para el fabricante, el dueño y el conductor del carruaje, que a lo mejor hasta eran la misma persona. ¿Tanto costaba poner, a falta de suspensión, un cojín? Y si tuviese un poco menos de prisa, Darcy habría esperado a que arreglasen su carruaje, o se habría bajado de ese y buscado otro para alquilar. Pero había conseguido, tras dos noches trabajando sin parar con su administrador, liberar cuatro días para visitar a su hermana Georgiana en Ramsgate.
En realidad, Darcy solo soportaba las incomodidades pensando en la alegría y la sorpresa de Georgiana cuando se viesen. Posiblemente sonreiría de esa manera tan dulce que tenía, y le aseguraría que no hacía falta que se hubiese tomado la molestia de visitarla. Pero acto seguido, con timidez, le enseñaría las nuevas pinturas que había hecho, o quizás sugeriría ir a pasear a alguno de los sitios de los que se habría quedado prendada. Y quizás, hasta habría conocido a alguna damita con la que tomar el té, y Darcy se vería obligado a ir a algún baile o a alguna reunión.
Pero él sabía que lo soportaría todo por su hermana. Su corazón lloraba por el momento en el que Georgiana tendría que salir en sociedad, sabiendo que tendría que ver como todos los hombres querían apartarla de su lado. Pero así era la vida, y lo único a lo que aspiraba era que su hermana fuese feliz con un buen y honorable hombre, un hombre que la quisiese más allá de su inmensa dote.
Pensando en la sonrisa de Georgiana, Darcy se reclinó en el asiento como pudo. Cuando se reuniese con Georgiana en Ramsgate, pasarían unos días tan agradables...
N.A.: Y aquí la historia del sábado, con un poquito de retraso. Al igual que con Elizabeth, ya hay mucho escrito sobre él, así que he querido darle un poco de originalidad… dentro de lo posible. ¡Se agradecen las reviews!
