Disclaimer:
Encanto es una película de fantasía musical animada producida por Walt Disney Pictures y Walt Disney Animation Studios.
Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.
Estas historias son parte del reto "Angstruary" de la página "Es de fanfics" son historias independientes, la mayoría no relacionadas entre sí, con temática multishipper o que no puede contener ships en absoluto. Cada episodio indicará la pareja o personajes que desarrollará. Si alguna no es de tu interés puedes pasarla de largo, sólo se pide respeto para con los lectores y autor.
"Accidental Death"
Mirabel
—¡Mamá! ¡Papá! ¡Luisa, Isabela! ¡¿Dolores me escuchas?!
Cuando el milagro se terminó y casita no pudo mantenerse más en pie, el ruido de las columnas opaco los gritos de los Madrigal, quienes preguntaban preocupados si se encontraban bien.
El polvo opacaba la vista de Mirabel, acomodo sus lentes dándose cuenta de que uno de los cristales estaba roto, buscó y llamó a su familia sin que ninguno le respondiera, comenzaba a preocuparse de que no hubieran salido a tiempo.
—¡Tío Bruno! ¡Tía Pepa! ¡Abuela Alma!
—¿Mirabel?
—Mamá —al escuchar su nombre, la aludida sintió un gran alivio, gritando con más fuerza —¡Mamá! ¡Aquí estoy!
—¡MIRABEL!
Se detuvo en seco, aquel lamento la congelo ¿por qué su madre sonaba tan desesperada? ¿Es que había hecho algo para molestarla? Algo tan grave para que sufriera de aquel modo… ¿La culpaba acaso por lo que había pasado?
Poco a poco su visión se fue aclarando, a lo lejos reconoció las siluetas de sus primos y hermanas, de rodillas también vio a Julieta quien parecía esconder el rostro entre sus manos mientras Agustín la abrazaba contra su pecho. Corrió hacia ellos, aliviada de verlos a salvo.
—¡Mamá! —Repitió, pero no hubo respuesta— ¡¿Qué pasa?! ¡¿Por qué lloras?! ¡¿Por qué todos se ven tan afligidos?!
Miró a su alrededor, miró a Camilo, Antonio, el tío Félix, se aseguró de que la familia estuviera completa, a lo lejos distinguió a Bruno quien no parecía haberla reconocido, veía fijamente hacia un punto en el suelo, tardó un poco en darse cuenta de que en realidad todos miraban lo mismo.
Dio un par de pasos al frente, hasta quedar al lado de sus padres, quienes sollozaban en voz alta, sus cuerpos escondían la escena que tenía a todos atrapados, así que Mirabel se acercó más, no comprendió que era lo que veía, giro su cabeza tratando de darle una forma, pero cuando reconoció la falda bordada de flores y su bolso tejido a mano, comprendió que sucedía.
Cubrió asustada su boca, camino hacia atrás hasta tropezar, con sus manos toco su cuerpo, su cara, pero los sintió sólidos, completos, luego trato de acariciar la mano de Julieta, se quedó allí dándose cuenta de que podía sentirla, pero su madre a ella no.
Es interesante como los muertos son los últimos en saber que ya no se encuentran entre nosotros. Mirabel se negaba a admitir que aquel cuerpo aplastado por una de las columnas era el de ella, pensaba que se trataba de un error, un sueño del que pronto tendría que despertar, en cualquier momento el sol golpearía su rostro a través de la ventana, abriría sus ojos y correría hasta el comedor para contar la horrible pesadilla que acababa de tener a su familia.
—Julieta…
La voz de la abuela Alma sonaba dolida, rota, no parecía la misma mujer con la que había peleado hace escasos minutos.
—Fue tu culpa —respondió la aludida con una mirada cargada de odio—tus exigencias y desaires fue lo que destruyo nuestro hogar… ¡Lo que se llevó a mi hija!
—Julieta lo siento —se disculpó la matriarca echándose a llorar —lo siento, lo siento, perdóname…
—¡Tus disculpas no me devolverán a mi niña! ¡Tus lagrimas no me sirven para nada!
Pepa corrió al lado de su madre, la abrazo con fuerza, tratando de consolarla.
—Fue un accidente —dijo la pelinaranja— no fue culpa de nadie, mamá no tiene…
—¡NO FUE NINGÚN ACCIDENTE! —Julieta escapó del abrazo de su esposo, quien ni siquiera noto la ausencia de la mujer— ¡SI HUBIERAMOS ESCUCHADO LO QUE MIRABEL DECÍA NADA DE ESTO HUBIERA OCURRIDO!
—¡Entonces también fue culpa de ella!
Comenzó a llover, nubes negras cubrieron por completo el cielo, y las pesadas gotas de agua se confundían con las lágrimas en los rostros de los Madrigal.
—¡¿Cómo…?! ¿Y si hubiera sido Antonio? ¿Eh? ¿O Dolores, o Camilo? ¡¿Entonces dirías lo mismo Pepa?! ¡PERO COMO NO LO FUERON POR ESO ABRES TU BOCOTA!
Isabela y Luisa intervinieron, apresurándose para detener a su madre antes de que se abalanzará sobre su hermana a quien sus hijos rodearon para protegerla.
—¡A NINGUNO LE IMPORTABA MI MIRABEL! —Continúo entre sollozos la morena— ¡Ella se esforzaba por encajar en esta horrible familia y a ninguno le importaba!
—No fue culpa de Alma, Julieta…
La conmoción era tan grande que incluso la aparición de Bruno no provoco sorpresa, con todos los ojos fijos en él continúo hablando.
—Yo tuve esa visión, creí que, si huía, si la destruía todo estaría bien, pero cuando Mirabel lo descubrió y fue a buscarme —se detuvo temblando de pies a cabeza, sin poder soportar sus propias palabras— en vez de detenerla le di otra visión sobre lo que podría pasar… Yo tenía que detenerla… Nunca debí tener este don… Lo siento… Perdóname Julieta… Perdónenme todos…
El hombre comenzó a llorar de arrepentimiento, creía realmente que todo el caos ocurrido se debía a él, nadie le dijo lo contrario, en realidad no es como si pudieran o supieran que decir, los sentimientos que experimentaban se dividían en dolor, confusión, miedo y enfado, en una sola tarde habían perdido a dos amados miembros de la familia.
Y mientras toda aquella escena se desarrollaba, lo único que Mirabel podía hacer era observar, intento gritar que estaba allí, que podía escucharlos, quería decirles que no fue culpa de nadie que no debían pelear, pero era imposible, no la escuchaban, veían o sentían, y se dio cuenta finalmente de que jamás volvería a estar con ellos. No habría más comidas calientes preparadas por su madre, más dulces abrazos de su padre, o más travesuras con Toñito y Camilo, no más charlas animadas con Dolores ni caminatas con Luisa, tampoco peleas sin sentido con Isabela, regaños por parte de Pepa o bromas del tío Félix, no cumpliría su promesa para con el tío Bruno, ni siquiera podría hablar con casita por última vez y nunca más tendría la oportunidad de escuchar un "estoy orgullosa de ti, Mirabel" por parte de la abuela Alma.
Mirabel se dio cuenta entonces de que aquello era real, cayó de rodillas al suelo y comenzó a llorar, de todos modos, sin importar que tan alto alzará su voz nadie podía oírla ni consolarla. Estaba sola, sola como nunca se había sentido en vida.
Espero que lo hayan disfrutado y cualquier comentario es bienvenido, muchas gracias por leer, un beso y abrazo.
