Los personajes de esta historia en su mayoría pertenecen a Sakura Card Captors de las maravillosas CLAMP.
El personaje de Ariel Amamiya le pertenece totalmente a la Srita. Sake Evil22 quien me lo presto para esta historia.
Los leo en las notas finales, espero lo disfruten.
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INDICIOS
Mansión Hiraguizawa
En el cuarto ocupado por Sakura, Eriol permanecía abrazándola, ya que, después de relatarle lo ocurrido, ella no podía parar de llorar.
—Sakura, desahógate por favor, trata de sobrellevar esto, ya que estoy seguro que olvidar todo esto es algo imposible de hacer —le susurraba Eriol a su oído—. Pequeña Sakura, yo estoy aquí para ti.
—Gra… Gra… Gracias, Eriol —sollozaba la castaña intentando, con fuerza sobrehumana, calmarse.
Eriol permaneció acariciando sus cabellos, hasta que su tarea se vio interrumpida por algunos suaves toques en la puerta.
—Adelante —indicó, un poco irritado, Eriol.
—Lamento interrumpirle nuevamente, Sr. Hiraguizawa —decía desde la puerta una apenada enfermera Taylor—, pero el Dr. Smith acaba de llegar para revisar a su joven novia. —Aún en la puerta, esperando las indicaciones del joven Hiraguizawa, al que veía suspirar y recostar a su "novia" en su cama, la cual se escondió bajo las cobijas.
—Dígale a Nakuru que lo haga pasar en 10 minutos exactamente y que, por el momento, ella lo atienda —dijo Eriol con displicencia mientras mantenía los ojos cerrados.
—Enseguida, Sr. Hiraguizawa. —La Sra. Taylor cerró poco a poco la puerta y notó cómo la joven novia salía de su escondite.
— ¿Diez minutos? —preguntaba Sakura confundida tomando asiento en su cama, ya más calmada gracias a la interrupción de la Sra. Taylor.
—Eso bastará para calmarte y retocarte un poco, no quiero que el Dr. Smith se vaya sin ver lo hermosa que eres —comentaba, con naturalidad, Eriol.
Sakura, que estaba más roja que un tomate, solo colocó nuevamente las cobijas en su cara y escuchó la risa de Eriol, lo cual la tranquilizó y le hizo sonreír.
—Bueno, como Nakuru no ha podido ir de compras ya que no sabe lo que necesitas, ¿te parece bien que después de que el doctor termine de examinarte, hagas una lista con todo lo que necesitas? —comentaba Eriol cruzando su pierna izquierda sobre la derecha y llevando su dedo índice a la barbilla.
Sakura salió de golpe de sus cobijas, miró a Eriol y se sonrojó un poco, ya que no esperaba verlo en esa pose, ya que en conjunto con su vestimenta, la cual era una camisa azul cielo y un pantalón gris liso, lo hacían lucir realmente guapo y maduro, algo que para ella era totalmente desconocido.
— ¿Pasa algo, Sakura? —preguntó Eriol al notarse observado.
—No, no es nada —contestaba la castaña moviendo sus brazos y cabeza en sincronía mientras una gota estilo anime aparecía sobre su nuca—. Eriol, ¿me ayudas a levantarme, por favor? —solicitaba Sakura mientras colocaba sus cobijas a su costado y tomaba asiento en la orilla de la cama.
—No creo que sea prudente, pequeña, ya que solo te hemos alimentado vía intravenosa y, lamentablemente, tu cuerpo perdió mucha sangre.
Al escuchar esas palabras, Sakura instintivamente llevó su mano derecha a su muñeca derecha y sintió claramente la cicatriz que profanaba su piel.
—No te preocupes, hoy en día esa cicatriz la podemos hacer desaparecer, con cirugía o magia, tú solo pídemelo y yo te garantizo que esa marca desaparece de tu piel —le animaba Eriol al ver cómo la mirada de Sakura se ensombrecía de manera alarmante.
—Es que yo no quiero borrarlas —le contestaba la castaña con tristeza y un deje de amargura que Eriol notó inmediatamente—. Estas cicatrices me demuestran que no vale la pena intentar renunciar a todo por "tonterías".
