DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.


N.A.: Os recuerdo que este es el cuarto capítulo que subo hoy, ¡no os perdais los otros!

Mary King – Conquista

Mary King supo, desde el momento en el que Wickham le sonrió, que estaba total y absolutamente enamorada de él. Aunque él no le hizo caso ninguno tras esa sonrisa, Mary sí estuvo muy pendiente del caballero. Así, pudo comprobar que tenía una fuerte predilección por Elizabeth Bennet. ¡Otra vez las Bennet! Todas las muchachas de la región tenían que competir contra la belleza de Jane y la vivacidad de Elizabeth, pero Mary se preguntaba: ¿por qué no podía ella ser mejor que las Bennet en algo?

Esa noche, en la soledad de su habitación, Mary se dedicó a hacer una lista mental de sus virtudes y las de Elizabeth Bennet. Ya de madrugada, completamente desanimada, Mary King al fin dio con las dos únicas cosas en las que superaba a cualquier Bennet. La primera, tenía una dote muy superior. La segunda, no estaba tan vigilada como las Bennet, podía permitirse ser un poco más abierta con sus sentimientos.

Cuando llegó el aviso del siguiente baile, Mary no se vistió para estar bella, si no para ostentar. Se puso su mejor collar de perlas, unos guantes nuevos de cabritilla y su mejor vestido. El vestido era azul y los guantes verdes, pero poco importaba eso. Mary había conseguido lo que quería: todo en ella gritaba dinero.

Así vestida, pese a la estupefacción de sus criados, puso rumbo a la fiesta. Entró y buscó rápidamente a Wickham. Allí estaba: riendo junto a Elizabeth Bennet. Con grandes aspavientos, pasó junto a ellos, y, en el espejo del fondo de la sala, vio como Wickham le miraba la espalda. Por fin había captado su atención. Esperó en un lado de la sala hasta el cuarto baile, impaciente. Y, al fin, Wickham se acercó a ella para pedirle bailar. Con una gran sonrisa, se lo concedió. Ese teniente estaba cada vez más cerca de ser suyo.

Cuando terminaron de bailar, con audacia, Mary tocó el cuello de Wickham delicadamente, en una caricia tan íntima y rápida como inapropiada. Casi pudo sentir los ojos de Wickham abrirse cuando le dio la espalda.

En el siguiente baile, Mary repitió su proceder. Solo que esta vez, Wickham bailó con ella dos veces, no solo una. Y, en las conversaciones que tuvieron, ya se encargó ella de sacar a relucir el monto de su dote.

La cuarta fiesta en la que coincidieron fue un sueño para Mary. Wickham no se separó de su lado, totalmente solícito con sus caprichos. Elizabeth Bennet había sido claramente olvidada, especialmente desde la marcha de los Bingley y la caída de Jane. Nada se interponía ya entre ella y su futuro marido.


N.A.: Otro personaje totalmente olvidado por Fanfiction, y al que he querido darle una personalidad propia. ¿Qué chica no quedaría encandilada por Wickham en un primer momento? Desde luego ella cayó en sus garras. ¡Espero que os haya gustado!