DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.


Mr y Mrs Hurst - Extrañeza

Hasta el cándido e inocente señor Bingley, hermano de la novia, tenía que admitir que toda la relación de Louisa con el señor Hurst era extraña.

En primer lugar, estaba el novio. No era por faltar al señor Hurst, pero todos los que lo conocían consideraban casi un milagro que se hubiese casado. Era indolente y perezoso, no muy bien parecido y ya entrado en años. Se esperaba que se casase con alguna muchacha desesperada, no con una joven con 20000 libras de dote.

Louisa Bingley, por otra parte, tampoco era un dechado de virtudes. Se podría decir que no era fea, se podría decir que no era vieja, se podría decir que no era mala... pero en realidad, no se podía decir nada especialmente bueno de ella, salvo que tocaba muy bien el piano.

Por lo tanto, todo el mundo se preguntaba exactamente por qué se habían casado. Y la única que realmente tenía la respuesta era Caroline Bingley. Caroline le había echado el ojo al señor Hurst hacía tiempo. Tenía tierras, varias casas y una renta de 5000 libras. Era tan indolente que su esposa podría hacer lo que quisiese, siempre y cuando él tuviese siempre una copa de Oporto a mano y un sillón en el que echarse. Además, su patrimonio íntegro iría a parar a su mujer si él moría, así estaba estipulado. De hecho, y si ella no estuviese guardándose para ser la señora Darcy, lo habría conquistado. Pero así las cosas, le hizo ver a su hermana la conveniencia de ese matrimonio. Ni siquiera estaría obligada a tener hijos.

Una vez que Louisa estuvo casi convencida (tampoco tardó mucho en estarlo), Caroline centró sus esfuerzos en el señor Hurst. No podía esperarse de él que invitase a Louisa a bailar, ya que nunca lo hacía. Pero, con ciertas insinuaciones aquí y allá, algunos paseos por delante de él y algún encontronazo preparado, consiguieron que se fijase en Louisa Bingley. Luego solo fue cuestión de soltar algunos comentarios que insinuaban un compromiso y hasta una boda, que hicieron que el señor Hurst se diese cuenta también de que algún día se esperaba que él se casase, y que Louisa Bingley era lo mejor que podía conseguir.

Después de eso, ya solo tuvieron que fijar un día para que el señor Hurst hablase con Charles para pedirle la mano de Louisa.

Es cierto que el señor Bingley estaba perplejo ante la elección de Louisa, pero sus hermanas le dijeron y repitieron que estaba totalmente enamorada del señor Hurst, y que quería casarse con él. Ante esto, poco pudo hacer el pobre muchacho. No podía ponerle ninguna falta grave al caballero, y si se amaban...

Con el beneplácito de Bingley, las cosas fueron rodadas hasta una gran boda, luego una gran boda de miel... y, al fin, a la mudanza. Pero, para sorpresa de todos, los señores Hurst no se mudaron juntos a Ivory House, el hogar ancestral del marido. No, se mudaron a la residencia de los Bingley en Londres. Y, para consternación del mayordomo, sus existencias de oporto empezaron a disminuir peligrosamente. Pero, por supuesto, nadie podía decir nada. Todo se había hecho de acuerdo a las leyes del decoro, y si el señor Hurst quería vivir con la familia de su esposa... bueno, al fin y al cabo, estaba en su derecho.


N.A.: Maria Teresa C pidió algo de los Hurst y los Lucas, así que aquí está el primero. ¿Soy la única que no comprende cómo terminaron juntos…? ¡Se agradecen las reviews!