Disclaimer:

Encanto es una película de fantasía musical animada producida por Walt Disney Pictures y Walt Disney Animation Studios.

Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.

Estas historias son parte del reto "Angstruary" de la página "Es de fanfics" son historias independientes, la mayoría no relacionadas entre sí, con temática multishipper o que no puede contener ships en absoluto. Cada episodio indicará la pareja o personajes que desarrollará. Si alguna no es de tu interés puedes pasarla de largo, sólo se pide respeto para con los lectores y autor.


"Drugs"

Julieta

—Tú eres siempre tan serena hermanita —Bruno observaba a la morena, sorprendido por la cantidad de actividades que realizada en cuestión de segundos— ¿necesita que te ayude?

—Oh, no —rechazo la amable mujer— esta bien, ya estoy acostumbrada…

—¿Estás segura? Es decir… Es mucho quehacer…

—Bueno, si insistes ¿te molestaría traer un poco de agua? Temo terminármela toda y tener que ir a buscar cuando caiga el sol.

—¡Claro! Voy con gusto.

El hombre tomo el cuenco que Julieta le ofrecía, y contento de ser de utilidad se encamino a la salida acompañado de sus amigas ratas.

La mujer se asomó por la ventana, para asegurarse de que su hermano se había marchado, reviso que no hubiera nadie más escondido en la habitación y con rapidez saco de uno de sus bolsillos llenos de hierbas una bolsita que apresuro a tomar acompañada de un vaso de agua. Lanzo al fuego la envoltura ante lo que parecía un reproche por parte de casita, quien agitaba los azulejos de las paredes.

—Lo necesito —murmuró la morena a modo de justificación— de verdad lo necesito…

Tras un par de minutos sintió como su cuerpo recuperaba su energía y con rapidez se encargo de terminar las tareas de la cocina, mucho antes de que su hermano volviera con el agua.

"Lo necesito"

Era siempre su excusa, cuando se llegaba a preguntaba si lo que hacía estaba mal esas simples palabras la tranquilizaban de inmediato, pensaba en que no le hacía daño a nadie, sino al contrario, gracias a su medicina (como ella lo llamaba) era que podía sobrellevar su día a día. Esos pequeños sobres que guardaba con recelo en lugares desconocidos para todos eran lo único que la mantenían con la cordura necesaria para seguir.

—¿Cuál es tu secreto para siempre mantenerte calmada?

Le había preguntado Pepa en una ocasión, y con la sonrisa amorosa que la caracterizaba, Julieta contestó que no tenía ninguno, que simplemente así era su personalidad, hasta ella misma se sorprendió por la facilidad con que le había mentido a su hermana.

¿Por qué todo el mundo le creía? Ella no estaba segura, supuso que se debía a que desde niña se acostumbro a esconder lo que pensaba, tratando de que las expectativas y exigencias de la familia no la afectarán, soportando hasta que cayera la noche para gritar, llorar o patalear de impotencia y frustración. Cuando Dolores obtuvo su don, desahogarse fue más complicado.

Bruno tenía su soledad, Pepa los cambios de humor, cada uno trataba de escapar a su modo y ninguno era sano, pero por alguna razón Julieta estaba segura de que nadie entendería (o siquiera tratarían de hacerlo) por lo que ella pasaba, sus hermanos no estarían de acuerdo argumentando que eso no le hacía bien, sus hijas se preocuparían en vano como si fuese algo grave, tal vez Agustín, su fiel y querido esposo la apoyaría, sin embargo conociéndolo sería cuestión de tiempo antes de que la situación fuera demasiado para él y terminará hablando.

Y su madre… ¿Es necesario comentar lo que Alma Madrigal diría?

Así que Julieta decidió mantener ese secreto, si sentía abrumada, si las responsabilidades del día a día la sobrepasaban, si no cumplía las exigencias del pueblo o de su madre, si no tenía la suficiente energía para levantarse de la cama, si se sentía infeliz, era entonces que tomaba su medicina.

