Primeros Días Escolares
—No sabía que tenían algo como adivinación —comentó Saulo mientras observaba a Harry a través de unos binoculares.
—Claro que hay clases de adivinación... aunque en este caso son una estafa, en especial desde que Trelawney está a cargo de impartirla.
—¿Tan mala es? —preguntó Saulo mientras apartaba su vista de los binoculares y se centraba en su compañera.
Sarah hizo un mueca en su rostro, como si le disgustara hablar al respecto pero casi al instante sonrió, de una manera como si estuviera a punto de ocurrir algo divertido. Saulo observó con una ceja alzada a su compañera pero le restó importancia.
—Mira Saulo, la profesora está a punto de decir quién va a morir en el transcurso del año —exclamó la sargento mientras observaba la escena a través de la mira telescópica de su rifle Garand M1927A3.
—No puede ser él ¿verdad? —preguntó el teniente al observar como Ron le daba el pésame a Harry.
—No te preocupes, siempre suele fallar cuando pronostica la muerte de uno de sus alumnos —comentó Sarah algo divertida.
—¿Cómo es que lo sabes? —preguntó Saulo con algo de incredulidad.
Sarah sonrió al recordar cómo había pronosticado que ella moriría en el transcurso del curso cuando tomó esa clase optativa. También recordó como su querida amiga Agatha Rosier le había tranquilizado diciendo lo mismo que ella le había dicho a su teniente. Saulo observó a su compañera de reojo con una ceja alzada.
—Porque ella pronosticó que moriría cuando tomé su clase cuando estaba en mi tercer año.
—Eso explica muchas cosas —comentó Saulo algo satisfecho—. ¿Sabes? Mi padre tiene el don de la premonición.
Sarah observó con incredulidad a su amigo, y por un momento creyó que le estaba tomando el pelo.
—Me debes estar tomando el pelo ¿Verdad?
—No, es en serio. Mi padre despertó ese don a través del ojo ilusorio cuando casi pierde a mi madre en Berlín por culpa de un compañero suyo que hizo estallar una mina antitanque estando ella al lado de ese artefacto, solo que no puede usar ese don cuando él quiera.
—¿Por qué? —preguntó Sarah sin apartar la mirada de Harry y Ron.
—No sé exactamente qué sucedió pero lo único que sé, es que si utiliza ese don puede perder la cordura. El solo puede utilizar esa habilidad en momentos muy específicos, pero nada más.
Tras esa pequeña charla ambos soldados se mantuvieron al margen de lo que ocurría en la clase. Por su parte Saulo no pudo evitar observar a un búho pardo de ojos dorados que se había colado de forma discreta en la clase. Sarah, por su parte, no pudo preguntarse como estaría Agatha, pues no había tenido más contacto con ella que esporádicas cartas desde que se había enlistado en el ejército.
"Espero poder reunirme contigo pronto, mi querida amiga. Te sorprendería saber todo por lo que he pasado desde entonces" pensó la pelirroja algo melancólica antes de enfocar la mira de su rifle con algo de cuidado para observar a su primo y a Harry con algo más de detalle.
La clase transcurrió con normalidad. Hermione parecía que quería salir de ahí para nunca volver pero aguantó esa clase por sus mejores amigos, pero eso no evitó que jurara que nunca volvería a asistir ahí. Harry intentó tranquilizarla sin éxito, pues aún estaba en su mente la predicción de su muerte aunque Ron trató de desestimarla. El trio continuó su día normalmente pero al cabo de unas horas la profesora McGonagall se llevó a Hermione a aparte para hablar de algo, al parecer, importante. Ron quiso ir sigilosamente para ver que era pero fue descubierto sin dificultad por la profesora, lo cual casi hizo que Gryffindor perdiera algunos puntos. Tras eso Harry le indicó que era más sabio que se apartara y que fuera con él al gran comedor para prepararse mentalmente para lidiar con Snape. Ron hizo un mohín y lo siguió pero no pudo evitar notar que Malfoy estaba molestando a Ginny, lo cual hizo que cambiaran sus planes, por lo cual tomó el brazo de Harry y llevó a su amigo hacia su rival.
—Eres una basura como todo el resto tu familia. Mira que tener varios hijos para después no poder mantenerlos —Draco observó mientras observaba con desdén el uniforme de la Weasley menor—. A mí también me daría vergüenza de tan solo de tener ese asqueroso pelo rojo y esas horribles pecas.
—Cállate Malfoy, al menos ella no es alguien despreciable como tú —exclamó Ron mientras enfilaba su varita en su contra.
—Mira quien vino, el pipipote y la comadreja más patética de todas.
