Los personajes de esta historia pertenecen a la historia de Sakura Card Captors, creada por las maravillosas CLAMP.
Notas Iniciales.
Los pensamientos serán colocados entre comillas y en manuscrita.
Sin mas los veo en las notas finales, espero que disfruten este capitulo.
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Capítulo III. Decisiones Parte I.
—To… To… Tomoyo, ¿tú y este mocoso? ¿Cómo fueron capaces de hacerle tal atrocidad a Sakurita? —preguntaba un muy consternado Kerberos, que no terminaba de asimilar las palabras de Tomoyo—. Respóndeme, Tomoyo, ¡¿cuándo comenzaron a burlarse de Sakura?!
Yue, que había guardado silencio hasta el momento, posó sus níveos dedos sobre la boca de Kerberos, y con la mirada más fría que jamás había mostrado antes, caminó tres pasos hacia Shaoran y Tomoyo.
—Ustedes, par de basuras, largo de aquí, no tienen nada que buscar, ya hicieron suficiente daño como para permitirles que causen más.
—Yue, no vale la pena seguir perdiendo nuestro tiempo con este par, es mejor, y a buscar a Sakura, ella nos necesita, pero antes de irnos déjame dejarle a estos algo claro.
—Kerberos, a mí también me encantaría hacerlo, pero cada minuto que perdemos aquí es tiempo que Sakura está sola, y temo que le pueda pasar algo.
Tomoyo, que ya estaba un poco más tranquila, se colocó delante de Shaoran.
— Kero, Yue, por favor, permítanos buscar con ustedes a Sakura, tenemos que hablar con ella y explicarle...
— ¡¿Qué quieres explicar, traidora?! —la calló Kerberos—, ¿cómo se enamoraron?, ¿cómo se reían a espaldas de Sakura?, ¡¿eso es lo que quieres explicarnos?! Son peor de lo que creía.
— ¡Largo de aquí! —decía un muy irritado Yue—. Antes de que los obliguemos a irse.
Shaoran, que solo se encontraba apretando sus puños con rabia y desesperación, miró con desafío a los guardianes y sacó su espada.
—Ustedes dos no me van a impedir que busque a Sakura y hable con ella, ¡ella es la persona que más amo en el mundo!
—Bonita forma de mostrar tu amor, Li —se mofaba Kerberos—, revolcándote con la supuesta mejor amiga de la mujer que amas, ¡no tienes vergüenza!
—Ni tú, ni Yue, tienen derecho a opinar en nuestra relación.
— ¡¿Relación? ¿Acaso crees que Sakura después de lo que vio va a seguir contigo?! Ella es distraída, no estúpida, no la subestimes. Estoy seguro que ella no quiere saber nada de ti ni de esa traidora, ¡así que deja de decir tonterías! —gritaba ya un muy molesto Kerberos.
—Después de hablar con ella estoy seguro que entenderá, y si aún después de escucharme, Sakura no quiere volver a verme, yo me iré a Hong Kong y no la volveré a molestar.
— ¿Y qué te hace pensar que Kerberos o yo te dejaremos acercarte siquiera a medio metro de ella? Descendiente de Clow, tomaste una decisión al involucrarte con esa mujer a la que Sakura solía llamar su mejor amiga, aprende a vivir con las consecuencias de esta.
— ¡ME NIEGO A HACERLO!— Gritaba histérico pero seguro Shaoran
— Que así sea entonces, descendiente de Clow —sentenció Yue.
Con un movimiento de muñeca de Yue miles de cristales se materializaron listos para atacar, mientras que en la boca de Kerberos se estaba formando una inmensa bola de fuego; Shaoran, por su parte, clavó su espada en el suelo, y con un sutil movimiento por parte de ambos guardianes, sus ataques se dirigieron hacia Shaoran y una aterrorizada Tomoyo, que a duras penas logró colocarse detrás de Shaoran.
—Ese truco no te funcionará dos veces, Li, claramente puedo ver el hilo de sangre que corre por tu brazo, tu escudo no es tan eficaz. Kerberos, prepárate para atacar de nuevo.—Fríamente Yue movía nuevamente su muñeca.
Aplausos tenues pero acompasados les hicieron detenerse y comenzar a buscar de dónde provenían, todos se quedaron sin palabras al ver salir de la oscuridad a un alto joven manchado de sangre, poseedor helada mirada zafiro, que sonreía enigmáticamente, que iba acompañado por el espíritu de Nadeshiko Kinomoto, que miraba a Tomoyo y Shaoran con profunda rabia e impotencia, mientras que un pequeño Espinel estaba con la mirada hacia el suelo sin atreverse a mirar a nadie.
— ¡Hiraguizawa! —gritaron todos sorprendidos, aunque cierta amatista comenzaba a sentir una fuerte opresión en su pecho.
