Los personajes de esta historia en su mayoría pertenecen a la historia de Sakura Card Captors, creado por las fabulosas CLAMP.

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DECISIONES

Mansión Hiragizawa.

La noche llegó a Londres, después de la visita del Dr. Smith, Eriol no se separó del lado de Sakura, que aún dormía, y ese simple hecho le transmitía una paz inexplicable.

— Todo seria más fácil si tú y yo nos hubiéramos enamorado en lugar de creer a ese par de basuras —susurró Eriol mientras comenzaba a acariciar el cabello de Sakura.

— Lamentablemente el corazón no nos da la opción de elegir de quién enamorarse, y ambos creímos en personas que se burlaron de nosotros —respondía la castaña que se giro lentamente hasta quedar mirando fijamente a Eriol, que se quedó helado.

Sakura tomó asiento en su cama y miró con ternura a Eriol al comprender su reacción.

— Eriol, yo ya te conté lo que pasó antes de que me encontraras, ¿serias tan amable de decirme qué pasó mientras dormía? Me preocupa mi hermano más que nada. —Terminó por añadir la castaña.

— Es algo largo de contar, pequeña, ¿realmente quieres hablar de esto ahora? —Verdadera preocupación en su rostro era lo que Eriol mostraba.

— Creo que lo necesito, me ayudará para enfrentar a mi padre y guardianes. —Por primera vez segura, la castaña miró intensamente a Eriol para demostrarle que estaba lista.

— Si realmente eso es lo que deseas, pequeña, te lo diré todo, pero antes prométeme que si es demasiado me detendrás.

— Te lo prometo, pero también tú no omitas nada por "protegerme" —pidió la castaña aún decidida a escucharlo todo.

Eriol se dedicó a narrarle lo ocurrido desde que Nadeshiko lo llamó hasta que ella despertara. Por su parte, Sakura lo escuchó en completo silencio, únicamente haciendo expresiones de asombro, dolor y nostalgia. Para cuando Eriol terminó ya había amanecido.

— Así que viven juntos, era de esperarse; después de todo, quién sabe desde cuándo se entendían, pero esto no es relevante ya. Eriol, te agradezco infinitamente lo que hiciste, pero me temo que tengo que regresar a Japón. —Decisión fue lo único detectado en esas palabras.

— Sabía que decidirías eso, pero guardaba la esperanza que quizás te quedarías en Londres conmigo. —Tristeza y miedo, emociones que no pensó en sentir ante la partida de Sakura, era lo que embargaba el corazón de Eriol.

— Pero, Eriol, yo… yo… yo no quiero separarme de ti; al contrario, por favor regresemos juntos a Tomoeda, ya ahí terminemos la preparatoria, para posteriormente regresar a Londres a estudiar en Oxford.

— Sa… Sa… Sakura, yo…

— Mira, sé que te estoy pidiendo algo muy grande, pero… En Japón te puedo ayudar más con tu investigación; además, por el alojamiento no te preocupes, podremos quedaron en mi casa, ya que papá aún se quedará en Londres por una larga temporada. Mira, yo sé que estoy siendo egoísta contigo, pero no quiero separarme de ti, pero en Japón tengo varios ciclos que cerrar, y deseo que estés a mi lado en todo momento. —El sonrojo de Sakura era tal que hasta ella misma se sorprendió, ya que jamás se imaginó decir tal cosa a Eriol, ahora solo quedaba esperar su respuesta.

— Pues, pequeña, me tendrás que perdonar pero… para este viaje necesito un mes para prepararlo todo. Para que no te atrases en tus estudios tendrás un tutor, y con la magia practicarás conmigo. Dudo tener problemas en gestionar desde allá nuestro ingreso a la universidad. ¿Te parece si más tarde comenzamos a preparar todo?

Sakura estaba tan feliz que se lanzó a los brazos de Eriol para agradecerle todo. De repente levantó su mirada y se encontró con la mirada cálida de Eriol. Esmeralda y zafiro, no había nada más y, sin darse cuenta, lentamente unieron sus sus rostros se acercaron hasta unir sus labios.

