DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.


Mr y Mrs Gardiner - Sobrinas

Si dichoso fue para los Bennet el día de la doble boda de Jane y Elizabeth, podía decirse que sus tíos Gardiner sentían al menos la misma alegría y dicha, si no más.

Mrs Gardiner, quien siempre había amado a sus dos sobrinas mayores por encima del resto, se sentía dichosa de ver que se casaban con dos hombres que las amaban y respetaban, y a quienes ellas correspondían. Se sentía especialmente contenta por Lizzie, puesto que precisamente ella entre toda la gente sabía lo que su sobrina había sufrido por Darcy. Primero rechazar a un hombre, para luego darse cuenta de que no había sido justa. Luego, volver a encontrarse con él, en circunstancias incómodas. Y justo cuando el joven parecía retomar su interés, el escándalo provocado por Lydia. La señora Gardiner era una de las pocas personas que sabían lo que Darcy había hecho por la familia, así que le estaba doblemente agradecida.

El señor Gardiner había quedado total y absolutamente prendado de Darcy. Primero, en Pemberley, por su cortesía y amabilidad para con él. Y después, por la gran ayuda prestada a Lydia. Todavía tenía la espina clavada de que no le hubiese permitido ser él quien pagase los gastos, pero pretendía mandarles a los Darcy unos fantásticos regalos de Navidad, como lenta compensación.

Respecto a Bingley, ambos lo aprobaban, un poco escépticos al principio, dada su fama de ser hombre con poca capacidad para imponerse. Pero, en cuanto lo conocieron y vieron como miraba a Jane, ambos convinieron en que era perfecto. Sus caracteres congeniarían perfectamente, y solo había que ver como el joven se comportaba con los pequeños Gardiner para ver su bondad.

Así pues, ambos estaban terriblemente felices por sus sobrinas. Y Lizzie y Jane, conscientes de lo que sentían sus tíos, intentaron favorecerlos en lo posible.

Cuando un amigo de Bingley necesitó un socio comercial, Jane no tardó en recomendar al señor Gardiner. Así, los Gardiner vieron aumentar sus negocios e ingresos, permitiendo que todos sus hijos tuviesen una vida acomodada.

Cuando Georgiana necesitó una carabina que la acompañase a los bailes de Londres, Darcy no dudó en pedírselo a la señora Gardiner. Cierto que lady Catherine se quejó a diestra y siniestra, pero Georgiana agradeció la decisión de su hermano. Así, la señora Gardiner ganó otra sobrina y amiga, con la que no dejó de cartearse hasta el final.

Y, cuando sus hijos crecieron, siempre pudieron contar con la ayuda del señor Darcy y el señor Bingley, y, por supuesto, de sus esposas.

En retrospectiva, los señores Gardiner no podían si no agradecerle infinitamente al señor Bake sus cambios de negocio, porque, de no ser por él, habrían ido a los Lagos, y ninguno de esos fantásticos acontecimientos habría sucedido.


N.A.: Efectivamente, los que en mi opinión faltaban eran los Gardiner. Y ahora sí, terminamos con los personajes. Muchas gracias a todos los que han comentado esta historia, incluidos los Guest. ¡Espero que os gusten también las que faltan!