Disclaimer:
Encanto es una película de fantasía musical animada producida por Walt Disney Pictures y Walt Disney Animation Studios.
Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.
Estas historias son parte del reto "Angstruary" de la página "Es de fanfics" son historias independientes, la mayoría no relacionadas entre sí, con temática multishipper o que no puede contener ships en absoluto. Cada episodio indicará la pareja o personajes que desarrollará. Si alguna no es de tu interés puedes pasarla de largo, sólo se pide respeto para con los lectores y autor.
"Ghosting"
Dolores/Mariano
—¡¿Dónde está algo azul?! ¡¿Y lo usado?! ¡Camilo Madrigal más te vale no haber hecho una de tus bromitas está vez!
—Mamá calma… Empiezas a hacer tormenta…
Dolores apuntó por encima de la cabeza de Pepa, donde nubarrones negros amenazaba con una tempestad.
—Ay mi niña lo siento —Se tranquilizo la mujer abanicándose para evitar las lágrimas que aparecían por sus ojos— Es que te ves tan preciosa, me recuerdas a mí el día de mi boda…
Frente al espejo abrazo a su hija, a sus ojos aún era la pequeña y traviesa Dolores que correteaba descalza por toda la casa.
—¿De verdad? ¿Me queda bien? Mirabel se esforzó tanto e hizo un trabajo tan precioso que siento que no estoy a la altura
La joven dio un par de giros con su vestido blanco, el corte resaltaba su delicada y esbelta figura, sus hombros y parte de su pecho estaban al descubierto haciendo lucir su piel morena.
—¡Te ves preciosa, mi amor! ¡La novia más hermosa que jamás haya visto este pueblo!
Pepa beso dulcemente la mejilla de la chica ahora encima de su cabeza un bello arcoíris iluminaba a ambas.
—¡Ya están listas allí dentro!
La voz de Félix resonó en la habitación seguido de un par de golpes en la puerta que enojaron a su esposa.
—¡¿Qué quieres?! ¡¿No ves que estamos en un momento madre e hija?! —Le regaño con una tormenta la peli naranja.
—Perdón mi vida, es que se nos puede hacer tarde y hay que aprovechar la luz del sol… Ay mi niña bella, ángel mío ¡luces divina!
En un segundo la atención del mayor cambió hacía su retoño llevándolo casi al llanto, y ahora era Pepa quien trataba de consolarlo. Dolores río y se fijo nuevamente en la imagen de ella vistiendo aquel hermoso atuendo, emocionada y feliz por lo que deparaba aquel día.
—¡Isabela, más arreglos por aquí! ¡Camilo no quiero que cambies de forma para evitar tus responsabilidades!
—¡Sólo fue una vez!
Mientras la novia y sus padres hablaban, la abuela Madrigal se encargaba de los últimos detalles para el evento, esperaba que ese día fuera perfecto tanto para Dolores como para los invitados.
—¿Mirabel has visto a Antonio? —Pregunto a su nieta quien ayudaba con las decoraciones.
—Como estas cosas son un poco aburridas para él fue a jugar afuera, no hay de que preocuparse iba el jaguar con él…
—¡Más le vale no llegar tarde! ¡Él será quien arroje las flores!
—Estoy segura de que estará aquí a tiempo.
Le tranquilizo la chica enternecida por la actitud preocupada de la mayor, sabía que aquel era su modo de demostrar el amor a su familia.
—¿Y a Brunito lo has visto?
—El tío Bruno dijo que no piensa salir hasta que todo inicié y siempre y cuando le toqué sentarse lejos de la tía Pepa.
—Quería consultarle algo antes de que empiece…
—¡Abuela! —Le regaño la morena— Dolores dejo muy claro que no quería que se usaran dones para este día, ella prometió no escuchar nada y le pidió a Bruno que no hubiera ninguna profecía…
—Si, si… —Contesto Alma jugueteando con sus manos— Es sólo que hace tres días que Mariano no viene por acá…
—Bueno tal vez crea que es de mala suerte ver la novia antes de la boda
—No lo sé… Pero tienes razón, solo estoy teniendo preocupaciones de viejos, mejor centrémonos en lo que aún queda por hacer.