—Así que eso fue lo que le ocurrió a Sakura, y yo que pensaba que era algo relacionado con la profecía. Qué equivocado estaba, aunque debo reconocer que esto me tomó por sorpresa, definitivamente no esperaba encontrarme con todo esto al regresar a Japón.
—Déjate de palabrerías, Eriol, y dinos ¿qué le pasó a Sakura? ¿Y por qué el espíritu de su madre está contigo? —exigió un alterado Shaoran.
—Aléjalos, por favor, que ya no lastimen más a mi pequeña —le suplicaba telepáticamente el fantasma de Nadeshiko.
Eriol le dedicó una sonrisa triste al fantasma de Nadeshiko, y se encaminó hasta quedar posicionado entre todos ellos.
—Kerberos, Yue, por favor confíen en mí, les explicaré todo más tarde, por el momento, solo manténganse al margen, y tengan presente que, pase lo que pase, todo estará bien —les explicó Eriol telepáticamente, mientras su expresión seguía sin mostrar nada de lo que estaba planeando.
—Daidoji, Li, la verdad no puedo decir que es un gusto volver a verlos, después de todo ustedes son un par de ratas asquerosas.
—Mide tus palabras, Hiraguizawa, y no te entrometas en esto, no es asunto tuyo, y es mejor que te concretes a responder dónde está Sakura y después te vayas por donde viniste.
—Li, tan impulsivo como siempre. Esta vez tus actos no tienen cómo justificarse, pero hay algo que me gustaría que me respondieras antes de decirlo todo. Shaoran, ¿qué se siente tener las manos manchadas con la sangre de la mujer que supuestamente amas?
—Déjate de bromas estúpidas, Hiraguizawa, y dime dónde está Sakura de una vez por todas.
— ¿No lo adivinas? Mmm… veo que sigues igual de despistado que cuando niños, pero tú, Daidoji, ya debes de haber unido las piezas, ¿no es así?
—Daidoji, ¿qué está queriendo decir el imbécil de Hiraguizawa? Por favor, acláramelo que estoy volviéndome loco —imploró Shaoran.
Tomoyo se encontraba en un profundo shock mirando con los ojos desmesuradamente abiertos las ropas manchadas de sangre de Eriol.
—Tomoyo, vamos, contéstale a tu amante, por favor… Bueno, parece que voy a tener que hacerlo yo. Shaoran, como puedes notar, mis ropas están manchadas de sangre, y esta sangre pertenece a la pequeña Sakura, a la cual encontré en el parque del rey pingüino con dos profundos cortes en sus muñecas, totalmente desangrada y ya sin vida. ¿Qué te parece? ¿Estás feliz, Li? ¿Qué me dices tú, Daidoji?
— ¡Mientes! —gritó Shaoran al borde del colapso— Sakura no está muerta. Esta es una de tus maquiavélicas pruebas, Hiragizawa, ¿cómo puedes jugar con la vida de Sakura de esa manera?—Con un ligero temblor en su voz pero muy grande escalofrío en su cuerpo que intentaba contener desesperadamente.
— ¿Prueba? ¿Qué podría yo probar con algo como eso? Y si necesitan pruebas de mis palabras, que mejor que esta —Eriol mostró el ensangrentado libro de cartas Sakura—¿les parece familiar? Por sus caras creo que sí. Pero por favor, dejen de fingir que les duele, cuando Sakura les acaba de hacer el favor más grande quitándose de su camino y desapareciendo por completo de sus vidas. Vamos, por favor, no se limiten en celebrar ahora que estoy yo aquí, compartan con nosotros su felicidad.
Kerberos y Yue solo miraban la escena conteniendo sus deseos de asesinar a Shaoran y Tomoyo, mientras que Shaoran se dejó caer al piso y Tomoyo continuaba sin reaccionar.
—Yue, Kerberos, por favor permítanme sellarlos en el libro, lo necesito ya que las las cartas, requieren de su energía hasta que un nuevo Maestro de las Cartas aparezca, además, que debo volver a encargarme del cuerpo de Sakura, no lo puedo dejar donde lo dejé, ella merece algo mejor.
—Reencarnación de Clow Yukito, mi identidad falsa está preocupado por la familia de Sakura, ¿qué harás al respecto?
—Para evitar problemas, por el momento, en el hermano de Sakura pondré un hechizo modificando sus recuerdos, haciéndole pensar que Sakura está estudiando en otro país, pero para eso debo encontrarlo. Yue, ¿sabes dónde está?
—Sí, sigue bajo el hechizo de la carta Sueño, Sakura la utilizó en él al igual que en Kerberos y en mí cuando intentamos detenerla.
—Así que está dentro de la casa. Bien, Kerberos, por favor regresa al libro, aún requiero de Yue y las cartas, a cada momento pierden más su magia.