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Mansión Daidouji.

Shaoran se levantó agitado y cubierto de sudor, apenas había comenzado a dormir cuando la pesadilla donde la imagen de Sakura se alejaba de él lo tenía confundido y sumamente deprimido, ya que por más que corría y gritaba su nombre ella no dejó de alejarse de su lado.

"Sakura, Sakura, por Dios, me estoy volviendo loco, algo me grita que te estoy perdiendo, y esto va mas allá de tu muerte. Mi amada Sakura, ¿qué diablos está pasando?" pensaba el ambarino mientras giraba por toda la cama.

Sin él saberlo, Tomoyo tenía el mismo problema, ya que en su pesadilla Eriol estaba de la mano con Sakura caminando lejos de ella muy contentos… No, la palabra es enamorados, esa era la imagen que a Tomoyo terminó por quitarle el sueño.

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Mansión Hiragizawa.

Sakura y Eriol rompieron de golpe ese tierno beso y ambos giraron sus cabezas y comenzaron a mirar sus manos intentando descubrir qué pasó. Era un hecho que se besaron, pero aún estaba demasiado reciente lo pasado con Tomoyo y Shaoran como para haberse enamorado. Pero ese beso a ambos los hizo sentirse bien, cómodos e incluso… ¡¿felices?!

— Eriol —Rompió el silencio la castaña—, yo no puedo decir que lo lamento porque la verdad es que ese beso fue como un bálsamo en mi corazón, me hizo bien, pero soy consciente que es muy pronto para algo entre nosotros.

Eriol solo la abrazó, ya que él coincidió completamente en lo dicho por Sakura. Ambos permanecieron así unos minutos, pero ella se alejó un poco e hizo un espacio en la cama.

— Has estado durmiendo al pie de la cama todo este tiempo, debes estar cansado. Por favor, recuéstate a mi lado y durmamos juntos, que hoy me espera un largo día y me gustaría que estuvieras a mi lado en todo momento desde hoy y para siempre. —Sonrojada y sorprendida, Sakura miró a Eriol quitarse los lentes y el reloj para recostarse a su lado.

Sakura se recostó dándole la espalda, acción que hizo sonreír al inglés, que la abrazó y así ambos se sumieron en un sueño profundo.

Al despertar, Eriol aún sentía entre sus brazos la calidez del frágil cuerpo de la castaña. Para él era una sensación nueva, ya que, aunque no era un santo respecto a temas de mujeres, debía reconocer que Sakura lo hacía sentir completo y en paz.

Aunque trató de no moverse al sentarse, no lo logró, haciendo que la castaña se despertara con una sonrisa en los labios.

— Buenos días —dijeron ambos al mismo tiempo para después comenzar a reír.

— Bien, pequeña, ¿cuáles son los planes para esta tarde? —Aún risueño y extrañamente feliz, preguntó Eriol mientras se colocaba sus lentes.

— Pues primero me gustaría comer algo, para después tomar una ducha y vestirme para hablar con mi padre, Kero y Yue. Aunque también, después de eso, me gustaría, de ser posible, conocer a Ariel.

Al escuchar eso último, Eriol se colocó su reloj y vio que la hora pasaba de las tres. Miró a la pequeña Sakura y suspiró.

— Bien, buscaré a Ariel telepáticamente por la casa, y de paso, si aún está, le pedimos que nos envíe algo de comida con la enfermera Taylor, ¿te parece bien empezar así?

Sakura solo asintió y vio cómo Eriol cerraba sus ojos muy concentrado.

—"Ariel, Ariel, Ariel, ¿aún te encuentras en la mansión?"

— "Eriol, ¿eres tú? Gracias a dios que te escucho, amigo, tienes que ayudarme, estoy atrapado. Ayúdame por lo que más quieras". —Desesperado suplicaba.

— "¡¿Atrapado?! Ariel, trata de calmarte y dime qué pasó".

—"Pues esta mañana, cuando desperté, tenía a Nakuru encima de mí semidesnuda con una cara de depravación que OMG. Como pude me escabullí hasta el baño de mi alcoba y puse un hechizo de contención porque tu guardiana ¡quiere violarme! Ayúdame, por favor, no he podido salir, tengo hambre y frío; además, debo viajar hoy". —Aterrado suplicaba el joven.