Harry empuñó su varita y enfilo al Malfoy con los ojos entrecerrados. Crabbe y Goyle, siendo los matones que son, hicieron lo mismo que los dos amigos de Gryffindor. Ginny estaba temblando pero no de miedo, sino de coraje, lo cual fue aprovechado por Draco.
—¿Qué pasó? ¿La comadreja menor quiere llorar? —Draco atacó cruelmente.
Ginny no iba a permitir que un imbécil la humillara, no desde que Tom Riddle la secuestró y la llevó a la cámara secreta. No dejaría que nadie se burlara de su familia, ni de ella y ni de su amor platónico, cosa que hizo que empuñara su varita hacia el rubio Slytherin. Draco se rio de forma despectiva y también empezó a burlarse de ella por lo sucedido en el año anterior. Entonces ella se enfadó e hizo un hechizo que hizo que de la nariz del rubio empezaran a salir unos murciélagos creados por su propio moco, lo cual le provocó bastante dolor. Sin perder más tiempo tomó sus cosas y pateó a Draco en la ingle, y después de eso salió corriendo hacia su próxima clase.
—Tu hermana es increíble Ron —Harry afirmó sorprendido de una forma grata.
—Claro, mira que hacerle eso a Malfoy, efectivamente eso salió mejor que el hechizo de babosas que quise hacerle el año anterior. Aunque me pregunto cuándo le dirá a su padre —Ron le contestó bastante divertido, observando como los mastodontes de Crabbe y Goyle trataban de ayudar a su 'jefe'.
—Probablemente antes de que acabe el día Ron —Harry le respondió en mismo estado de ánimo.
Ron y Harry salieron de ahí antes de que algún profesor o algún prefecto los vieran y les descontaran puntos de su casa por lo ocurrido, aunque por otro lado no notaron que un búho real de plumaje café y blanco, con ojos dorados como el oro había observado todo lo ocurrido.
Ya en pociones Harry notó que el semblante de Snape había cambiado, pues de tener una expresión enfadada, severa, triste y melancólica, ahora era un poco más alegre. Parecía como si se hubiera encontrado con alguien que hubiera apreciado (si es que eso era posible, o eso pensó Harry). Aunque aún era apreciable que seguía teniendo el mismo carácter de mierda que siempre lo había caracterizado. Después de restarle algunos puntos a Gryffindor, la clase siguió sin incidente, o al menos fue así hasta que el caldero de Goyle tuvo un estallido y lo terminó salpicando, cubriéndole la piel que tenía expuesta de grandes y asquerosas postulas.
—¡Así no señor Goyle! ¡Tuvo suerte de que su intento de poción no tuvo una reacción más fuerte! —Snape le reprendió pero no la misma manera como si lo hubiera hecho con Neville, por ejemplo—. Acompáñeme a la enfermería.
En la ausencia de Snape el lado de Gryffindor empezó a cuchichear, y mientras eso tenía lugar Harry escuchó a Seamus Finnigan que él había visto a un par de soldados cuidando los pasillos del colegio y que estaban buscando a Sirius Black, o eso le habían dicho cuando se los topó. Después de eso Harry le restó importancia y se propuso a ayudarle a Ron para que su poción no quedara de la misma forma que la de Goyle y le explotara en la cara o derritiera su caldero. Más tarde cuando terminó la clase Ron observó a su amigo y le preguntó que pasaba. Harry le contó lo que había escuchado, a lo que el pelirrojo solo pudo hacer conjeturas pero nada seguro. Harry le preguntó sobre si iba a hacer las paces con Hermione, a lo que le respondió que lo haría hasta que ella le pidiera disculpas a Scabbers por lo que hizo su bestia de pelo color jengibre.
Mientras se dirigían al bosque perdido para las clases de cuidado de creaturas mágicas, Draco quiso maldecir a Ron por la espalda para cobrarse lo que había hecho su hermana pero un Expelliarmus le arrebató la varita de las manos.
—Esperaba más de usted, señor Malfoy —le indicó la voz de un hombre, a lo que Draco se giró para centrar su mirada en él—. Aunque considerando a su padre, no me sorprende realmente.
—¡Usted no es nadie para decirme eso, maldito Sangre Sucia! —Draco le refutó bastante molesto, al notar que era uno de los hombres que iban con esos extraños bastones muggles— ¡Mi padre se enterara de esto!
—No pierda el tiempo señor Malfoy. Aunque usted se queje, él no podrá hacer nada.
