DISCLAIMER: Los personajes de Orgullo y Prejuicio pertenecen a Jane Austen y sus herederos. Esta historia sí es de mi invención.


Celestine Cadwell - Amor

Celestine, más conocida en Meryton como miss Cadwell y entre sus amigos como Lesti, era una joven prudente e inteligente, y con un gran sentido del humor. Tenía una dote aceptable, de unas 4000 libras. Era la tercera hija de un caballero, y por ello, destinada a casarse con uno. Su padre le ofrecía nombres cada cierto tiempo, pero ella se negaba. Ya había entregado su corazón.

Mr Bennet era, a sus ojos, la elección perfecta. Se conocían desde niños, se entendían perfectamente, y amaba los libros y la naturaleza tanto como ella. Hacía mucho tiempo que había decidido casarse solo con él, pero, para su desgracia, sus padres no se llevaban bien. Había una disputa histórica sobre el límite de Longbourn y Killare, y las familias mantenían solo una relación cordial de cara al resto de vecinos, y, a solas, una enconada rivalidad. En su corazón, Lesti se sentía como Julieta. Bennet era su Romeo.

Pese a que la rivalidad parecía arruinarlo todo, Lesti sabía que su padre no podría negarle nada a su hija favorita. Solo hacía falta que Bennet se diese cuenta de que ella era la mujer perfecta para él, y Lesti se había propuesto que no pasase de ese año. Al fin y al cabo, era realista e inteligente, ella ya tenía 23 años, y, si él no le pedía matrimonio, tendría que buscarse otro marido, aunque le doliese.

Por todo esto, la llegada a la comarca de Fanny Gardiner no fue precisamente bien recibida. Hermosa y de modales desenvueltos, pronto gran parte de los jóvenes estaba tras ella. Entre ellos, por desgracia, Thomas Bennet. A Lesti no le dolía tanto que fuese detrás de otra mujer como que esa mujer fuese miss Gardiner. Sí, era atractiva, pero también era ignorante y cotilla. Vivía solo para el coqueteo y los bailes, y Lesti dudaba de que supiese cómo se abría un libro.

Sin embargo, Bennet pronto estuvo bailando con ella en todos los bailes (él, que tanto había despreciado esa costumbre), y, como Lesti se temía, poco después le estaba pidiendo matrimonio.

Lesti, sin querer estar presente en un momento tan amargo, se mudó a casa de sus tíos en Dover por una temporada. Allí, tras un tiempo de tener el corazón totalmente roto, conoció a un apuesto médico rural amante de la impetuosidad de los acantilados y más que dispuesto a acompañarla en sus paseos. Dos años después volvió a casa de sus padres, seguida de Edmund, para pedirles su consentimiento.

Quiso la providencia que, en uno de los paseos que hizo para recordar la zona, se acercase al terreno conflictivo con los Bennet, y se encontrase allí al hombre que durante tanto tiempo había ocupado su corazón. Grande fue su sorpresa al darse cuenta de que ya no sentía absolutamente nada por él.

-Hola, Lesti - le dijo, con una sonrisa.

-Señorita Cadwell, en realidad - le contesto ella, sin querer que entrase en más confianza.

-Permíteme al menos llamarte Celestine, llevo días aquí, esperando a que visitases esta zona. Necesito hablar contigo - dijo rápidamente. Lesti, extrañada, asintió con la cabeza y le hizo un gesto para que siguiese. Thomas Bennet tragó saliva, como queriendo armarse de valor.

-Me equivoqué, amiga mía. Me casé con la gracia y la hermosura, y no me di cuenta de que siempre había tenido a mi lado a mi mujer ideal, a la que me habría hecho feliz.

-No siga por ese camino, señor Bennet - le advirtió Lesti. -No conduce a ningún destino propicio.

-Pero tengo que seguir - repuso él, mirándola de una forma que, en otros tiempos, habría hecho que el corazón de Lesti bailase. -Mi mujer es estúpida y derrochadora. Me ha dado una hija, mi pequeña Jane. Sin embargo, no me dará más. He decidido pedirle el divorcio.

-¿¡El divorcio?! - exclamó Lesti, horrorizada. -¿Por qué razón?

-No seré feliz con ella - dijo Bennet implacable. -Razones para el juez no me faltarán, Fanny coquetea con todos los oficiales del regimiento, y un primo abogado me ayudará a encontrar pruebas de adulterio.

Lesti lo miraba con horror. O ese ya no era el inteligente Bennet de quien había estado enamorada, o ella había estado muy ciega.

-¿Y vas a abandonar a tu esposa y a tu hija, solo por un capricho? ¿Las harás desgraciadas porque tu no supiste elegir?

-Lesti, te amo. Siempre lo hice, aunque no lo supiese ver. En tus maneras y tus gustos, en tu forma de ver el mundo, encontré siempre una paz que no he encontrado ni un solo instante con Fanny. Por favor, dime que me amas, y en menos de dos años seré tuyo.

-Señorita Cadwell, señor Bennet. Y dentro de poco, señora Walsh. Y no se equivoque, nada me induciría a aceptar a un hombre que se deshace de su esposa y su hija con una excusa tan ruin. Me ha decepcionado usted mucho, señor Bennet, y le ruego que no vuelva a dirigirme la palabra. Usted eligió, y es su deber soportarlo. Que sea usted muy feliz.

Y, ante un palidísimo señor Bennet, Lesti se dio la vuelta y se marchó a paso rápido. Qué conversación más decepcionante. ¿Era capaz ese hombre de hacer algo tan malvado? ¿De acusar injustificadamente a su mujer para no afrontar las consecuencias de sus actos? Con un suspiro, se serenó. Afortunadamente, ella no tenía que preocuparse de eso. Tenía a un pretendiente maravilloso, al que amaba y respetaba, y pronto se iría a Dover a vivir con él, lejos de Thomas Bennet y sus problemas.


N.A.: Algo del pasado del señor Bennet. ¿De veras solo pudo aspirar a la señora Bennet…? Aquí mi interpretación, ¡espero que os guste!