Eriol de golpe cortó el lazo de comunicación, ya que comenzó a reír a carcajadas al imaginarse todo lo relatado por Ariel, pero notó que Sakura lo veía curiosa, y solo así logro calmarse para volver a contactar con Ariel.

— "Bueno, Ariel, te propongo un trato, yo te transporto de ahí a la biblioteca pero a cambio nos mandas a Sakura y a mí algo de comer. Por el viaje, posponlo para mañana, Sakurita te quiere conocer hoy" —Serio proponía el lord inglés.

— "Haré lo que sea, pero sácame de aquí". —Aliviado agradecía el inocente.

— "¡Hecho!"— Y con un chasquido, Ariel apareció en la biblioteca.

Pero en cuanto se giró, vio el sonrojado rostro de Kaho y las benevolentes miradas de Yukito y el profesor Kinomoto, ya que, por la desesperación de escapar, se le olvidó que solo traía puesta su ropa interior.

— ¡Erioooooooooooooooooooooool! —Fue el grito que se escuchó por toda la mansión.

En la habitación de Sakura, al escuchar el grito, Eriol se soltó a reír a carcajadas, y entre ellas intentó explicarle a la castaña el motivo de ellas, y Sakura comenzó a reír con él, mientras en la biblioteca Ariel les contaba a los presentes lo ocurrido, omitiendo el que Sakura quería conocerlo.

Kaho y Fulikata reían ante lo sucedido mientras Yukito, sonriendo, lo invitó a ponerse algo de su ropa en su habitación, mientras él pedía la comida para Eriol y Sakura. Y así Ariel obtuvo ropa y Sakura y Eriol comida.

— Eriol, me gustaría tomar una ducha para después vestirme y hablar con ellos, pero no sé si tengo ropa y eso me preocupa un poco, ya que me gustaría bajar a cenar con todos. —Sonrojada, afirmaba la castaña.

— Pues lo del baño, la Sra. Taylor te puede ayudar. Con respecto a la ropa, le preguntaré a tu padre, y al salir de la ducha tendrás tu ropa y lo de la cena, pues creo que no habrá inconveniente si aparecemos en el comedor.

— Perfecto. Muchas gracias, Eriol.

Sakura esperó a que Eriol se comunicara con Nakuru telepáticamente y así llamar a la enfermera Taylor, que no tardó más de cinco minutos en llamar a la puerta de la castaña.

— Sra. Taylor, mi querida Sakura desea que la asista en tomar un baño, le agradeceré profundamente que la ayude también a embellecerse. —Solicitaba el joven inglés a una sonrojada enfermera Taylor—. Bien, Sakura, te dejo en las capaces manos de la Sra. Taylor, me retiro a prepararlo todo, pequeña.

Antes de irse, Eriol acercó su rostro al de Sakura y, sin decir nada, le plantó un fugaz beso en los labios a la castaña, que lo abrazó y profundizó más ese beso. La pobre enfermera no sabía dónde meterse, ya que estaba presenciando algo sumamente íntimo.

Ambos jóvenes, aún sorprendidos por sus acciones, se sonrojaron y, sin decir otra palabra más, Eriol salió de la alcoba mientras la enfermera tímidamente se acercó a Sakura y le ayudó a ponerse de pie y caminar hacia el baño. Mientras Eriol se dirigía a la biblioteca en busca del profesor Kinomoto y Yukito para hacerles las decisiones que Sakura había tomado.

Tanto Yukito como el profesor se alegraron y emocionaron bastante ante las noticias que les dio el inglés, y comenzaron a prepararse mentalmente para verla, ya que Eriol también les hizo saber sus deseos de cenar con todos, omitiendo los besos, por obvias razones.

Dado que Eriol no tenía mucho tiempo antes de que Sakura saliera de su baño, con un chasquido de sus dedos apareció sobre la cama de la castaña una muda completa de ropa nueva y, con otro chasquido, él apareció en su propia alcoba para tomar un baño y prepararse para apoyar a la bella castaña que ahora confundía sus sentimientos.