—Está bien, lo haré, pero por favor no dejes que ellos se acerquen al cuerpo de Sakurita.—Solemne y triste solicito el guardián
—Te lo prometo.— Sentenció Eriol
Kerberos en un destello dorado desapareció físicamente, y apareció imponente en la portada del libro de cartas Sakura.
—Yue, acompáñame adentro, necesito realizar este hechizo. Aunque, pensándolo bien, será mejor hechizar a todo Tomoeda, ya que Sakura era una persona muy querida en la comunidad y el que ella desaparezca levantará sospechas, y aunque hechice a su hermano, la gente lo hará dudar, e inevitablemente comenzará a hacer preguntas. Muy bien… Yue, forma un escudo mágico alrededor de esas dos bazofias, por favor.
—Llave que guardas el poder de la obscuridad, muestra tu verdadera forma ante Eriol, quien es tu amo ¡Libérate!
El símbolo del sol y la luna resplandecieron a los pies de Eriol y su báculo apareció entre sus manos, Eriol sacó una carta que tenía la imagen de una pequeña duendecilla azul con ojos oscuros y sonrisa pícara, vestida con un vestido corto de corte princesa que le llegaba a sus pequeñas rodillas. La pequeña duendecilla sostenía entre sus brazos un reloj de arena con dos tipos de arena en cada lado del reloj, estas no estaban mezcladas, una arena era clara y la otra oscura.
—Carta mágica, préstame tus poderes y cambia los recuerdos de los habitantes de esta ciudad con respecto a Sakura Kinomoto, ¡reminiscencia!
La pequeña duendecilla tomó forma y se puso a jugar con el reloj de arena en sus manos hasta que revolvió suficiente las arenas y las soltó al cielo, toda la ciudad de Tomoeda quedó cubierta por una fina capa de arena mágica bicolor y sus ciudadanos se detuvieron medio minuto exacto, después todo siguió su curso, el tiempo continuó caminando, la pequeña duendecilla volvió a su verdadera forma y el símbolo mágico de Eriol desapareció.
—Yue, ya puedes desaparecer tu escudo mágico, el hechizo está hecho, toda esta pequeña ciudad cree que Sakura Kinomoto está estudiando en América. Ustedes dos, traidores, vivirán sabiendo que Sakura murió a causa de su traición, y no como todos creen por el momento que aún vive.
—Eriol, Yukito aún está preocupado por Touya y por el padre de Sakura. Como sabrás, Yukito vive con Touya, y el Sr. Fujikata Kinomoto se encuentra en Inglaterra en este momento, así que este hechizo no funcionará muy bien.
— Lo sé, Yue, por eso te pedí que te mantengas a mi lado, necesito que Yukito viaje a algún lado y se despida de Touya, sé que es difícil y te pido me disculpes por pedirte esto, pero dadas las circunstancias… Lo siento con respecto al Sr. Kinomoto, yo hablaré con él, no en balde es mi otra mitad. Señora Kinomoto, no tengo palabras que reconforten su perdida, pero créame que yo me haré cargo de todo.
El fantasma de Nadeshiko miro a Eriol agradecida hizo e hizo una reverencia para luego desaparecer, mientras Eriol sentía un enorme opresión en el pecho por todo lo que estaba pasando, pero aún se estuviera muriendo de rabia y dolor, y por qué no decirlo, celos, no se lo iba a demostrar a ese par que no eran merecedores de la más mínima piedad.
—Yue, en cuanto te despidas del joven Touya, te espero en Inglaterra. Toma, te dejo mi tarjeta para que me ubiques con Kerberos, sellado las cartas estarán a salvo, no te preocupes, yo les ayudaré con mi poder. Es hora de irme, debo encargarme aún de muchas cosas.
—Gracias, Eriol.
—De nada, Yue, y es mejor que entres, aún sigue lloviendo y estoy seguro que Touya no tarda en despertarse.
Yue asintió y sus alas lo envolvieron, y se transformó en Yukito, este lanzó una mirada llena de decepción y dolor hacia Shaoran y Tomoyo, y entró a la casa de los Kinomoto.
—Eriol, ¿qué vas a hacer con su cuerpo? Por lo que más quieras, déjame verla aunque sea por última vez —suplicó Shaoran.
—Si yo permitiera eso, Li, estaría cometiendo una enorme falta de respeto hacia Sakura y su memoria, ya que ustedes la orillaron a lo que hizo. No tienes ningún derecho a pedirme que haga tal cosa, de aquí en más sé feliz al lado de Daidoji, pero, el que ustedes hayan sido los causantes de que un ser tan maravilloso como Sakura ya no esté en este mundo, dudo que les permita serlo. Les aconsejo que se vayan, esta tormenta no va a pasar pronto, y tu amada Daidoji se podría resfriar.