Eriol la observó por unos minutos en silencio, en los que solo apretó fuertemente sus puños.
—Ah, Eriol, ¿serías tan amable de decirme quién me cambió? —preguntó la castaña alarmada al notar, por primera vez, el finísimo camisón de seda blanco satinado con encajes en la parte superior, que le daba un toque angelical a la castaña.
—Si estás pensando que yo lo hice, querida Sakura, déjame decirte que no tuve el honor de cambiarte; lo hizo tu padre —comentó con picardía.
Al oír que su padre le había quitado la ropa cubierta con su sangre, Sakura sintió una opresión inmensa en su pecho que la llenó de culpa y vergüenza.
—No te preocupes, él no te piensa presionar para que hables con él. El simple hecho de que estuvieras viva le llenó de alegría.
—Eriol, no tienes idea de cuánto te agradezco el que me hayas salvado de mí misma en mi momento de locura.
—Sakura, cambia esa carita triste, por favor, que estoy seguro que tú hubieras hecho lo mismo por mí; aunque hay algo de tu relato que no deja de darme vueltas en la cabeza.
— ¿Qué es?
—Pues, el hecho de que una desconocida supiera de las cartas y el que no te iban a ayudar, y que casualmente ella estuviera ahí con las navajas que tan amablemente te dio, es como si te hubieran estado esperando. Dime, Sakura, ¿no recuerdas si esa persona estaba ya ahí o llegó mientras intentabas usar tus cartas?
—En ese momento, Eriol, la verdad yo estaba tan aturdida que no sé si ella ya estaba ahí o llegó de pronto.
—Entiendo. esto es algo que tendré que investigar más tarde, o quizás Ariel en su viaje encuentre algo.
— ¿Ariel? —Inquieta, le preguntó, ya que de por sí era vergonzosa su situación, un extraño no era algo que esperaba.
—Ah, perdóname, pensé en voz alta. Ariel es un pariente tuyo por parte de tu madre. Está aquí, vino a brindarte su apoyo —le tranquilizó, ya que se dio cuenta claramente del sentir de su amiga.
—Desde que murió mi abuelito mi único contacto con la familia Amamiya fue Tomoyo y su mamá. —Aunque la nostalgia era palpable en esas palabras, un rencor también estaba presente.
—Ariel digamos que se mantiene en contacto con ellas y desea conocerte como loco, ya que él también desarrolló ciertos… dones en la magia como tú y tu hermano, solo que en él es más que nada psíquicos, por llamarlo de alguna forma.
—Lamento conocerlo en estas circunstancias —comentó apenada mientras se miraba las manos.
—No te preocupes, que él es una persona que jamás te hará sentir incómoda; al contrario, estoy seguro que congeniarán muy bien —le intentó animar, aunque en lo más profundo él estaba consciente que esto sería todo un proceso.
—Mencionaste que Ariel se va de viaje, ¿cierto, Eriol?
—Sí. De hecho, él se ofreció a ayudarme en una investigación que estoy haciendo relacionado a una profecía, pero por el momento, señorita, usted céntrese en recuperarse pronto y te prometo contarte todo más a detalle.
—Está bien, como digas. —La resignación era clara en sus palabras.
—Perfecto, porque el Dr. Smith está subiendo las escaleras.
— ¿Có… cómo lo sabes? —inquirió curiosa.
—Más tarde te digo cómo lo hago.
Tres suaves toques en la puerta dieron por terminada la plática entre ambos amigos.
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Parque Pingüino Tomoeda Japón.
Shaoran y Tomoyo daban un paseo mientras platicaban de momentos vividos al lado de Sakura ya que parecía ser su único tema de conversación, pero, al pasar frente a la resbaladilla del rey pingüino, ambos se detuvieron y, sin decir una palabra, caminaron en silencio hacia ella como si algo les llamara. Al llegar, ambos jóvenes fijaron su mirada en una mancha. Al mirarla, Shaoran se arrodilló a comprobar de qué se trataba.
