Disclaimer:

Encanto es una película de fantasía musical animada producida por Walt Disney Pictures y Walt Disney Animation Studios.

Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.

Estas historias son parte del reto "Angstruary" de la página "Es de fanfics" son historias independientes, la mayoría no relacionadas entre sí, con temática multishipper o que no puede contener ships en absoluto. Cada episodio indicará la pareja o personajes que desarrollará. Si alguna no es de tu interés puedes pasarla de largo, sólo se pide respeto para con los lectores y autor.


"Overthink"

Bruno

—Oye Pepa… —Julieta no podía evitar reír mientras llamaba a su hermana— ¿Recuerdas cuándo éramos pequeños y Bruno se quedó atrapado en un árbol?

La peli naranja que ayudaba en la cocina con la preparación de la comida de ese día soltó una sonora carcajada.

—¡Lo había olvidado! —Exclamó girándose hacía su compañera— Pobrecito, lucía aterrado ¿qué hicimos para bajarlo?

—Tú invocaste una tormenta que de hecho lo espantó más…

—Ay no…

—Y yo… Le dije que saltará y le prepararía una sopa si se llegaba a romper un hueso.

—¡Pobre Brunito! ¿Cómo es que bajo de allí?

—El señor Solano, el que tenía una pequeña tienda en el pueblo, hizo el favor de traer una escalera y lo cargo en brazos, recuerdo que lloraba mucho, pero Don Solano le regalo una paleta y luego los tres fuimos a jugar.

—¡Si,si! Después tuvimos que ir al río para limpiarle la cara porque no queríamos que mamá lo regañara ¿recuerdas que le decía siempre?

—"¡Yo te voy a dar razones para llorar!" —Le imitó Julia frunciendo el ceño con una voz que pretendía transmitir enfado.

—Casita nos solapo esa travesura ¿verdad?

Por respuesta los azulejos cerca de Pepa bailaron en señal de afirmación.

—Lo extraño mucho…

La expresión feliz de Julieta cambio en instante, al igual que el ambiente, ahora las cubría un aura de tristeza y nostalgia.

—Yo también… Sé que siempre peleábamos —Dijo Pepa con una nube gris sobre su cabeza— Pero estuvimos juntos desde que nacimos, cuando se marchó se llevó una parte de mí también…

—De ambas…

—Quisiera al menos saber que está bien, siempre fue algo enfermizo.

—Y no le gustaba dormir solo.

—Decía que su habitación era demasiado grande, y que sus visiones a veces le asustaban… Oh Julieta —La más alta trato de contener el llanto— Lo extraño mucho, por favor dime que está bien.

—Lo está, lo está…

La morena corrió a consolar a su hermana, tomo su mano, acarició su cabello, era un gesto que siempre realizaba cuando algún miembro de su familia se sentía triste.

—En el fondo sé que está bien, y tarde o temprano sabremos de él, no llores….

—¿Tarde o temprano sabremos de quién?

El par de mujeres se enderezaron al ver la presencia de su madre, la mayor las miro de hito en hito y como ninguna respondía continuo.

—Saben muy bien que en este pueblo y sobre todo en este hogar, no se habla de Bruno.

—Pero mamá… —Quiso intervenir Julieta.

—Pero nada, él decidió abandonarnos y sobre su nombre no hay más que desgracias.

—Ninguna fueron su culpa —Murmuro Pepa sin darse cuenta.

—Por el bien de la familia, ese nombre está prohibido aquí —Sentenció ante las miradas cabizbajas y derrotadas de las Madrigal— Ahora a poner la mesa, los niños necesitan comer a sus horas.

Cuando la matriarca se hubo marchado el par de hermanas suspiro pesadamente volviendo a sus tareas, pero ya sin decir ninguna palabra, incluso la casita pareció sentirse decepcionada con aquella actitud.

De lo que nadie se daba cuenta, era que había otro espectador entre ellas. Detrás de las paredes en medio de las grietas, Bruno fue parte también de la conversación, recordó el incidente del árbol riendo al lado de Pepa y Julieta, por un momento se vio tentado a decirles que está bien, que seguía con ellas, pero la aparición de su madre enterró su iniciativa.

Saben muy bien que en este pueblo y sobre todo en este hogar, no se habla de Bruno.

Había dicho la mujer, su madre, la que se supone que debía quererlo por encima de todo. El hombre se retiró en ese momento, no quería seguir escuchando o más bien no sería capaz de hacerlo.

