El comienzo de todo.
La guerra contra el capitolio había terminado. Los últimos distritos que antes componían la nación de Panem ahora se encuentran en reconstrucción al igual que las personas que perdieron por aquella guerra y también las que perdieron sus familiares.
Loa juegos del hambre habían terminado y se había restituido un nuevo gobierno similar al que tenían el gobierno del lugar que antes se llamaba Estados Unidos. Habían pasado ya 5 meses desde que vi a mi hermana morir y desde que mate a la presidenta Coin con mi arco y flecha por haber permitido que Prim fuera al capitolio.
Desde hace 4 meses y medio, tiempo en que tenía en el distrito 12 me había rehusado a salir de mi casa y apenas había querido venir. Las primeras semanas había llegado Sae a prepararme la comida pero se fue un día para ya no volver cuando se dio cuenta de que ya no tenía ningún caso el venir hacerme compañía ni tratar de que saliera al bosque.
El teléfono que tenía en mi casa había sonado tantas veces que se había enlatado por lo que tampoco había sonar jamas. Todos se habrán olvidado de mi, hasta Peeta la persona que pensé que habría conmigo por siempre también se dio por vencido por lo que apenas salio del hospital, no vino a verme y mucho menos al distrito 12 según porque no quería recordar el lugar en donde había perdido todo.
La única persona que me visitaba era Finnick aquella persona que me había traído la noticia de que Peeta ahora vivía en el distrito 4 en el que había tenido que rehacer su vida en todos los sentidos. Recuerdo muy bien la única vez que vino Peeta a mi casa a darme la noticia que acabo de hundirme en la miseria.
-Katniss, tengo que decirte algo- Caminaba de un lado a otro muy nervioso. Lo conocía muy bien para saber que algo muy grave tenía que decirme.
-Vamos Peeta dímelo- Ese día fue el único en el que estuvo muy consiente para escuchar lo que mi chico del pan iba a decirme.
-Yo voy a casarme- En ese momento jure escuchar como mi corazón se rompía en pedazos y me dio la impresión de que jamas se pegarían los pedazos.
-Me da mucho gusto- Era la cosa mas hipócrita que le había dicho a alguien. Sentí como mis ojos comenzando a luchar para evitar que las lagrimas salieran y las viera Peeta. A pesar de todo, seguí estando mi orgullo y no quería darle la última.
-Lamento mucho todo esto Katniss, pero quiero olvidarme de todo lo que ha pasado en este lugar desde los juegos. Solo quería verte por última vez para que te enteras de la noticia por mi y nadie más.
-No te preocupes- Mi voz sonaba tan débil que por un momento temí soltarme a llorar. Peeta se acerco a donde yo estaba quedando a unos pocos centímetros de mi boca. Tuvimos que dar un último beso y eso era lo que también pensaba.
-No creo que sea lo correcto- Fue lo único que le dije pero no pude seguir diciendo mas porque me beso como nunca antes lo había echo. Tontamente grabe el beso que nos dimos en la playa pero ni ese se acercaba a los múltiples sentimientos que tenía.
Aquel día necesito estar con Peeta aunque sea una sola vez, así que sin pensarlo me entregue a él.
Aun recordando sus manos en cada uno de los rincones de mi cuerpo, pero pensar en él era algo que ya no era sano y menos para mi.
Sin querer, voltee a ver el pequeño calendario que tenía en la mesa aun lado de mi casa y me sorprendió ver que hoy era el día en el que Peeta se casaba. Un dolor en mi corazón enviado como aquella vez en la que desperté y yo di cuenta que Peeta se había ido solo dejándome una nota en la que se disculpaba conmigo y me agradecía por todo.
Desde hace unas semanas me había tenido una sensación muy mal, tenía mareos y vomito haciendo que estaba delgado por no comer, me pusiera mucho peor. Finnick al ver mis síntomas detectó en lo que a lo mejor tenía así que hoy me enviaría un paquete que me haría salir de mis dudas.
El venía cada semana para traerme comida y noticias del exterior. Se encargaba de mi como si fuera su ocasión también venía Annick con el pequeño Finnick que cada vez estaba más grande.
El ruido del timbre hizo que saliera de mis pensamientos. De inmediato me abalance a la puerta para abrir lo mas pronto posible. El joven que entregaba los paquetes me vio anonado seguro por mi aspecto o porque le habían dicho que yo jamas salía, pero tomé el paquete de sus manos y con un simple gracias para el chico entre mi casa.
Las manos me temblaban al sentir aquella prueba de embarazo en mis manos, tenía que saber si estaba embarazada lo más pronto posible así que de inmediato me dirigía al baño con el corazón en un hilo.
Unos minutos después pude ver lo que debería la prueba. Con las manos aun temblando marque el numero del celular de Finnick, cada tono que daba era un siglo para mi hasta que me contesto un agitado Finnick.
-Disculpa Katniss por tomar pero me tuve que salir de toda la muchedumbre- No pude evitar cerrar los ojos al imaginarme a Peeta vestido con su elegante traje en la iglesia.
-Finnick, tengo que decirte algo- Mi vos temblaba ligeramente.
-¿Qué pasa Katniss? ¿Qué es lo que tienes? - Sonaba muy angustiado.
-Estoy embarazada- Silencio se escucho a través de la línea.
Hola a todos.
Esta es una historia muy vieja que tenía en potterfics y escribí por ahí del 2012 pero como perdí mi cuenta no quise dejar que se perdiera mi historia. En realidad tuvo muy buen recibimiento en esa plataforma y por eso le tengo mucho cariño, no espero que nadie lea de nuevo esta historia así que esto es mas para mi, es decir, tener donde guardar mis historias que publiqué y tener el control de las mismas que para otras cosas, aun así si hay personas que les gusta les agradezco mucho.