Eriol comenzó a caminar nuevamente siendo seguido por Espinel, que se había mantenido totalmente al margen de todo eso, cuando sintió el tirón que le dio un par de pequeñas y níveas manos temblorosas.
—Eriol, esto no es lo que parece, por favor, permíteme explicarte. —Eriol se sacudió las manos temblorosas de Tomoyo y se detuvo en seco.
—Mi estimada Daidoji, por favor, no hay más que decir, escuché todo, te suplico que por favor te abstengas de volver a buscarme. Ahora, si me permites, tengo cosas que hacer.
—Eriol, mírame por favor, todo esto está mal, no debería de estar pasando, yo... yo... yo... ¡YO TE AMO! Sé que tuvimos un problema hace poco, pero, por favor, déjame explicarte.
—Daidoji, deja de decir tonterías, hace menos de 24 horas rechazaste el comprometerte conmigo, y ya veo el porqué. Kerberos tenía razón, tú y Li tienen una manera muy extraña de amar.
Eriol siguió sin mirar atrás; mientras Tomoyo miraba cómo él se marchaba, a su lado, Shaoran lloraba desconsolado y se miraba las manos.
—Daidoji, ella está muerta y es culpa mía y solo mía. Daidoji, ¿qué voy a hacer si mi razón de vivir se ha ido de este mundo? Todo ha dejado de tener sentido, nada en este mundo vale la pena. Daidoji, por favor dime cómo sigo adelante.
—Shaoran, no fue solo tu culpa, también fue mía, pero si de algo estoy segura es que Sakura nos hubiese escuchado y perdonado, yo sé que ella hubiera entendido lo que pasó.
—Daidoji, es mejor irnos, no quiero encontrarme al hermano de Sakura, aunque me encantaría dejar que me golpeara hasta matarme por estúpido.—Aun en el suelo y temblando Shaoran se levanto.
—No digas eso, y mejor vámonos, te invito a mi casa, dudo mucho que después de hoy quieras regresar a tu departamento.
—No quiero ser una molestia.
—No te preocupes, mi madre está en Tailandia y la mansión es demasiado grande, la verdad no quiero estar sola. Por favor acepta, creo que en este momento solo nos tenemos el uno al otro, como amigos, claro está.
—Como amigos, Daidoji, hagamos una promesa, prometamos que vamos a averiguar qué demonios pasó realmente, para aunque sea limpiar nuestros nombres y así quizás logremos presentar nuestros respetos en la tumba de Sakura.
—Lo prometo. Vámonos, sino en serio nos vamos a resfriar.
"Mi querida Sakura, perdóname por no reunirme inmediatamente contigo, pero necesito limpiar mi nombre para poder reunirme contigo. Espérame, te prometo que pronto estaremos juntos para siempre"pensó Shaoran.
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En el Templo Tsukimine.
Kaho y Nakuru se encontraban más tranquilas ya que Sakura poco a poco se estaba estabilizando, ambas se sorprendieron al ver entrar a Eriol, que venía con una cara que ninguna de ellas habían visto jamás, ya que reflejaba, dolor, ira, decepción y algo más que no supieron definir.
—Eriol, ¿qué ha pasado? ¿Dónde están Yue y Kerberos? —preguntaba una muy preocupada Kaho.
—Kaho, Kerberos está en el libro brindándole su magia a las cartas, y Yue, bueno, Yukito se está despidiendo de Touya Kinomoto. ¿Cómo está Sakura?
—Se estabilizó y está dentro de lo que cabe bien. Pero ¿qué fue lo que encontraste?, ¿acaso un nuevo enemigo?
—Kaho, discúlpame, pero en estos momentos no quiero recordar todo aquello. Espinel, por favor ponlas al tanto de todo esto. Nakuru, cuando acabe Espinel por favor arregla todo para que tú y Kaho regresen a Londres en el primer vuelo que encuentren, que carguen todo a mi cuenta, por favor. Lo siento, voy junto a Sakura, necesito estar a su lado y prepararme para teletransportarnos a ella y a mí a casa.
—Como ordene, amo Eriol —respondió una ya angustiada Nakuru.
Eriol se retiró al cuarto donde estaba recostada Sakura, la vio con un poco más de color, pero sus facciones aún reflejaban dolor, sus ojos aún estaban hinchados. Eriol acarició su rostro.
—Perdóname por haber tardado tanto en volver, pero te prometo que jamás volveré a dejarte, pero, por favor, recupérate pronto, te voy a necesitar mucho y, créeme, aquí estaré yo para sostenerte.
Y sin darse cuenta, Eriol cayó en un profundo sueño.
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Notas Finales.
-Quedo como siempre en espera de sus criticas y comentarios.
GRACIAS POR LEER 29 nov 2016