—Es sangre —aseguró el ambarino.
—Por el tamaño de la mancha debió de ser hospitalizado de emergencia —comentaba la amatista mientras en su pecho crecía una angustia que no podía explicar.
"Así que vinieron a ver el lugar donde la bella y desesperada castaña de ojos esmeralda acabó con su dolor" —se oyó decir una voz oculta.
— ¡¿Quién eres?! ¡Muéstrate y dinos qué es lo que sabes! —exigía Shaoran sintiendo crecer en su pecho una angustia y dolor como no era capaz de imaginarse.
—"¡Hoe! ¿Qué hay que decir? Hace algunos días mientras caía una tremenda tormenta una castaña llegó aquí abrazando un libro rosa del cual sacó dos cartas, las cuales lanzó al aire pero no pasó nada, pero era tal su dolor y desesperación que me acerqué para ayudarle a cumplir su deseo" —decía la voz con burla.
— ¿De… de qué manera fue que cumpliste su deseo? —preguntó Tomoyo aterrorizada por la posible respuesta.
—"Sencillamente le di dos navajas de afeitar, las cuales utilizó bastante bien, debo decir, ya que yo, a lo lejos, vi cómo ella cortó con decisión sus muñecas y dejó salir libremente su sangre. Fue una escena hermosa, debo decir".
Del brazo de Shaoran salió su espada, la clavó en el piso, cerró sus ojos y se concentró. —Ahí estás —dijo seguro, y de su espada aún clavada salieron rayos en dirección a los árboles, donde una sombra saltó y se posó sobre un faro que estaba frente al rey pingüino. Lo único que Tomoyo y Shaoran podían ver era una silueta envuelta en sobras.
—"Digno líder del clan Li" —aseguró con sorna—. "Pero veo que aún no llevas la espada de tu padre, por ende, aún no eres oficialmente el líder, ¿verdad? En fin, eso no es de mi incumbencia. Lo que sí te puedo decir es que no me marché de aquí hasta que ella quedó al filo de la muerte, ya que no me pareció necesario verla morir" —decía con naturalidad mientras alzaba sus hombros.
— ¿Por qué no la detuviste? —preguntó Shaoran irritado.
— "¿Por qué hacerlo? Si hubieran visto la mirada tan vacía que esa chica tenía, el dolor y amargura con la que lloraba; yo solo me apiadé de ella. A quien deberías mirar con esa rabia es a quien la puso en ese estado, no a mí, que mi único pecado fue darle lo que deseaba".
Shaoran apretó con más fuerza su espada y se dejó caer al piso derrotado.
—"Parece que el joven futuro líder del clan Li sabe quién fue el culpable, ¿verdad? En fin, yo solo vine a revisar si ya la habían encontrado, y parece que así fue, así que mi misión en este lugar ha terminado".
Dichas esas palabras, la sombra desapareció, dejando a Shaoran en el suelo dejándose caer sobre la mancha, y a Tomoyo llorando en silencio.
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Mansión Hiragizawa
Después de haber revisado totalmente a Sakura, el Dr. Smith pidió hablar con Eriol a solas, dejando a Sakura en compañía de la Sra. Taylor, que le ayudaba a recostarse nuevamente en su cama.
Ambos hombres salieron en dirección a la biblioteca de Eriol. Al entrar ahí, el Dr. Smith dejó su maletín en el escritorio que ahí reinaba y se desabotonó su saco sastre. Las líneas de este eran limpias y sobrias, casi perfectas, ya que en un traje británico las únicas arrugas las lleva su dueño, jamás la prenda. Los ingleses prestan una atención casi obsesiva al detalle y el buen doctor era todo un caballero inglés.
—Bien, Sr. Hiraguizawa, no esperaba que su linda novia despertara tan pronto, lo cual es una excelente señal. Por ahora vamos a suspender el alimentarla vía intravenosa y comenzaremos con una dieta blanda pero alta en hierro, para ayudarla con la pérdida de sangre que tuvo; además, el reposo será parte primordial para su recuperación —indicó el doctor anotando las indicaciones en una receta.