Bajo los efectos de su mezcla especial todo parecía mejor, sus debilidades eran anuladas, no había dolor ni tampoco cansancio ¿qué importaba que cada vez necesitará más? Daba igual que hubiera lapsos en los que perdía el sentido del tiempo, o que su memoria comenzará a fallarle, perder peso, cabello o dientes no era importante, lo necesitaba, no podría sobrevivir de otra manera.

Ella cumplía correctamente con los papeles que se le habían entregado, era atenta con su madre, procuraba ayudar a sus hermanos, fiel y cariñosa esposa, excelente madre, un pilar importante en su comunidad ¿qué sería del pueblo sin su comida curativa?

Con todo eso a su favor ¿Julieta debería sentirse culpable por lo que hacía? ¿Qué tenía de malo querer escapar de una realidad agobiante? Sólo porque el resto de las personas que la rodearan no lo entendieran no significaba que estuviera mal.

Ese era siempre el tipo de discurso interno que la morena pregonaba en su cabeza antes de consumir alguno de sus muchos medicamentos. Al principio debatía contra la idea, considerando que, si lo hacía a escondidas o con tanto temor de ser descubierta no debía de ser algo bueno, pero conforme pasaba el tiempo, la voz que cuestionaba su actuar se fue apagando, el día en que Mirabel falló en recibir su don y su madre pasó toda la noche exigiendo explicaciones fue la última vez que la escuchó.

¿Era su comportamiento peligroso? Tal vez un poco, si no media correctamente las cantidades podrían pasar "incidentes" como ella se refería a cualquier situación pequeña o grande que la haya puesto en riesgo alguna vez, quedarse dormida al encender el fuego o bajar las escaleras, tener ataques de pánico, la sensación de ser perseguida, pérdida de visión repentina… Pequeñeces que estaba segura podría superar.

—Puedo dejarlo cuando quiera —le dijo un día a casita, quien se mostraba muy en contra de su actuar— pero hoy no sería un buen día para eso, tenemos la fiesta de la Candelaria, y tú sabes que debo preparar muchos platillos para esta noche en la iglesia, necesito energía, el tiempo casi no rinde…

Algo parecido a un ceño fruncido se dibujo en la fachada del hogar, aunque era más claro por fuera la morena entendió el mensaje que trataba de expresar "mientes"

—En serio —se defendió Julieta un poco molesta porque dudarán de ella— de verdad, podría dejarlo en cualquier momento que quiera, pero no en estas fechas, no cuando este año le dan su don a Antonio… Casita hay mucho por hacer hoy, lo necesito ¡¿de acuerdo?!

Golpeo la mesa con tanta fuerza que volcó varias de las ollas que allí se encontraban, ya no recibió repuesta, pero estaba segura de que casita no creyó nada de lo que dijo, ni ella misma lo hacía, pero tenía que aferrarse a esa idea, a que no era una adicción, no tenía un problema, lo hacía por necesidad, para ayudar a su pueblo y a su familia, eso no tenía nada de malo, sin importarle lo que su hogar pudiera objetar, tomo otro sobre y el vaso de agua más próximo, bebió con rapidez volviendo rápidamente a sus tareas, dejando que la sensación de placidez se extendiera en su interior, que su mente se relajará y el golpe de energía la alcanzará en cualquier momento.

—Lo necesito —dijo en un murmullo— todo esta bien, no hay nada malo en lo que hago, puedo dejarlo cuando quiera… Al final ¿qué importa si esto me destruye? Si la realidad en la que vivo también lo hace, al menos tengo el derecho de tomar un camino más llevadero ¿no?

Río con un par de ojos tristes a los que no le quedaban lágrimas, mientras cortaba las verduras que necesitaba y esperaba el dulce momento en que pudiera tomar otra de sus medicinas.


Espero que lo hayan disfrutado y cualquier comentario es bienvenido, muchas gracias por leer, un beso y abrazo.