Disclaimer:

Encanto es una película de fantasía musical animada producida por Walt Disney Pictures y Walt Disney Animation Studios.

Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.

Estas historias son parte del reto "Angstruary" de la página "Es de fanfics" son historias independientes, no relacionadas entre sí, con temática multishipper o que pueden no contener ships en absoluto. Cada episodio indicará la pareja o personajes que desarrollará. Si alguna no es de tu interés puedes pasarla de largo, sólo se pide respeto para con los lectores y autor.


"I did it your you"

Camilo/Mirabel/Bruno

—¡¿Sabes la clase de vergüenza que has traído a la familia?! ¡¿Para esto es que volviste?! ¡Responde!

La sala quedó en silencio, o al menos así lo informo Dolores, quien junto a sus hermanos y primos se encontraban en una habitación al extremo contrario de donde los adultos discutían.

—¿Qué tan enojada esta la abuela Alma? —Preguntó Mirabel preocupada.

—Creo que jamás la había escuchado tan furiosa…

—¿Es que acaso es tan malo lo que hizo el tío Bruno?

El pequeño Antonio acariciaba la cabeza de su amigo jaguar mientras los demás bajan la vista sin tener idea de que responder a eso, ya que en realidad nadie lo sabía, ni siquiera Dolores.

—La abuela siempre se enoja con Bruno —Trato de restarle importancia Camilo— En un par de horas todo estará bien… Como siempre…

El chico cruzó los brazos sobre el pecho, adoptando una pose despreocupada, Isabela y Luisa intercambiaron miradas y luego sus ojos se posaron en su hermana menor, quien era la más afligida de todos.

—¡El tío Bruno está hablando!

Mientras los jóvenes eran ahora quienes guardaban silencio, pendientes a los acontecimientos, los adultos Madrigal continuaban con su disputa.

—¡Ya te dije que no sé de qué me estás hablando!

Bruno, quien no se caracterizaba por un carácter fuerte, hacia acopio de la mayor fuerza de voluntad posible para poder hacerle frente a su madre.

—¡Pueden preguntárselo a Mi…!

—¡No te atrevas a pronunciar su nombre! —Le interrumpió bruscamente la matriarca.

Julieta no sabía cómo o por quien intervenir, nerviosa miraba entre su hermano y su madre, con Agustín abrazando sus hombros y una visible expresión de enfado en el rostro.

—¡Yo no hice nada!

Bruno trato de buscar apoyo o consuelo, pero todos le esquivaban, Pepa dejaba muy clara su postura con un par de nubes grises y dispersas encima de su cabeza, y no se podía decir que Félix y su ceño fruncido estuvieran allí para ayudarlo.

—¡¿Qué clase de monstruo crees que soy?! ¡¿Por qué no puedes confiar en tu propio hijo?!

—Yo ya no tengo un hijo…

La mujer se dio la vuelta, sin importarle lo que el moreno tenía por decir, sus ojos habían sido testigos y su palabra juez.

—Mañana, antes de que el sol salga habrás tomado tus pertenecías y dejado el pueblo para siempre.

Sentencio sin girarse, y detrás de ella, cada uno de los Madrigal le siguió, Julia fue la única que se dignó a verle, con lágrimas en los ojos y tratando de esconder un sollozo, no tenía fuerzas para reclamar o bendecir a su antes hermano.

Ninguna explicación se les dio a los nietos de la familia, la abuela apartó a Dolores, habló con ella largo rato con una expresión severa que daba a entender que aquello era sumamente importante. Cuando la chica al fin se libró del sermón, sus hermanos y primos corrieron a su encuentro, esperando noticias, más la morena sólo suspiro pesadamente negando lentamente con la cabeza. No podía ni debía hablar sobre el tema. Antes de retirarse a su habitación dio un rápido vistazo hacia Mirabel y corrió alejándose de todos.

Si algo había caracterizado siempre a la única miembro de los Madrigal sin un don, era su habilidad para pasar desapercibida a los ojos de su familia, y fue gracias a eso que a pesar de las prohibiciones de la abuela Alma, su padre, su madre y tíos, Mirabel (con un poco de ayuda de casita) se escabulló entre la oscuridad de la noche hasta el sendero que separaba el camino del pueblo al mundo.