Sakura, al salir de su ducha, encontró un bellísimo vestido lila corto de cóctel con unos finos tirantes casi imperceptibles, ajustado en la parte superior y suelto con una caída sutil de seda y sobre ella una cubierta de una tela algo transparente para Sakura parecía tul pero era más suave, al tacto. Al verlo, en lo único que pensó fue en Eriol.

Por su parte, Eriol ya listo salió vestido con un pantalón negro liso y una camisa lila a juego con el vestido de Sakura, y en el corredor se encontró con Yukito, Ariel y el profesor Kinomoto, que esperaban a ver a la castaña.

— Les haré pasar cuando ella esté lista. Ahora, si me disculpan. —Dicho esto, Eriol se dirigió a la habitación de Sakura, toco tres veces, todos aguardaban una respuesta que al parecer solo Eriol escucho, así entró y cerró la puerta tras de sí, y lo que vio lo dejó sin palabras. Sakura realmente se veía hermosa.

Eriol vio desde las finas tiras plateadas de sus zapatillas, y lentamente subió su mirada, no perdiendo detalle de la bella esmeralda. Pero lo que realmente la favorecía era la tiara de finos cristales que coronaba su cabello suelto. Eriol por primera vez se quedó sin palabras mientras la enfermera Taylor y Sakura, al ver su reacción, se sonrojaron.

— Eriol, ¿serías tan amable de no mirarme así? ¡Me haces sentir avergonzada! —Sonrojada, pedía la chica.

— Per… per… Perdona, pero te ves realmente bella. —Sonrojado, aseveró Eriol—. En fin, tienes razón, ¿cómo manejaremos esto?

— Pues hagámoslos pasar a los tres; quiero decir, cuatro, porque Kero está con ellos. —Triste, aclaró Sakura.

Eriol la miró y se acercó y, como quien no quiere, la besó. Entonces se dirigió a la puerta para hacerlos pasar, dejando a Sakura sentada en el borde de su cama con el corazón latiendo a mil, y a la enfermera sonrojada, que caminó detrás de él para salir después de que entraran.

Ya dentro de la habitación los tres tuvieron la misma reacción que Eriol al ver a Sakura, pero la reacción de la castaña nadie la esperó. Corrió a los brazos de su padre y comenzó a llorar mientras él le acariciaba el cabello.

Después de varios minutos así, Sakura se separó del pecho de su padre y se secó las lágrimas, y miró a Yukito, que también la veía emocionado, y ambos se abrazaron unos momentos.

— A mí también me gustaría recibir un abrazo. —En broma, mencionaba Ariel.

Sakura al verle se sonrojó e hizo una pequeña reverencia que, al levantarse, se vio envuelta por un fuerte abrazo y alzada por los aires por parte de Ariel. Ella, un poco sonrojada, se lo devolvió.

— Ah, lo siento, soy Ariel, tu primo; un placer conocerte. —Se presentaba mientras colocaba en el suelo a la castaña.

— Bien; por favor, tomemos asiento —decía Eriol, que con un chasquido desapareció la cama y en su lugar apareció una sala.

Sakura tomó asiento en el sillón central, y los demás a su alrededor. Cuando Eriol iba al sillón de la esquina, la castaña le tomó la mano y lo detuvo, acto que hizo sonreír con ternura al inglés, detalle que no pasó desapercibido para los presentes, que sonrieron.

— Ah, discúlpenme —solicitaba Yukito mientras sacaba el libro de cartas Sakura ya sin sangre—, creo que falta Kerberos.

Dicho esto, el libro comenzó a emitir un destello dorado que cubrió por completo la habitación, y de él emergió la bestia de ojos dorados Kerberos, que al ver a Sakura tomó su forma de peluche y corrió al regazo de Sakura.

— Sakurita, qué bueno que estás bien, las cartas se sintieron muy aliviadas cuando les dije que aún vivías. —Emocionado, compartía el guardián.