Conocía los rincones de aquella casa y podía moverse entre ellos sin ser detectado por la mayoría de los miembros de la familia, a excepción de Dolores, con quien parecía tener un pacto silencioso en el que la chica no decía nada con respecto a su escondite y de vez en cuando dejaba comida en lugares de fácil acceso. Aquella interacción era lo más cercano que tenía a un trato humano.

Al principio la completa soledad no le molestó, en realidad no era muy diferente a su día a día, donde las personas le sacaban la vuelta, evitado cruzarse con él y lanzando sal por donde pisaba, por el contrario, hasta llegó a sentir un poco de paz al no ser ya el objeto de insultos y reclamos.

Pero con el pasar del tiempo Bruno se dio cuenta de que sin ninguna otra compañía más que las ratas sólo quedaban él y sus pensamientos, y por más que tratará estos jamás se callaban.

"Te das cuenta de los felices que son sin ti…"

Le decía su voz interior al sentarse a la mesa y mirar por la hendidura de la pared a todos conversando y riendo, sin que su nombre pudiera ser pronunciado siquiera. Desolación, rencor, envidia, eran algunos de los sentimientos que lo embargaban, pero más que nada la tristeza, una profunda tristeza que lo consumía de dentro hacia afuera.

Para distraerse de si mismo, comenzó a crear historias con sus ratas como protagonistas, dramas, historias épicas, romances, con tiempo libre es increíble la cantidad de creatividad que puedes desarrollar.

"Tan patético…"

—N-no… —Respondió a pesar de que Dolores pudiera escucharlo— E-es una historia buena, c-creo que si la escribiera a l-la gente podría gustarle…

"Nada de lo que tu hagas le gustará a nadie ¿es que acaso no entiendes que no eres más que una paria? Un hombre extraño, lamentable al cual ni su propia madre es capaz de amar"

Esa fue la última vez que creo algo, no hubo más historias, no más representaciones, los roedores que lo acompañaban trataban de animarlo a continuar, pero era en vano tanto su motivación como inspiración habían desaparecido por completo.

Cada día era más largo el tiempo que permanecía inmóvil sin decir ni una palabra, dejo de procurar salir a escondidas para bañarse o cambiar sus ropas, no se preocupo en reparar las grietas que iban cuarteando las paredes internas de la casa, sus horarios de sueño se volvieron irregulares y variantes, podía permanecer noches seguidas sin dormir o por el contrario no despertar en días.

Hundido hasta el fondo en su océano de aflicción no había nada que lo empujará hacia la salida, no existía una luz que avisará hacia donde debía de moverse y de poco en poco todos sus sentimientos se fueron apagando hasta no quedar más que una masa homogénea de apatía.

"¿Sabes qué es lo peor? No es culpa del don, no es culpa del milagro, de casita o tu familia, sólo es culpa tuya por no ser lo suficientemente bueno en manejar tus poderes"

—C-cállate…

Con las pocas fuerzas que su debilitado cuerpo poseía, trato de cubrir sus oídos como si aquel gesto silenciara las voces dentro de su cabeza.

"Eres un cobarde, inútil, a donde quiera que vayas no atraes mas que desgracia ¿crees que escondiéndote solucionarás algo? No… Porque tú existencia misma es la causante de tales infortunios, mientras Bruno Madrigal exista nadie estará a salvo de sus predicciones"

—Mientras Bruno Madrigal exista… —Repitió en murmullo apenas audible, aunque en momento no había quien se diese cuenta de sus palabras.

Dolores fue la encargada de avisar a la familia, entre sollozos explico que el tío Bruno jamás los había abandonado por completo, que lo escuchaba de vez en cuando farfullando y moviéndose entre los rincones del hogar, pero que ya eran semanas sin que supiera nada de él.

Félix y Agustín fueron los encargados de entrar a buscarlo, a excepción de Dolores, ninguno de los nietos se enteró de lo que pasaba bajo aquel techo. Sabían que algo andaba mal cuando encontraron llorando a la Abuela Alma, Pepa y Julieta, lamentándose y culpándose por quien sabe que cosa que había sucedido.

De lo que estaban seguros es que algo tenía que ver el enigmático y misterioso tío Bruno, pues a partir de ese día, todos hablaban sobre él y lo que los adultos llamaban "su atormentada mente" la misma que lo llevo a hacer "aquello".

El único consuelo que les quedaba era saber que fuese cual fuese el sufrimiento que el hombre cargaba, este ya no lo perseguiría en donde quiera que estuviese ahora.


Espero que lo hayan disfrutado y cualquier comentario es bienvenido, muchas gracias por leer, un beso y abrazo.