Los invitados comenzaron a llegar, el sacerdote estaba listo para dar comienzo a la ceremonia y no tomo mucho tiempo para que todos los asientos estuvieran llenos.
Cuando Dolores hizo su aparición robo todas las miradas, su cabello que acostumbraba a sujetar ahora iba suelto haciendo que su bonito rostro destacará todavía más. Era tal la atención que tenían sobre la atractiva muchacha que ninguno de los presentes se atrevió a pronunciar palabra alguna sobre el hecho de que el novio aún no había llegado.
Nadie sabe cuánto tiempo pasó, pero se sospecho de que las cosas no iban bien cuando unas gotas de lluvia comenzaron a caer y una nube negra, violenta y atroz zumbaba encima de Pepa, a partir de eso lo que siguió fue como un efecto domino.
—¡Abuela Alma! ¡Abuela Alma!
Debido a las circunstancias nadie echo en falta la ausencia de Toñito, quien con su traje arrugado gritaba a todo pulmón montado en el lomo de su jaguar.
—Antonio… —La matriarca se levantó para recibir al niño, quien apenas pudo dio un salto corriendo hacia ella pidiéndole que se agachara.
—Es Mariano —Murmuro lo más bajo que pudo— Los animales me dijeron que… Que lo vieron salir del pueblo…
La mujer se incorporó con los ojos abiertos de par en par, miró alrededor sin saber que decir hasta que con la mayor de la seriedad posible se acercó a Bruno y lo llevó a parte. Pepa quiso seguirlos, pero su esposo la contuvo tratado de que aquello no terminara en un espectáculo que avergonzara a su hija.
Las voces del pueblo no se hicieron esperar, susurraban entre ellos lanzando miradas de pena hacia la joven novia quien parecía no entender nada. Mirabel, Isabela y Luisa querían ayudarle, pero no tenían idea de que era lo que pasaba.
No fue hasta que los invitados comenzaron a levantarse para irse que Dolores se dio cuenta de lo que pasaba, Mariano no iba a llegar, Camilo fue el primero en acercarse a ella, le pidió que entraran que se hacía tarde, pero la muchacha no respondió ni se movió de aquel sitio, entonces sus hermanos y primas decidieron quejarse con ella, sin decir palabra sólo permanecieron a su lado mientras un viento huracanado los golpeaba con fuerza, abrazaban todos a la morena.
No quedaba ya ningún pueblerino cuando la abuela Alma seguida de Bruno quien parecía triste y derrotado, volvieron a aparecer. Félix y Pepa habían tomado un arma y caballo, con dirección rumbo las afueras del pueblo.
—Dolores… —Dijo la matriarca con esfuerzo— Hay algo que debo decirte…
—No lo escuchó… —Le interrumpió la más alta— Esta tan lejos que ya no puedo escucharle más…
Y rompió a llorar. Lloró tan largo rato que incluso cuando sus padres volvieron de su infructuosa salida la encontraron hecha un mar de lágrimas y corrieron a consolarla.
En el pueblo jamás se dijo una palabra de aquello, al menos no públicamente, aunque eso no hacía que la pena de la joven disminuyera. Largo tiempo espero una carta, un mensaje, cualquier cosa que le diera una explicación de lo sucedido más esta jamás llegó.
Lo único que supo es que aquel terrible día la abuela Alma le había pedido al tío Bruno que usara su don para ver el futuro de la muchacha, y esta visión no arrojo más que la misma profecía que ella ya conocía de memoria.
De la familia de Mariano tampoco se supo más, probablemente huyeron el mismo día que él. Desaparecidos como si sólo se hubiese tratado de una fantasía, un fantasma con el que Dolores tendría que cargar en su corazón.
Espero que lo hayan disfrutado y cualquier comentario es bienvenido, muchas gracias por leer, un beso y abrazo.