— Kerberos, si me lo permiten, creo que Sakura desea contarles a todos lo ocurrido —intervino Eriol, que sintió el apretón ligeramente más fuerte de la mano de Sakura, que aún permanecía entrelazada a la suya.

Sakura lo miró con agradecimiento y comenzó a narrar lo ocurrido ese fatídico día. La cara de los presentes se mantenía neutral, pero los nudillos de sus puños eran blancos por la fuerza con la que los presionaban, mientras Kero solo profundizaba su ceño.

Pasó el tiempo, pero el escuchar la reiteración de su decisión de Sakura de regresar en un mes a Japón los sorprendió, y hasta cierto punto los enorgulleció, ya que demostraba que esta terrible experiencia la hizo madurar para bien.

— Tendré que llamar a Touya para que comience a preparar la casa para ustedes. —Con una sonrisa, añadió el profesor Kinomoto.

— Eriol, yo viajaré mañana a Hong Kong, y nos veremos en Japón para hablar de lo que encontré.—Contento y relajado, Ariel compartía sus planes—. Para evitar lo de hoy, después de cenar me iré a un hotel.

— Sobre ese tema, en este mes pondré al tanto a Sakura y Fujikata. —Serio, aclaró Eriol—. Trataré de ayudar a hacer crecer la magia de Sakura, cosa que no me será difícil, ya que es obvio que su magia ha evolucionado bastante —añadió el inglés.

—Bien, yo creo que debemos dejar a Sakura un momento para prepararnos para contener al huracán Nakuru. —Divertido comentó Yukito mientras se ponía de pie—. Kerberos, ¿me acompañas, por favor?

A regañadientes, el guardián se levantó del regazo de la castaña para volar y posarse en el hombro de Yukito.

—Bien, Sakurita, yo mantendré contacto diario contigo, quiero conocerte, saber más de ti, así que no te asustes cuando establezca las conversaciones psíquicas. —Emocionado comentaba Ariel como si nada a una atónita castaña.

Cuando al fin salieron todos, Eriol aún sostenía la mano de Sakura.

— Gracias por estar a mi lado, sin ti aquí no creo haber sido capaz de contárselos sin derramar lágrimas. —Sonrojada y feliz, la castaña se acercaba a Eriol para abrazarlo.

Pero él fue más listo y la besó, acción que a la castaña no le disgustó, al contrario, era un contacto que agradecía, aunque en lo más profundo de su ser era consciente que aún era muy pronto para permitirse este tipo de contacto, pero todo su ser y su alma, en especial, se sentían salvo al lado de Eriol, y eso era algo que ella necesitaba.

Por su parte, Eriol estaba convencido que era capaz de amar a Sakura como nunca había amado a nadie, incluso más que a Tomoyo, con quien él llegó a pensar que compartiría su vida. Pero por el momento solo pensaría en dejar fluir esto que estaba pasando, ya que en un mes estarían de frente a Tomoyo y Shaoran.

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Tomoeda, Japón.

Una bella y joven amatista deambulaba sola por las calles obscuras de la ciudad como buscando algo o alguien; pero, de repente, se vio, sin darse cuenta, en el parque pingüino, donde a lo lejos vio la silueta de una mujer. La bella joven se acercó hasta quedar frente a ella.

— Así que no me equivoqué, realmente eras tú. —Con desprecio hablaba la amatista.

— Ah, la señorita Daidouji, placer volver a verla. Veo que el joven Li esta vez no la acompaña, me encantó verlos juntos, se ve que se entienden muy, pero muy bien.—Con sorna y burla hablaba la dueña de la voz.

— Déjate de tonterías, ¿quieres?, y aclárame de una vez por todas lo que pasó. —Exigió la amatista visiblemente alterada.

— Pues si eso quieres, hablemos. —Y rio.

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Hola regrese con este nuevo capitulo que la verdad disfrute bastante, no es que sea la autora pero ame este capitulo en fin ahora los anuncios.

5.- Agradezco profundamente todos sus Revews creanme los leo y me hacen feliz mil gracias por ellos. 30 nov 2016

Por el momento me retiro nos vemos pronto.