Al ver que no pudo intimidar al militar, Draco se retiró echando pucheros y maldiciendo en voz baja. Ron y Harry observaron al hombre bastantes sorprendidos. Rafael no perdió más tiempo y les indicó que fueran a clases pero que también los acompañaría para evitar más percances. El militar observó atento las primeras clases del que anteriormente fue el guardabosque del castillo y un buen amigo, Rubeus Hagrid. Cuando llegó el momento de elegir un voluntario se sorprendió de que Draco no hizo nada (pues estaba seguro haría alguna estupidez), Harry fue elegido e hizo una espectacular demostración, la cual le valió varios punto para su casa. Mientras sucedían las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas, Sarah y Saulo estaban en un rondín por las inmediaciones del bosque prohibido que rodeaban al castillo. Al ingresar un sonido los alertó inmediatamente. Ambos militares se giraron y observaron un gran perro negro que les gruñía y le mostraba los colmillos de forma amenazante. Sarah le apuntó con su rifle y solo esperaba la orden de su teniente para disparar. Saulo notó algo raro en ese perro y levantó su fusil de combate y le dijo algo en voz baja a su compañera, y ella le asintió en respuesta. El teniente apuntó su arma hacia el suelo, muy cerca del perro y disparó una vez sabiendo que el ruido sería abrumador para el animal, lo cual fue aprovechado por Sarah y le lanzó un Petrificus Totalus. Sin perder más tiempo Saulo se echó el fusil a la espalda y tomó al enorme perro y lo puso sobre sus hombros.
—Sarah, ¿de casualidad conoces algún lugar al que ninguna persona se le ocurriera husmear?
Tras pensarlo un momento la pelirroja le asintió.
—El lugar se encuentra en el pueblo que está cerca de aquí, es un lugar llamado "La casa de los gritos"
Sin perder más tiempo ambos militares se dirigieron al lugar.
Tras terminar las clases del día Harry sentía que había algo más, que los militares no se encontraban en el castillo por su buena voluntad, aunado al hecho de que Sirius Black se encontraba ahí afuera, dispuesto a terminar el trabajo que Voldemort había hecho. Mientras él seguía con sus pensamientos, pudo notar algo que le había llamado la atención. Rápidamente salió de la sala común de Gryffindor y se dispuso a seguir a uno de los singulares visitantes del castillo. Después de un tiempo pudo notar que seguía al que parecía ser el líder. Él al notar que lo seguía se detuvo y le volteó a ver. Él se quedó congelado y no supo que hacer. Se sintió como cuando Tío Vernon o Tía Petunia estaban a punto de castigarlo y golpearlo, se sintió vulnerable, sintió que hiciera lo que hiciera no podría escapar. El hombre en vez de reprenderlo o recriminarle sobre porqué le seguía, él le dijo que se acercara de forma tranquilizadora y le aseguró que no haría nada. Harry empezó a caminar junto a él a través de un corredor de castillo y aprovechó para ver si podía sacarle algo de información, aunque sentía que no podría conseguir nada. El teniente pudo sentir eso. Él sabía cuál era su misión, él debía protegerlo por otros cuatro años más pero se dio cuenta que podía hacerlo del modo difícil o hacerlo de forma más llevadera, por lo que decidió a empezar a formar lazos con joven mago a pesar de eso estaba en contra de los parámetros de su misión y juró en silencio que lo protegería aún si le costaba la vida.
—¿Quieres saber a qué venimos, verdad? —le preguntó a Harry.
El niño que vivió se quedó atónito, pues ni siquiera le había dicho sus intenciones, es como si hubiera leído su mente. El soldado hizo una sonrisa casi imperceptible y centró su atención en el chico, el cual le miraba atentamente y tras que este asintiera silenciosamente continuó.
—Los tres venimos por la amenaza que representa Sirius Black para el colegio y para los jóvenes alumnos que pertenecen a mi país, pero también porque el profesor Dumbledore solicitó nuestra ayuda.
—¿Ayuda, ayuda sobre qué? —Harry preguntó bastante intrigado.
—No sabría que responderte, eso solo lo saben mi General Ministro de Defensa y el director pero lo que sí puedo asegurarte es que daremos todo nuestro empeño para que todo este bien.
Tras esa respuesta Harry pareció comprender y le agradeció por la información para después ir a compartir lo aprendido con sus amigos. Al dirigirse a la sala común de Gryffindor pudo ver a la hermana menor de Ron hablando con Hermione, en un principio quiso ir a hablar con ella pero pensó que no era el momento para importunar a su amiga por lo que siguió su camino hacia su casa común para hablar con Ron, si es que seguía despierto. Al día siguiente junto con Ron y Hermione llegó al gran comedor y empezó a contarles lo que le había dicho el soldado el día anterior. Hermione cuestiono el hecho de que fuera armado con un rifle y no con una varita, el cual podría ser inutilizado fácilmente. Harry asintió recordando como Hagrid había doblado un rifle de Vernon cuando fue a entregarle la carta de Hogwarts pero le también le indicó que a lo mejor las armas estaban protegidas contra hechizos y cosas así.
