DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.


Mr Wickham - Darcy

-¡Vamos, Fitz! - exclamó George, mientras corría entre los árboles. -¡Los renacuajos se van a escapar!

-¡Nooo! - exclamó el otro niño, con horror. -¡Vamos, tenemos que coger unos cuantos!

Detrás de ellos, el profesor corría, exhausto. ¿En qué momento se le había ocurrido decirles que si criaban unos renacuajos, verían como se convertían en sapos?

5 años después

-Mira, George, el tutor dice que podemos encerrar unos cuantos gusanos y ver cómo crecen - le dijo el niño, emocionado al encontrar a su amigo.

-No quiero, Darcy - dijo George de mala manera, dándole la espalda.

-¿Qué ocurre? - preguntó el pequeño Fitzwilliam, extrañado. -¿Por qué me llamas Darcy?

-El tutor dice que los caballeros no se llaman por el nombre. También dice que tú eres superior a mí. ¡Pero no lo eres! - gritó Wickham, como poseído.

-Claro que no... - murmuró Darcy, alejándose con cuidado.

7 años después

-Por supuesto, señor, será un placer decirles a... - Wickham se interrumpió al ver a Darcy entrar en el despacho de su padre. Ambos se lanzaron miradas cautelosas.

Darcy había descubierto a Wickham retozando con una muchacha en un pajar el día anterior, y ambos estaban esperando a ver la reacción del otro.

-Padre, querría hablar contigo de un asunto delicado - dijo Darcy, enderezándose.

-Por supuesto, hijo, habla - contestó el señor Darcy, sonriendo.

-Preferiría que fuese a solas - contestó el joven, lanzando inquietas miradas a Wickham.

-Pero, hijo mío... ¡George es de confianza! ¡Habla!

-Mejor en otro momento... - susurró Darcy, saliendo contrariado del despacho.

Wickham sonrió. Ya encontraría él la manera de que Darcy no encontrase tiempo a solas con su padre en un futuro próximo.

6 años después

La cabeza de Wickham se estrelló contra la pared, haciéndole ver las estrellas. Frente a él, un iracundo Fitzwilliam Darcy le sujetaba las solapas de la casaca.

-¿No te bastaban las 3000 libras que te di a cambio del beneficio de Kympton, malnacido? ¿Tenías que ir a por mi hermana?

-Yo la amo... - farfulló Wickham.

-¡Amas su dinero, desgraciado! - dicho esto, lo soltó con asco. -No te reto a un duelo ahora por salvar la reputación de Georgiana. Pero vuélvete a acercar a ella, y yo mismo me encargaré de que mueras arruinado. ¿Me has entendido?

Wickham miró con espanto los ojos fríos como el hielo de Darcy, y supo que esa vez había llegado demasiado lejos. Con un profundo miedo, lo único que pudo hacer fue asentir débilmente. Vio con alivio cómo el que había sido su compañero de juegos salía de la habitación. Estaba arruinado, ¿qué podía hacer ahora?

7 años después

-¡Mira, querido Wickham! - exclamó la pesada de su mujer. -Lizzie nos ha vuelto a mandar algo de dinero. ¿Crees que debería invitar a Sarah o a Margueritte a que me acompañen a la tienda de sombreros?

-Dámelo - dijo rápidamente Wickham. -Yo lo administraré.

-Pero querido... - empezó a protestar Lydia.

-Ese dinero viene de la familia Darcy, y, como sabes, yo tendría acceso a él si no fuese por la injusticia de Darcy. Es mío por derecho - dijo Wickham.

-Tienes razón - convino Lydia. -Ya me compraré un sombrero nuevo cuando Jane me mande dinero.

Wickham la miró con hastío. ¡Qué mujer más tonta! Si hubiese sabido esconderse mejor en Londres, y Darcy no los hubiese encontrado... Tres veces Darcy le había arruinado la vida, y a Wickham no se le ocurría como hacérselo pagar.

10 años después

-¡Darcy! ¡No puedes hacerme esto! - exclamó Wickham, desesperado.

-Solo te ayudaba porque eras el cuñado de mi esposa - dijo Darcy, sin siquiera levantar la vista de sus papeles. -Te has divorciado de Lydia, así que no esperes nada más de mí.

-¡Me han echado del regimiento! - gritó Wickham.

-No tengo nada que ver con eso, yo te compré la entrada, y me venía bien que estuvieses tan lejos. Pero no voy a pagar tus deudas para que te vuelvan a admitir.

-Pero...

-Ahora, te pido que te vayas. Mis hijos pronto despertarán, y no quiero que tengas el menor contacto con ellos.

Wickham agachó la cabeza. No tenía nada con qué presionar a Darcy. Ya no podía depender de su dinero.

5 años después

Tirado en medio de un campo de batalla en el continente, Wickham esperaba la muerte. Tenía demasiadas heridas, y la batalla seguía su curso. Con su último suspiro, pronunció sus últimas palabras.

-Maldito Darcy...


N.A.: Quería poner de relieve el cambio en Wickham, de niño feliz al hombre que todos conocemos. Y confieso que me encanta ponerlo en apuros... ¡Se agradecen las reviews!