—Entiendo, Dr. Smith, enseguida le pediré a la señora Taylor que ponga en acción sus indicaciones.
—Antes de irme, Sr. Hiragizawa, me gustaría recomendarle los servicios del doctor Wells, es un excelente psicólogo. —Al notar la mirada de malestar de Eriol, el doctor agregó rápidamente— Es solo como prevención y ayuda, ya que hay un motivo para lo que su novia hizo y, si no queremos que vuelva a pasar, la terapia le será de gran utilidad.
—Entiendo su preocupación, pero créame que Sakura no volverá a atentar contra ella misma —declaraba con convicción Eriol, que sostenía con un poco de rabia la tarjeta dada por el Dr. Smith.
—Como se lo dije, es una simple recomendación, el que la tome en cuenta o no es decisión de su novia y usted. —El doctor tomó su maletín, se dio la media vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta cuando la voz de Eriol le llamó.
—Permítame que Nakuru lo acompañe a la puerta, y así se ponen de acuerdo para el pago de sus valiosos honorarios.
—Claro, Sr. Hiraguizawa, no tengo inconveniente alguno. —El doctor se quedó de pie observando maravillado la inmensa biblioteca del joven lord inglés.
—"Nakuru, por favor ven a la biblioteca por el Dr. Smith y concreta con él el pago de sus honorarios" —pidió Eriol psíquicamente mientras veía al doctor Smith ojeando un libro que identificó como la Ileana una primera edición que el mantenía en un estado envidiable.
Nakuru entró en la biblioteca regalándole una sonrisa conciliadora al médico que no dudó en seguirla hacia la salida dejando a Eriol solo con la tarjeta del psicólogo, que hizo mil pedazos y los arrojó a su chimenea para posteriormente salir hacia la habitación de Sakura, quien nuevamente se encontraba dormida.
—"¿Tienes un minuto, Eriol?" —le llamó Ariel psíquicamente.
—"Sakura está dormida, pero no la quiero dejar sola. ¿Te molesta que hablemos de esta manera?" —contestaba el joven inglés mientras tomaba asiento a un lado de Sakura.
—"Al contrario, así Nakuru no nos interrumpe."
—"¿Dónde te escondiste de ella esta vez?"
—"Aunque te rías, el único lugar en el que Nakuru no me sigue es el baño, así que estoy en uno de tantos que hay en tu casa sentado en la bañera."
Eriol trató de contener la risa al imaginarse a Ariel escondido en el baño.
—"Dejemos tus tácticas de escape a un lado y dime lo que necesitas."
—"Bien, ya que Sakurita aún no está lista para conocerme, adelantaré mi viaje a Hong Kong; viajaré mañana mismo en mi avión privado y, en cuanto tenga noticias, me pondré en contacto contigo."
—"Te agradezco que me ayudes con ese tema, ya que Sakura me comentó algo que me tiene inquieto, y el Dr. Smith recomendó descanso."
—"¿Que te dijo que te inquietó tanto?"
—"Que cuando ella intentó quitarse la vida, alguien muy convenientemente le dio el arma con lo que lo hizo."
—"¿Quieres decir que alguien la esperaba?"
—"Es la impresión que tengo."
—"Entiendo, te prometo investigar a fondo todo esto en la mansión Li."
—"Te lo agradeceré infinitamente."
—"En fin, creo que por el momento es todo. Cuídala, por favor."
—"Tranquilo, eso haré, ya que en cuanto se conozcan, estoy seguro que llevarán muy bien."
—"Eso espero, cambio y fuera."
Eriol sonrió nuevamente, ya que, de todas las imágenes, la de Ariel escondido le resultaba en extremo divertida. Inmediatamente se giró a ver a Sakura, que aún dormía plácidamente. Comenzó a acariciarle el cabello tiernamente. ya que de cierta manera ese hecho le daba una paz que no era fácil de entender o explicar, pero paz al fin y al cabo.
