Disclaimer: Los personajes de esta historia le pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.
Summary: [OU] Kagome adquirió el hábito de escaparse por las noches y observar las estrellas. Aquello solía preocupar al hanyō, quien no dudó en buscarla una noche y descubrir el verdadero motivo de sus huidas.
Viñeta escrita para la temática "Día 1: Stargazing" del #InuKagFluffWeek2021.
Bajo un cielo lleno de estrellas
Por: Aida Koizumi
Nuevamente se encontraba en el exterior, en compañía de una brisa nocturna que la estremecía y los animales que hacían su presencia, mediante peculiares ruidos. Aquello no le molesto, ni la distrajo. Su atención estaba fija en el oscuro firmamento iluminado por cientos de estrellas. Algunas titilaban más que otras debido a la distancia que mantenían con la tierra. Otras apenas se distinguían, como si desearan ocultar su verdadero esplendor.
De pronto, a su mente llegó la imagen de InuYasha regañando su actitud por haberse escapado del campamento improvisado que realizaron luego de no hallar rastros de nuevos fragmentos. La búsqueda a veces se tornaba tediosa, más cuando no había pistas en juego y cierto hanyō refunfuñaba audiblemente.
—InuYasha…
Su suspiro y murmullo se perdió en el silencio de la noche, pero su imagen varonil quedó instalada en sus pensamientos.
Su corazón lograba acelerarse, aunque él no estuviera cerca. Con solo imaginarlo, sentía que sus movimientos se volvían torpes y que su voz se suavizaba, producto del cúmulo de sentimientos que él le provocaba. A veces le costaba trabajo ocultar todo ese amor que florecía cuando su presencia estaba a escasos centímetros. Deseaba expresar con palabras lo que su corazón dictaminaba. Deseaba fundirse en su cálido pecho y probar el sabor de sus labios; algo desconocido que juraba que sería exquisito.
Fue en ese momento en que no supo si fue por la intensidad hacia donde estaban dirigidos sus pensamientos o por algún fallo en su visión, pero algo logró atraer su atención.
Frente a la oscuridad del cielo, algunas estrellas comenzaron a ser más notorias que otras. Kagome comenzó a unirlas, de forma imaginaria, hasta que éstas le revelaron la imagen del protagonista que yacía en su corazón.
—Esa constelación se parece a InuYasha —reveló con entusiasmo mientras miraba los luceros del cielo. Su sonrisa genuina pintó su rostro de felicidad al delinear con claridad el perfil de su amado hanyō. Su cabello siempre al viento, como su aire bravío y su expresión franca.
De pronto, un pequeño destello de luz atravesó el oscuro firmamento con rapidez, sin llegar a desfigurar el retrato imaginario. Su mirada se tornó sorpresiva por unos instantes ante la brevedad y la belleza de dicho espectáculo.
—¡Oh! ¡Una estrella fugaz! Voy a pedir un deseo... —cerró sus ojos y unió sus manos cerca de su pecho. Espero unos segundos antes de soltar las palabras con vehemencia. —Deseo que InuYasha brille para siempre como esa estrella.
La revelación fue tan apasionada que sorprendió al susodicho, quien se encontraba detrás de ella manteniendo el silencio. El ritmo de su corazón se aceleró y el brillo de sus orbes doradas se intensificó con dulzura.
A su mente vinieron un sinfín de momentos en donde ella provocaba exaltación en él, ya sea por sus palabras o con acciones. Kagome siempre lograba impresionarlo. Ella nunca lo despreció, ni lo miró con asco por su naturaleza; es más, siempre lo trató con igualdad.
De a poco fue adentrándose en su corazón, curando todo lo que ya estaba roto en él. Ahora, ya no podía estar alejado de ella sin sentir ese vacío en su pecho, sin dejar que la preocupación lo domínense y necesitará tenerla a su lado.
Por ese mismo motivo, la había estado buscando cuando no sintió su presencia y aroma cerca del campamento.
—Kagome…
Preso de sus pensamientos, la nombró. Ella volteó con terror al sentirse descubierta de su propia liberación, y la viveza y calidez de aquellos ojos dorados impactó de lleno en su corazón: él la mirada igual que aquella constelación que imaginó con pasión.
Todo fue tan inesperado que le costó reaccionar ante la mirada inquisitiva del albino.
—Inuyasha, ¿qué haces aquí? —preguntó, ignorando el hecho anterior.
—Tonta, ¿no te das cuenta de lo peligroso que es salir de noche al bosque?
El regaño fue inevitable y es que le molestaba que ella no fuera consciente del peligro de sus acciones. Si ella se alejaba y él no estaba para protegerla, él no soportaría verla herida; o en el peor de los casos, perderla para siempre.
—Es que quería observar la noche y las estrellas —se justificó.
Él frunció su ceño sin entender del todo. Observó el firmamento y se frustró aún más al no hallar una respuesta certera a sus palabras.
—¿Qué tienen de especial? —inquirió restándole importancia a algo que él consideraba cotidiano.
Ella suspiró antes de contestar.
—En mi época ya no se pueden apreciar de esta manera —confesó con suavidad, mientras su mirada se perdía en la luminosidad del cielo.
Aquello ablandó el terco corazón del albino, quien se perdió en la vehemencia que reflejaron los ojos chocolates de Kagome. Su perfilado rostro le reveló la verdad de sus palabras al encontrarla ensimismada, viendo el espectáculo arriba suyo. Inmediatamente recordó las noches en el futuro, cuando Kagome necesitaba estudiar para derrotar a los demonios llamados exámenes. Allí él pudo presenciar la escasez y la poca nitidez de las estrellas, algo completamente opuesto a su época.
En cuanto ella sonrió, él supo que quería seguir presenciando aquella expresión de felicidad, como todas las miradas que ella le dirigía con cariño y él las almacenaba en su memoria. Deseaba ver su alegría y su emoción por cosas que él consideraba simples o insignificantes.
Desde esa noche, él decidió llevarla más seguido a una zona despejada del bosque. Así juntos presenciarían el espectáculo que más deseaban: ella observando las estrellas en el cielo y él extasiado de la felicidad que el rostro femenino expresaría en reacción.
Fin
Notas de autor: ¡Hola, mis amores! Sinceramente no tenía pensado escribir un fanfic para la InuKagFluffWeek2021, pero la temática de hoy me inspiró.
Acá tomé unos diálogos de una escena que sucedió al final del capítulo 71 del anime, donde Kagome le confiesa a InuYasha que le gusta observar las estrellas porque en su época no se ven así. También me inspiré en una escena del videojuego "InuYasha: The Secret of the Cursed Mask".
Por el momento, no tengo pensado escribir nada más para la week, pero todo puede cambiar xD. Eso si, haré posts y fanedits para las siguientes temáticas. Si desean verlos, pueden seguirme en mis redes sociales que están en mi perfil.
¡Nos leemos pronto! Cuídense mucho.
Con amor, Aida K. (alias Magus).
