Disclaimer:

Encanto es una película de fantasía musical animada producida por Walt Disney Pictures y Walt Disney Animation Studios.

Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.

Estas historias son parte del reto "Angstruary" de la página "Es de fanfics" son historias independientes, la mayoría no relacionadas entre sí, con temática multishipper o que no puede contener ships en absoluto. Cada episodio indicará la pareja o personajes que desarrollará. Si alguna no es de tu interés puedes pasarla de largo, sólo se pide respeto para con los lectores y autor.


"Traitor"

Casita

—¡Pero yo no hice nada malo!

—¡¿Cómo se te ocurre decirle a Pepa que lloverá en su boda?!

—T-trataba d-de mejorar el ambiente no lo d-dije con otras i-intenciones, yo…

—¡Sólo aléjate de mi vista, Bruno! —gritó Alma enojada— debo encargarme de tranquilizar a tu hermana, no quiero saber de ti lo que resta del día.

—P-pero…

—¡Sin peros!

Completamente furiosa, la mujer se dirigió hacia la puerta donde al abrirla se pudo observar los fuertes vientos del huracán que parecía querer arrasar con todo a su pasó.

—¿Crees que arruino todo lo que toco casita? —Pregunto en voz alta Bruno una vez sólo— ¿sería mejor que yo no fuera parte de esta familia?

Cajones y azulejos se movieron frenéticamente tratando de decirle al hombre que no, que él era una parte importante de la familia, que lo quería y jamás pensaría lo contrario. Era frustrante no poder expresarse en palabras que dejaran claro su mensaje.

—Iré a mi habitación —la declaración vino acompañada de un largo suspiro de derrota— no le digas a nadie donde estoy.


Casita se desanimó notablemente (o al menos lo que podría mostrar una vivienda mágica sin expresiones faciales) pensando que si todo el sufrimiento que expresaba Bruno era culpa suya por darle aquel fatídico don.

—Julieta, hay una fila enorme de enfermos ¿es qué aún no está lista la comida?

La mujer se movía de un lado a otro en la cocina, mientras casita apoyaba para mover desde las ollas hasta los suministros necesarios para la preparación.

—Voy lo más rápido que puedo, si pudiera hacer algo simple como una sopa de verduras…

—Sabes que no sólo es por el don, las personas también necesitas comer.

—Pero mamá, soy sólo yo, no puedes esperar que prepare alimentos para más de cien personas cada día...

—Julieta Madrigal —alzó la voz la matriarca— a esta familia se le dio un regalo para compartir, y es nuestro deber retribuir a los demás, cada uno tenemos una responsabilidad que cumplir y no quiero escuchar nuevamente que te quejas por la tuya.

La morena no protestó, se dedicó a picar los vegetales frente a ella, mordiendo con fuerza su labio inferior, hasta que sus dientes quedaron marcados.

—Ahora apresúrate con eso para poder atender a los invitados.

Corriendo hacia una de las ventanas, Julieta miró la cantidad de gente atiborrada en la entrada, esperando poder ser atendida por las artes curativas de la mujer, lo que solo logró que se estresara más.

Dándose cuenta casita de la tensión, jugueteo con un par de tazas, haciendo un truco digno de espectáculo con la esperanza de sacar una sonrisa de la morena, pero ella ni siquiera pareció notarlo, volviendo a sus actividades de cortar, amasar, cocinar y prepara el inmenso menú de ese día.

Todo seria más fácil si tuviera fuerza, velocidad o más tiempo en vez de solo poder curar con la comida pensó casita suspirando por el extractor que lanzaba el humo fuera, nuevamente se sintió impotente para ayudar.


—Pepa no ha habido suficientes lluvias esta temporada, las cosechas empiezan a peligrar.

Era la hora de la comida cuando Alma soltó el comentario, y aunque la pelinaranja trataba de que la molestia no se notará en su rostro, la tormenta que amenazaba encima de su cabeza decía lo contrario.

—Debes cuidar tu temperamento, tu volatilidad puede llegar a ser peligrosa si…

—¡Lo sé! —alzó la voz sin pensarlo, golpeando con fuerza su mano contra la mesa— sé que soy la más inestable de los tres y por eso mi debo mantenerme bajo control ¿no?