—¡Tío Bruno! —Gritó la chica con la voz más potente que le permitieron sus pulmones—¡Espera!

—¡¿Mirabel?! ¡¿Qué demonios haces aquí?! —El mayor se quitó la capucha, sorprendido por ver a la joven corriendo en su dirección— ¡Vete! ¡Vuelve a casa!

—¡No me iré si no vienes conmigo! —Replicó la pelinegra tratando de recuperar el aliento por la carrera— Podemos hablar con la abuela y…

—Mirabel…

La voz del más alto sonaba derrotada, triste y cansada, sin embargo, cuando alzo su rostro para mirar a la chica, había una sonrisa cálida. Lentamente se acercó hasta ella, tomo su rostro entre sus manos y besó con cariño la frente de la morena.

—La forma en que estoy partiendo —Dijo sin soltar a la joven— no es como yo lo esperaba, pero sabía que en algún momento debía suceder… Yo… No sé cómo es que lo supo, tal vez mamá Alma tenga un don también, pero si yo seguía en esa casa en algún momento iba a suceder…

—¿Saber? —Murmuró Mirabel, pero Bruno no la escuchó.

—Es mejor para todos y sobre todo para ti que yo me vaya… Cuídate Mirabel…

Por un segundo parecía que sus rostros iban a acercarse, pero en el último minuto el más alto se separó dando la vuelta para marcharse rápidamente.

—¡Dijiste que estaríamos juntos! —Gritó la morena— ¡¿No lo recuerdas?! ¡Me lo prometiste!

El hombre se detuvo un momento, sorprendido miró a su sobrina, parecía que acababa de tener una gran revelación, y con una sonrisa triste en un susurró dijo unas últimas palabras antes de desaparecer para siempre "yo nunca te prometí eso…"

El sol apenas comenzaba a aparecer en el horizonte cuando Mirabel llegó a casa, parecía que buscaba algo (o alguien) con gran desesperación, y no tuvo que esperar tanto para encontrarlo.

—¿Se ha ido?

Pregunto Camilo desde el marco de una puerta.

—¡Tú! —Apretando los puños se acercó hasta el muchacho, enfrentándolo cara a cara— ¡Esa noche! ¡No fue el tío Bruno con quien me encontré! ¡Fuiste tú!

—La abuela tenía sus sospechas… Yo sólo lo confirme…

El golpe apareció de la nada, el muchacho ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar.

—¡¿Cómo pudiste?! —Reclamaba la morena aún con la mano en alto— ¡¿Por qué lo hiciste?!

—¡Lo hice por esta familia! ¡Lo hice por ti!

La figura de Camilo cambió, transformándose en esa versión exagerada, terrorífica y misteriosa del tío Bruno.

—¡¿Crees que son correctos esos sentimientos?! ¡¿Qué están bien?! ¡¿Eh?! ¡¿Lo crees?!

Mirabel no podía ver aquello, soportando las lágrimas que amenazaban por salir se alejó a toda velocidad de aquella visión, no era capaz de responder a esa pregunta.

Camilo recuperó su cuerpo habitual, toco su mejilla hinchada dándose cuenta de que el golpe había provocado un corte.

—Lo hice por tu bien…

Dijo en voz alta el joven, recordando aquel beso que había tomado con la forma de su tío, y como la chica había correspondido, la reacción a sus palabras de cariño, la promesa de amor hecha, todo planeado para que la abuela Madrigal no tuviera duda alguna de lo que estaba sucediendo.

—Lo hice por ti Mirabel…

Repitió apretando su puño, convenciéndose así mismo de que aquello no había sido un acto egoísta, que no lo había hecho para él, no, era por el bien de su abuela, de su familia, de Mirabel… Él era quien había actuado correctamente y aquellos sentimientos de celos y envidia, enterrados profundamente en su corazón, nada tenían que ver.


Si han llegado hasta aquí, muchísimas gracias, espero que lo hayan disfrutado y cualquier comentario es bienvenido, recuerden que este reto consta de , un 15 días, así que aún quedan varias historias por contar, besos y abrazos, les deseo un maravilloso inicio de Febrero...