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Despacho de Eriol Hiragizawa
Yukito permanecía sentado en uno de los sillones, y tomaba entre sus manos el libro, aún ensangrentado, de cartas Sakura, y estaba tan ensimismado que no se percató que Nakuru entró.
— ¿Vas a hablar con Kerberos? —le interrogó la guardiana seria.
—Creo que es hora de hacerlo, ya que, para él, Sakura aún está muerta, pero aún no sé si hacerlo como Yue o como Yukito —contestó visiblemente cansado.
—Si me preguntas a mí, creo que sería mejor que Yue hable con él, ya que en cuanto Kerberos sepa que ella está viva irá a buscarla haciendo un gran escándalo, cosa que, sabemos, no le hará ningún bien a Sakurita, pero sé que Yue sabrá lidiar con ese gatote.
Yukito sonrió ante ese último comentario, cerró sus ojos y su cuerpo comenzó a ser cubierto por alas, y Yue apareció ante Nakuru, que al verlo solo salió del lugar dejando al guardián sosteniendo el libro de cartas Sakura.
—Kerberos, por favor despierta, necesito hablarte. —El guardián dejó el libro donde hace unos minutos se encontraba sentado Yukito y observó cómo el libro emitió un destello dorado, y de la imponente bestia de ojos dorados, Kerberos apareció bajando de un grácil salto del sillón.
—El que tú me llames tan cortésmente no me da buena espina, Yue. —Kerberos se mostraba cauteloso, ya que Yue se caracteriza por ser frío y distante, cosa que al llamarlo no detectó.
—Sakura, ella no murió como Hiraguizawa les hizo creer a Daidoji y a Li; por el contrario, en estos momentos ella se encuentra en una de las habitaciones de arriba descansando.
Por el rostro de Kerberos pasó el alivio, un poco de alegría, bastante molestia e incluso una lágrima se le escapó.
— ¿Y por qué demonios estamos aquí?, deberíamos estar con ella, pero antes de descansar me va a oír esa niña, cómo se atrevió a intentar lo que hizo. —Kerberos comenzó a caminar hacia la puerta, pero Yue se paró delante de él con la misma expresión fría que le caracterizaba.
—Ella al único que ha querido ver es a Hiragizawa. Ni siquiera su padre ha podido verla, pero sabemos que ella está bien, y antes de que comiences a querer contradecirme, ella realmente necesita descansar. Lo mejor que tú puedes hacer por ella es comunicarle esto a las cartas para que se animen un poco y cuidarlas hasta que ella esté lista para hablar con nosotros.
Kerberos, fuera de ponerse histérico y comenzar a discutir con Yue, solo lo miró y suspiró, miró hacia el techo unos minutos ignorando por completo a su compañero guardián.
—Yue, por favor cuida que Hiragizawa la cuide bien, porque si esta vez realmente la perdemos, no solo Li estará en peligro de muerte.
El guardián, después de esa amenaza sutil, se dejó envolver por sus alas y nuevamente el destello dorado inundó la biblioteca, que al desaparecer dejó solo el libro sobre el sillón.
—Lo sé, Kerberos, no tenías por qué mencionarlo, pero por ahora solo nos queda esperar a que ella esté lista.
Yue levantó el libro del sillón y, mientras caminaba, sus alas lo envolvieron trayendo de vuelta a Yukito, que salió de la biblioteca con rumbo a su habitación.
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Jardines de la Mansión Daidouji
Tomoyo sostenía a duras penas a un Shaoran aún llorando devastado por la revelación ocurrida en el parque; pero ella, por su parte, tenía en la cabeza algo que no sabía si comentar o no con el joven Li, que, en el estado en el que se encontraba, la revelación que ella podía hacerle, podría afectarlo bastante, así que optó por el silencio.
"Si le digo a Shaoran que la voz de lo que sea que se nos apareció en el parque yo la identifiqué, probablemente saque conclusiones, así que, por el momento, comenzaré a investigar esto por mi cuenta" pensó la joven amatista mientras ayudaba su amigo a entrar en la mansión.
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NOTAS DE LA AUTORA:
PD. Mil Gracias por todos sus Revéws los amo 30 nov 2016