—Mi amor… —Félix a su lado tomo su mano en un intento de calmarla.

—Nuevamente estás poniendo palabras en mi boca que no dije.

Alma con expresión seria le miro fijamente y en un segundo la actitud rebelde de Pepa desapareció, sintiéndose nuevamente como una niña pequeña que acababa de recibir un regaño.

—Lo único que siempre te he pedido es que aprendas a manejar tus emociones ¿es acaso tan difícil de entender?

—Yo… ¡No es que no pueda manejarlas! Es que, es mucho que cargar y no…

—Suficiente, sabes que nunca me han gustado los pretextos, de ninguno —inquirió mientras Bruno y Julieta sólo desviaban la mirada— ve a tu habitación hasta que estés más tranquila para hablar.

—¡No soy una niña pequeña para que me mandes a mi cuarto! —se enfureció la mujer saltando de su silla.

—Si te comportas como una niña, te trataré como tal.

Félix volvió a entrometerse, colocándose en medio de su esposa y suegra, murmurando palabras de cariño a Pepa hasta que esta optó por acompañarlo sin voltear a ver a su madre o hermanos.

Casita que observaba todo desde las sombras, trato de acercarse para consolar a la mujer, toco música (algo que a la pelinaranja le encantaba) y hasta logro crear un arcoíris sobre ella cuando subía las escaleras, lo que fuera con tal de devolverle la sonrisa de antaño.

—Ahora no casita —fue la única respuesta que recibió antes de que Pepa y su esposo se encerraran en su habitación.

Con los mosaicos de la pared trato de decir "lo siento" pero era inútil, nadie había allí que lo entendiera.


Cuando los primeros nietos Madrigal comenzaron a aparecer, casita pudo sentir nuevamente la alegría de antaño en casa, las risas, las travesuras, pero sobre todo el hecho de que la necesitarán y entendieran. A cada uno le dio un don que estaba segura les haría felices y no causaría los mismos inconvenientes que a sus madres o tío.

Sin embargo, aun cuando amaba a todos por igual, sentía especial inclinación por Mirabel, en quien veía un futuro diferente al resto. Sin tener forma de expresar sus pensamientos, lo único que le quedaba era darse a entender por actos, y confiando en el amor de la familia decidió que a aquella pequeña no le tocaría un don mágico como a los demás. Nunca creyó que aquella decisión sería el principio del fin.

¿Por qué Bruno se apartó?

Intento gritar por medio de sus pisos.

¿Por qué Isabela y Luisa no son felices?

Exclamaban sus techos.

¿Por qué parece como si amarás menos a Mirabel?

Preguntaba a través de sus paredes cada vez que la chica observaba con tristeza a sus hermanas y primos, mientras ella permanecía al margen de la familia.

¿En qué falle?

Tal vez esa fue el momento en que ocurrió la primera factura, o no, quizás desde hace mucho tiempo atrás todo estaba derrumbándose y al igual que la familia, casita solo se esforzaba en mantener su fachada intacta.

Cada momento en que algún Madrigal maldecía su apellido, o lloraba entre rincones, cada vez que deseaba no tener ningún don o anhelaba tener uno para que se le quisiese como a los demás, cada que pasaba algo como eso, casita sentía que les había fallado, y poco a poco se derrumbaba más.

Cuando llegó el momento en que sus cimientos no le soportaron y con sus últimos esfuerzos expulso a toda la familia de aquel que habían llamado hogar, en ese doloroso momento fue que se dio cuenta que no los podría cuidar más, no los vería crecer ni a ellos ni a los hijos de sus hijos, y no había forma de decírselos, el milagro que una vez los salvó había desaparecido por completo.

Y no fue hasta que no quedaron más que escombros y recuerdos, que cayeron en cuenta de que no fue casita quien los traiciono, fueron ellos quienes la traicionaron a ella, a quien siempre veló por su seguridad, bienestar y felicidad, desde las sombras y en un silencio que siempre trato de romper, pero que nadie estuvo dispuesto a escuchar.


Espero que lo hayan disfrutado y cualquier comentario es bienvenido, muchas gracias por leer, un beso y abrazo.